IRONÍA
Escrito por: Ramón D. Peralta
Contrate suave, tonalidades verdes. Por alto, el brillo intenso de febo y su gradiente. Sin salirse de cuadro, algunas juguetonas nubes deambulan como buscando su lugar, mientras el cielo se deja ser cielo, sin miedos, acostumbrado está a no dudar.
Palomas, loros y gorriones, levantan voces estentóreas para solo hacerse notar. Quizás abrumado, el silencio interrumpa de a rato, no es que sea un pacto, quizás guste histrionizar. Los árboles errantes no paraban de murmurar, y caminando a la nada con sus enormes brazos agitados nos indicaban, también estoy acá.
Un rey sapo y una rana princesa se miraban de soslayo, mientras sus hijos y lacayos disfrutaban del estanque, y no fue que en ese instante, como por magia del Bosquimano, nuestra pompa resplandeció en el vesperal, mientras un grillo comedido hacía gala de su violín, cual un juglar.
Era una pompa de jabón, llamada Argentina, que deambulaba alegre pero meditabunda por ese Parque de los Deseos. Jovencita alegre, amigable, ingenua e impetuosa, se paseaba con desparpajo e irreverencia por el césped, sin rumbo y sin responsabilidad. Al levantar la vista, vio a ella, la "señora de los cuentos", Cristina. Presurosa y ansiosa se acercó, y le pidió contara alguna de sus célebres narraciones. Cristina le preguntó: ¿tenéis dinero para pagar por mis cuentos?. Argentina respondió que solo tenía una cadenita de plata, regalo de sus padres. Cristina luego de tomar la cadena, le contó sobre maravillosos y fantásticos mundos imaginarios donde poder ir. Argentina le agradeció con fervor pidiéndole que la lleve, y en medio de tanta emoción estrechósele la mano. De repente, Cristina se encontró con la mano toda enchastrada por la pomposa Argentina. Alejándose mientras miraba con cara de repulsión a la imprudente y crédula niña, procedió a frotarse la derecha con la izquierda, y viendo que ambas manos estaban enjabonadas y muy limpias, finalmente las escurrió en agua. Así fue como Cristina, a cambio de algunos cuentos, se quedó con la plata y transpiración de Argentina, sin llevarla a ningún lado para finalmente, sin el menor remordimiento lavarse las manos.