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La lenta muerte de Luciana B.

Era una guia para el colegio, espero que les sirva, el libro es bastante jodido, . La muerte lenta de Luciana B. ¿Cómo conoce el narrador a Luciana? Diez años atrás, el narrador se había fracturado la muñeca y debía entregar una novela. Su editor, Campari, le había dicho que Kloster había decidido dictar sus novelas y recordaba que había contratado una chica muy joven. Kloster estaba fuera de la Argentina y entonces Campari contrata a Luciana para que trabaje con el narrador. Cuando la ve por primera vez (hace diez años) Luciana era una chica alta, delgada, seria y aún así sonriente, de frente despejada y pelo castaño tirado hacia atrás. Muy atractiva. Usaba jeans y una blusa, zapatillas con estrellas y cintas de colores en las muñecas. Luciana no se equivocaba, no tenía faltas de ortografía, era la chica perfecta. ¿Cómo la conoce Kloster? Según Kloster todo empezó por un libro de Henry James: Cuadernos de notas. En determinado momento, James deja de escribir a mano y comienza a dictar sus novelas a taquígrafas y estenógrafas. Kloster atravesaba un problema: no lograba estar sentado el tiempo necesario frente al escritorio, tenía el pensamiento ambulatorio. Caminaba por el cuarto, escribía unas líneas y para poder continuar debía levantarse otra vez. Al leer a James, Kloster encontró su solución y contrató a Luciana por un aviso en el diario. Kloster no sentía ninguna atracción sexual hacia Luciana cuando la contrató. ¿Por qué Luciana acude al narrador? Luciana acude al narrador porque se acordó de que él también es escritor. Tenía pensado que el narrador le hablara a Kloster para poder frenarlo, para saber el por qué de los hechos, con la excusa de que escribiría una novela. Kloster besa a Luciana: Versión de Luciana: según Luciana, todo empezó desde que Kloster volvió del viaje. Éste le preguntaba todo lo que había sucedido durante su mes de ausencia y además parecía estar celoso del narrador. En esos días Kloster no le dictaba una palabra, caminaba alrededor del cuarto “como si estuviera diciendo otra cosa que no tenía nada que ver con su novela”. Y de pronto, una mañana, empezó a dictarle otra vez pero con una “rapto de inspiración”. Siempre Kloster dictaba uno o dos párrafos por día pero en ese día le dictó de corrido una escena larga y horrorosa. Al terminar de escribir, Luciana hizo sonar su cuello, según ella tenía un problema cervical. Acto seguido, Kloster rodeó a Luciana con uno de sus brazos y trató de besarla. Luciana se resistió y gritó, decía que Kloster era como su padre. Éste le dijo que ella le había dado señales y le hizo entender que pensaba que se había acostado con el narrador. Luciana se fue y le contó lo sucedido a su madre. La madre decidió que contrataran a una abogada. Ésta abogada odiaba a los hombres y nada más la hacía feliz que poder “despedazarlos”. Luciana escribió una carta documento en donde se mencionaba un acoso sexual y una demanda laboral por los aportes sociales y de jubilación que Kloster no pagaba. Al enviar la primera carta documento, no recibieron respuesta. Luciana creía que Kloster era el hombre más inteligente, pero a la vez había algo en el que a veces parecía a punto de emerger, algo siniestro, implacable. La mujer de Kloster leyó la carta documento y decidió divorciarse. Había muerto la hija de Kloster. En la segunda audiencia, Kloster se presentó, devolvió a Luciana una biblia que le había prestado, pagó la demanda, los honorarios de la mediadora y la abogada y se retiró. Versión de Kloster: según Kloster, Luciana le había dado señales: “Luciana quería que también me fijara en ella”, dijo Kloster. “Empezó a dejar un instante más su mano en mi hombro cuando se despedía, cambió su manera de vestir, buscaba mis ojos todo el tiempo”. Luciana le mostró a Kloster una marca de una vacuna y Kloster pensó que Luciana quería que la tocara. Otro día Luciana empezó a sonar su cuello (lo mismo que hacía