El siguiente es un trabajo reformulado para poder compartirlo con mis colegas taringueros. Fué hecho en el marco de la universidad en una comisión de estudio sobre la democracia.
En el mismo podrán encontrar información que para muchos no será habitual sobre dos tipos de estados antagonicos en un nivel de analisis superficial, pero que al desmenuzarlos descubren en muchas facetas el mismo gen alarmante de la opresión y el abuso de poder. Uno de estos estados es considerado mundialmente emblema de la Republica Democratica.
Introducción.
El siguiente trabajo , tendrá como fin, la representación de dos sistemas políticos diferentes (el Francés y el Chino). Esta intentara ser presentada desde un marco objetivo de la realidad en su primer parte, bajo una óptica descriptiva y delineadora de conceptos básicos y generales de estos sistemas políticos, y una segunda parte con una opinión personal sobre los entornos propios de la democracia, a la luz de opiniones de algunos autores clásicos y modernos, que han influido, desde mi entender, en la construcción de un marco de interpretación de este fenómeno que llamamos democracia, y que ya, hay quienes piensan que debe ser renombrado por las dificultades propias que la carga emotiva de esta denominación presenta (tal el caso de Robert Dhal refiriendo a la misma como Poliarquía).
La elección de los dos sistemas políticos de estudio, si bien caprichosa y arbitraria, se fundamenta en la disparidad que existe en cuanto al funcionamiento de uno y otro, y como cada uno se considera así mismo “democrático”. ¿Hay democracia en la República Popular de China?. Anticipo ya desde este punto que no planteare ninguna respuesta categórica al respecto. Solo formulare hipótesis positivas y negativas. ¿Hay democracia en la República Francesa?. Aun, aunque en principio, la realidad pareciera ser autoevidente al respecto, yo mantendré una incógnita al respeto del mismo tenor que la que surgió de la República China.
Las democracias representativas desde su surgimiento acumulan defectos y disfuncionamientos cada vez más agudos que podrían desde el punto de vista analítico encuadrarlas en otra forma de gobierno: la pérdida del sentido de los valores, mayorías circunstanciales , demagogias, ciudadanos pasivos, gobernantes vanidosos y corruptos, desconfianza en la justicia, temor al futuro, egoísmo individualismo arribismo, hipocresía, desmoronamiento del significado de los principios republicanos, ruptura de los sentimientos de identidad, renacimiento de creencias mágicas, búsqueda de emociones efímeras, soledad de masas, sensaciones de encierro y gobernabilidad tecnocrática. Todo esto podría resumir, tal como planteaba antes de esta enunciación una confirmación de la “ley de hierro de las oligarquías” tal como las describía Robert Michels hace mas de un siglo. Y por una cuestión de incompatibilidad absoluta en relación a su significación, donde hay oligarquía no hay democracia.
Sistema político Francés
“La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.”
Montesquieu. (1689-1755) Escritor y político francés.
Estado, Régimen Político y Gobierno.
Estado: Evolución histórica.
El desarrollo del Estado francés que lo convierte en paradigma del Estado moderno exhibe un proceso evolutivo que lo lleva, de un vigoroso feudalismo monárquico a la Revolución, pasando luego por el Thermidor y el Directorio, el Consulado y el Primer Imperio, la Restructuración y la Monarquía de Julio, para culminar con el Segundo Imperio.
El Estado nacional es -en la Europa Occidental de la Baja Edad Media y de la temprana Edad Moderna- productor y producto del proceso de emergencia de una realidad nueva, de un cúmulo de fenómenos en parte espontáneos y en parte determinados por la intervención de poderes políticos. Esta constelación abarca y entrelaza: matrices de cambio, acumulación de recursos y riquezas y de medios de acción, extensión del comercio y de las comunicaciones, mercado nacional, ascenso de burguesías, constitución y consolidación de pueblos y nacionalidades, desarrollo de conciencias nacionales. De estos componentes y procesos y de su estructuración como conjunto en la nueva sociedad civil, nace el Estado nacional centralizado que a partir de sus diferentes precedentes históricos se instituye cada vez más como poder político relativamente autónomo y en expansión. El nuevo Estado multiplica sus intervenciones, produce y unifica la sociedad nacional, la trabaja y modela, le impone su supremacía y tiende a absorberla. Sus ámbitos y funciones se despliegan a la vez en lo económico, lo político, lo social, lo cultural, lo espacial, lo jurídico-institucional.
La Revolución Francesa, en sus diversas fases monárquico-constitucional, girondina, jacobina termidoriana-directorial- continúa, como bien comprendió Alexis de Tocqueville, esta tarea histórica del Antiguo Régimen, la libera de formas rígidas y límites estrechos, la extiende y profundiza. El Estado capta los cambios profundos que se vienen produciendo durante el siglo XVIII y que se manifestarán en la espontaneidad revolucionaria; se racionaliza y centraliza; crea la ideología y los mitos que posibilitan o refuerzan su legitimación. La nueva ideología que va emergiendo del Siglo de las Luces primero, y del proceso revolucionario luego -con una mezcla de continuidad y de fractura entre ambas fuentes-, establece un lazo indisoluble entre Estado, pueblo y nación, razón, ley. Tras este vuelo ideológico, el Estado se vuelve promotor y productor de la nación más que a la inversa; hace converger los caracteres locales, regionales y clasistas, los homogeniza y los absorbe en la identidad colectiva de lo territorial, lo étnico y lo nacional.
De hecho, como destaca Pierre Birnhaum, en un proceso único, la Revolución da Francesa hace surgir la nación, al pueblo un papel de primer plano, y refuerza al Estado, lo institucionaliza, lo diferencia de las periferias, lo autonomiza de la sociedad y de sus principales clases y grupos. La triple reivindicación de la libertad, la igualdad y la fraternidad se afirma y despliega de modo paralelo y entrelazado con la destrucción de los organicismos: órdenes, estamentos, corporaciones, particularismos regionales y locales. Se suscita y logra así la formación de un nuevo sistema que se constituye y funciona a partir y a través de una comunidad y compromiso de los ciudadanos. Estos ven reconocidos y codificados sus derechos y deberes como ciudadanos, pero deben renegar de todas sus lealtades periféricas y entablar relaciones directas con la soberana autoridad del Estado fuertemente diferenciado de las periferias sociales y espaciales, autonomizado, movilizador y atomizador de masas. Francia ejemplifica un caso notable de estatización de la nación, de predominio del aparato político-administrativo, civil y militar del Estado que asegura, de modo incesante y simultáneo, su institucionalización, su autonomización, su injerencia y dominio sobre la nación.
