DEMONOLOGÍA
Es el 7 el numero de la creacion, y numero del creador por antonomasia, del 4 al 10 pertenecen al microprosopus ya que los numeros 1, 2 y 3 que completan el sistema de 10 sephirot o arbol de la vida, son el rostro mayor o triangulo superior, la Caput o cabeza, su cuello o union entre ellos se representa por medio del logos o union...y se representa por baphomet o conocimiento o la octava sephira oculta, de ahi entonces que el numero siete representara a este mundo en su materialidad y en su energia los 7 represnetan tambien a los 7 primordiales globos cosmicos sean ellos Jupiter, Marte, el sol, Venus, Mercurio, la luna y la tierra, Saturno en este sistema pertenece a la tercera sephira o Cronos Dios del tiempo es de alguna forma la materialidad del sistema en su expansion....los dias de la semana , los 7 pilares etc son analogicos a este sitema de ahi que cada sephira en su inversion sera el reino de la demonologia ...
Son tres mundos en este sistema en el cual el ultimo o el mundo asiatico es el mas material en su involucion, en este mundo la figura del logos o Baphomet sería el encargado del purgatorio de los siete infiernos y de los diferentes demonios de los siete pecados capitales. En 1589, Peter Binsfeld asoció cada pecado capital con un demonio, que tentaba a la gente por medios asociados al pecado. Según "La Clasificación de los Demonios por Binsfield", es la siguiente:
1-Asmodeo = Lujuria = 7º Sephira
2-Belcebú = Gula= 9º Sephira
3-Mammon = Avaricia= 10º Sephira
4-Belfegor = Pereza = 8º sephira
5-Satanás = Ira = 5ª Sephira
6-Leviatán = Envidia= 4º Sephira
7-Lucifer = Soberbia= 6º Sephira
]1- ASMODEO
La Lujuria
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La Lujuria

El demonio Asmodeo.
Asmodeus (Asmodai, Sydonai, Chammadai, Asmodeo, o Asmodaeus) es un demonio, conocido comúnmente por aparecer en el Libro de Tobit del Antiguo Testamento. También es mencionado en el Talmud y en los tratados de demonología. Su origen se halla en la religión mazdeísta (Zoroastrismo) de los persas. Probablemente, llega al judaísmo durante el tiempo en el que este pueblo se halló bajo la dominación persa (s. VI a.C), y más tarde, pasaría al cristianismo, pero era en la era antigua aparentemente en el siglo 2 AC.
En el Libro de Tobit, Asmodeus se enamora de Sara, hija de Raquel, y cada vez que aquélla contrae matrimonio, mata al marido durante la noche de bodas. Así llega a matar a siete hombres, impidiendo que consumen el matrimonio. Más tarde, Sara se promete a un joven llamado Tobías, hijo de Tobit. Éste recibe la ayuda del arcángel Rafael, el cual le enseña cómo librarse del demonio. De este modo, Tobías coge un pez y le arranca el corazón, los riñones y el hígado, colocándolos sobre brasas. Asmodeus no puede soportar los vapores así desprendidos, y huye a Egipto, en donde Rafael le encadena. No se sabe más de la suerte que corre este demonio, pero se lo presenta como símbolo del deseo carnal.
En el Talmud, Asmodeus no parece ser una criatura tan maligna como en otros libros, sino que relata historias sobre su trato con el rey Salomón. Al parecer, Salomón llegó a atrapar al demonio y le obligó a construir el Templo de Jerusalén. En otra leyenda, Asmodeus y Salomón se cambiaron el uno por el otro durante varios años. En otra, en fin, Asmodeus es presentado como el rey de todos los demonios, similar al concepto cristiano de Satán, y como amante de Lilith después de que ésta abandonara a Adán.
Asmodeus y Samael "El Veneno de Dios" son uno de los nombres que se le da a Lucifer tras tentar a Eva con el fruto de uno de los árboles prohibidos (el del conocimiento del bien y del mal), tras su caída se emparejó con Lilith, la primera mujer de Adán y con ella engendró miles de demonios.
En ocasiones se atribuye a Asmodeo la paternidad del mago Merlín. En la Edad Media, cuando se quería asociar los 7 pecados capitales con sus "demonios responsables" , se le indicó como el demonio de la lujuria.
Asmodeo sirvió de inspiración al escritor Luis Vélez de Guevara para escribir su famosa novela El Diablo Cojuelo. Asimismo, Asmodea es el título que recibió en el inventario de 1829 un cuadro de Francisco de Goya.
Valle de Santiago Guanajuato.- La búsqueda de los misterios y fenómenos extraños nos llevan a encontrar similitudes que se hacen increíbles y que encierran probablemente códigos de algunos sortilegios secretos de la humanidad en lugares en donde menos se imagina uno.
Así el demonio Asmodeo tiene presencia real en dos templos Católicos muy distantes entre si pero con una similitud exacta de su figura y proporción que posiblemente fue hecha por el mismo artista de su época ya que mientras el primero aparece en la Iglesia de Rennes Le Chateau en Francia la otra figura se encuentra en la Iglesia de Santiago Apóstol de esta localidad siendo vencido por San Miguel Arcángel.
El Demonio Asmodeo en la Iglesia Santiago Apostol de Valle de Santiago Guanajuato.
Rennes Le Chateau Situada sobre una colina al Sudoeste de Francia un lugar solitario y olvidado por el tiempo lleno de enigmas y considerado el numero uno como el mas misterioso lugar de Europa escenario de acontecimientos extraños y siniestros cuna de fabulosos tesoros y guardián del secreto mas codiciado de la cristiandad. Su enigma empieza en la época Romana después de que los soldados del Emperador Tito saquearon y destruyeron el templo de Salomón en el año 70 de nuestra era el botín hurtado fue trasladado a Roma donde permaneció tres siglos hasta que los visigodos en el año 410 saquearon Roma y desembarcaron dos años después en las costas meridionales de las Galias fundando y estableciendo un reino permanente que salto los Pirineos y logro extenderse por el norte de España.
De esta manera se cree que el Arca de la Alianza y las Tablas de Moisés llegaron a este lugar pues nunca mas se supo de estas reliquias consideradas como santas que probablemente estén ocultas en las inmediaciones de Rennes Le Chateu y que aunado a estos misterios el Santo grial o sea la preciosa sangre de Cristo que José de Arimatea recogió durante su sacrificio, Maria Magdalena y un hijo de Jesús también en este lugar se refugiaron.
Pero el tema es Asmodeo el Demonio que en Rennes Le Chateau Francia sostiene de pie entre sus brazos un Bautisterio que a todas luces es un simbolismo extraño para resguardarlo dentro de una iglesia Católica pero, también en Valle de Santiago con similitudes similares a este lugar es considerado también el numero uno en fenómenos Paranormales y Ufológicos en México que en sus inicios fue poblado por una raza de origen Tarasco quienes llamaban a este lugar Camembaro o Lugar de Ajenjo.
