Capitulo II
En esos momentos tan cruciales para mi salvación, en mi mente no se divisaba ningún pensamiento. Mis ojos comenzaban a perderse entre las luces de las estrellas que nos dirigían hacia nuestra prisión; mi cuerpo se cubrió de una extraña sensación de odio y rencor hacia todo lo que fugazmente veía pero esos sentimientos se concentraron en las criaturas que más despreciaba; los humanos, esas criaturas solo sirven para engrandecer al reino de los cielos, cosa que debíamos impedir.
Tal vez esos deseos de arrasar con todo lo que existía en el universo fue lo que me permitió ser uno de los grandes señores infernales. Por mi mente nunca cruzó la idea del arrepentimiento, muy por el contrario, quería vengarme de todos los que nos impidieron obtener la victoria.
Antes de que se abrieran las puertas de la tierra de fuego varios de nuestros soldados colapsaron contra la tierra, los pocos que sobrevivieron se convirtieron en almas errantes en busca de cuerpos frescos para poseerlos. Para nosotros el destino fue diferente puesto que penetramos sin ningún problema la puerta, esta misma dejó ver el caos que se vivía ahí dentro. Recorrimos rápidamente el primer nivel, ahí solo habitaban los mortales, eran castigadas por sus actos en su tierra, pero muchos de ellos llegaban a ser salvados por su arrepentimiento. Era más que evidente que no quería caer en ese sitio pero muchos de nuestros soldados fueron depositados en aquel lugar. Tras superar la mitad de la tierra de fuego, los demás serafines nos dirigimos al sexto nivel, el que ahora es nuestro hogar. Con el tiempo mutamos a formas bestiales, tanto que, nos volvimos irreconocibles a los ojos de nuestros soldados, quienes nos alabaron por la grandeza de nuestros poderes.
Lucifer era el nuevo gobernante de la tierra de fuego ya que era de los serafines más corrompidos del universo, el habita en el último nivel del infierno y es quien tuvo contacto con la tercera llave. Ella misma le ordenó quien sería su guardián y este mismo cuidaría de las puertas del infierno. Lucifer deseaba, al igual que todos, cobrar venganza pero la llave le dijo que esperara, puesto que su victoria sería más fructífera si dejaba pasar el tiempo y construía un reino más grande y devastador que el reino de los cielos.
Debajo de nosotros se formaron dos especies, ambas eran letales y pensamos que nos podrían servir para el ataque a la tierra; los primeros en surgir de las llamas del infierno fueron los vampiros, ellos podían transformar su cuerpo en formas humanas pero también en formas demoniacas, se alimentaban de sangre humana e infernal y por medio de la misma obtenían conocimientos, poderes y fuerza que los hacia diferentes a las demás criaturas del universo.
Aunque ellos eran más débiles que nosotros, sus presencias rondaban nuestras tierras desde mucho tiempo atrás, puesto que su gran reina fue la primera condenada al infierno por no obedecer los mandatos que dictaba el Creador. Aquella mujer nombrada Lilith era una maldición, ya que provocaba en los mortales las más viles y sucias pasiones; su cuerpo era como una hermosa rosa, delicada pero con una voluptuosidad inhumana, sus espinas solo se comparaban con la venenosidad de sus palabras. Al ser la mujer más deseada del mundo mortal grandes, batallas se libraron en su nombre; tales devastaciones alimentaban la vanidad de esta mujer convirtiéndola en un ser maligno. Ella fue condenada a vivir en las tinieblas por toda la eternidad alimentándose únicamente de la sangre de los hombres que pelearon por ella, dejándose llevar por la lujuria engendró a sus hijos, los vampiros esenciales. Dios al ver tal obscenidad, lanzó una maldición contra sus hijos; la cual consistía en que cada día que transcurriera, cincuenta de sus crías murieran, haciendo que Lilith quedara devastada y su llanto se escuchara por todo el universo, las almas de esos niños deambularon por el infierno y la tierra durante milenios sin poder encontrar a su madre.
Los que pudieron escapar de la maldición, huyeron al lugar más cercano de nuestro reino, la tierra. Al ser en parte de origen mortal, esas criaturas podían huir del infierno cuantas veces quisieran por los portales que se abrían ocasionalmente en el reino de los humanos; podían permanecer ahí enmascarando su verdadera forma pero no podían deambular a su antojo ya que, salir a la luz del día significaba la muerte puesto que el sol era el resplandor que reflejaba el paraíso hacia la Tierra para poder acabar con las criaturas de Lilith restantes.
Otra especie que, antes de convertirse en seres de oscuridad fueron mortales, eran los que se hacían llamar, licántropos; humanos poseídos por el espíritu de los lobos infernales que custodiaban las 7 puertas del mundo espectral. Aquellos sujetos lograron transformar sus cuerpos en formas salvajes; muchos de ellos no eran capaces de volver a su verdadera forma por lo que era muy difícil controlarlos y, por ende, dejaban cabos sueltos
acerca de nuestra existencia.
