La mayoría se habrá dado cuenta que cuando la Luna sale por el horizonte se ve más grande que cuando alcanza el punto medio del cielo. Pero, si la Luna se mantiene a la misma distancia de la Tierra durante toda la noche, ¿por qué se ve de diferentes tamaños?
La respuesta es más sencilla de lo que creemos: una simple ilusión óptica conocida como la ilusión de Ponzo . Cuando dos líneas horizontales, del mismo tamaño, se ponen una encima de otra a una distancia razonable y flanqueadas por dos líneas oblicuas, una de ellas se verá mucho más grande que la otra a pesar de ser del mismo tamaño. Por ejemplo:
La de arriba parece más grande, ¿cierto?.
La culpa la tiene nuestro cerebro. Las líneas inclinadas crean una falsa perspectiva de distancia en nuestra mente. Si cubrimos con nuestros dedos las líneas laterales veremos claramente que las dos líneas horizontales son del mismo tamaño. Sin embargo, al crear una perspectiva de distancia, nuestro cerebro asume que la línea superior se encuentra más lejos que la inferior y, por lo tanto, debe ser más grande porque ésta cubre todo el espacio entre las dos líneas oblicuas, o sea, abarca todo el horizonte. Esta es una prueba irrefutable que no vemos con los ojos, sino con el cerebro. Aquí otro ejemplo:
Las líneas rojas son del mismo tamaño.
Pero antes de entender como funciona este mimo efecto sobre la luna, debemos entender como percibimos el cielo.
Si alguien te pregunta ¿qué forma tiene el cielo?. S
in dudarlo dirás que es una semiesfera. Esto quiere decir que todos los puntos del cielo se encuentran a la misma distancia de nosotros; sin embargo, no es así como lo percibimos. Nosotros vemos el cielo como si fuera un plano y percibimos el horizonte como si estuviera más lejos de nosotros que el cielo que está sobre nuestras cabezas.
Cuando vemos una montaña a la distancia, percibimos su cima mucho más cerca al cielo. Pero si nos encontráramos en la cima de esa misma montaña, veríamos que el cielo está a la misma distancia de siempre. También nos podemos dar cuenta de este efecto en un día nublado. Si vemos directamente hacia arriba, las nubes nos parecerán que están a menor altura que cuando las vemos en el horizonte.
Es así que cuando la Luna está en el horizonte nuestro cerebro la percibirá como si estuviera más lejos que cuando está sobre nuestras cabezas. La ilusión de Ponzo actúa y percibimos una Luna mucho más grande. Este mismo efecto también se aplica al Sol y es por ello que lo vemos más grande en el amanecer y atardecer que al mediodía. Y dependiendo si estamos más al sur o al norte, podemos ver este mismo efecto con la Vía Láctea o con la nebulosa de Orión.