El Investigador de lo Paranormal Eulogio Soto mahe con un grupo de Periodistas de Valle de Santiago Guanajuato.
Fue hasta 1607 cuando se le dio oficialmente su nomenclatura con el nombre de Valle de Santiago siendo su santo Patrono el Señor Santiago Apóstol lugar que se construyo a principios del siglo XLX quedando entre las imágenes principales san Miguel Arcángel con el Demonio Asmodeo a sus pies luchando ferozmente.
Increíble similitud de dos pueblos distantes que guardan caracterististicas propias y que los une una figura que posiblemente fue hecha por la misma mano de un artista dadas sus características la del Demonio Asmodeo uno de los principales jerarcas del ejercito del mal.
En cambio en la iglesia de Santiago Apostol aparece Asmodeo siendo vencido por el Arcangel Gabriel.
O ¿será que a la Iglesia católica la principal base que la sostiene para seguir conservando su lugar privilegiado ante la sociedad es el Demonio ya que sin su figura la Iglesia no tendría razón de ser? y por consiguiente gracias a este sigue acumulando importantes bienes que los mantienen sin trabajar a todos sus miembros diseminados en el mundo.
En Rennes Le Chateu Francia Asmodeo sostiene un Bautisterio.
Las paginas de Horror han quedado escritas con sangre de miles de victimas de la sinrazón clerical que a través de sus órganos de represión como el Santo Oficio o Inquisición ultimaron a quienes no concordaban con sus ideas acusándolos de Herejía y Hechicería para llevarlos a la hoguera tal vez el Demonio también se incubo en sus estructuras como las misteriosas figuras de Asmodeo en Francia y Valle de Santiago.Cuestió n de enfoques con todo respeto sea dicho pero en la búsqueda de los misterios todo es valido hasta que no se demuestre lo contrario por lo tanto la similitud de dos pueblos distantes son manifiestos y Grupo Alarma de Investigación paranormal se los presenta pero, al final como siempre ustedes tendrán la mejor opinión.
2-BELCEBÚ
La Gula

Belcebú o Beelzebub, derivado de Baal Zebub, era el nombre de una divinidad filistea Baal Sebaoth en hebreo. Adorado en épocas bíblicas en la ciudad filistea de Ecrón; la cual posteriormente sería asimilada a la tradición cristiana. Se cree que Belcebú o Beelzebub deriva etimológicamente de "Ba'al Zvuv" que significa "El Señor de las Moscas". Por otro lado el nombre Beelzebub era usado por los hebreos como una forma de burla hacia los adoradores de Baal.
Debido a que en sus templos, la carne de los sacrificios se dejaba pudrir, por lo que estos lugares estaban infestados de moscas. Sin embargo, la palabra que compone este nombre suena en hebreo tsebal, morada, especialmente en el sentido de la Gran Morada, los infiernos, y en boca del pueblo se confundió con tsebub, mosca. Y pasó este imponente nombre de "Señor de la Gran Morada" o "Señor del Abismo" a "Señor de las Moscas", que es la traducción que suele darse en los textos evangélicos. Belcebú en sus formas alegóricas toma a veces una apariencia colosal; de rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, cornudo negro y amenazante, peludo y con alas de murciélago.
En la literatura cristiana se empleó para designar al Príncipe de los demonios, de acuerdo a la antigua costumbre hebrea de representar deidades ajenas en forma maligna. El escritor inglés y premio Nobel de literatura en 1983, William Golding, escribió una excepcional novela alegórica de la condición del hombre. La novela se titula Lord of the flies, es decir El señor de las moscas (epíteto de Belcebú). En la novela se le representa mediante la cabeza de un jabalí, clavada en una pica en un claro de un bosque, y cortejada por miles de moscas que revolotean a su alrededor mientras se va pudriendo.
En el relato bíblico el demonio asume diversos nombres, que corresponden a distintas manifestaciones de su maldad y de las tentaciones de pecado que nos ofrece incesantemente. Sin embargo originalmente, en la tradición judeocristiana existen desde el demonio del dinero, Mammón, hasta el que produce olores fétidos, Belial. Es frecuente que a Belcebú se lo denomine Satanás, y también Lucifer, y tantos otros nombres y especializaciones en el mal como creó, con fines didácticos, la imaginación de los predicadores.
Pero en un diccionario sobre demonología podremos comprobar que son distintos demonios. Este semidios raramente vagaba por la tierra; siempre se mantuvo distante. Se dice que en su templo, violaba menores que eran traídas por esclavos. En este sentido, también hay tradiciones que indican que Lucifer, Satanás y Belcebú conforman el triunvirato que gobierna al infierno y sus legiones.
3- MAMMON
Avaricia

Mammón es el demonio de la avaricia, de la codicia y el materialismo. Él, que según el jesuita Peter Binsfeld es uno de los “Siete Príncipes del Infierno”, es el demonio ante el cual se arrodillan todos aquellos esclavos del dinero que habitan en el mundo consumista de la actualidad. Así, más que ningún otro demonio, Mammón reina hoy.
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Mammón el avaro
Mammón es el arquetipo de la avaricia, la codicia y el materialismo, es el demonio que sonríe ante los abusos del capitalismo salvaje, el incremento de la brecha entre ricos y pobres y la servidumbre del alma humana a la sed desmedida por adquirir dinero, ya sea para hundirse en las aguas del hedonismo desmesurado o para rendir culto al vacío trabajando para fantasmas como el estatus o el poder económico. Mencionado por Jesucristo en el Sermón de la Montaña, Mammón es un demonio que no comparte su espacio con los deseos que Dios inspira en el hombre pues, como dijo El Maestro, “no podéis servir a Dios y a Mammón”
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Origen del nombre
Mammón era el dios de las riquezas en el panteón de los fenicios y, ligada a esa posición del dios, estaba la palabra fenicia “mommon”, la cual se traducía como “beneficio” o “utilidad”. Luego, por contacto cultural, pasó a ser una palabra aramea que significaba “riqueza”, a su vez que en hebreo “matmon” significaba “tesoro” y “Mammón” era un nombre que se usaba comúnmente para simbolizar a la riqueza y a la avaricia.
La figura del demonio avaro fue registrada por primera vez durante el Sermón de la Montaña, sermón en el que Jesucristo la usó después de haber advertido sobre la superioridad de acumular tesoros en el cielo en lugar de amontonar dinero y bienes mundanos que la muerte se llevará con ella; así pues, Jesús dejó en claro que nadie podía servir a Dios y a su sed de riquezas (a la que aludió con el nombre “Mammón”); siendo que, en tiempos de Jesús, era común entre los hebreos el simbolizar a las riquezas y al deseo de dinero a través de la figura de Mammón.