La Revolución crea un autoritarismo político y administrativo, más moderno, más fuerte y eficaz, un despotismo más vigoroso que el del Antinguo Régimen. Monárquicos constitucionales, girondinos, jacobinos termidorianos, directoriales y brumarianos, desconfían del sistema electoral y del régimen parlamentario. Partes integrantes aunque mutuamente conflictivas de la élite política e intelectual, aquéllos coinciden, no en la instauración de un régimen liberal, sino en la preparación de las condiciones para la dictadura bonapartista.
Régimen político actual y forma de gobierno: análisis.
El sistema político francés es semipresidencialista. El poder está repartido entre la Jefatura del Estado y la Asamblea Nacional. En esta última los diputados se eligen en dos vueltas. En la primera, el candidato deberá obtener la mayoría absoluta de los sufragios y un número de votos igual a la cuarta parte del número total de electores inscritos. Para concurrir a la segunda es necesario haber logrado en la primera ronda un número de votos equivalente al 12,5% de los electores inscritos y en ella es suficiente lograr la mayoría relativa para resultar elegido.
En cuanto a la organización territorial, el país galo se divide en 26 regiones, 100 departamentos, distritos, cantones, y municipios o comunas. Asimismo, cuenta con colectividades, territorios y dependencias. El departamento más extenso es la Guayana Francesa con 91 000 kilómetros cuadrados y el más poblado es Ile de France, donde se sitúa París, con más de 11 millones de habitantes.
Competencias del presidente
Las competencias del nuevo presidente de la República, Nicolás Sarkozy, cubren distintos ámbitos, aunque sus mayores poderes residen en política exterior. El jefe del Estado garantiza el respeto de la Constitución, el funcionamiento de los poderes públicos y la supuesta independencia de la Justicia (tema que será analizado en un punto posterior). Su papel es determinante en Defensa, pues es jefe supremo del Ejército y dispone de la posibilidad de ordenar un ataque nuclear. En materia diplomática y exterior, juega un rol muy importante en la representación de Francia.
Los poderes presidenciales se dividen actualmente en dos categorías: los compartidos, que requieren la aprobación del Gobierno y los propios. Puede escoger al Primer Ministro, pero éste debe ser refrendado por la Asamblea. En caso de cohabitación, su papel más relevante es en política exterior.
La cohabitación: Que es y cómo funciona?
El sistema político francés ha propiciado en las últimas décadas un fenómeno que se conoce como cohabitación y que consiste en que el presidente de la República es de distinto color político que la Asamblea Nacional. Esta situación suele conllevar numerosos conflictos.
La primera vez que se dio la cohabitación fue en 1986, año en el que el centro-derecha ganó las elecciones parlamentarias y el socialista François Mitterrand era presidente. Jacques Chirac se convirtió, entonces, en primer ministro, pero tuvo que afrontar numerosas protestas de los estudiantes franceses. En 1988, Mitterrand logró renovar su mandato por otros siete años, disolvió la Asamblea y consiguió para los socialistas franceses una mayoría relativa.
En 1993 los comicios parlamentarios supusieron una arrolladora victoria de la derecha que dejó a los socialistas y sus aliados con sólo 67 diputados de una cámara de 577 escaños. El conservador Édouard Balladur se convirtió en el nuevo primer ministro. Durante este segundo periodo de cohabitación, Mitterrand tuvo que hacer frente a problemas de salud y a distintos casos de corrupción, pero consiguió grandes logros en política europea, donde impulsó la reunificación alemana y auspició el Tratado de Maastrich.
El 7 de mayo de 1995, la victoria de Jacques Chirac en las presidenciales puso fin a 14 años de presidencia socialista, pero no a los periodos de cohabitación. En un error de cálculo, Chirac adelantó las legislativas a 1997 con la confianza de asegurarse un mandato cómodo, pero los socialistas obtuvieron la victoria y Lionel Jospin se convirtió en nuevo primer ministro.
Esta cohabitación entre Chirac y Jospin duró hasta las presidenciales de 2002, en las que Jospin quedó apeado de la segunda vuelta por el ultraderechista Jean-Marie Le Pen. Tras aceptar la dimisión del socialista, Chirac adelantó las legislativas y, esta vez sí, consiguió una amplia victoria para las huestes conservadoras.
El actual presidente (Sarkozy), ha venido manteniendo desde su elección en el año 2007, una cohabitación difusa, y digo difusa porque si bien se alzo en las elecciones con una mayoría absoluta, decidió cumplir con lo prometido en su campaña política y nombrar como primer ministro a un miembro del partido socialista.
Forma de elección del Presidente y reseña histórica evolutiva.
En Francia, el presidente de la República es elegido por sufragio universal directo en unas elecciones nominales en dos vueltas y para un mandato de cinco años renovable. El ganador debe recibir la mayoría absoluta de los votos (sin contar blancos y nulos), es decir la mitad más uno, en una o dos vueltas de los comicios. Si ninguno de los candidatos consigue la mayoría absoluta en la primera ronda, se organiza una segunda dos semanas después.
En la historia de la V República francesa ningún presidente fue elegido en la primera vuelta, ni siquiera el general Charles De Gaulle, quien en 1965, después de un primer mandato para el que fue designado en 1958 por un Colegio electoral compuesto por diputados, tuvo que librar una segunda vuelta contra el socialista François Mitterrand. En la segunda ronda y según la Constitución, sólo se presentarán los dos candidatos más votados en la primera. Desde 1962, la República francesa es una circunscripción electoral única, es decir, todos los ciudadanos franceses inscritos en una lista electoral participan en la elección del presidente. El voto no es obligatorio. La elección del nuevo jefe de Estado tiene lugar entre 20 y 35 días antes de que expiren los poderes del presidente en ejercicio. En un referéndum celebrado en septiembre de 2000, se redujo el mandato del presidente de siete a cinco años.
En la II República, de 1848 a 1852, el presidente de la República era elegido para un mandato de cuatro años por sufragio universal directo, pero hubo sólo uno, Louis-Napoleón Bonaparte.
De la III República (1871-1940) hasta el fin de la IV (1946-1958) el presidente fue elegido por los miembros de la Asamblea Nacional y el Senado reunidos en Congreso.
El presidente de la República tiene sus poderes estipulados por la Constitución del 4 de octubre de 1958, que establece un ejecutivo de dos cabezas: el Presidente de la República y el Gobierno.
Algunos poderes, sin embargo, son propios del jefe de Estado y la repartición de las atribuciones depende sobre todo del clima político y las relaciones del mandatario con la mayoría parlamentaria.
Entre las funciones del presidente de la República destacan velar por el respeto de la Constitución, garantizar la independencia nacional y la integridad territorial.
