Datos curiosos de personajes históricos IV
Después de haber disfrutado haciendo los tres posts anteriores, me dispongo a terminar esta saga (?) y agradezco los comentarios, puntos, recos y buena onda de todos los que pasaron por ellos.

Thomas Alva Edison
Entre 1897 y 1906, Edison libró una batalla judicial porque reclamaba los derechos de la incipiente industria cinematográfica. Su acción provocó el cierre de salas de proyección y estudios, y algunos episodios violentos. Esto afectó a muchos productores independientes, como los hermanos Warner, Fox, Goldwyn y Zukor, quienes por esta causa se instalaron en un suburbio de Los Ángeles, llamado Hollywood. Así empezó la historia de lo que se convertiría en la Meca del cine estadounidense.

Nicolás Maquiavelo
La célebre máxima "el fin justifica los medios" es por lo general atribuida a Maquiavelo, cuando en realidad no figura en ninguna de sus obras. Lo que sí es cierto es que en su obra El Príncipe figuran ideas como "Un príncipe no puede ni debe mantener fidelidad en las promesas, cuando la fidelidad redunda en perjuicio propio".

Marie Curie
Marie Curie no tuvo un final feliz: manipular sustancias radiactivas en sus investigaciones le ocasionó cuatro operaciones de cataratas, terribles dolores en sus manos y, finalmente, en 1932, la muerte por leucemia. Irène, su hija, también murió de leucemia causada por la radiación en 1956.

Aristóteles
Impulsado por una innata curiosidad universal, una pasión ordenadora y su amor a la lectura, Aristóteles fué el primer sabio griego que contó con una importante biblioteca personal, antes de que fueran creadas las famosas bibliotecas de Alejandría y Pérgamo. Él prefirió la escritura como vehículo de comunicación, a diferencia de otros filósofos que se valían de la transmisión oral.

Galileo Galilei
En Agosto de 1610, Galileo, a través de la Embajada toscana en Praga, hizo llegar un extraño mensaje a su amigo y colega Johannes Kepler. La carta decía lo siguiente: "SMAISMRMILMEPOETALEUMIBUNENUGTTAUIRAS". Se trataba de un anagrama por el que Galileo asumía la autoría de un descubrimiento astronómico, pero sin hacerlo de forma explícita, porque aún no podía confirmarlo. Kepler lo descifró: "Salve, ardientes gemelos hijos de Marte". Galileo había descubierto dos satélites de Marte.

Sigmund Freud
Freud coleccionaba antigüedades griegas, romanas y egipcias. Por eso, su casa y su consultorio se hallaban poblados de objetos y muebles antiguos. Su afición por las antigüedades sólo era comparable a la adicción que sentía por el tabaco.

Luis Federico Leloir
La rutina de trabajo de Leloir era extremadamente simple. Sus alumnos comentaban que le bastaban dos tubos de ensayo para realizar cualquier experimento. Además se ajustaba a un horario exacto: nunca llegaba antes de las 9 de la mañana y a las 16:45 empezaba a ordenar la mesa de trabajo para dejar todo listo para el día siguiente.

Karl Marx
La estrecha amistad de Marx y Engels alcanzó su máximo cuando la criada de Engels tuvo un hijo y Marx confesó ser el padre. Le suplicó a Engels que él reconociera al niño y se ocupara de su crianza, petición que aceptó. Con el tiempo este muchacho se convertiría en mecánico y, por supuesto, socialista.

Louis Pasteur
Cuando Pasteur tenía nueve años presenció un hecho que quedaría grabado para siempre en su memoria. Un labrador, llamado Nicole, fue mordido por un lobo cuyas fauces chorreaban espuma. El animal, rabioso, le había desgarrado una pierna. Pasteur nunca olvidó los gritos del hombre y sus desesperados intentos por cauterizar la herida con un hierro candente. Muchos años después, Pasteur descubrió un remedio eficaz contra la rabia.

Tomás de Aquino
En 1248, Tomás de Aquino estudiaba en Colonia (Alemania). Sus compañeros, al verlo robusto y siempre silencioso, le pusieron como apodo "el buey mudo de Sicilia". En cierta ocasión, un fraile se burló de él diciéndole: "Fray Tomás, venga a ver al buey volador". Él se acercó a la ventana y todos rieron. "Es mejor creer que un buey puede volar, que pensar que un fraile pueda mentir", fue su respuesta.

Nicolás Copérnico
Copérnico murió antes de que su obra fuera criticada por la Iglesia Católica en 1616. Sin embrago, en sus escritos astronómicos nunca puso en duda la existencia de Dios. Él calificó al mundo de "templo", al Sol de "luminaria" y a Dios como el que colocó estos cuerpos en su armónica posición.

Winston Churchill
A veces Churchill se dejaba llevar por su vehemencia. En 1911, hablando sobre el movimiento sufragista femenino, dijo: "Ya tenemos muchos votantes ignorantes y no necesitamos más". En 1919 calificó a Lenin como "el diablo hecho hombre". Tras sufrir en 1922 apendicitis y un revés electoral en Dundee dijo: "No tengo ni trabajo, ni escaño, ni partido, ni apéndice".

César Milstein
Cuando Milstein tuvo que preparar su tesis doctoral, decidió hacerlo en la Fundación Campomar. El doctor Luis F. Leloir, director del Instituto, no lo admitió entre los becarios. Años más tarde, cuando a Leloir le correspondió presentarlo como miembro honorario de la Academia Nacional de Ciencias Exactas y Naturales, se disculpó por su desacierto y argumentó que en ese momento su laboratorio contaba con pocos recursos.

Charles-Luois de Secondat Montesquieu
A Montesquieu le fascinó la gran personalidad del embajador Muhammad Reza Beg, enviado a París en 1714 por Safaví Husain, entonces Sha de Persia, y se inspiró en él para escribir "Cartas persas". El viaje imaginario de dos persas, Usbek y Rica, al París de Luis XIV y las cartas que escriben a su país describiendo las leyes, la Corte, la Iglesia, los cafés y teatros le sirvieron a Montesquieu para satirizar a su país y sus compatriotas.
Finalmente terminé. Espero que les haya gustado, últimamente estoy viendo más post "intelectuales" y eso me anima. Espero que la cosa siga así y tengamos una plataforma de divulgación de conocimientos que termine eclipsando los crap que se ven por ahí (Ojo, no llamo crap a los posts de humor, me divierten mucho). Nuevamente gracias.
Primera parte:
Segunda parte:
Tercera parte:
No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir. - S. Carey.