Por lo anterior, en el contexto bíblico Mammón viene a ser la personificación de la avaricia y el materialismo, encontrándose en Lucas 16:13 y Mateo 6:24, o también en ciertas traducciones dentro de Lucas 16:9 y Lucas 16:11. Resaltamos lo de las traducciones ya que en unas versiones se ha puesto “Mammón” mientras que en otras se ha hablado de “abundancia deshonesta” o expresiones similares, o de “el dinero” y “las riquezas” en lugar de “Mammón”; aunque, y esto es muy importante, en las versiones griega y hebrea sí se habló de “Mammón”, por lo que resulta claro que Cristo sí personificó a la avaricia en Mammón tal y como se ve en este pasaje de cierta traducción española: «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammón.» (Mateo 6, 19-21, 24).
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El demonio Mammón
La creencia en Mammón se profundiza durante la Edad Media, época en la que esta entidad recibe el título de “Príncipe de los Tentadores” y se convierte en el demonio de la avaricia, riqueza e injusticia. Es mencionado en repetidas instancias en los textos del obispo y erudito parisense Peter Lombard (1100 a1160), quien lo describe como el demonio de las riquezas. Mientras, los mitos y leyendas colocan a Mammón como el Embajador del Infierno que observa el mundo desde una cueva con riquezas inimaginables.
En el texto La Divina Comedia, su autor Dante Alighieri describe a Mammón durante su visita al inframundo como un demonio lobo, debido a que en la Edad Media los lobos eran asociados con la avaricia. Tal vez Santo Tomás de Aquino lo describió mejor en su metáfora como uno de los pecados capitales: la codicia. “Mammón sale del infierno ayudado por un lobo, para venir al mundo y corromper el corazón del hombre con la codicia”, nos dice Aquino.
Mammón fue categorizado como uno de los tres príncipes del Infierno, únicos subordinados del mismo Lucifer. Esta clasificación fue hecha por la monja visionaria Santa Francesca de Roma (1384-1440), quien por su dedicación a Dios podía ver la maldad en las personas y también tenía visiones sobre los peligros que acechaban al hombre. Es en estas visiones que ella vio al infierno y su corte de nobles: el primero de ellos es Asmodeus, quien es el precursor del pecado carnal; le sigue Mammón, el demonio de la decepción y de la avaricia que gobierna el mundo por medio del dinero; luego está Belcebú, quien domina a través de los idolatras.
Otra perspectiva distinta es la del jesuita Peter Binsfeld, quien en 1589 publica su De confessionibus maleficorum et sagarum, libro en que introduce la idea de siete príncipes del infierno que se asocian con los siete pecados capitales. Allí Mammón es uno de esos príncipes y representa a la avaricia.
En el famoso Diccionario Infernal (publicado en 1863) de Collin Plancy, Mammon no es tan importante ya que es solo un demonio que pertenece al Cuerpo Diplomático y ocupa la función de embajador en Inglaterra.
Conclusiones
Todo lo anterior nos permite ver con claridad que Mammón es principalmente un demonio de carácter simbólico, una personificación de ciertas tendencias negativas del ser humano. La creencia en Mammón como un demonio real, al haber surgido en una época de superstición, ignorancia y fanatismo como era la Edad Media, puede inducirnos a creer que no es sino una ficción.
4-BELFEGOR
Pereza
Pereza
Belfegor es uno de los llamados “Siete Príncipes del Infierno”. Él es el demonio de la pereza y todas las manifestaciones que la acompañan: la desidia, el conformismo, la comodidad que conduce a la inercia de la mediocridad. Conocido también como “El Señor de la Apertura”, Belfegor suele incitar a caminos fáciles y poco éticos.
Belfegor es uno de los llamados “Siete Príncipes del Infierno”. Él es el demonio que encarna el vicio de la pereza y todas las conductas que de ella nacen. De ese modo, Belfegor tienta a los hombres induciéndolos al conformismo, a la parálisis ajena a toda superación personal; o, en tanto que es también un demonio asociado a los descubrimientos y los inventos ingeniosos, Belfegor tienta a los hombres dotados de ingenio implantando en sus mentes ideas de inventos a través de los cuales puedan obtener riquezas fáciles y abundantes en desmedro de lo que sugieren la justicia y la honradez.
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Contenido
Etimología
El nombre “Belfegor” es el producto de la corrupción del nombre “Ba’al Peor”, el cual era el nombre de un dios moabita al que se adoraba a veces bajo la forma de un falo. Para Leloyer, la etimología de “Belfegor” estaría ligada al hecho de que en ciertas formas de adoración se le rendía culto en cavernas donde, a través de una rendija, se le lanzaban los distintos tributos, siendo así que “fegor” significa “grieta” o “hendidura”, las cuales eran formas de referirse a las rendijas por donde le entregaban los tributos.
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Origen y presencia bíblica
Belfegor se originó a partir del dios asirio Baal-Peor, el cual era un dios que los moabitas adoraban en el monte Fegor, siendo así el Baal
del monte Fegor, razón por la cual luego se terminó comprimiendo el nombre del dios y de su lugar de adoración en el nombre “Belfegor”, nombre que con el tiempo daría lugar a la creencia en el demonio Belfegor.
En realidad no puede hablarse de la presencia bíblica del demonio Belfegor o tan siquiera de un ser con nombre “Belfegor”. Esto es así ya que ciertamente lo que aparece es el nombre “Baal-peor” o “Baal el Peor”, pero nunca el nombre “Belfegor”.
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Los lugares donde se menciona a Baal-peor en la Biblia son: Números 25, Salmo 106: 27-29, Oseas 9:10 y Deuteronomio 4:3. En todas aquellas menciones se hace referencia a la misma situación en relación a Baal-peor: a saber, se alude al episodio en que miles de israelitas aceptaron la invitación de mujeres moabitas para fornicar en las enormes orgías que se le ofrecían a Baal-peor como parte de los rituales de adoración. Es por ello que luego, cuando a nivel extra-bíblico se originó el demonio Belfegor, aquel estuvo en parte asociado al libertinaje sexual propio de Baal-peor, el ser del cual se derivó.
Acabando este apartado, tenemos que el ejemplo más representativo de la presencia de Baal-peor en la Biblia es el de Números 25; dice así: ‹‹Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor›› (Números 25: 1-5)
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El demonio Belfegor
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La Cábala (núcleo del misticismo y esoterismo judío) habla del ser que nosotros conocemos como “Belfegor” bajo el nombre de “El Escudriñador” o “El Disputador”, el cual es concebido como enemigo de la Sexta Sefirot
, Tiferet (“Belleza” en español). De ese modo, Belfegor es un agente al servicio de la qlifot que se opone a Tiferet; siendo, por consiguiente, un ser que sirve a las energías destructivas de Él Árbol de la Muerte.
