SESGOS DOGMÁTICOS QUE NOS DOMINAN (Ensayo)
Escrito por: Vladimir D. Soloviev (Seudónimo)
Comenzaré admitiendo errores, que es una buena forma de evitar ser "populista". Ayer me equivoqué, quizá presa de mis sesgos informativos y de confirmación. Sobre todo lo hago porque realmente no soy de creer en las encuestas, que sin embargo ayer utilicé en mi columna diaria, donde hablé sobre las elecciones de Venezuela. De hecho, tenía mis dudas, pero mis colegas, en especial mi hijo menor, insistieron. ¿Cual es la misión del comunicador social, escritor, filósofo o intelectual, que no sea propiciar y pugnar por aquello que merece un cambio?, se me preguntó; y os confieso que aun no tengo respuestas que me llenen. No obstante, me hago responsable del yerro, y me excuso ante mis lectores. Muchos quisieron suponer que la elección sería estrecha y reñida, yo en particular, pero no fue así, Chávez ganó con casi 10 puntos de diferencia, que no es poca cosa. Hecho el pedido de disculpas, continuaré escribiendo.
Uno escribe imaginando un mundo, mi mundo. Ser intelectual, no significa estar menos contaminado de los "sesgos en la toma de decisiones y predisposiciones conductuales" (Teoría de las Decisiones), so las tengo como cualquiera, solo que a sabiendas de su existencia, uno se impone grandes esfuerzos de autocontrol, que no siempre tienen éxito. Incluso como buen ermitaño, suelo pecar de zamikaze fallido, cuando en ese vuelo divino, no siempre elijo conscientemente donde estrellarme. No me frustra ser tan antisocial, lo que me angustia es no poder prescindir de mi mismo en sociedad. Integro algo que no elegí, que desdeño, y que no puedo evitar. Tampoco puedo elegir no ser argentino, o no ser un viejo gordo, canoso y arrugado, tampoco puedo elegir rodearme solo de los que piensan, viven y sienten como yo. No puedo elegir nada de eso. En realidad uno puede elegir nada, y quizá la vida solo se trate de escoger entre el único menú que el azar puso a nuestro alcance. Si fuera verídico que el hombre no tiene una naturaleza, seguramente lo sería en el sentido inverso: la naturaleza en su esencia tiene a los hombres.
En realidad, después de tantos siglos de evolución, si es que me aceptan esta palabra como una descripción del viaje del hombre en el tiempo para con su desarrollo de problemas cada vez mas complejos; comprobaremos que no avanzamos nada. Alguien dijo una vez, y si no lo dijo, mejor para mi, atribúyanme la paternidad, que "el hombre está llegando a un punto crítico, en donde su salvación está en volver a los orígenes". Vivir y dejar vivir, consumir solo lo necesario, y adscribir espiritualidad por sobre banalidad, hedonismo y superficialidad. Hoy estas palabras, ni siquiera suenan a utopía, quizás tanto, como las que profirieron los grandes profetas en otrora. O sea, es un silogismo que tiene lógica, pero a priori no la tiene. Hoy no la tiene, mañana es altamente probable que si. Es como viajar a 200 km/h, en una avenida urbana, a sabiendas que tenemos serias posibilidades de chocar, sin embargo, en ese momento nos sentimos confiados, pues vamos bien.
Miren, en filosofía social y política, diría que hay una constante, siempre estamos "mal" (vaya palabra esta). O dicho de mil maneras distintas, nunca nos equivocaremos al pedir un cambio. ¿Pero quien se anima a cambiar algo?, pocos. Hace mas de un siglo, que hablamos de cambio, ¿capitalismo o capitalismo?, pues bien sabemos aquellos que ahondamos en el estudio de las ciencias políticas, que lo que hoy denominan socialismo o comunismo, es capitalismo de estado (por ser reduccionista). El socialismo marxista nunca existió en los hechos, no el que pregonaba Karl Marx por lo menos. Quizá se trata de otro marxismo, el de Groucho o el del loco Chávez.