con el narrador) y Kloster le hizo masajes. Un día mientras Kloster le hacía masajes, se dio cuenta que Luciana no tenía corpiño. Cuando Kloster volvió de su viaje sintió que todo había cambiado. Cuando Luciana le hablaba del narrador se dio cuenta de lo que había sucedido y se sintió humillado ya que interpretó que Luciana le había querido dar a entender que el narrador había tenido en aquel mes la “rapidez” que era necesaria. Luego de eso Kloster no lograba dictarle una palabra, estaba furioso y obsesionado con la idea de que la había perdido. Pasaron así unos días pero una mañana Kloster recobró el impulso y comenzó a dictar nuevamente sintiendo que sus propias palabras eran a la vez dictadas por otra voz dentro de él. Un día, cuando Luciana hizo sonar su cuello, Kloster intentó besarla pero ella se resistió. Cunado le llegó la primera carta documento la leyó y la tiró. La segunda carta documento fue leída por Mercedes, su esposa, quién le pidió el divorcio. Muerte de Ramiro. Ramiro era el novio de Luciana. Era guardavidas, se había recibido en la carrera de Instrucción Física. Versión de Luciana: Luciana, su familia y Ramiro estaban en Villa Gesell. Kloster también estaba. Era una mañana ventosa, el mar estaba peligroso. Ramiro y Luciana estaban desayunando en un bar. Ramiro se levanta y se va al mar a nadar. Luciana lo siguió con el largavista y vio como se hundía en el agua. Corrió a buscar a Kloster pero él ya no estaba. Luego corrió hasta el espigón vecino para avisar al cuerpo de salvavidas y la dueña del bar llamó a la lancha de salvataje. Luciana de desmayó y se despertó en el hospital con la noticia de que su novio había muerto. Luciana volvió a la playa luego de unos días y Kloster ya no estaba. Según Luciana, Kloster logró que Ramiro muriera delante de sus ojos. Dice que la clave era la taza de café con leche. Para ahorrarse un trayecto la camarera a veces esperaba a que le pusieran en la bandeja, junto con el pedido de Luciana, el de alguna otra mesa. Kloster estaba sentado exactamente ahí, en el lugar donde la dueña del bar dejaba las bandejas con las tazas. Sabía muy bien que Luciana tomaba café con leche, de manera que sabía también que la taza de café negro era de Ramiro. Según Luciana, Kloster colocó algo en el café de su novio, alguna sustancia que pudiera provocarle una arritmia, un principio de asfixia o quizá calambres masivos. Versión de Kloster: Kloster había viajado a Gesell para que Luciana recordara que mientras ella estaba viva Pauli estaba muerta. No imaginaba que Ramiro sería tan imbécil como para entrar al mar en esa mañana. Vio al novio de Luciana cuando se iba. Se enteró de la muerte al día siguiente. A Kloster le impresionó esa muerte: su hija había sido ahogada en una bañera y ese chico también se había ahogado. Dice que el mar es como la bañera de un Dios. Se había ejecutado y cumplido la ley primitiva de ojo por ojo, diente por diente. Versión de los periódicos: decían que las tareas de rescate habían sido infructuosas y que la temperatura del agua y la extenuación le habían provocado al guardavidas calambres masivos. Muerte de los padres de Luciana. Versión de Luciana: A las 5 de la mañana Luciana recibió un llamado de Bruno, su hermano. Llamaba desde el hospital de Villa Gesell para decirle que habían internado a sus padres por cólicos muy fuertes. En los primeros análisis habían detectado restos de Amanita Phalloides, un hongo muy venenoso que podía confundirse con los comestibles. Las toxinas de este hongo podrían destruir el hígado en pocas horas. Luciana viajó a Gesell y sus padres ya habían muerto. La madre de Luciana había recolectado hongos para un pastel para festejar su aniversario. Siempre los recogía en el mismo bosquecito. Cuando Luciana trabajaba para Kloster buscaba noticias policiales y una vez encontró una noticia sobre una muerte provocada por ese mismo hongo y entonces le contó a Kloster que ella sabía que eran confundibles con los comestibles, contándole que su mamá