Según ciertos demonólogos del siglo XVI el poder de Belfegor se ampliaba en abril. Así mismo, otros demonólogos de aquella época han hablado de Belfegor como un demonio capaz de concebir riquezas a través de inventos o descubrimientos que él implanta en las mentes de ciertos hombres. No obstante, junto a lo anterior está el hecho de que, en la concreción de tales inventos o en la aplicación de aquellos descubrimientos, Belfegor intenta llevar a los humanos por el camino del mal, fomentando principalmente la discordia a partir de la inducción de actitudes éticamente erradas en relación a las formas de adquirir , manejar y distribuir las riquezas derivadas de tales inventos.
Para el cazador de brujas y obispo jesuita Peter Binsfeld, Belfegor es, dentro de los siete príncipes del infierno, el que representa el pecado capital de la pereza (cada príncipe representa un pecado capital). Al menos de esa forma lo describe dentro de su De confessionibus maleficorum et sagarum, libro que fue publicado en 1589 y que ha pasado a ser uno de los puntales de la demonología renacentista.
Ya en el Diccionario Infernal, una obra más reciente de la Demonología publicada en 1863 por Collin de Plancy, se nos presentará al gobierno infernal dividido en cinco grupos: el primero, de príncipes y altas dignidades; el segundo, el de los llamados “ministros de despacho”; el tercero, el de embajadores; el cuarto, el de los encargados de impartir la justicia en el infierno; y el quinto, el de los encargados de las distintas funciones dentro de la gran mansión llamada “Casa de los Príncipes”. Dentro de todas esas categorías Belfegor se encuentra en el grupo de los embajadores y se encarga de representar a las Fuerzas de la Oscuridad en Francia.
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El aspecto de Belfegor
A Belfegor, conocido también como el “Señor de la Apertura”, se lo ha representado de dos formas completamente diferentes. En la primera se lo ha pintado como una mujer joven y bella; en la segunda, que es la forma en que supuestamente aparece cuando se lo invoca, se lo ha representado como un demonio musculoso, de varios metros de estatura, con una barba larga, cuernos, unos pies de lobo y unas garras sucias y largas.
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El culto a Belfegor
Los antiguos rabinos afirmaban de forma despectiva que a Belfegor (al que ellos se referían como “Baal-peor”) se le debía adorar con excrementos en un inodoro, cuestión por la cual muchos pensaron que Belfegor era Crépios, el dios Pedo…
Ciertos estudiosos han creído que, en sus orígenes, Belfegor estuvo asociado al dios greco-romano Príapo, un dios menor de la fertilidad al cual se representaba con un enorme falo siempre erecto. La razón de aquello la vieron en ciertos procesos histórico-culturales de asociación simbólica a partir de los cuales se ligó a Príapo con las connotaciones de libertinaje sexual de Baal-peor y la forma en que se adoraba a veces a Baal-peor (se lo solía adorar bajo el aspecto de un falo).
Por otra parte, en algunos de sus estudios Bainier ha citado a Selden para informar y explicar cómo en ciertas manifestaciones del culto a Baal-peor se ofrecían víctimas humanas y los sacerdotes comían la carne de las víctimas.
Finalmente, en la Alemania medieval de mediados del siglo XII los herejes veneraban al demonio Belfegor (no al dios Baal-peor, aunque para algunos sean la misma entidad en cierta forma) a través de reuniones en casas grandes dentro de las cuales apagaban la luz y luego hacían orgías en las cuales siempre habían abundantes incestos de por medio.
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Belfegor, un símbolo de la misantropía
Como nota final sobre Belfegor, cuenta cierta leyenda que Satanás, intrigado por los rumores que habían llegado a él y sus demonios sobre la existencia de la felicidad conyugal en la Tierra, envío a Belfegor para que indague a profundidad si tal cosa existía.
Belfegor, luego de pasar mucho tiempo investigando a los humanos, no solo que llegó a la conclusión de que la felicidad conyugal era un mito sino que, además, llegó a pensar que la naturaleza humana estaba plagada por una negatividad tal que imposibilitaba que se diera la convivencia armónica.
Esta historia se ha repetido en algunas obras de la literatura moderna temprana, razón por la cual Belfegor ha llegado a ser un símbolo de la misantropía al representar la actitud de ausencia de fe en esa versión idílica de la naturaleza humana que nos ha vendido el Humanismo y que tanto profesan los filántropos; sujetos que, desde luego, serían lo contrario al misántropo Belfegor…
“Baal” en realidad no es un dios sino un título que se aplicaba a varios dioses: “Baal” significa “Señor”. Así, el “Baal” del monte Fegor era el “Señor del Monte Fegor” en el sentido de que era el dios al que allí se veneraba.
Las sefirot son las distintas emanaciones-aspectos de Dios. Son diez en total e incluyen entre ellas a la inteligencia, la sabiduría, la misericordia, etc. Juntas conforman el Árbol de la Vida, cuyo contrario es el Árbol de la Muerte, el cual se origina a partir de las sefirot malignas o qlifot, fuerzas surgidas a partir de los desequilibrios corruptores de las sefirot en el contexto de la dinámica concreta de la Creación.
Así, el Disputador sería un ser vinculado al accionar de la qlifot Tagirion, fuerza maligna de la violencia que se opone a Tiferet entendida básicamente como la belleza espiritual irradiada del atributo de la misericordia.
5-SATANÁS
La Ira
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La Ira
Satanás es el jefe de todos los demonios, es la perversa “serpiente antigua” que tentó a Adán y Eva en el Edén. Su poder e influencia sobre la Humanidad es tan grande que Jesucristo lo llamó “príncipe de este mundo” y “dios de este mundo”. Conocido como el “Padre de la Mentira”, Satanás tienta a los hombres de mil y una formas.
Satanás o Satán, según la mayoría de fuentes incluyendo la perspectiva canónica del Cristianismo, no es otro que el mismo Lucifer. Así, “Satanás” o “Satán” se utilizan en general para designar al Diablo después de la caída
en tanto que “Lucifer” se usa generalmente para referirse al Diablo en su esplendor primigenio y previo a la caída.
El nombre, derivado a partir del latín “Satāna”, tiene en realidad su raíz en el arameo, lo cual se debe a que “Satāna” se origina a partir del hebreo “satán”, término que significa “adversario”, “ enemigo” o “acusador”.
El nombre “Satanás” en el Antiguo Testamento.