El jefe de Estado puede además tomar medidas en caso de amenazas graves e inmediatas, debe nombrar al primer ministro, aprobar a los embajadores, ratificar tratados, someter a referéndum algunos proyectos de ley, promulgar leyes, disolver las Cámaras, congraciar a prisioneros, dirigir el ejército, garantizar la independencia del poder judicial y revisar la Constitución.
Clase Política y Sociedad Civil.
Francia tiene una gran tradición democrática, con numerosas agrupaciones políticas, muchas de las cuales difieren sólo en matices teóricos de estrategia política.
Sin embargo, los requerimientos legislativos de la V República han favorecido la fusión o la coalición de partidos políticos independientes. Cuatro grandes grupos (dos organizaciones de centro-derecha y dos partidos de izquierdas) dominaban el mundo político francés ya en la década de 1980 y a principios de la siguiente: la Agrupación para la República (RPR), fundada en 1976 por Jacques Chirac, mantuvo una afinidad con las ideas del antiguo presidente Charles de Gaulle; la Unión para la Democracia Francesa (UDF), una coalición construida alrededor del Partido Republicano, fuertemente unida al que fuera también presidente de la República Valéry Giscard d’Estaing; el Partido Socialista (PS), dirigido hasta su fallecimiento por François Mitterrand; y el Partido Comunista Francés (PCF), encabezado por Georges Marchais hasta 1994, cuando fue sustituido por Robert Hue. El centro-derecha creó en 2002 un partido integrador del RPR y la Democracia Liberal (DL, segregada en 1998 de la UDF): la Unión para un Movimiento Popular. El partido de la extrema derecha es el Frente Nacional, liderado por Jean-Marie Le Pen.
Los partidos políticos tienen categoría de asociaciones – que se rigen por la ley de 1 de julio de 1901 relativa al contrato de asociación -, organizadas de modo duradero y establecidas en todo el territorio. Su objetivo consiste en ejercer el poder o, por lo menos, en participar en él. El pluralismo y la competencia entre diferentes formaciones políticas son uno de los fundamentos de la democracia y de la libertad de opinión. Esta exigencia está inscrita en el artículo 4 de la Constitución de la Quinta República, así como la libertad de afiliarse o no a un partido.
Organización:
La organización interna del partido está pormenorizada en un texto constitutivo. Para que los partidos puedan implantarse en el cuerpo electoral y perdurar, necesitan estructuras: a escala nacional, una junta o consejo nacional, dirigido por un presidente o un secretario nacional, que suele ser elegido por todos los miembros del partido; a escala local, secciones o células reunidas en federaciones departamentales cuyas instancias son elegidas por los miembros
Papel:
Los partidos políticos “concurren a la expresión del sufragio”, según lo estipulado en el artículo 4 de la Constitución. Participan en la animación de la vida política:
• Son los intermediarios entre el pueblo y el poder: recogen las demandas o las
Necesidades de la población y las transforman en programa político.
• Tienen una función de dirección: su ambición consiste en ejercer el poder para aplicar la política anunciada.
• Han adquirido un papel de formación y selección de los dirigentes políticos.
Diferentes Partidos Políticos
Los partidos políticos que ocupan escaños en la Asamblea Nacional, el Senado o el
Parlamento Europeo son:
• UMP: Unión pour un Mouvement Populaire (Unión por un movimiento popular) http://www.um-p.org/
• UDF: Union pour la Démocratie Française (Unión por la democracia francesa)
http://www.udf.org/
• PS: Partido Socialista
http://www.parti-socialiste.fr/
• PCF: Partido Comunista Francés
http://www.pcf.fr/
• Los Verdes
http://lesverts.fr/
• FN: Frente Nacional http://www.frontnational.com/
• MPF: Mouvement Pour la France (Movimiento por Francia)
http://www.pourlafrance.fr/
• PRG: Parti Radical de Gauche (Partido radical de izquierda)
http://www.planeteradicale.org/
Financiación
La financiación de los partidos políticos está regulada desde 1988 (ley 88-227 de 11 de marzo de 1988). Cuatro grandes principios rigen actualmente dicha financiación: esencialmente debe ser de origen público, se ha reforzado la transparencia de las cuentas de los partidos, están prohibidos los donativos de las empresas y limitados los gastos de campaña.
• Financiación privada
Solamente están autorizados los donativos de los particulares. Efectivamente, la ley 95- 65 de 19 de enero de 1995 relativa a la financiación de la vida política prohíbe que las empresas financien a los partidos (art. 16) y participen en la campaña electoral de uno o varios candidatos mediante donativos directos o indirectos (art. 4). Además, desde la promulgación de
esta ley, las cotizaciones de los afiliados a un partido político son consideradas donativos y los incentivos fiscales ofrecidos se han alineado con los donativos a obras caritativas u organismos de interés general.
• Ayuda pública
Esta es la novedad que se deriva de las leyes sobre la financiación de los partidos: la ayuda pública es ahora el recurso principal de los partidos. El mecanismo de ayuda pública prevé un reparto doble en base a la representatividad. La primera parte de la ayuda depende de los resultados de las elecciones legislativas para los partidos que hayan presentado candidatos en cierto número de circunscripciones. En 1990, este número era de 75 circunscripciones, pero por ley de 20 de enero de 1993, se ha reducido a 50. La segunda fracción de la ayuda es proporcional al número de parlamentarios que se declaran inscritos en el partido político correspondiente.
Para evitar abusos, la ley 93-122 de 29 de enero de 1993, relativa a la prevención de la corrupción y a la transparencia de la vida económica y de los procedimientos públicos, estipula que esta segunda parte de la ayuda sólo puede concederse a las formaciones políticas que se benefician de la primera fracción, es decir, que hayan presentado un mínimo de candidatos a las elecciones legislativas.
La ley de 19 de enero de 1995 extiende el beneficio de una ayuda pública de importe fijo a los partidos que hubieran emergido tras las elecciones legislativas. Para beneficiarse de ella, sin embargo, tienen que haber recibido, en el transcurso de un año, donativos procedentes de, por lo menos, diez mil personas (entre las cuales quinientas, por lo menos, deben ser representantes electos) por un importe mínimo de 150 000 €.
Ahora bien, a los partidos que no cumplen la ley 2000-493 de 6 de junio de 2000, encaminada a favorecer la igualdad de acceso de las mujeres y de los hombres a los mandatos electorales y funciones electivas, se les reduce la ayuda pública. Además, para mejorar la equidad entre los candidatos, se ha fijado un nivel máximo de gastos. Los gastos, al igual que los donativos, se enumeran en las cuentas de campaña.
• Mayor transparencia
Para reforzar la transparencia de la financiación de los partidos políticos, se han creado dos comisiones:
- La Comisión Nacional de las Cuentas de Campaña y Financiaciones Políticas (CNCCFP; http://www.cnccfp.fr), por ley de 15 de enero de 1990. Es la encargada de fiscalizar las cuentas de los partidos políticos y publicarlas en el Diario Oficial.