Tito una vez me dijo, que en el siglo XXI, la crisis nos hará a todos "conservadores revolucionarios". Juro que pocas veces había oído un oxímoron tan ocurrente, pero potablemente reflexivo. ¿Donde está el neoliberalismo?, porque no lo veo. Cambio la pregunta: ¿Hoy, qué gobierno no es intervencionista?. ¿Cuál fue la diferencia entre el socialismo de Zapatero y la derecha de Rajoy en los hechos?. En épocas de crisis mundial, todos los gatos son pardos. Sin embargo las masas se guían por "imágenes", "estereotipos impersonales" y "sesgos cognitivos".
Lo peor de todo, por lo menos para mi, radica, en saber íntimamente que mis problemas se resuelven con "indiferencia". Esa actitud desaprensiva y egoísta desde lo humano, que me llevaría a excluirme de ese mundo problemático: ¿Que me tiene que importar a mi Venezuela, sus hombres, mujeres y miserias?. Con solo dejar de pensar en ello y en ellos, habré encontrado el escape a la salvación. No soy venezolano, y ni siquiera soy político. Sin embargo, mentiría si afirmara que no estoy angustiado, es así, no puedo y tampoco quiero evitarlo. Es un pueblo que me da pena, como me da pena mi pueblo, el argentino. Se que hago transferencia y que proyecto mis propios miedos y debilidades, pero tampoco estoy dispuesto a quedarme con los brazos cruzados esperando que algún "poder superior", se encargue de mi mismo, y de mis responsabilidades.
Sería fácil cruzarse a la vereda de enfrente, y gozar del mecenazgo y de las bondades del pertenecer a este totalitarismo populista y prebendario que tan bien trata a sus hombres de letras, filósofos e intelectuales, pero no lo sería para mi. No puedo, no podría jamás. Prefiero morir agobiado por el dolor y el descrédito, pero sin haber claudicado. Quiero morir con la dignidad de haberme sentido siempre liberado. Ya que no pude elegir como vivir, cuanto menos elegiré como dejar esta vida.
Soy de esos bohemios, que necesitan encontrarle una respuesta diferente, a problemas que se repiten una y otra vez de la misma manera. Mea culpa, soy de esos estúpidos pensadores que se vanaglorian de su independencia dogmática, pero sin poder borrar los rastros de sus propios traumas ontológicos. Tengo mas y mejores miedos que antes, y los enfrento con peores mentiras y autoengaños que mañana. ¿Por qué alguien querría hacerse de los problemas de todo una pueblo, si no puede con sus propios problemas personales?. Así de imbécil soy yo. Es la fanfarronería y la necesidad de reconocimiento, lo que mueve a una persona castigada con un alto coeficiente intelectual, a querer redimirse y justificar su existencia ante una sociedad que no lo necesita. Lo mas gracioso, que ni mis hijos me piden consejos, en la firme creencia que nada de lo que reciban de su osco padre será pragmático. ¿Para qué despegar tanto del suelo, o si prefieren, para qué profundizar tanto, si las respuestas a la mayoría de los problemas que le importan a la sociedad se solucionan con dinero?. Mis hijos me piden consejos, que se solucionan con cien pesos. Es la manera que tienen de romper el hielo, para finalmente negociar conmigo.
Con los comunes, el gentío y las masas, pasa exactamente lo mismo. Es un grave error pretender que el ámbito de la cultura e intelectualidad le pida cambios a la muchedumbre, pues es subvertir el ordenamiento natural de las ideas, los sentires, los quienes y las cosas. Tampoco es inteligente aspirar que esos cambios se den de un día para el otro. Es tan ridículo enfrentar un león hambriento con un escarbadientes, como enfrentar la demagogia dogmática, con solo filosofía. Las personas comunes necesitan y están acostumbradas, a las respuestas rápidas y mediáticas. ¿Qué pobre con 4 hijos pasando hambre, puede tan solo considerar, la idea de que hay que educarse, trabajar y esforzarse abnegadamente para luego de 20 años poder darle una vida digna a su familia?. Antes eso era posible, ahora no.