En cuanto a su aparición en el Antiguo Testamento, “Satanás” es un nombre que se ha introducido para reemplazar a la palabra hebrea “satán” en ciertos contextos; mientras, en los otros casos simplemente el vocablo “satán” ha sido traducido como “adversario”, “enemigo”, “acusador”, etc. El punto es que, en su forma original hebrea, cuando el Antiguo Testamento usó “satán” aplicado al Diablo, lo hizo no a manera de un simple nombre propio (como “Satanás” en nuestras traducciones) sino a manera de título nominal que aludía al rol (o a los roles) del Diablo. Por ello, si las traducciones hubiesen sido más fidedignas, entonces nos hallaríamos con expresiones como: “Adversario”, “Acusador”, “Enemigo”, etc. Esto es así ya que en el hebreo no existen mayúsculas pero evidentemente existen nombres propios; de modo que, por lo que se ha dicho hasta ahora, traducir “satán” como “Satanás” no es sino un artificio para convertir lo que era un título nominal en un nombre a secas, ya que en español, al igual que “David” o “Emmanuel”, no significa nada por sí mismo y solo cobra significado si se averigua su etimología…Lejos de ser una cuestión superflua, lo anterior es de gran importancia para entender la naturaleza de Satanás ya que nos permite ver que, para los judíos, el ser que nosotros conocemos como “Satanás” o “Satán” era un ser que cobraba individualidad y esencia a raíz de la oscura función que él y solo él desempeñaba en el marco de la relación entre Dios y los hombres…
Concretizando, en versiones como la de la Reina Valera de 1960, el vocablo “satán” ha sido traducido 14 veces mientras que en 19 veces se ha elegido la opción del nombre propio “Satanás”; pero, como lo que interesa en este artículo es Satanás entendido como el Diablo, entonces solo nos ocuparemos de los casos en que “satán” se convirtió en “Satanás”. Esos casos son los siguientes:
El Libro de Job: Es el libro que más habla de Satanás en el Antiguo Testamento, 14 de las 19 menciones de Satanás en el Antiguo Testamento de la Reina Valera de 1960 están dentro de él. Éste, que para algunos habría sido el primer libro de la Biblia en escribirse (anterior incluso al Génesis), nos presenta la historia de un hombre que es virtuoso y que nunca le ha fallado a Dios. No obstante el Diablo convence a Dios para probar a Job bajo el argumento de que Job no le ha fallado porque solo ha obtenido prosperidad de Dios y que, en cuanto tenga enfermedad, miseria y otros males, no dudará en maldecirlo y por tanto le fallará. Cito: ‹‹Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza›› (Job 2:1-7). Como se ve, el libro no deja dudas de que ese Satanás es el Diablo pues se dice que salió de la presencia de Dios luego de hablar con él (por lo cual estaba en presencia de Dios) y, además, cuando Dios le preguntó de dónde venía él respondió que de rodear la tierra y andar por ella, lo cual da a entender que en poco tiempo dio la vuelta al mundo, cosa obviamente imposible para un ser humano. Ahora, lo anterior no basta para afirmar que es el Diablo pero, por sentido común y por la naturaleza de acusador que se sabe que tiene y que la tradición teológica le ha dado en gran parte a partir de este pasaje, no queda duda alguna sobre el hecho de que ese “adversario” era “El Adversario”…De ese modo, queda claro que el Libro de Job, a nivel teológico, representa a Satanás como un ser perverso que es suspicaz con la naturaleza humana y desea que Dios ponga a prueba al hombre a través de las vicisitudes de la vida.
El libro de Zacarías: La mención que aquí se hace de Satanás es ciertamente escueta pero tiene bastante peso por el carácter simbólico que se le ha dado. A saber: en un plano literal vemos a Satanás de forma pura en su papel de acusador, aquí él acusa al hombre ante Dios porque desea la condenación del hombre; mientras, el ángel del señor hace que le cambien las vestiduras y le den nuevas vestiduras limpias. Lo anterior, teológicamente hablando, representa lo siguiente: Satanás es el acusador de la Humanidad, el que quiere que Dios no le perdone sus pecados; no obstante, Jehová (Dios) se refiere a sí mismo en tercera persona porque la doctrina de la Trinidad está implícita en el pasaje en tanto que el “ángel de Jehová” representa a Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad: por ello, en última instancia el pasaje de Zacarías alude al hecho de que Satanás es quien acusa a la Humanidad (representada en Josué) y busca su condenación mientras que Dios, en su misericordia, purifica a la Humanidad de sus pecados (eso es el cambio de vestiduras) y la perdona volviéndola salva. El pasaje en cuestión es el que sigue (solo se lo menciona 3 veces): ‹‹Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala›› (Zacarías 3:1-2)
Salmos 109:6: En este salmo del rey David solo se lo menciona en esta línea: ‹‹Pon sobre él al impío, /y Satanás esté a su diestra››. Ciertamente es irrelevante su mención aquí si la comparamos con las menciones de los textos antes mencionados, sobre todo si tenemos en cuenta que probablemente, a diferencia de los casos anteriores, aquí los traductores pudieron haber abusado poniendo “Satanás” cuando, por el contexto del salmo, bien pudo haber ido “enemigo” o “adversario” como en tantos otros salmos del rey David en los que él habla de sus enemigos; esta, al menos, es la perspectiva de algunos grupos protestantes. En cuanto a su sentido teológico y dando por sentado que esté bien la traducción, la línea es obviamente una petición a Dios para que castigue al impío dándole la compañía constante de Satanás, actitud esta que incuestionablemente pertenece a la mentalidad sancionadora y revanchista del Antiguo Testamento.
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1Crónicas 21:1: Aquí otra vez Satanás, al igual que en Job, busca que el hombre sea tentado para que así pueda ser castigado; solo que, a diferencia de Job, David sí cae en la tentación y así Satanás obtiene que Dios castigue a Israel en la cual mueren nada más y nada menos que 70000 israelitas inocentes que nada tenían que ver con el error del rey David…La línea en que Satanás se menciona es esta: ‹‹Satanás conspiró contra Israel e indujo a David a hacer un censo del pueblo››. Profundizando un poco mediante la interpretación teológica, este pasaje nos muestra que muchas veces Satanás tienta a los gobernantes para que cometan errores que luego habrán de repercutir en el bienestar de todo el pueblo; ya que, y consecuentemente con lo que enseña el profeta Ezequiel (la enseñanza de Ezequiel se sintetiza en que cada cual es responsable de su pecado y únicamente de su pecado), no podemos pensar que Dios haga pagar justos por pecadores, por lo cual habría que interpretar el pasaje de la manera dicha y dejar aquella situación como una excepción…
Satanás en el Nuevo Testamento
Aquí, a diferencia de en el apartado anterior, no nos centraremos tanto en el nombre “Satanás” como en la entidad que representa: el Diablo. La razón de esto es que, dejando de lado la presencia del Diablo en el Génesis, todo lo esencial que el Antiguo Testamento puede decir del Diablo después de su caída está presente en lo que son sus apariciones bajo el nombre de “Satanás”.