- La Comisión para la Transparencia de la Vida Política (http://www.commissiontransparence. fr), por ley de 11 de marzo de 1998. Comprueba que los representantes electos no se han enriquecido de modo anormal gracias a sus funciones.
Actualidad: Quinta república:
De 1959 a 1969, vuelve el general De Gaulle, que reformó la constitución para dar mayor estabilidad a los gobiernos (Quinta República) y tuvo que enfrentar los trascendentales acontecimientos de "mayo del 68".
Francia se convirtió en potencia nuclear, y en el marco de la guerra fría, Francia se unió a la OTAN.
El gobierno socialista de François Mitterrand, se implantó en Francia desde comienzos de los años 1980, hasta mediados de los 1990, cuando fue reemplazado por la administración de Jacques Chirac.
Francia apoyo a Estados Unidos en la primera Guerra del Golfo (1990),
así como en el derrocamiento del régimen Talibán, sin embargo después Dominique de Villepin a la cabeza de la diplomacia francesa, lideró el bloque de países que se opuso a la invasión de Irak de 2003,
amenazando con utilizar su derecho a veto en el consejo de seguridad, llevando de paso a un enfriamiento de las relaciones con la administración de George W. Bush.
En 2005, tras la muerte de dos jóvenes musulmanes de origen africano mientras escapaban de la policía, se produjeron numerosos disturbios por todo el país.
El candidato de la derecha conservadora, Nicolás Sarkozy, ganó los comicios electorales del 6 de mayo de 2007 para ocupar la Presidencia de la República Francesa, sucediendo a Jacques Chirac
Religión:
La República Francesa oficialmente es un estado laico. En su población están representadas las principales confesiones religiosas: católica 51%, ateos 31%, musulmana 6%, protestante 2%, judía 1,5%, budista 1%, ortodoxa 0,5%, otras 7%.
Sistema Judicial Francés
El Consejo Superior de la Magistratura es el órgano constitucional francés encargado de asistir al Presidente de la República en la tarea de garantizar la independencia de la autoridad judicial. Se trata, por tanto, de un poder público constitucional. El CSM es también el órgano disciplinario de los magistrados (jueces y fiscales).
El CSM aparece en Francia por la ley del 31 de agosto de 1883 relativa a la organización judicial, durante la III República. Entonces es definido como la reunión de todas las cámaras reunidas de la Corte de Casación, y actúa en materia de disciplina de los magistrados. Durante la III República, el CSM es un órgano legal. No es hasta la Constitución del 27 de octubre de 1946, que establece la IV República, que el Consejo Superior de la Magistratura se convierte en un órgano constitucional autónomo, regulado por el título IX de la Carta Magna. Es presidido por el Presidente de la República y vice presidido por el Garde des Sceaux (ministro de Justicia). En la composición prevista en la Constitución de 1946, los magistrados son minoritarios: tan sólo 4 sobre 14 miembros. La misión del Consejo es la de asegurar la independencia de la magistratura, la disciplina de los magistrados y la administración de los Tribunales de Justicia. En 1952, el Consejo Superior de la Magistratura se traslada a su actual sede en el Palais de l'Alma, antiguas cuadras del Emperador Napoleón III, en el 7º distrito (arrondissement) de París.
La Constitución de 1958, por la que se instituye la V República, reforma ampliamente la composición y funciones del CSM. La reforma constitucional de 1993, y una ley orgánica de 1994, tienden a reforzar la autonomía e independencia del órgano. Más adelante, otras reformas de 2001 y 2007 han alterado los procedimientos de elección y añadido nuevas funciones al CSM.
Funciones
Con sus actuales características, el Consejo tiene asignadas competencias relativas al régimen disciplinario de jueces y fiscales, competencias (consultivas) en el nombramiento de magistrados y la misión de asegurar la independencia de la autoridad judicial en Francia.
Instancias Judiciales
Los tribunales locales, divididos en los llamados Tribunales de Instancia y Tribunales de Gran Instancia, se encargan de pequeños casos criminales y civiles. Los tribunales penales tratan los delitos castigados con prisión de cinco años o menos y los casos civiles de mayor importancia. Los recursos contra las sentencias dictaminadas por estos tribunales inferiores se dirigen a los tribunales de apelación. Los casos criminales más importantes se ven ante los tribunales de assises. Los recursos contra las decisiones de éstos y las de los tribunales de apelación deben ser revisados por el Tribunal de Casación, que está autorizado para anular sentencias y ordenar nuevos juicios.
SISTEMA POLITICO CHINO.
“¿Que importa que el gato sea blanco o negro con tal de que cace ratones?” Den Xiaoping. Filosofo Chino
Estado, régimen político y gobierno.
China ha tenido un gobierno organizado desde el establecimiento de la dinastía Shang, alrededor del 1726 a.C., convirtiéndola en una de las naciones más antiguas del mundo. A lo largo de la historia, el control político de la enorme población china fue administrado por una serie de gobiernos locales de fuerte control, por una capital central y por una corte cuyo carácter político varió según las circunstancias históricas. Desde que el 1 de octubre de 1949 llegaron al poder los comunistas chinos, se ha hecho evidente una tendencia hacia el establecimiento de un gobierno nacional centralizado en Pekín. Esta unidad se ha logrado en gran parte a través de la autoridad personal y el liderazgo de Mao, y a la estructura gubernamental establecida por el Partido Comunista Chino. A esta estructura moderna le fue dando forma la primera Constitución promulgada en 1954 y revisada en 1975. En 1978 se promulgó una tercera Constitución (efectiva desde el 1 de enero de 1980) que reflejaba los cambios en las políticas gubernamentales después de la muerte de Mao. El 4 de diciembre de 1982 fue promulgada una nueva Constitución (que sería enmendada en 1993, 1999 y 2004).
El sistema político de China se refiere a una serie de leyes, regímenes, reglas y prácticas consuetudinarias aplicados en la parte continental del país desde la fundación de la República Popular China en octubre de 1949, con el fin de reglamentar el Poder político del Estado, el sistema de gobierno, las relaciones entre el Estado y la sociedad y otros asuntos fundamentales.
Poderes políticos en China.
A través de la Constitución el presidente es elegido para un mandato de cinco años por la Asamblea Nacional Popular. Sin embargo, el cargo de presidente es sobre todo ceremonial. Los poderes ejecutivos residen en el Consejo de Estado, encabezado por el primer ministro que es el encargado de administrar los diferentes ámbitos de la administración estatal. El mando de las fuerzas militares nacionales corresponde a la Comisión Central Militar. Por lo general, los cargos de mayor autoridad en el gobierno chino son los de primer ministro y secretario general del Partido Comunista; para ocupar estos cargos influye en gran manera la personalidad.
