InicioCiencia EducacionHiroshima. Un mal necesario.








Encontré un articulo que puede ser divertido ( La fuente esta al final del post. )
Revise todo lo que esta en el post, cualquier cosa me avisan en un MP.
Ojala le guste y que tengan en cuenta el tiempo dedicado a este post
Disfuten el post...



Les dejo 2 canciones para escuchar mientras leen el post.

Present Tense




Hard to Image








Hiroshima. Un mal necesario.



La versión predominante desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha sido que la utilización de la bomba atómica para acelerar la rendición del Imperio del Japón fue un mal necesario para evitar un mayor número de pérdidas humanas.



Uno de los aviones que formaron parte de los bombardeos a las ciudades japonesas. En su inscripción se puede leer "Mal necesario"



Sin embargo, la investigación mostrada en el documental 'La cara oculta de Hiroshima', dirigido por Kenichi Watanabe traza una teoría bien diferente, estableciendo una conexión directa entre los poderosos intereses de quienes componían el Plan Manhattan y su utilización final sobre la población de dos ciudades niponas.



El director Kenichi Watanabee, autor de otros documentales como 'El Japón, el emperador y el ejército', realiza en 2011 'La cara oculta de Hiroshima', un recorrido por la historia de la energía nuclear desde sus orígenes hasta que en junio de 1942, comienza a funcionar por orden presidencial de Franklin Delano Roosevelt el Plan Manhattan, cuyo objetivo es la fabricación de una bomba atómica. En 1938 científicos alemanes lograron la fisión nuclear y el gobierno de los Estados Unidos temía su destructora aplicación a la guerra, por lo que en colaboración con universidades del país habían comenzado los experimentos en torno a la fusión nuclear.



Inicialmente se pensó utilizarla en Europa, pero la finalización de la guerra en el continente en el mes de mayo de 1945 lo hizo inviable, al no estar lista todavía la bomba, que no conocería su primera prueba hasta el mes de julio, en Trinity, población cercana a Alamogordo. En el teatro de operaciones del Pacífico sin embargo, el conflicto proseguía, y el progresivo avance norteamericano se veía ante la encrucijada de tener que invadir las islas del archipiélago japonés con un alto costo en vidas humanas (sobre todo del ejercito norteamericano).


Al menos este ha sido el discurso dominante que ha predominado hasta hoy, pero el documental apunta a importantes intereses políticos, industriales y científicos para su utilización. El programa Manhattan había supuesto una inversión económica del gobierno de Estados Unidos sin precedentes, y no podía finalizar la guerra sin una demostración práctica del poder destructor de la bomba atómica. Esta demostración, que señalaría a la Unión Soviética y al resto del mundo el poder disuasorio en manos de los Estados Unidos, al mismo tiempo serviría para estudiar sus efectos sobre la población y los seres humanos. Por tanto el documental sostiene que su utilización sobre las dos ciudades japonesas fueron parte del experimento.






Militares estadounidenses estudiarían los efectos destructivos de la bomba sobre las ciudades niponas.



Los días 6 y 9 de agosto de 1945, fechas de los lanzamientos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, marcarían la entrada en una nueva era, la nuclear, uno de los pilares fundamentales de la economía norteamericana a partir de entonces.

Este documental muestra por primera vez como el proyecto continuó después del bombardeo de Japón. Las ruinas de las dos ciudades fueron transformadas en laboratorios de tamaño real por los científicos norteamericanos gracias a la creación de una nueva clase de centro de investigación, la Atomic Bomb Casualty Comission (ABCC) o Comisión para las Víctimas de la Bomba Atómica.




Edificio de la ABCC. Hijiyama, Hiroshima.



Tras examinar por primera vez los archivos de la ABBC descubrimos que el centro preparó a los EE.UU. contra las consecuencias de una guerra atómica y de la fusión nuclear. Mientras,6.000 censores impedían que la población japonesa conociese los efectos de la radiación. Conscientes de los peligros de la radiación, los científicos del Proyecto Manhattan llevaron a cabo más experimentos con plutonio en enfermos de hospitales y laboratorios de EE.UU. Su objetivo último era preparar al mundo para su entrada en la Era Atómica.



Ellmer Allen con su esposa poco después de recibir la inyección de plutonio.



Ellmer fue el último de los 18 pacientes reclutados sin su autorización y con la connivencia del mismísimo Robert Oppenheimer; físico y director científico del Proyeto Manhattan. Una trama espantosa que -muchos no saben- se prolongó 30 años más allá del final de la Segunda Guerra Mundial y que convirtió a cientos de pacientes en conejillos de indias sin ‘consentimiento informado’ para intentar descifrar los efectos de la radiación en humanos.



La cara oculta de Hiroshima ofrece documentos de archivos japoneses y estadounidenses, privados y públicos pasados a HD, (algunos de los cuales inéditos hasta ahora) como escenario para la recreación de los hechos, con personajes clave actuando en sus propios papeles, con sus propias palabras. Oppenheimer, Truman, Byrnes, Stimson, Groves, Szilard, Vannevar Bush… son algunos de los personajes que nos guiarán en esta investigación para descubrir la historia nunca vista de la bomba atómica.





Algunos datos sacados del documental

- Los militares estadounidenses y los científicos (algunos de ellos comunista, como Oppenheimer) buscaban causar el mayor número posible de muertes.

- Experimentaban las reacciones inyectando plutonio a compatriotas suyos (muy probablemente negros, hispanos y pobres) que no sabían qué se les administraba.

- Una vez explotadas las bombas los médicos yanquis fueron a Japón, no a ayudar a la población afectada, sino a estudiar a sus efectos en los japoneses, que servían de cobayas humanas.

- Inicialmente la bomba estaba prevista para Alemania, y esa fue la justificación del proyecto Manhattan, pero la guerra en ese frente terminó antes de que estuvieran terminadas las bombas.

- Alemania podía haber desarrollado también la bomba nuclear en 3 años pero Hitler dio la orden de cesar el proyecto.

- Japón también estaba llevando a cabo un programa atómico similar al aleman. Al igual que el Programa nuclear alemán, adolecía de un gran número de problemas, y finalmente no fue más allá de la fase de laboratorio antes de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki y la rendición japonesa en agosto de 1945.



Un sol de fuego, violenta luz jamás vista en el mundo, se eleva lentamente, rompe el cielo y se derrumba. Tres días después, otro sol de soles revienta sobre el Japón. Debajo quedan las cenizas de dos ciudades, un desierto de herrumbre, muchos miles de muertos y más miles de condenados a morir de a pedazos a lo largo de los años que vienen.

Estaba la guerra casi acabada, ya liquidados Hitler y Mussolini, cuando el presidente Harry Truman dio la orden de arrojar las bombas atómicas sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki. En los Estados Unidos, un clamor nacional exigía la pronta aniquilación del Peligro Amarillo. Ya era hora de acabar de una buena vez con los humos imperiales de este arrogante país asiático jamás colonizado por nadie. Ni muertos son buenos, decía la prensa, estos monitos traicioneros.

Ahora no caben dudas. Hay un gran vencedor entre los vencedores. Los Estados Unidos emergen de la guerra mundial intactos y más poderosos que nunca. Actúan como si todo el planeta fuera su trofeo.

(Tomado de ‘Memorias del Fuego’, Eduardo Galeano)














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