Ahora bien, lo primero que hay que tener en cuenta es que es el Nuevo Testamento el que más importancia da al Demonio. De hecho es Jesucristo la figura bíblica que más habla del Diablo y prácticamente siempre lo hace llamándolo “Satanás”. Por ello los Evangelios constituyen el espacio bíblico en que por primera vez la figura del Diablo se desarrolla de manera detallada como un ser que en esencia busca oponerse a Dios al punto de ser un enemigo personal de su Hijo y por tanto de él mismo; en contraste, en el Antiguo Testamento el Diablo era básicamente un acusador y un tentador, un enemigo de la Humanidad que lógicamente era también enemigo de Dios pero no obstante era su papel de enemigo de la Humanidad (como acusador y tentador) el que cobraba relevancia bíblica. También es en los Evangelios donde por primera vez se complementa a la figura del Diablo con la teoría del infierno eterno al cual están destinados sus ángeles y todos aquellos que sigan el sendero de la oscuridad. Finalmente, son los Evangelios los que nos dan una descripción más detallada de la personalidad del Diablo (es homicida, es un mentiroso consumado) y de su poder (es “príncipe de este mundo”, tiene varios demonios a sus servicios). Pero todo lo anterior es en general, veamos pues ciertos aspectos puntuales.
Los nombres y títulos de Satanás en el Nuevo Testamento
Los nombres y títulos de Satanás expresan muchas veces su esencia y las actividades que éste ejerce en relación a Dios y a los hombres. El cardenal Jorge A. Medina Estévez nos da los siguientes dentro de una publicación suya titulada Satanás y su obra:
Diablo (Apc 12, 9; Jn 8, 44);
Demonio (Mt 7, 22; Mc 1, 34; Lc 4, 41);
Príncipe de este mundo (Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11);
Príncipe de los demonios (Mt 9, 34; 12, 24; Mc 3, 22; Lc 15, 15);
Beelzebub (Mt 10, 25; 12, 27; Mc 3, 22; Lc 1 1, l5.18s);
Mentiroso (Jn 8, 44; 1 Jn 2, 22);
Padre de la mentira (Jn 8, 44);
Pecador desde el principio (1 Jn 3, 8);
Tentador (Mt 4, 3; 1 Tes 3, 5);
Maligno o Malo (Mt 5, 37; Jn 17, 15; 1 Jn 5, 18s; Ef 6, 16);
Espíritus inmundos o impuros (Mt 12, 43; Mc 1, 26; 9, 24; Lc 9, 42);
Homicida desde el principio (Jn 8, 44):
Señor de la muerte (Hebr 2, 14);
Dragón (Apc 12, 9);
Serpiente antigua (Apc 12, 9; ver Gen 3, 1ss);
Belial (2 Cor 6, 15);
Enemigo o Adversario (Mt 13, 39; Zac 3, 1s);
Dios de este mundo (2 Cor 4, 4);
Poder de las tinieblas (Lc 22, 53; Col 1, 13);
Seductor del mundo entero (Apc 12, 9);
Ángel de Satanás (2 Cor 12, 7).
Acusador (Apc 12, 10).
Satanás el “Señor de la Muerte”
Una de las cuestiones teológicas más importantes en relación a Satanás es la que se deriva de la misión de Cristo. Así, se da que a Satanás se le llama “Señor de la Muerte” y Jesús nos dice que era “homicida desde el principio” por lo siguiente: teológicamente hablando fue el pecado el que introdujo la muerte entre los hombres; y, al haber sido Satanás quién indujo a pecar a Adán y Eva, fue él el principal responsable de que la muerte se haya incorporado a la dinámica de la existencia humana como una consecuencia del pecado. Pero y si los hombres morimos aún después de Cristo: ¿cómo entonces se dice que Cristo vino a “deshacer las obras del Diablo”? La respuesta es que la muerte a la cual Cristo venció no es la muerte del cuerpo sino la muerte del sujeto, la muerte del alma. Solo luego de Cristo se abren las puertas a la vida eterna, a la resurrección para aquellos que le siguen y que “comen de su cuerpo y beben de su sangre”. De ese modo, la muerte que Satanás introdujo a través del pecado es expulsada a través del sacrificio redentor de Cristo en la cruz.
Padre de la mentira y astuto agente de perdición capaz de cambiar su apariencia:
Jesús nos dice que en Satanás no habita la verdad y que es “padre de la mentira”. Pero no es solo un mentiroso sino que también, según se nos cuenta en Corintios 11:3-1 y Timoteo 2:14, es un ser muy astuto que ya desde el Edén vino utilizando sus argucias para tentar con el instrumento de la mentira y que seguirá utilizando su astucia para hacer caer a los discípulos de el Salvador (1 Corintios 7,5; Apocalipsis 2,10). Finalmente, Satanás es un ser que es capaz de aparentar lo que no es para engañar y descarriar. Por eso en Mateo 7:15 se nos presenta como un “lobo con piel de oveja”, en muchas partes del Apocalipsis se presenta su actividad como engañosa y de estravío para “las naciones” o la “tierra entera” e incluso en 2 Corintios 11,14 se nos dice que puede disimularse “cual ángel de luz”, lo cual sorprendentemente lo vemos siglos después constatado en el libro Florecillas cuando se nos cuenta que, estando enfermo y a poco tiempo de morir, a San Francisco de Asís se le apareció Satanás con la apariencia de un Jesús esplendoroso, siendo que él logró distinguir el engaño por las cosas poco éticas que ese supuesto Jesús le decía.
Satanás y su poder sobre el mundo
Jesús nos dice que Satanás es “príncipe de este mundo” y, cuando lo tienta en el desierto y le ofrece todos los reinos de la Tierra, nos damos cuenta de que Jesús está en lo cierto.