La Asamblea Nacional Popular es el órgano más alto del poder estatal en China. Sus miembros son elegidos para periodos de cinco años a través de una serie de elecciones indirectas; cada provincia elige un representante (o diputado) para la Asamblea por cada 400.000 personas, habiendo al menos diez diputados representando a cada provincia. La V Asamblea Nacional Popular, elegido en 1978, estaba formado por 3.497 diputados, casi la mitad de ellos trabajadores y campesinos. La VI Asamblea Nacional Popular, que se reunió en junio de 1983, tenía 2.978 delegados. La VII Asamblea se reunió en marzo de 1988, la VIII Asamblea en marzo de 1993 y la IX Asamblea en marzo 1998.
La Asamblea Nacional Popular tiene poder para aprobar leyes, enmendar la Constitución y aprobar el presupuesto nacional y los planes económicos. También tiene el poder de elegir y sustituir a los miembros del Consejo de Estado, que es el más alto componente en la estructura del gobierno chino.
En la práctica, sin embargo, la Asamblea Nacional Popular tiene un poder bastante limitado. A causa de su gran tamaño, la Asamblea se reúne sólo de manera irregular para llevar a cabo los temas necesarios. Mientras la Asamblea no tiene sesión, actúa en su lugar un Comité Permanente, elegido entre sus miembros que también representa a la Asamblea en una gran variedad de funciones gubernamentales, entre las que se encuentran recibir a delegaciones extranjeras y ratificar o anular tratados con gobiernos extranjeros. El Consejo de Estado es el cuerpo central gubernamental de la Asamblea Nacional Popular. Está encabezado por el primer ministro y el viceprimer ministro chinos. Distintos ministros, comisiones y agencias son responsables ante el Consejo.
Clase Política y Sociedad.
Sistema de partidos políticos
República Popular de China (PRC) está formalmente determinada como un sistema multi-partido, pero bajo la única y absoluta dirección del Partido comunista de China. La dominación sobre el sistema político es tal que China indefectiblemente un sistema político de un solo-partido.
Ocho partidos de menor importancia también participan en el sistema político bajo dirección del partido dominante. El sistema político del PC permite la participación de algunos miembros de estos grupos democráticos y partidos de menor importancia dentro del Congreso Nacional (NPC), solamente como participantes y mientras que no sean miembros del partido son revisados exhaustivamente en su participación, la cual es además extremadamente limitada
Aunque los partidos de la oposición no están prohibidos formalmente adentro continente China, el PC mantiene control sobre el sistema político de varias maneras.
En primer lugar, el sistema político de la China se compone de una serie de elecciones indirectas en las cuales un congreso minoritario designa a miembros del congreso superior. Esto significa que si bien cualquiera podría tener acceso a los congresos minoritarios, conseguir participar de los congresos superiores requiere de la aprobación del Partido. Esto desalienta a la participación de opositores tanto así como a forasteros que tengan intenciones de obtener algún escaño mayor dentro del gobierno Chino.
En segundo lugar, aunque la ley del Estado no tiene ninguna disposición formal para prohibir una organización no-religiosa, tampoco tiene ninguna disposición que daría a estos ocho partidos políticos legitimidad alguna para su participación verdadera en las políticas de gobierno. Esto significa que un partido hipotético de la oposición no tendría ningún medio legal de recoger fondos o de poseer la característica necesarias para asumir un rol efectivo de acción. Más importantemente, la ley del PRC también tiene una amplia gama de las ofensas que pueden y han sido utilizados contra los líderes que se esforzaron en formar un partido de la oposición tal como Partido de la democracia de China. Éstos incluyen los crímenes de subversión, sedición, y el lanzar secretos del estado. Por otra parte, el control que el partido tiene sobre los procesos legislativos y judiciales significa que el partido puede ser autor de la legislación y apuntar así a un grupo particular o determinado que interfiera con sus fines políticos de gobierno
En regiones administrativas especiales como Hong Kong y Macau los sistemas del multi-partido existen, pero esto es debido a las crisis políticas que determinaron la exclusión y posterior re-inclusión de estos territorios al país con la condición del respeto de las formas políticas de gobierno adquiridas.
Población China
La población china es aproximadamente en un 93% de etnia china o han. Los chinos pertenecen sobre todo al grupo mongoloide y se diferencian no tanto por su etnia, como por las variaciones lingüísticas. El 7% de la población minoritaria se asienta sobre casi el 60% de la superficie de China, otorgándoles una importancia mayor de lo que su porcentaje podría sugerir.
Más de 70 millones de personas componen las 56 minorías nacionales existentes en el país. La mayor parte de estos grupos se distinguen de los chinos por el idioma o la religión, más que por sus características raciales. Las principales minorías son los zhuang, relacionados con los thai, que constituyen alrededor de 14,6 millones de habitantes, situados mayoritariamente en la región autónoma de Guangxi; los hui, alrededor de 7,9 millones, en la región autónoma hui de Ningxia, en Gansu y en Qinghai; los turco hablantes uigures, alrededor de 6,5 millones, en la región autónoma uigur de Xinjiang; los yi, alrededor de 5,9 millones, en Sichuan, Yunnan y Guangxi; los miao, alrededor de 5,5 millones, en Guizhou, Hunan y Yunnan; los tibetanos, alrededor de 4,3 millones, en la región autónoma del Tíbet y en Qinghai, y los mongoles, alrededor de 3,7 millones, en la región autónoma de Mongolia Interior, en Gansu y en Xinjiang.
Otros grupos son coreanos, bonyei y manchúes; estos últimos son descendientes de los pueblos que conquistaron China en el siglo XVII y establecieron la dinastía Qing o Manchú. Son casi imposibles de distinguir de los chinos han.
Sociedad Civil.
El primer censo nacional desde la llegada al poder de los comunistas se realizó en 1953, en un esfuerzo para evaluar los recursos humanos disponibles para el primer plan quinquenal. En ese momento, se descubrió que la población de China ascendía a 582.600.000 habitantes. Un segundo censo realizado en 1964 mostró un crecimiento de hasta 694.580.000 habitantes; el tercero, en 1982, revelaba una población (excluyendo a Hong Kong, Macao y Taiwán) de 1.008.180.000 habitantes, haciendo de China el primer país del mundo que sobrepasó los mil millones. Entre 1953 y 2008 la tasa de mortalidad cayó desde 22,5 hasta 7 fallecidos por cada 1.000 habitantes; la tasa de natalidad ha descendido desde el 45‰ en 1953 al 13,70 ‰ en 2008. Como resultado de ello, la tasa de crecimiento de la población ha descendido desde el 1,50% (1950–1960) hasta el 0,63% (2008). A pesar de todo, a ese ritmo China duplicará su número de habitantes en 110 años.