los recogía. Entonces Luciana sospechaba que Kloster había ido al bosquecito y plantado los hongos venenosos para que su madre los confundiera. En el entierro de los padres de Luciana Kloster estaba en el cementerio. Versión de Kloster: Kloster dice que Luciana se siente culpable y se está dando a sí misma el castigo que se merece. Dice que esta loca y le pregunta al narrador lo siguiente: ¿No era ella la experta en hongos? ¿No es ella la que estudió biología y conocía sustancias que podían pasarse por alto en un examen forense? Cuando el narrador le pregunte por qué estaba en el cementerio el día del entierro de los padres de Luciana Kloster le dice que va al cementerio todas las mañanas a visitar la tumba de su hija. Versión de los periódicos: aparecía un diagrama del los hongos. Se mencionaba que el matrimonio tenía tres hijos. La noticia continuo al día siguiente, en donde se informaba que el peritaje del bosque había confirmado la presencia de la especie venenosa y se hablaba de la migración de las esporas llevadas por los vientos y de los peligros de la recolección casera. Bruno trató a Luciana como loca. Cuando Luciana fue a contarle a su hermano lo que pensaba de Kloster lo encontró leyendo una novela de aquel escritor. Su hermano pensó que estaba loca y llamó a una médica psiquiatra que le dijo que le daría un sedante. Su propio hermano le inyectó el sedante. Muerte de Bruno. Versión de Luciana: fue cuatro años atrás. Había entrado un ladrón a la casa de Bruno y lo había matado. El hermano de Luciana no se había resistido pero el ladrón, que llevaba un arma, decidió matarlo con las manos desnudas. Le quebró los dos brazos y le arrancó los ojos. Bruno trabajaba en esa época en la guardia hospitalaria de la cárcel, donde conoció a la mujer del ladrón que lo mató, que era un preso. Se descubrieron cartas que alguien le había estado mandando al preso donde se contaban los detalles de los encuentros entre Bruno y la mujer. Según Luciana quién escribió las cartas fue Kloster. Ella conocía el estilo de Kloster. El servicio penitenciario dejaba salir a los presos para que vallan a robar. Luciana habló con el comisario Ramoneda acusando a Kloster. Ramoneda había hablado con Kloster. Cuando se encontró de nuevo con Luciana, le mostró la carta que ella le envió a Kloster pidiendo disculpas y el registro de su ingreso a la clínica psiquiátrica donde le hicieron una cura del sueño, y le dijo que no había pruebas para culpar a Kloster. Versión de Kloster: cuando el comisario Ramoneda fue a visitarlo le preguntó si había mantenido correspondencia con algún preso. Kloster dijo que si, la contó que a través de los años había recibido cartas de presos de distintos penales que leían sus libros. Ramoneda le mostró a Kloster las cartas que había recibido el preso y supuso que las había escrito una ex amante despechada. Ramoneda le habló de Luciana y Kloster le mostró una carta que ella le había hecho pidiéndole perdón. Luego Kloster le pregunta al narrador: ¿No es ella la que fue encerrada por su hermano y sabía de su relación con esa mujer? Versión de los periódicos: el asesino aparentemente había esperado a Bruno cerca de la entrada de su edificio y lo había encañonado con su revolver. Subieron juntos el ascensor. Los vecinos escucharon gritos. Alguien había llamado a la policía. El cuerpo del médico estaba en el centro del living con la cuenca de los ojos vacía y una herida enorme en el cuello. El asesino estaba acorralado en la terraza con la boca manchada de sangre y los ojos de Bruno en su mano. En la declaración dijo que tenía pensado arrojárselos a su mujer antes de matarla. La noticia se había extendido ya que el asesino era un recluso de una cárcel de máxima seguridad. Se revelaba también en la noticia que el médico había tenido una relación con la mujer del preso. Se descubrió que el preso no se había fugado, sino que los guardacárceles lo habían dejado salir para que participara en un robo. Muerte de la abuela de Luciana. Cuando