Para esclarecer el papel de Satanás como ente cuya influencia sobre este mundo es predominante, resultan perfectas las palabras del cardenal Jorge A. Medina Estévez, quien nos dice que: ‹‹“Príncipe de este mundo” alude al poder que el Maligno ejercita en la sociedad, infiltrando en ella antivalores y obteniendo que los hombres rechacen los designios de Dios y construyan las relaciones sociales prescindiendo de Él e incluso contrariando su voluntad. Este «nombre» está relacionado con la afirmación de San Juan de que “el mundo entero yace en el Maligno” (1 Jn 5, 19) y es vecino a la expresión “dios de este mundo” (2 Cor 4, 4), la que implica que Satanás logra que haya hombres que sustituyan a Dios por otras realidades: de ahí las diferentes y variadas formas de idolatría que esclavizan a la Humanidad››
Satanás y la Demonología
Para Peter Binsfeld, dentro de su De confessionibus maleficorum et sagarum (De las confesiones de los hechiceros y las brujas) publicado en 1589, Satanás sería uno de los siete príncipes del infierno, el cual sería el grupo de demonios encargados de gobernar el lugar de las almas condenadas y de representar a los siete pecados capitales siendo cada príncipe la encarnación de un pecado capital. En el caso de Satanás, él es el cuarto príncipe y representa a la ira, siendo que Lucifer es un demonio distinto y ocupa el rango de primer príncipe representando al pecado de la soberbia.
Collin Plancy, que en su Diccionario Infernal de1863 creó la jerarquía demoníaca más completa hasta la fecha, nos dijo que el gobierno del infierno se dividía en los siguientes grupos (que a continuación están en orden decreciente de importancia): príncipes y dignidades, con 10 miembros; ministros de despacho, con 5 miembros; embajadores, con 7 miembros; encargados de la justicia, con apenas 2 miembros; encargados de las distintas funciones dentro de la llamada Casa de los Príncipes, con 12 miembros. Para Plancy, Satanás está en el primer grupo (príncipes y dignidades) y es el segundo al mando después de Belcebú, siendo un príncipe destronado y encargándose del llamado “partido de la oposición”. Cabe mencionar que, para Plancy, Satanás no es el mismo demonio que Lucifer, siendo Lucifer en el sistema de gobierno el principal encargado de la justicia.
La Biblia Satánica, escrita por LaVey en 1969, nos habla de que el infierno está gobernado por los llamados “cuatro príncipes de la Corona del Infierno”, un cuarteto de demonios donde cada miembro representa a uno de los elementos principales (aire, tierra, fuego y agua), gobierna una de las cuatro grandes zonas (Norte, Sur, Este y Oeste) del infierno e influencia la correspondiente zona en la Tierra, además de tener ciertos títulos particulares. Allí Satanás representa al elemento del fuego, controla el Sur y encarna las características de la rebeldía, la resistencia, la heterodoxa búsqueda de cambios y la voluntad de progreso.
El Padre Antonio Fortea, quien a la fecha es el mayor exorcista de España y ha escrito un tratado de Demonología titulado Summa Daemoniaca, nos dice que Satanás es el demonio que gobierna sobre todos los otros demonios; cito: ‹‹Aunque se suele hablar del Demonio, en realidad hay muchos demonios, cada uno distinto, pero hay uno que es el jefe de todos los demonios, el más poderoso: Satanás››. También, y contra la imagen del demonio cornudo y barbón que hay de Satanás en el imaginario social, el Padre Fortea nos dice de Satanás que: ‹‹no tiene cuerpo, no tiene color, ni una forma visual, ni cuernos, ni alas, ni colas. Es una entidad incorpórea, invisible››.
Por su parte, el Padre Gabriele Amorth ―que es hasta el día de hoy el exorcista que más exorcismos ha realizado y que además tiene el mérito de haber escrito varios libros sobre la actividad exorcista y ciertos asuntos de la Demonología― nos ha hecho saber a través de ciertas entrevistas y de algunos de sus libros lo siguiente: 1. Satanás ha conseguido y sigue consiguiendo sus éxitos más significativos a través de la incredulidad con respecto a su existencia.
Es así que ha influenciado para que la sociedad sea cada vez más permisiva, más arreligiosa, más carente de temor a Dios y apegada al hedonismo. 2. El gobierno de Satanás se basa puramente en el miedo ya que entre los demonios solo hay odio y no cabe el amor o la admiración como sucede en el gobierno celestial. 3. Satanás le teme a la Virgen más que a cualquier otra cosa ya que, aunque Cristo sea más fuerte que la Virgen, Satanás aborrece ser expulsado por “una criatura humana” como es la Virgen, la cual es el espíritu humano con mayor poder para interferir en su contra.
Finalmente y para ya acabar, algo que muy pocos conocen es la lista puntual de lo que en este siglo XX más le agrada y desagrada a Satanás.
La fuente que nos informa sobre las preferencias del Príncipe de los Demonios es una fuente tan confiable como el sacerdote y monje benedictino Marcello Pellegrino Ernetti, quien murió hace poco (1994) en Venecia pero fue en vida uno de los mayores exorcistas que hayan nacido en suelo italiano. Él, que además de sacerdote y teólogo era científico, nos dejo en una de sus obras un recopilatorio de respuestas que obtuvo de Satanás durante todas las veces que se lo encontró a lo largo de su extensa carrera como exorcista. La lista es esta:
Lo que más le agrada a Satanás:
* La profanación de las hostias consagradas.
* El aborto, porque trae la muerte de niños inocentes.
* La droga, porque priva a los jóvenes de la cordura.
* El divorcio, porque destruye la armonía familiar.
* Los atuendos exhibicionistas (escotes generosos, minifaldas, etc) de las mujeres (obvias razones…)
* Los eclesiásticos que niegan su existencia, ya que así le dan más poder de influir…
.Lo que más le desagrada a Satanás:
* La confesión, porque libra de culpa a los sujetos y la culpa los acerca a él.
* La Eucaristía, ya que vuelve a los sujetos más resistentes a su influencia.
* La adoración eucarística, porque los acerca a Dios.
* El amor a María y el rezo del rosario, ya que la Virgen es la mayor adversaria de él después de Dios
* Las apariciones de la Virgen, ya que causan conversiones masivas.
* La obediencia al Papa, puesto que conserva la unidad cristiana.
* La oración de las almas contemplativas, puesto eleva espiritualmente a los hombres.
6-LEVIATÁN
Envidia
Envidia

El Leviatán –vocablo proveniente del nombre hebreo clásico Livyatan– era un monstruo bíblico que vivía en el mar. Es mencionado en el Antiguo Testamento: Salmo 74:13-14, Job 41 e Isaías 27:1). La palabra “leviatán” suele ser considerada sinónima de cualquier monstruo o criatura acuática de gran tamaño. En hebreo moderno, significa simplemente "ballena".
La palabra "Leviatán" aparece seis veces en la Biblia; también se menciona en el Génesis 1:21: "Dios creó un gran monstruo del mar llamado Taninim". Este nombre puede ser traducido como un monstruo del mar, un cocodrilo o una serpiente gigante. Interpretaciones del Génesis aducen que Dios creó un Leviatán masculino y otro femenino, luego mató a la hembra, la saló y se la ofreció en alimento a los justos, porque si el Leviatán se procreara el mundo no podría más que someterse ante él.