La política y la sociología, al igual que la ropa, está condicionada por la moda y la coyuntura. Hoy somos lo que somos, pero lo seremoss todos, mañana seremos otra cosa, pero siempre juntos. En los noventa eramos una cosa, en la primera década del siglo XXI otra, y así sucesivamente, pero no se ilusionen, no se trata de "cambios reales", sino de girar en círculos. Lo mas grave, que contra el fascismo latinoamericano siglo XXI, que algunos ingenuamente denominan "socialismo", (otros, sus primigenios, no lo son en absoluto), luchan otros dogmas, que son tan ineficientes e injustos como el primero. Es como intentar apagar un incendio con un tsunami. Con uno nos quemamos, con el otro nos ahogamos. Estamos tan deteriorados culturalmente, que en tiempos de internet y wikipedia, pocos se toman el trabajo de chequear el socialismo y confrontarlo con el concepto de fascismo. Me cansé de explicarlo, y aun sigo escuchando estúpidos todoterreno, confundir neoliberalismo con fascismo. Cuando hablo de estúpidos, me refiero a todo aquel que se rige excluyentemente por los sesgos cognitivos de la manada, sin siquiera atreverse a recalar en libro, ensayo o fuente de información alguna. En Venezuela no hay socialismo, hay fascismo, no tengo duda de ello, y es tan totalitario como el mejor. Tiene todos los ingredientes, no carece de nada. Las comunas que intenta instaurar Chávez en toda Venezuela, no difieren mucho de los Kibuts de Israel, del nacionalsocialismo autogestionario del Mariscal Tito en la ex Yugoslavia, o de las comunas anarquistas de Cataluña, con la diferencia, que estas comunas son estrictamente centralizadas. No hay propiedad de los trabajadores, ni horizontalidad, ergo todo recae en un Estado que ha sido fagocitado por el caudillo y partido. Es una plutocracia dogmacentrista, donde Chávez prevalece ante todo lo demás, incluyendo el mismo Estado. Venezuela no tiene Estado, lo tiene a Chávez.
Tampoco existe duda alguna sobre su tercera posición, inmanente al populismo y originario del fascismo, lo cual explica porque se siente cómodo tanto con un Wen Jiabao como con un Mahmoud Ahmadinejad. El capitalismo de amigos es otra clara señal, y el dirigismo económico que apunta a enriquecer una nueva casta dominante y plutócrata en su entorno y familia, terminan de despejar toda duda. Pero en realidad, ya no quiero hablar de Chávez, mas de lo que ya lo hice, pues este personaje no es el punto de partida, sino el de llegada. La Venezuela de hoy es el resultante de décadas de desidia, corrupción y abandono de los políticos respecto a las clases sociales mas bajas, que hoy tienen en Chavez, el atajo a sus ilusiones, Mas allá de que ese atajo los conduzca al punto de partida. No obstante Chávez hizo por su pueblo, lo que los demás no hicieron, robar, pero repartiendo y distribuyendo algo. Lo cual lo hace un "buen presidente", bajo los estándares morales en boga.