Si los humanos encargados de proteger la segunda llave del universo oían los susurros de los sobrevivientes acerca de nuestra estancia en ese plano, eran capaces de estropear la misión de robar su llave. Los vampiros tomaron el control sobre los licántropos ya que solo les servían como protección en los castillos donde habitaban los primeros hijos de Lilith; uno de ellos era el retrato exacto de la duquesa del infierno, su nombre era Scarlet y, al igual que su progenitora, solo buscaba los placeres carnales y todos los libertinajes existentes en el universo, tal grado fue su apetito que llego a contraer relaciones con uno de sus hermanos y, como resultado de ese incesto, la vampiresa pario a un nuevo ser, pero no pudo traerlo a la vida como los mortales ya que, los vientres de las vampiresas están marchitos. Siglos después vieron la forma de darles una vida artificial a sus crías; este ritual de sangre, como ellos lo llamaban, consistía en depositar el cadáver de la cría en un ataúd en donde se dejaría reposar al pequeño bañado en la sangre de sus progenitores mientras llamaban al espíritu de alguno de los hijos muertos de Lilith para que poseyera el cadáver que yacía en el estanque de memorias, poderes y energía vital para comenzar su vida, sin embargo, este ritual era muy puntual ya que si el hijo no despertaba antes de que el primer rayo de luz tocara la tierra, jamás podría despertar.
Sabiendo esto, Scarlet trajo al mundo mortal a su segunda cría, esta vez se trataba de una niña a la cual llamo Miranda. Aquella pequeña con apenas 300 años, una muy corta edad para ser una criatura inmortal, era capaz de succionar la sangre de una aldea entera en una sola noche sin mostrar ningún respeto hacia la vida humana, además, ella no tenía que esconderse en las sombras ya que podía ser tocada por los rayos del sol sin ser devorada por la luz divina; sorprendiendo a los de su especie, fue nombrada como la reina de los vampiros en la Tierra. Al mismo ritmo que danzaban los vampiros en la gran fiesta que hicieron en su nombre, el orgullo de la joven reina fue creciendo al igual que su vanidad y orgullo pero, su madre tenía otros planes para ella, puesto que Scarlet deseaba un mundo de paz para todos, no quería seguir siendo un murmullo perdido en el viento. Ambas compartían este deseo, pero Miranda lo retorció de manera negativa, ella quería que los vampiros conquistaran a los mortales más no que coexistieran en armonía pero cayó en una contradicción al enamorarse perdidamente de un joven pastor que conoció en uno de sus viajes para conquistar las tierras aledañas a su asentamiento. Los vampiros aseguraban el bienestar de los mortales a cambio de un sacrificio cada semana.
Al ver que este humano podría ser una amenaza para los planes que teníamos para que Miranda fuera nuestra comandante y dirigir a nuestro nuevo ejército a la victoria, tuvimos que encargarnos de ese asunto sin que Miranda supiera la verdad; uno de nuestros hermanos, a quien llamaré Vincent, sedujo a la reina para que olvidara los sentimientos que la ataban a los humanos y su anhelo de conquistar el plano medio siguiera en curso. No era de sorprenderse que Vincent llegara a probar el cuerpo de una joven e inexperta dama, dado que él tenía la fama de seducir a miles de mujeres incautas en buscan de placeres carnales; pero nunca contábamos con que Vicent, al materializarse como mortal, podía fecundar el vientre de una mujer. Tiempo después se rumoraba por los enormes muros del castillo en donde descansaban los vampiros que una criatura vendría al mundo, fue ofensivo para Scarlet que el nombre de su hija estuviera en medio de esas patrañas, sin embargo, lo comprobó por sus propios medios. Cuando Miranda pario a su primer hijo, Scarlet hizo todo lo posible por que el niño nunca despertara. Acto seguido, Vincent robo al niño para llevárselo al infierno y entregárselo a Lilith para que el alma de uno de sus hijos muertos entrara en el cuerpo de la criatura.
Este plan resulto a la perfección pero cuando el llanto del bebe llego a oídos de Lucifer, este, lo asesino puesto que la mezcla entre especies era sinónimo de repulsión, los híbridos retrasaban los planes del gran rey para vencer al paraíso. Por su osadía, Lucifer castigo a Lilith durmiéndola por un milenio.
Mientras tanto, en el plano me dio; Miranda, al igual que Lilith, lloro por la pérdida de su hijo aunque yo, Zared; príncipe de la tierra del fuego del sur, alivie su dolor diciéndole que los mortales robaron y asesinaron a su pequeño por venganza de las aldeas que atacaron los de su especie; sembrando en su muerto corazón un deseo de acabar con todos los mortales por arrebatarle lo más amado que tenía en el universo.
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