Los días que jamas existieron
Fecha: 2009-03-09
Un día te levantas y al leer el periódico lees que la fecha de hoy se ha adelantado unos cinco años. ¿Viajamos en el tiempo? No…el calendario fue alterado…
Medir el tiempo es algo por lo que el hombre civilizado se ha preocupado durante toda su existencia. A pesar de toda esa preocupación, los encargados de estudiar y proponer soluciones efectivas al problema han incurrido en pequeños errores que al ser acumulados por el tiempo, han originado el hecho de que el día en el que estamos no sea realmente la fecha que es.

Para empezar Octubre era el mes 8, Noviembre el mes 9 y Diciembre el mes 10.
Todos sabemos que Octubre es el décimo mes del año. Sin embargo su nombre proviene del Latín que significa “octavo mes”, mientras que Noviembre significa "noveno mes". ¿Cómo el mes 10 puede llamarse 8 y el mes 11 llamarse 9? ¿Acaso se equivocaron los que elaboraron nuestro calendario?
Los egipcios determinaban la época y las estaciones del año, según el crecimiento del río Nilo. Para ellos había tres estaciones: la crecida, que era desde julio a septiembre aproximadamente, la aparición de las tierras, que era a partir de octubre y hasta febrero, y la estación sequía, de febrero a junio que comenzaba todo nuevamente.
Debido a estos datos, y verdaderos estudiosos de campo, los egipcios, nació, el calendario solar con trescientos sesenta y cinco días anuales. Este se utilizaba mas que nada para las actividades agrícolas. Incluso, desde la observación de la luna, los egipcios dividieron al año en doce meses, con treinta días cada mes.
El año nuevo para ellos, es cuando Sirio, aparece en el horizonte por el oriente… antes del amanecer. Indica que la primavera termina y que se producirá pronto el avance de las aguas del río Nilo hacia las tierras. Luego para poder adecuar el año lunar con la aparición de sirio, los astrónomos agregaron 5 días más a cada año. Propusieron pero no lo lograron, adicionar un día cada 4 años para que el año coincidiera con el ciclo solar.
Una de las contribuciones más importantes de los egipcios, fue dividir el día de 24 hs, en dos partes iguales de 12 hs cada sección. Y esto derivaba de la salida y la puesta del sol, es decir que la duración de las horas variaba según cada estación.
Los historiadores consideran que para el año 4241 a.C., los egipcios usaban ya el calendario más exacto de la antigüedad. Tenían un año que estaba dividido en 12 meses cada uno de 30 días y tenían además 5 días adicionales. Los romanos por su parte habían introducido, hacia el siglo VII a.C., un calendario en el que el año duraba 304 días divididos en 10 meses. En este calendario, el año en realidad comenzaba en el mes de Marzo. El nombre en Latín de estos meses eran Martius, Aprilis, Maius, Lunius, Quintilis, Sextilis, September, October, November, December.
Los primeros errores
Como la duración del año de ese calendario de 10 meses era muy distinta al tiempo que en realidad tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol, ocurría que las estaciones no se repetían en las mismas fechas de un año para otro. Por eso en ese mismo siglo se decidió añadir dos meses más, Enero y Febrero, al final de cada año. A partir de esta modificación, el año romano quedó compuesto por doce "meses lunares", los llamaban así porque la duración de un mes era el tiempo que transcurría entre una luna llena y la siguiente (este periodo es de aproximadamente 29 días y medio) tiempo que ellos calcularon de 30 días.
La llegada del Calendario Juliano
Después de este primer calendario, el imperio romano se guió por el calendario Juliano que entró en vigencia el 1° de enero del año 45 a.C. Este calendario debe su nombre al emperador Julio César quién mandó a sus astrónomos a diseñarlo para corregir todos los errores que se tenían con el antiguo calendario romano. El astrónomo que dirigió el proyecto fue Sosígenes de Alejandría. El calendario fue establecido en todo el Imperio Romano y realmente logró resolver los problemas que se tenían; sin embargo Julio César pudo disfrutarlo muy poco pues un año después de que se adoptara este nuevo calendario, él fue asesinado.
