Quiero que os detengais unos segundos, cerreis los ojos... que apagueis el mundo tangible y os sumais en los suburbios de vuestro cerebro intentando hallar la respuesta a esta sencilla pregunta; ¿Para qué vivimos?
Quizá a alguno de nosotros nos choque... O quizá sea algo que nunca acepten pero; la mayor necesidad que tenemos es la de conocer. La necesidad de ser esponjas que absorben conocimiento, experiencias, tiempo... Sí señores, vivimos para conocer más... vivimos para aprender y, todo, ABSOLUTAMENTE TODO, lo que hacemos está directa o indirectamente relacionado con el conocimiento y con la imperiosa necesidad y motor de la razón de nuestro existir; el saber. No adjudiquemos a la sabiduría en este caso un sentido tan discriminatorio, es decir, no la limitemos a la ciencia: La sabiduría, en este caso, es todo lo que está relacionado con las experiencias y su fruto; con cada movimiento que realizamos a lo largo del día.
Si Usted todavía duda de mi afirmación, vuelva a cerrar los ojos...
Ejemplo supuesto:
¿Para qué come?: para sobrevivir.
¿Para qué sobrevive?: para estar junto a su novia, esposa, madre, padre, amigos... en definitiva, para estar con tus seres más queridos.
¿Para qué quiere estar junto a ellos?: para relacionarse con ellos, para SABER como se comportan, si te agrada, si no te agrada...
Las personas que sienten la necesidad de suicidarse, adjuntan que no le ven sentido a sus vidas... No quieren CONOCER los que les espera en ellas...
Podeis usar cada ejemplo que encontreis, cada situación de vuestro día a día... siempre terminará en la necesidad de saber o no saber. Todo lo que hacemos tiene un claro destino; el conocimiento, la experiencia.