Los argentinos tiene mas experiencia con el fascismo, aunque odian esa palabra. Acá prefieren denominarlo peronismo , y en la actualidad, kirchnerismo. Ojo, tampoco se le dice inflación a la inflación, ni inseguridad a la inseguridad. El peronismo tiene su propio lenguaje, y salirse de el, sirve solo para despistar o generar discordia. Recuerden que Argentina le declaró la guerra a los países del eje, después que se habían rendido. No obstante Perón le supo dar cobijo a los jerarcas nazis e italianos fascistas que quisieron venir a ayudarlo a construir esta realidad que hoy nos "enorgullece". Lo mismo que hace Chavez con los iraníes y los cubanos. La tercera posición fascista tiene esas "flexibilidades". Recuerden que Hiltler fue aliado de Stanlin, hasta que se pelearon. Lo mismo pasó con Néstor Kirchner y Héctor Magnetto (aquí me fui al caraxo). Pero nadie le puede quitar méritos al fascismo sudamericano, pues tanto Perón como Chávez, sacaron a muchos pobres de su condición, y los transformaron en clase media. El problema sin resolver, es que una vez que son clase media, pasan a ser considerados "burgueses", por ende, el enemigo. La paradoja del dogma populista, consiste en tender a fracasar cuando se tiene éxito, o bien, una vez alcanzada la misión, consiste en destruir todo para comenzar de nuevo. Tampoco sirve tener una masa demasiado ilustrada, porque también tiende al paradigma: "ciudadano instruido no vota populismo". En definitiva, el populismo fascista, redunda en eficiencia, cuando el relato es visto como el triunfo, mientras los hechos no producen cambio de fondo alguno, de lo contrario sería el fracaso y extinción del modelo.
Veamos algunos de los estigmas cognitivos de los dogmas
Sesgo actor-observador: Es la tendencia a explicar los comportamientos individuales de los demás enfatizando la influencia de su personalidad y desestimar la influencia externa de su situación. Esto va asociado a la tendencia opuesta o actor cuando se observa uno mismo en el que las explicaciones a los propios comportamientos se realizan enfatizando mi situación personal o agentes externos y desestimando la influencia de la propia personalidad. (Este sesgo suele confundirse con el sesgo de correspondencia).
Efecto de sobreatribución: sesgo de correspondencia o error fundamental de atribución: Es la tendencia o disposición de la gente a sobre-dimensionar los motivos personales internos a la hora de explicar un comportamiento observado en otras personas, dando poco peso por el contrario a motivos externos como el rol o la situación, para este mismo comportamiento. La gente tiende a obviar los motivos externos y cree más e incluso amplifica los motivos genéticos o de carácter internos. Cuando las personas piensan en sí mismas atribuyen su éxito a una cualidad personal (inteligencia, bondad, fuerza, carácter) y sus fracasos a circunstancias externas (mala suerte, desventaja, manías). Por otro lado, cuando la gente piensa en otros, atribuyen los aciertos de los demás a circunstancias externas (tuvo suerte, tuvo ventaja) y los fallos a debilidades o características internas (tiene mucho carácter, el no es suficientemente fuerte, inteligente).
Efecto Forer (o efecto Barnum, en honor al circense P. T. Barnum): es la tendencia de la gente a dar una alta nota de precisión o a asentir y confirmar la fidelidad de las descripciones que de su personalidad se hagan cuando éstas están hechas a medida y específicamente para ellas. En realidad, estas descripciones de la personalidad son vagas y suficientemente generales como para ser aplicadas a un amplio espectro de la sociedad.
Por ejemplo, los horóscopos, cartas astrales y quiromancia, etc.
Desviación o sesgo egocéntrico: Ocurre cuando las personas se dan más responsabilidad a ellas mismas, por los resultados de una acción conjunta, que un observador externo. Este efecto puede darse tanto para los beneficios como para los errores de una acción.
Efecto de falso consenso: Es la tendencia de algunas personas a sobrestimar el grado en el cual los demás coinciden o están de acuerdo con ellos. Las personas cambian rápidamente sus propias opiniones, creencias y predilecciones para parecer más acordes o en sintonía con el público general. Como los miembros de un grupo alcanzan un consenso y raramente encuentran personas que disientan, tienden a creer que todo el mundo piensa del mismo modo.
Efecto halo: Es la capacidad de un individuo para modificar la percepción o evaluación que los demás tienen de las demás cualidades personales a través de una cualidad específica. Un individuo es capaz de trasladar la percepción que tienen los demás de sus cualidades positivas o negativas desde un área de la personalidad a otra a través de una única capacidad que arrastra a las demás. También denominado "Estereotipo de atractivo". En síntesis, una persona que es buena en X es normalmente considerada, con prejuicio, a ser también buena en Y incluso si los dos tópicos no están relacionados, esto es el denominado efecto halo. Muchas marcas comerciales usan el poder de la marca o su efecto halo para vender otros productos, estrategia aplicada en política, sobre todo en la propaganda de los dogmas totalitarios.