Para que el nuevo calendario realmente coincidiera con la entrada de las estaciones se ampliaron a 15 los meses del año 45 a.C. Esto fue necesario para corregir el retraso de tres meses que se había acumulado con el calendario anterior.
La distribución de los meses y días en el mundo clásico
Mártium (31 días)
April (30)
Máium (31)
Júnium (30)
Quintil (30)
Sextil (30)
Septémber (30)
Octóber (31)
Novémber (30)
Decémber (31)
Januárium (31)
Februárium (30) (31 en los años bisiestos)
¿Un año de 15 meses?
El año 45 a.C. fue llamado el "año de la gran confusión" por lo largo que fue y porque nadie sabía exactamente en qué día vivía; sin embargo, gracias a este año tan largo se logró resolver el desorden que se tenía.
A partir del año siguiente se instauraron años de 12 meses con el nuevo Calendario Juliano. El Calendario Juliano se basaba en el año egipcio que tenía 365 días más 1/4. Cada cuatro años se intercalaba un día (éste es el origen de los años bisiestos) y el año se dividió en 12 meses de distinta duración, puesto que 365 no es divisible por 12. En honor de César se dio el nombre de Julius al mes Quintilis.
Octubre pasó a ser el mes 10
Después del asesinato de Julio César, su sucesor Augustus mandó perfeccionar aún más el nuevo calendario y fue entonces cuando se estableció que el primer mes del año sería enero y el segundo febrero. El Senado romano cambió el nombre del mes Sextilis por el de Augustus.
Julio Cesar quería que el año nuevo comenzara con el equinoccio de primavera, o con el solsticio de invierno, pero el Senado Romano, que tradicionalmente utilizaba el 1 de Enero como comienzo de su año oficial, se opuso a César e impuso esa fecha como la del comienzo del año. Esta es la razón por la que aún hoy en día nuestro año nuevo comienza en un punto arbitrario de la órbita de la Tierra.
El año del nacimiento de Jesús pasa a ser tomado como referencia
El sistema de numerar los años a partir del nacimiento de Jesucristo, de la indicación A. D. (Anno Domini, año del Señor), se debe a Dionisio el Exiguo en el siglo VI. Concretamente fue en el año 525 de nuestra era, cuando el monje Dionisio el Exiguo introdujo el calendario cristiano, al afirmar que Jesús había nacido el Sábado 25 de Diciembre del año 753 a.u.c. El clero cristiano se apresuró a difundirlo entre la población y situaron el principio de la nueva era, el A.D. 1 (Anno Domini 1) comenzando el Sábado 1 de Enero del año 754 a.u.c. que era el comienzo del primer año tras el nacimiento de Jesús.
Los errores de Dionisio
Sin embargo, Dionisio cometió varios errores. El primero de ellos fue no incluir el año cero que debería situarse entre el año 1 a.C. y el año 1 d.C. Realmente no es muy justo atribuir este error a Dionisio, pues el cero era un concepto matemático desconocido en aquella época en su entorno. A pesar de su buena voluntad, Dionisio cometió otro grave error.
Argumentó que Jesús nació el año 753 después de la fundación de Roma. Sin embargo esto es imposible porque en esa fecha Herodes ya había muerto, (murió en el 750 o 4 aC), y, si nos guiamos por los Evangelios, Herodes era gobernador de Judea cuando nació Jesús. Así pues, Dionisio erró en sus cálculos bíblicos y Jesús debió de nacer como mínimo 4 años antes, quizá incluso más pronto. Este error se originó en que olvidó los cuatro años en los que el Emperador Augusto gobernó bajo su propio nombre: Octavio.
El Calendario Juliano acumuló errores que representaron un problema para la Iglesia
Según el calendario juliano se instituyó un año bisiesto cada cuatro, y consideraba que el año astronómico estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra correcta es de 365,2422454, o lo que es lo mismo, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,5 segundos. Esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año habían hecho que en los 1257 años que mediaban entre 325 y 1582 se originara un error acumulado de aproximadamente 10 días.