El descenso en la fertilidad registrado entre las décadas de 1950 y 1980 se vio muy favorecido por los esfuerzos gubernamentales para promocionar el matrimonio tardío y más recientemente para inducir a las familias chinas a tener un único hijo. Este programa se ha complementado con la expansión continua de los servicios de salud públicos que proporcionan información sobre el control de la natalidad y métodos anticonceptivos con un costo muy pequeño o incluso nulo. En 1984 se estimaba oficialmente que el 70% de todas las parejas casadas en edad fértil utilizaban métodos anticonceptivos y que 24 millones de parejas habían prometido formalmente no tener más que un hijo. El aborto es legal y hay presiones sociales hacia las mujeres que tienen ya un hijo o más y se quedan embarazadas en el sentido de que no continúen adelante con ese embarazo. Las minorías nacionales, generalmente, han sido excluidas del programa gubernamental de control de la natalidad, como respeto hacia las culturas y creencias de otras etnias, con el fin de no dañar la amplia autonomía cultural de la que gozan. En 1980 el gobierno informó de que el 65% de la población era menor de 30 años, por lo tanto una gran parte de la población china estará en una edad fértil durante al menos algunas décadas más. En septiembre de 1982, la cúpula del Partido Comunista Chino declaró que la nación debía limitar su población a 1.200 millones hacia finales de siglo, una meta que requería la intensificación de los esfuerzos de control de la población. Gracias a las numerosas medidas aplicadas, se ha conseguido una tasa de fertilidad de tan sólo 1,77 hijos por mujer (2008). China tiene una población (según estimaciones para 2008) de 1.330.044.600 habitantes. La densidad de población es de 143 hab/km², aunque la distribución geográfica es muy desigual. La gran mayoría de la población se encuentra en las diecinueve provincias del este, que históricamente han formado el corazón de China; esto refleja el distinto uso del suelo que se ha hecho históricamente, así como modelos de asentamiento diferenciados entre los chinos han (en el este) y las demás etnias (en el oeste). Desde la década de 1960 el gobierno chino ha promocionado el asentamiento en las tierras de las provincias occidentales y las regiones autónomas. A pesar de la industrialización, China sigue siendo un país predominantemente rural y agrícola. Aunque ya existían grandes concentraciones urbanas, incluso antes de la época del Imperio romano, el país en su conjunto se ha ido urbanizando poco a poco. Sin embargo, alrededor del 59% de la población se puede clasificar como rural.
La migración de los campos hacia las ciudades chinas
La migración espontánea desde el campo a las ciudades fue prohibida desde mediados de la década de 1950 a causa de la falta de trabajo para los habitantes que llegaban a la ciudad. Esta prohibición fue consecuencia de la idea de Mao Zedong de que las distinciones de clases entre la población urbana y la rural era la gran causa de las desigualdades sociales en China.
Durante la década de 1960 y la primera mitad de la de 1970 (en especial durante el periodo de la Revolución Cultural) los chinos desarrollaron una campaña para enviar al campo durante varios años, o incluso de manera definitiva, a jóvenes educados en las ciudades.
Este movimiento debía proporcionar ciertas habilidades a las zonas rurales y por lo tanto reducir el interés de los campesinos por emigrar a la ciudad. La importancia del programa de ‘ruralización’ fue decayendo tras la muerte de Mao en 1976 y fue eliminado de hecho a finales de 1978, momento en que empezó a aumentar la migración hacia la ciudad.
El cambio de residencia dentro de las ciudades también está controlado por el gobierno: una persona debe tener la aprobación gubernamental y la garantía de una residencia y empleo antes de trasladarse.
Se ha producido un cierto movimiento dentro de las grandes ciudades como consecuencia de la destrucción a gran escala de viviendas antiguas en mal estado y su sustitución por edificios de apartamentos de cuatro y cinco pisos.
Poder Judicial.
Los chinos han tenido una tradición legislativa y judicial bastante diferente de las de los Estados occidentales. El ordenamiento civil ha sido históricamente competencia de la familia, el vecindario o el gobierno local.
De manera general, el proceso judicial chino ha estado más interesado por comprender las circunstancias de un crimen individual, para comprender sus causas, que en crear un sistema judicial formalizado.
Desde la promulgación de la Constitución de 1978, sin embargo, China ha realizado un esfuerzo considerable para alinear su sistema jurídico con los modelos occidentales; la Constitución de 1982 garantiza el derecho a una defensa legal. El sistema legal chino tiene tres componentes: un sistema de tribunales, una administración de seguridad pública, o componente policial, y una oficina del procurador o fiscal. El más alto órgano es el Tribunal Supremo Popular, que asegura el cumplimiento de la Constitución y las regulaciones del Consejo de Estado. En los ámbitos provincial, de condado y municipal se pueden encontrar oficinas de las tres ramas judiciales, mientras que las oficinas de seguridad pública funcionan desde el rango de vecindario local.
Una de las razones de que en China no se haya desarrollado un marco legal formal es que el Partido Comunista Chino siempre ha actuado como un mediador informal entre las partes agraviadas. Este papel le ha dado al partido una importante función en los trabajos diarios de la sociedad china, como por ejemplo en la resolución de disputas vecinales, divorcios, peleas familiares y robos menores; por lo general, el secretario local del partido era el mediador en estos casos.
En ocasiones los juicios públicos tienen mucha publicidad intentando que sean instructivos para el público chino; el más famoso fue el juicio de la ‘banda de los cuatro’ en 1980 y 1981.
Mientras los chinos se mueven hacia unas relaciones más cercanas con los Estados occidentales, se incrementan las presiones para instituir un cuerpo legislativo y jurídico más formal. Es posible que esto a su vez genere una red asociada de abogados, juzgados y unos procedimientos legales más formales.
Análisis Comparativo de Ambos sistemas.
“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Groucho Marx
He de iniciar la comparación de estos dos intrincados sistemas dilucidando rápidamente lo que a mí entender es la primera dicotomía que se presenta al mirar rápidamente las descripciones previstas: La República Francesa, La Dictadura tiránica China. Para esto me voy a referir a uno de los supuestos más básicos del concepto de república: la división de poderes elaborada en sus orígenes por Montesquieu (pensador Francés) en la época de la Ilustración.