Ilusión de entendimiento asimétrico: Es un prejuicio que implica el hecho de que la gente percibe su conocimiento de los demás como superior y más preciso al conocimiento que tienen los demás sobre sí mismos. De igual manera, las personas tienden a creer que se conocen mejor a sí mismas que lo que sus parejas o iguales se conocen a sí mismos o a ellos.
Ilusión de transparencia: Es la tendencia para algunas personas a sobrestimar el grado en el que su estado mental personal es conocido por otros. Este sesgo es similar aunque inverso a la "Ilusión de entendimiento asimétrico", pero la ilusión de transparencia es más prominente en las personas que tienen una relación personal.
Prejuicio de pertenencia al grupo o prejuicio de socio: Es la tendencia de las personas a tratar de manera preferente a quienes perciben como miembros de su propio grupo.
Fenómeno del mundo justo: Es la tendencia prejuiciosa de algunas personas a percibir que el mundo es justo y por consiguiente las personas reciben lo que se merecen. Esta tendencia también se da en la ilusión de pensar que las personas recibirán con el tiempo lo que se merecen. Estudios muestran que aquellos que creen en un mundo justo tienen más probabilidad a creer que las víctimas violadas han debido comportarse de manera seductora, las mujeres maltratadas tuvieron que merecer los golpes, que las personas enfermas se han causado su enfermedad con sus actos o que los pobres se han buscado su pobreza, todo porque el mundo es justo y pone a cada uno en su sitio. Una versión de esta falacia es la de que el tiempo pone a cada uno en su sitio. El tiempo hace más probable que haya interacciones con esa persona pero no implican que éstas interacciones en un mundo justo vayan a premiarla o condenarla. "Esta es típicamente neoliberal"
Efecto del lago Wobegon o efecto mejor que la media: Es la tendencia humana a describirse de manera halagadora o aduladora, comunicar bondades de sí mismo y pensar que se encuentra por encima de la media en inteligencia, fuerza u otras cualidades. El nombre viene de un pueblo ficticio de una serie de radio "A Prairie Home Companion". También se la conoce como "Efecto de superconfianza".
Prejuicio de etiquetación o prejuicio de clases: Es un tipo de prejuicio cultural que se produce cuando una etiqueta o seña de diferenciación está disponible o es visible para describir algo que introduce una diferencia en nuestra habilidad física, cultural o personal que algunos incluso pueden aprovechar y que no tiene por qué existir. Ej.: "Mi amigo tiene piel negra. Entonces debe tener pelo rizado" o "llevas una camiseta del grupo de rock metálico Metallica, entonces debes ser un metalero", "Escucha cumbia, entonces es villero" (son estereotipos y/o sesgo de confirmación).
Prejuicio de homogeneidad de los demás: Los individuos ven a los miembros de su grupo como más variados, diferentes y ricos en contrastes que los pertenecientes a otros grupos, los cuales son considerados homogéneos e iguales entre sí.
Sesgo de proyección: Es la tendencia inconsciente a asumir que los demás comparten el mismo o pensamientos, creencias, valores o posturas parecidas a las nuestras.
Sesgo de autoservicio: Es la tendencia de algunas personas a errar en su observación e ignorar pruebas o hechos en contra de la postura que defienden. También reclaman mayor responsabilidad en los aciertos y éxitos que en los errores. Además, en cuanto aparece información ambigua la interpretan de un modo que beneficia sus intereses.
Sesgo de impredecibilidad propia: Es la tendencia de algunas personas a verse ellos mismos como relativamente variables e impredecibles en términos de su personalidad, comportamiento y estado de ánimo mientras que ven el de los demás como mucho más predecible en cualquier situación. Este sesgo atributivo tiene un importante rol en la formación y mantenimiento de los estereotipos y prejuicios.