El Leviatán era un pez monstruoso creado durante el quinto día de la Génesis divina. Su historia se relaciona bastante con el “Bathra 74b” del Talmud, donde se dice que el Leviatán será muerto y su carne será servida como banquete a los justos en los tiempos que vendrán, y que su piel se utilizará para cubrir la tienda donde ocurrirá el banquete.
La Leyenda del Leviatán
Además, el Leviatán se puede interpretar también como el mar mismo. Algunos eruditos lo han entendido como una referencia bíblica metafórica de los temibles animales marinos que aterrorizaron el reino de Israel. Otros comparan la mención a Tiamat y a otros monstruos similares que representaron al mar como enemigo a los Dioses, en mitos de culturas cercanas.
La interpretación cristiana del Leviatán lo considera a menudo como un demonio o un monstruo natural asociado a Satán o al diablo. Como algunos han sostenido, es el mismo monstruo que “Rahab”, término empleado varias veces en el Antiguo Testamento para designar un poder malvado del Caos (Isaías 51:9).
Por eso, se ha creído que el Leviatán bíblico representa las fuerzas pre-existentes al caos. El Salmo 74:13-14 dice: "eras Tú quien movió el mar con su fuerza, y rompió las cabezas de los monstruos en las aguas; eras Tú quién mató al Leviatán, y lo sirvió como alimento para las criaturas de la Tierra". Y en Génesis 1:2 leemos que “la tierra era vacía y no tenía forma, la oscuridad cubría toda la superficie y entonces el espíritu de Dios emergió desde la profundidades del mar”.
Según las escrituras del Padre Sebastián Michaelis, Balberith –demonio que, se dice, poseyó a la Hermana Madeleine– le dijo al sacerdote no sólo quiénes eran los otros demonios que poseían a la monja, sino también cuáles eran los santos especiales que servirían para oponerse a ellos. Leviatán fue uno de los demonios nombrados por Balberith. Dijo, además, que su adversario era San Pedro.
Para Santo Tomas de Aquino, Leviatán es el demonio de la envidia y el primer diablo destinado a castigar a los pecadores correspondientes
7- LUCIFER
Soberbia
Soberbia
Pecado………………..Castigo en el infierno
Lujuria:…………….Asfixiado en fuego y azufre.
Gula:……………….Forzado a comer ratas, sapos, lagartijas y serpientes vivas.
Avaricia:……………Colocado en aceite hirviendo.
Pereza:…………….Arrojado a una fosa con serpientes.
Ira:…………………desmembramiento.
Envidia:……………Sumergido en agua helada.
Soberbia:…………..La rueda
hoy ultimo dia de la semana de los pecados y sus demonios ralacionados hoy toca el tema de la soberbia mi pecado favorito por eso lo pongo al final y el demonio lucifer.
En casi todas las listas, la soberbia es considerado el original y más serio de los Siete Pecados Capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros. Este pecado es cometido por Lucifer al querer ser igual que Dios. por eso es mi pecado favorito por eso les traigo mucho de el Soberbia es un término derivado del latín "superbia". Del prefijo super, cuyo significado es , más el sufijo bia, del vocablo "vía", en el sentido de los medios que se sirve Lo Dios para conducir las cosas y los actos humanos, transformado -por sintaxis- en el sufijo bia, que implica y supone superioridad espiritual o social de unas personas con respecto de otras. La soberbia se opone a la modestia. Mientras la soberbia es la elación del ánimo que desordenamente apetece ser preferido por sobre sus congeneres;
La soberbia es una disposición blasfema del ánima, que estimula y desencadena la concausalidad de los errores y las adversidades humanas. La palabra o la acción injuriosa, la exacerbación, la irritación, el enfado, el enojo y la cólera, expresada con ademanes y vileza de acciones, son las más vulgares, rastreras y deplorables manifestaciones de la malhadada soberbia.
La soberbia es el amor excesivo de sí mismo, que por presunción, vanidad y jactancia mueve al ser humano a idealizarse a sí mismo, como un ser superior a sus semejantes.
Las gentes que se precien de virtuosos y talentosos, deben extirpar la soberbia de sí mismos.
La satisfacción y envanecimiento de las dotes o prendas propias, con desprecio de la de los demás, es también una de las posturas mentales de la soberbia. La altivez, altanería, jactancia, arrogancia, presunción, fatuidad, ufanía, pedantería, humos, descaro, endiosamiento, impertinencia, ínfulas, insolencia, empecinado, copetudo, fanfarrón son algunas de las infinitas máscaras que la soberbia utiliza para seducir y cautivar el alma de los perversos. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
el demonio lucifer
El término proviene del latín lux (‘luz’) + fero (‘llevar’) ‘portador de luz’) En la mitología romana, Lucifer es el equivalente griego de Fósforo o Eósforo (Έωσφόρο
ς) ‘el portador de la Aurora’ proviene de la antigua dama oscura Luciferina.
Este concepto se mantuvo en la antigua astrología romana en la noción de la stella matutina (el lucero del alba) contrapuesto a la stella vespertina o el véspere (el lucero de la tarde o véspero), nombres éstos que remitían al planeta Venus, que según la época del año se puede ver cerca del horizonte antes del amanecer o después del atardecer.
Para la tradición esotérica occidental, Lucifer es el Dios del Fuego ó Portador de la Luz ó Sabiduría, y no es el Diablo ni Satán. Para los luciferinos y sus tradiciones esotéricas, Lucifer es la figura divina por excelencia, el verdadero dios espiritual de luz, opuesto al Demiurgo ó dios material, creador del universo físico (doctrina seguida por maniqueos, cátaros y gnósticos antiguos). Para muchos luciferinos la figura de Lucifer es la misma que se representa con diferentes dioses paganos como el nórdico Odín, el egipcio Thot, el griego Prometeo, el celta Cernunus y el etrusco Lupercus, etc. Diferentes tradiciones esotéricas occidentales son luciferinas como por ejemplo la Masonería, la Teosofía -la revista oficial de la Sociedad Teosófica llevaba por nombre Lucifer-, la Orden Hermética del Alba Dorada, el rosacrucismo y el gnosticismo, todos los anteriores rechazan ser organizaciones satánicas y aseguran que el luciferismo y el satanismo no son la misma cosa.
Todos aquellos que conjugan las cualidades metafísicas y el conocimiento oculto del saber luciferiano, creen profundamente que en medio "de la maldad puede surgir la luz" . Y en lo que también se puede estar totalmente de acuerdo, es que Lucifer viene a ser el Portador de Luz, esto es, del logos; pero también viene a ser el arquetipo del supremo Rebelde, del primer Ateo, del primer separatista y autonomista universal, en aras de una supuesta libertad