El sistema político Francés carece absolutamente de independencia a nivel judicial, según el análisis realizado en el texto de Zaffaroni, el sistema francés, esgrime y enarbola la separación de poderes de manera argumental y teórico, ya que en su práctica, no ha hecho más que degradarlo sometiéndolo al legislativo. De qué república hablamos entonces al someter al poder encargado de administrar e impartir la justicia (entiéndase este término en relación a derechos y obligaciones de los ciudadanos) a la voluntad de los otros dos poderes. Como se entiende una república donde no se admite el control de constitucionalidad formal por el poder judicial y este tiene solo una suerte de ejercicio en un organismo colegiado de carácter político (Consejo Constitucional), donde su integración de 9 miembros encuentra a tres de ellos nombrados por el presidente tres por la asamblea y tres por el senado?.
En la República Popular China no existe un poder judicial independiente. Si bien desde finales de los años 1970 ha habido intentos de desarrollar un sistema legal eficaz basado en gran medida en el sistema de derecho continental europeo, el poder judicial permanece subordinado a la autoridad del Partido. La excepción a este sistema se encuentra en los territorios de Hong Kong y Macao, donde se mantienen los sistemas jurídicos de origen británico y portugués, respectivamente. Nos encontramos entonces ante una similitud categórica entre estos dos sistemas en lo que al poder judicial refiere.
Dejando por un momento esta cuestión para nada menor de lado, trataremos de seguir analizando las demás características que estos sistemas poseen.
A partir de este momento, utilizare, un análisis sostenido por el doctor Jorge Bercholc, para entender de alguna manera, que niveles de legitimación tienen estos dos estados, y los distintos elementos que los componen.
Como sabemos que estamos frente a un verdadero estado?.
El estado es el resultado de una organización institucional-juridico-politica, que monopoliza el uso de la fuerza, y que estructura a la sociedad, dentro de los márgenes de un territorio determinado y con el reconocimiento factico del resto de los estados. Llevando adelante la estructuración de esta sociedad a través de una forma de dominación típica.
A mi entender, en los dos países analizados, no quedan dudas de que ambos poseen un fuerte nivel de legitimidad, producto de las características enunciadas en cada uno y su perfecto encuadramiento en esta definición.
El régimen político, es el mecanismo para la legalidad, para el dictado de las normas jurídicas y de su modificación; para el reclutamiento, selección y remoción del personal político que ocupa los roles en la administración estatal, para tomar decisiones políticas y para el control de la legalidad de dichas decisiones.
En relación a este punto, nuestros dos estados comparados hacen agua por todos lados en relación al control de la legalidad. La pregunta es: pueden ser legítimas las decisiones de un poder que se controla a sí mismo?. Desde una concepción de carácter republicano, la respuesta es no. Reformulemos la pregunta: La falta de legitimidad en el control de la legalidad, tira por la borda la legitimidad entera de un régimen político?. Tanto Francia como China tienen desarrollo ininterrumpido sostenido en el tiempo de sus sistemas políticos que invita a pensar hasta que punto es esto un impedimento.
En relación al gobierno, y entendido este como, el personal político que ocupa y desempeña los roles en la función pública, ejecutando las decisiones de la administración pública. Encontramos según la postura de Bercholc, la cual comparto, que: “la legitimidad en el nivel gobierno está directamente vinculada a su capacidad de dar respuesta eficiente a las demandas y requerimiento de la ciudadanía.” Y nótese en este punto que la definición habla de eficiencia, y no satisfacción, lo cual implica que las demandas una vez introducidas por la sociedad en forma de “input” deben ser respondidas a través de un “output” que no permita que se regenere en su misma categoría, produciendo una acumulación de las mismas que implicarían la eventual destrucción o caída del sistema.
En este punto, tanto China, como Francia gozan de un alto nivel de legitimidad, no voy a analizar los métodos que cada uno utiliza, pero si voy a decir a favor del primero que, si a alguien se le da por preguntarse sobre las flagrantes violaciones de los derechos humanos con las que china mantiene su sistema de gobierno. Que se de una vuelta por áfrica y pregunte por las colonias Francesas, que opinión les merece la “libertad, igualdad y fraternidad”. Solo por nombrar un ejemplo. Dijo Montesquieu: “somos humanos por naturaleza y franceses solo por azar”
El ante último punto a analizar es el de la clase política. Entendida esta como los individuos y sus organizaciones dedicados a la política, opinando, militando, participando en campañas electorales, con miras a obtener el poder.
Esta encuentra su razón de ser en el plano de la representación política.
Si bien en este punto, Francia se encuentra en una constante fluctuación que va desde el desprestigio y la falta de credibilidad al consenso y el respaldo mayoritario, cierto es que en China, pese a haber 8 partidos de carácter demócrata en el sistema, hay un partido único con chances ciertas de gobernar. Este último maneja los medios de comunicación de masa y administra y dispone acerca de los temas de debate político. En este punto es observable una clara ventaja del sistema Francés en relación a la construcción de un sistema político de gobierno que atienda las necesidades de los diversos sectores de la sociedad e incorpore sus demandas a la Black box. Pero es esto en su mismo condición suficiente para sostener un sistema político eficiente y eficaz?. Es al menos un principio.
Por último hare mención, a la sociedad dentro del sistema. Nivel referido a las relaciones entre los individuos y las clases sociales de las cuales son parte, relacionado a sus labores y quehaceres habituales en el ámbito privado.
Un individuo sin estabilidad laboral, ni red social de contención, se ve marginado socialmente y en consecuencia se produce un proceso de “desciudadanización”. Pero estemos atentos, no es lo mismo lograr una red social laboral y de contención para 64 millones de habitantes que para 1500 millones de habitante. Que ocurriría si le incorporáramos a la sociedad francesa estructurada, contenida y con aceptables niveles de participación y solidaridad unos 1436 millones de personas más?.
Formular una respuestas a todos estos interrogantes, probablemente me obligaría a reformular la dicotomía con la que plantee el carácter descriptivo de los dos sistemas en un comienzo de este breve análisis comparativo. Quizás deberíamos dejar de buscar modelos de funcionamientos ideales para el gobierno de los estados que aplicables “erga omnes” y entender como dice Saramago que “El poder real es económico, entonces no tiene sentido hablar de democracias”.
A modo de Conclusión.
“Si hubiera una nación de dioses, éstos se gobernarían democráticamente; pero un gobierno tan perfecto no es adecuado para los hombres.” J.J. Rousseau
La democracia se presenta a si misma de una manera tortuosa, difícilmente podríamos siquiera llegar a definirla de manera univoca. Tampoco creo que podamos encontrar la aplicación de la misma en una sociedad, en la que se hayan cumplido de manera efectiva sus preceptos de manera virtuosa.
Para los franceses es tan democrático su sistema de gobierno, tal como lo es para los chinos el suyo. Y sin embargo, puedo afirmar sin temor a equivocarme que tanto unos como otros, podrían encontrar serias falencias en el de enfrente, al punto tal de verse comprometido su carácter “democrático”.