Profecía autorrealizada: Es una predicción que, de ser realizada o enunciada, realmente causa que esta se convierta en realidad. También conocida como Efecto Pigmalión, donde por ejemplo: los estudiantes producen mejores resultados por el simple hecho de que eso es lo que se espera de ellos. Se lo puede confundir también con el "Efecto de sujeto expectante o efecto placebo". (Cristina sabe mucho de esto).
Argumentum ad baculum: o argumento desde el bastón o desde el mando o argumento por la fuerza, es un argumento donde la fuerza, coacción o amenaza de fuerza es dada como justificación para una conclusión. Es un caso especial negativo del argumentum ad consequentiam. Este tipo de falacia se da en los casos en los que se duda en intervenir o no, en un conflicto. Esta falacia se produce porque se asume la premisa como verdadera debido a que la consecuencia de esta premisa es muy negativa para ser ignorada o rechazada. Esta consecuencia negativa justifica cualquier intervención para cambiar las consecuencias asumiendo como verdad las premisas originales. Sin embargo, aunque estas decisiones preventivas previas, modifican forzosamente las predichas y subjetivas consecuencias, no aclaran la necesidad de actuar o no aseguran la verdad de las premisas en las mismas. El miedo a las consecuencias no puede ser el motor de ninguna decisión ni es capaz por sí mismo de hacer más veraz una posibilidad.
Primer ejemplo: "Irak tiene armas de destrucción masiva. Como esto puede provocar una guerra muy peligrosa debe ser verdad y por tanto es necesaria una intervención".
Segundo ejemplo: "Debes creer en Dios, porque si no lo haces irás al infierno". La única manera de saber la veracidad de una afirmación es basándose en los argumentos que la apoyen. La intervención, es una manera específica de resolución, es también una acción que es independiente de la veracidad de la afirmación y tiene más que ver con la inteligencia para discernir cual es la mejor manera de actuar. Esta vez si que en función de las consecuencias deseadas y a partir de las verdades encontradas, situación, entorno, etc. También es posible que se sea consciente de lo falaz de nuestra lógica y que igualmente por otras razones, egoísmo, intereses o por miedo a la simple probabilidad no nula de amenaza prefiera uno equivocarse y actuar como si estuviera seguro a esforzarse en hallar la verdad.
Argumentum ad consequentiam : o argumento dirigido a las consecuencias, es un argumento falaz que concluye que una premisa (típicamente una creencia) es verdadera o falsa basándose en si esta conduce a una consecuencia deseable o indeseable. Es una falacia porque basar la veracidad de una afirmación en las consecuencias no hace a la premisa más real o verdadera. Asimismo, categorizar las consecuencias como deseables o indeseables es intrínsecamente una acción subjetiva al punto de vista del observador y no a la verdad de los hechos. Incluso si la premisa ha sido independientemente probada, y entra en juego un tercer factor (1:premisa, 2:argumento, 3:acción) como es la acción a tomar para evitar o favorecer una consecuencia, la consecuencia en si misma no puede justificar ninguna acción determinada sino los argumentos que justifiquen la relación existente entre la acción y la consecución. La elección de la acción, por tanto, es un paso posterior y separado de las premisas y tiene que ver más con la argumentación de asociar una futura acción con una consecuencia. También conocida como "Consecuencialismo o Efecto dominó".
Primer ejemplo: "La presidente no ha robado fondos del Estado, porque si lo hubiera hecho, habría perdido las elecciones".
Segundo ejemplo: "Dios debe de existir, porque si no existiera no habría moral y el mundo sería horrible".
Tercer ejemplo: "El jugador hizo todo lo que pudo, porque sino no hubiéramos ganado el partido".