La implantación del Calendario Gregoriano
Todas estas preocupaciones fueron recogidas por el Papa Gregorio XIII quien propuso corregir esos errores con un nuevo calendario. Nombró una comisión de astrónomos y matemáticos para que revisaran el calendario juliano. Así las dos personas que terminaron de diseñar el calendario que usamos actualmente fueron: Luigi Lilio Ghiraldi (o Aloysius Lilius), médico de Verona, quien ideó el nuevo sistema y Cristóbal Clavius, astrónomo, matemático y físico de Nápoles, quien hizo todos los cálculos necesarios.
¿Cuál era interés del Papa Gregorio?
En el Conclio de Trento llevado a cabo unos años antes (1563), se acordó corregir la falla con respecto a la celebración de la Pascua originada en el Concilio de Nicea del año 325. En ese concilio se determinó que se conmemorase la Pascua el domingo siguiente al plenilunio posterior al equinoccio de primavera. Aquel año 325 el equinoccio había ocurrido el día 21 de marzo, pero con el paso del tiempo la fecha del evento se había ido adelantando hasta el punto de que en 1582, el desfase era ya de 10 días, y el equinoccio se fechó en 11 de marzo y de allí las preocupaciones de Gregorio.
10 días borrados de la Historia
La primera medida que se tomó para la implantación del nuevo calendario fue la de decretar que el día siguiente al jueves 4 de octubre de 1582 pasase a ser el viernes 15 de ese mes y año, con lo que dejaron de vivirse los 10 días intermedios. Este salto origina muchas veces confusión en torno a las fechas, ya que muchos países no adoptaron rápidamente el calendario Gregoriano. Tal es el caso de Inglaterra, donde no se tomó sino años después. La confusión fue total y aún hoy en día hay fechas que los historiadores no pueden determinar con certeza.
Un curioso ejemplo de esta confusión surge en torno a la muerte de Cervantes y Shakespeare.
Ambos murieron el martes 23 de Abril de 1616 en España e Inglaterra respectivamente, pero en el caso de Cervantes se aplicaba ya el Calendario Gregoriano, (debido a que España era un país católico) mientras que en el de Shakespeare la fecha corresponde al Calendario Juliano (debido a que en Inglaterra gobernaba una religión protestante). Así pues, Shakespeare murió en realidad el martes 3 de Mayo de 1616 según el calendario Gregoriano, por lo que no murió el mismo día que Cervantes. Con el pasar del tiempo, el calendario del Papa Gregorio se impuso incluso en los países no católicos.
¿Qué otras medidas se dictaminaron?
Para paliar en lo sucesivo los efectos del desfase en el calendario juliano, el calendario gregoriano propuso las siguientes reglas:
-Que los años centenarios no fuesen bisiestos, con excepción de aquellos que se dividan entre 400.
-Un año es bisiesto si las dos últimas cifras son divisibles entre 4, excepto cuando ambas son cero. Sin embargo cuando las cuatro cifras, es decir, el número completo del año, es divisible entre 400 entonces el año sí es bisiesto aunque sus dos últimas cifras sean ceros.
Así, por ejemplo, 1944 fue un año bisiesto pues no termina en ceros y sus dos últimas cifras son divisibles entre 4; 1900 no fue bisiesto pues acaba en dos ceros. Sin embargo, el año 2000 aún y cuando termina en dos ceros si fue bisiesto pues el número 2000 es divisible entre 400. En 400 años se producen, por lo tanto, 97 años bisiestos en lugar de 100, cómo se generaban en el Calendario Juliano.

Expertos investigadores indican que si queremos contar los años a partir del nacimiento de Jesús, deberíamos considerar entonces que no estamos en el año 2.005 sino en el 2.010 ya que tendríamos que sumar los 4 años que Dionisio olvidó, aparte del llamado año cero. Sumando también los 11 días que el Papa Gregorio XIII borró literalmente de la historia, obtendríamos una fecha muy distinta a la que en este momento poseemos. Toda esta confusión se puso de relieve en la reciente celebración del milenio, en la que muchos observaron que el comienzo del milenio fue el año 2.001 y no el 2.000 ya que no existió el año cero. Por otra parte está casi por sentado que Jesús nació aproximadamente en el año 4 a.C.