Desde mi punto de vista, la democracia como un gobierno social justo es utópica, puesto que se ejecuta y se pone en marcha por hombres, seres esencialmente finitos y sedientos de poder.
Surge la responsabilidad del mito democrático contemporáneo en un conjunto de circunstancias e intereses, dentro de las cuales vale destacar: la falta de ideologías en los hombres políticos, las estructuras partidarias en comunión con la profesionalización de la política. En una situación paralela se produce la orientación unidimensional de la opinión pública a través de los medios de comunicación. La maquinaria política, la falta de espacio destinado al debate político, junto con la renuncia ideológica de los intelectuales. Esta situación se ve agravada con el surgimiento de líderes carismáticos que en lugar de sustentar su manejo a favor de la sociedad lo hacen a favor de un partido abarca todo, destinado a ser una suerte de agujero negro de masas sociales. La política se hace cada vez menos atractiva y los fenómenos recurrentes de corrupción provocan una erosión progresiva del prestigio y de la autoridad de los poderes ejecutivos y legislativos, quienes a su ves incurren cada vez con mayor frecuencia en medidas que van en detrimento de la calidad institucional del judicial.
Si buscáramos dar una simplificación a algo tan complejo como la crisis de las democracias contemporáneas, creo que debería abrirse el debate, planteando la posibilidad de agiornar el concepto, y dejar como marco teórico los viejos mitos fundantes de la democracia de la modernidad (república, pueblo, progreso, libertad, ciudadanía); en términos kelsenianos, estos deberían ser los supuestos gnoseológicos que den validez al sistema, y no las herramientas mismas de construcción del mismo.
Planteada la idea de la crisis democrática, y aceptada la misma como cierta, es posible analizar, varios supuestos de reacciones manifiestas, a saber:
La reacción ultra liberal: retorno a las fuentes de un liberalismo extremo que hace del libre mercado la matriz de la sociedad. El hombre empujado hasta sus últimas consecuencias. Los profetas del ultra liberalismo encuentran en la muerte de las ideologías, sean Marxistas o liberales, el fracaso de la modernidad como concepción universal.
El ecologismo político: En el sentido ideológico político, representa la nostalgia del retorno a la naturaleza salvaje con un enfoque cientificista más que científico. Es una construcción intelectual típicamente anti modernista. Se expresa aquí el temor ante una tecnología demente e incontrolable, y una tecnocracia que persigue su propia lógica sin control.
La reacción neofascista: Explica Dorna que, la experiencia fascista ha dejado huellas indelebles de horror. Pero también algunos herederos ideológicos, y sobre todo un caldo de cultivo, pues las razones del colapso alemán no han sido realmente superadas y solo débilmente explicadas. Podemos ver en varios de los países de Europa, que se jactan de si mismos por ser democracias consolidadas, el crecimiento de estos partidos en la actualidad (la “falange autentica” o “democracia nacional” en España, el “Frente Nacional” de Le Pen en Francia etc.).
La reacción al integrismo religioso: En este punto nos encontramos con el lado mas oscuro de la religiosidad: el fanatismo. Un viento integrista recorre los medios religiosos y provoca la multiplicación de sectas y de conversiones en el seno de las sociedades modernas. Este movimientismo se ve claramente plasmado en lugares como medio oriente.
Ahora bien, ante este panorama poco feliz para la vida de la democracia como sistema político de gobierno de sociedades. Aparece la disyuntiva, donde o bien se lucha por el mantenimiento de un status quo adquirido y si no se muere en el intento o, se produce una transformación radical del mismo. La identidad republicana desapareció detrás de la versión representativa de la democracia. La perversión del juego político comienza con los procesos electorales de masas, la constitución de elites profesionales que dirigen los asuntos del Estado y la preservación de los aparatos partidistas que mantienen en el poder a una oligarquía cada ve más tecnocrática.
Cerrando esta idea final sobre la democracia como forma de gobierno, no me queda otra postura que la del escepticismo ante la efectividad de la misma como forma de gobierno. Con un repaso rápido de la historia podemos ver que la misma sucumbe ante las ideologías, y finalmente pierde su esencia participativa e inclusiva, transformándose en un medio de dominación vacio de principios y virtudes. En términos Nietzscheanos, bien podría decirse a mi entender que “la democracia ha muerto”; los hombres la hemos asesinado, y hemos terminado con sus ideales. Quizás uno de los defectos de la democracia contemporánea, al igual que los partidos políticos fue el de querer abarcarlo todo, ser en si mismo un modelo económico, social, jurídico y político.
Hay salidas?. Siempre, R. Dhal propone la poliarquía: sociedades modernas, muy pluralistas, muy organizadas; con muchos centros de poder; esa pluralidad de grupos de interés y de demandas de acción producen una pluralidad de organizaciones de interés, lo que le da gran relevancia a la política de negociación, que por la gran cantidad de actores y la similitud de sus fuerzas corre frecuentemente el riesgo de la inmovilidad (estancamiento de las prioridades), del que a veces se sale por una vía política normal, que por medio de un acuerdo temporal sobre prioridades conduce a la acción; y muchas otras veces lleva a recurrir al planteamiento de emergencias, reales o presuntas, para romper el estancamiento y poder actuar.
Podrá decirse que es una reformulación de la democracia, pero en principio ya atenúa gran parte de la carga emotiva negativa que esta acarrea desde sus cimientos.
Ya sea como poliarquía o bajo otro tipo de construcción sistemática, la macro-gobernación política mundial debe reformularse, si se quiere, como dije anteriormente, dejando como supuestos de validez las bases fundantes la democracia, pero ojo, que “el llamado a los muertos memorables no debe eclipsar un llamado a los vivos respetables”
Bibliografía:
Nota aclaratoria: la bibliografía utilizada en muchos casos ha sido citada en forma textual. Diría que las citas constituyen la gran mayoría de este trabajo en el cual he robado textualmente las ideas de todos los citados en la bibliografía por la única razón de que todos ellos fueron capaces de ver más lejos que yo.
• Ministère des Affaires étrangères / Ministerio de Asuntos Exteriores, 2007
• Publicaciones virtuales “Estudios”
• Temas de Teoría del Estado – Jorge Bercholc
• La democracia. Un espejismo? – Alexandre Dorna
• El espíritu de la Ley – Montesqieu
• Sistema Político de China – Yang Fengchung
• China: el imperio de las mentiras – Guy Sorman
• Enciclopedia Encarta (2007 – 2008 – 2009)
• Apuntes de cátedra de la Universidad de Buenos Aires
• Sofía Respuela
• Robert Dhal
• Eugenio Zafaroni