Falacia del punto medio: o falacia del compromiso o falacia de la moderación, se genera al asumir que la conclusión más válida o certera es la que se encuentra siempre como compromiso entre dos puntos de vista extremos. La falacia se produce porque la verdad o certeza de idoneidad se basa no en los argumentos sino en premisas subjetivas (se subjetiviza la verdad o mentira de un hecho) de qué es lo que se ha considerado como extremo y qué se considere como punto medio y que se considere que éste es siempre cierto. Es posible que lo considerado como extremo es en realidad el hecho cierto. Esta falacia viene del hecho de que con frecuencia una posición intermedia o moderada suele ser correcta.
Ejemplos: "Algunas personas creen que Dios es poderoso y que todo lo sabe. Otras creen que Dios no existe. Parece ser razonable aceptar un término medio. Es decir, probablemente Dios exista pero no es siempre el más poderoso, el total omnisciente, ni el más bueno" o "La Tierra está hecha principalmente de roca, y Júpiter de gases, así que Marte debe estar hecho de agua" o "Quiero vender una PC usada por $ 500 , pero a la vuelta de mi casa me ofrecen $ 1oo, así que deberé venderla por 250" o "Las mujeres en Occidente no están obligadas a llevar burka, en cambio las mujeres en Oriente están obligadas a llevar el burka, por tanto, las mujeres de todo el mundo se las debería obligar a llevar pañuelo". Todas conclusiones estúpidas, pero que son normales de encontrar.
El recurso a la probabilidad: o apelación a la probabilidad, es una falacia lógica que asume que porque algo es posible o probable, es inevitable que pase. Esta falacia es usada para provocar y promover la paranoia. El recurso de probabilidad no es falaz únicamente en el caso de que el tiempo de espera para que se produzca sea infinito. Es decir, esta situación solo se produce matemáticamente. En los demás casos debe tratarse tan solo como una probabilidad y no como una verdad. La Ley de Murphy se basa en este principio por lo que también es falaz. Esta ley dice que si existe algún punto que pueda ir mal, entonces irá mal (Ley bastante Chavista o kirchnerista). Ley que es falaz por asumir certeza donde solo hay probabilidad y por otro lado produce auto-engaño ya que evita asumir las propias responsabilidades cuando las cosas van mal y diluir la responsabilidad en una probabilidad incontrolable. Es evidente que cuando algo salió mal fue porque era problable de salir mal. Pero por eso mismo, no se puede diluir la responsabilidad en la simple probabilidad y más bien aplicar la responsabilidad en la estimación que se hizo por parte de la persona para decidir que el proyecto, aplicación o decisión estaba finalizada. Lo que nos dice la Ley de Murphy es que las personas tienden a sobreestimar su capacidad y a dar por finalizadas las primeras impresiones o trabajos sobre un tema. Esto quiere decir que se dejan llevar por su prejuicio cognitivo, incentivado además por la necesidad de evitar el gasto energético de comprobar, testear y revisar sus trabajos. En la medida que dicho trabajo, proyecto o decisión sea vital o importante mayor es la responsabilidad o negligencia que se produce cuando no se comprueban los casos que pueden ir mal. La ley de Murphy puede presentarse de una forma más correcta de la siguiente forma: "El hecho de excluir un punto que puede salir mal no lo excluye de que este salga mal". Esta forma evidente de expresarlo, es lógica ya que por un lado expresa que la exclusión de un factor de los test no tiene relación, no está correlada con su situación o estado real correcto e incorrecto (se encuentra indefinido) e invita a pensar que el problema estuvo en no probar los puntos que pueden salir mal.
Ejemplo: "Hay muchos hackers que usan Internet. Por consiguiente, si usas internet sin un cortafuegos es inevitable que tarde o temprano seas intervenido". "Votar por la oposición es volver al pasado, por ende significa volver al neoliberalismo" (cuando el pasado tiene mas variantes). Dicho de otra manera, concluir en que recaerá justo en la antinomia respecto de lo que defiendo. La idea lógica que hay detrás de esta falacia es que ya que la probabilidad es muy alta es mejor actuar como si esta fuera verdad. El hecho de que algo sea probable de ocurrir no es un argumento para atestiguar o verificar que ha pasado.
Bueno, les dejo el último por hoy y me voy a leer un rato,.....¿si? (hay muchos mas)
Sesgo de la responsabilidad externa: El ser humano tiene tendencia a disfrutar, a sentirse reforzado y en calma cuando toma consciencia de que no es responsable de sus actos. Aunque pudiera parecer extraordinario, la consciencia de los individuos tiende a depositar las decisiones en agentes externos. Esta tendencia se debe a aspectos evolutivos. Algunos intelectuales argumentan que este comportamiento se debe a que las consciencias que permiten ser dominadas por un ente considerado superior, sobreviven y las que no lo permiten desaparecen. La capacidad para parecer superior y no controlable por los demás no es otra que la capacidad para ser líder, incluso si éste toma malas decisiones o es un mal gestor. La capacidad para ser líder puede haber sido motivada por una aversión a la pérdida de control. Un líder será fuerte en cuanto, independientemente de los argumentos, sea valorado como más fuerte o superior. Para ello la manipulación, empequeñecimiento continuo de los subordinados, rituales de poder e incluso la fuerza es el mecanismo de defensa para ser considerado superior. Estos comportamientos se encuentran en los comportamientos evolutivos heredados de las asociaciones en manadas, luego tribales y más tarde en organismos de poder. Aquellos que no fueran capaces de derrocar al líder o estamento de poder deberían estar con él. Por otro lado, las probabilidades de supervivencia fuera del grupo son reducidas. Esto lleva a pensar que la consciencia ha evolucionado para crear un mecanismo que facilite la asimilación y permanencia agradable con los líderes, entregando y facilitando la propia voluntad. Asimismo, los líderes han sido premiados evolutivamente aunque en menor medida numérica, sobre todo en las agrupaciones pequeñas; más tarde, los rasgos personales de líder han sido substituidos por rituales y organismos de control que aseguran los cargos vitalicios. Esta tendencia humana se observa en otros sesgos como el de Obediencia a la autoridad, también en muchos aspectos documentados en los que una persona elige libremente el estado de esclavitud ( también conocido como Síndrome de Estocolmo o la frase española "¡Vivan las cadenas!". En otros casos, los individuos rechazan la libre elección y ponen voluntariamente en manos de otros su libertad o poder de decisición democrático favoreciendo dictaduras. Otras veces, es respaldada solo si la dictadura demuestra fortaleza o dotes de liderazgo aunque otras razones más fuertes la contradigan. También se observa en el placer que experimentan algunos individuos al entregarse completamente a otra persona, ya sea su pareja en el amor, o en versiones extremas en masoquismo. Todas estas actividades son de extrema importancia para la evolución. Asimismo, la religión es otra variante en la que los humanos encontramos paz, al entregar nuestras responsabilidades y destinos a un ser siempre considerado supremo. Otros filósofos indican que un exceso de libertad de elección provoca un estrés en el individuo debido a la diferencia entre las expectativas de resultados que el individuo deposita en las ventajas de la libre elección y los resultados obtenidos. Objetivamente, los resultados de la libre elección son mejores y más afinados que sin la elección; sin embargo esto es obviado. Esto es así debido a que la libre elección crea, cuando los resultados son recordados, un sentimiento de culpa autoinfligida por la tendencia de poner unas mayores expectativas cuando existe libre elección. Sin libertad de elección, el individuo se libera de culparse y de la responsabilidad incluso cuando los resultados fueron menores a los esperados. Estos dos factores, sesgo en las expectativas y selección de pertenencia al grupo, explican por qué independientemente del lugar en el que nos encontremos todas las comunidades poseen figuras líder, y es porque la evolución ha propiciado una consciencia que alimenta y gratifica positivamente la sumisión a este.
Buen comienzo de semana, y no me odien por esto. Hasta mañana.