el narrador volvía de la casa de Kloster, presenció un incendio de una mueblería. Luego supo que en esa misma noche se produjeron tres incendios simultáneos en tres mueblerías distintas. El narrador viajó a Salinas y mientras volvía de su viaje observó desde su avión como se incendiaban dos mueblerías. Era una ola de incendios. Había un sospechoso: un chino que había sido visto en bicicleta con un bidón de nafta. Los diarios decían que estaría contratado por la mafia china para incendiar mueblerías que no tuvieran seguro. Buscaban así arruinar a sus dueños para que vendieran sus locales e instalar una cadena de supermercados asiáticos. Un día se produjo el incendio de una mueblería que se encontraba en la planta baja del geriátrico donde se encontraba la abuela de Luciana. El incendio llegó a la planta alta y provocó la muerte de muchos ancianos, entre los cuales estaba la abuela de Luciana. Al producirse esto, el narrador fue a buscar a Kloster al club donde éste hacía natación y lo encontró jugando al pool. Le contó que había muerto la abuela de Luciana. Le dice que Luciana lo había visto detenido frente al geriátrico y mirando hacia los balcones. Kloster dijo que era posible, que en su novela estaba planeando la muerte de un anciano en un asilo y que visitó varios geriátricos. ¿Por qué Kloster pasó de ser un escritor secreto a un autor público? Según Luciana, Kloster buscaba de esta manera que nadie sospechara de él. Necesitaría esa fama por si acaso alguien quisiera investigar. Kloster dijo que después de la muerte de Pauli creyó que iba a enloquecer, que los reportajes, las conferencias, las invitaciones lo obligaban a salir, a vestirse, afeitarse y a recordar quién había sido. Era el único hilo que le quedaba con el afuera. Se prestaba a todo porque sabía que apenas regresara a su casa estaría a solas con el único pensamiento del fallecimiento de su hija. Quería poder pensar en otras cosas para no enloquecer. Muerte de Pauli y locura de Mercedes. Poco antes de casarse, Kloster dice que había advertido los primeros signos del desequilibrio de su esposa Mercedes. Le propuso el divorcio pero ella amenazó con suicidarse. Tuvieron una tregua y ella aprovechó a quedar embarazada. Al nacer, Mercedes no quería acercarse a su bebé, no quería ni tocarla. Decía que Pauli la había vaciado por completo y ahora todavía seguía succionando de ella lo poco que le quedaba. La esposa de Kloster padecía el Síndrome de Munchausen. Luego de un tiempo Mercedes logró aceptarla pero Pauli se había acostumbrado a los brazos de su padre y lloraba cada vez que Mercedes intentaba alzarla. Mercedes estaba absolutamente celosa de la bebe que estaba muy apegada a Kloster. Pauli temía quedarse a solas con su madre. Su papá empezó a notar marcas en la piel, rasguños y moretones, y sólo ocurrían cuando Pauli se quedaba a solas con su madre. Mercedes odiaba a su hija y habló por primera vez de divorcio con su marido. Pero Kloster le rogó para no perder la tenencia de Pauli y habían llegado a un acuerdo. Pero al leer la carta documento que había enviado Luciana, Mercedes inició el divorcio. Luego de divorciarse, Kloster se alojó en un hotel. En su primer día de visita, al llegar a su antigua casa no encuentra a nadie. Fue a buscar a un cerrajero para poder entrar. Al ingresar a la casa vio el cuerpo de Mercedes sobre la cama y una caja de pastillas. Al entrar al baño, se encontró con su hija muerta en la bañera. Según declaro después Mercedes, ella había empezado a tomar una o dos copas de cognac, mientras le preparaba el baño a Pauli. La dejó en la bañera y se fue a acostar un rato pero cuando se despertó encontró a su hija muerta en el baño y quiso suicidarse tomando pastillas, que no eran suficientes para causar su muerte. En el análisis forense descubrieron que Pauli tenía un hematoma en la nuca. Según la reconstrucción propusieron que Pauli habría querido salir de la bañera, se resbaló y el golpe en la nuca la desmayó. Para Kloster la verdadera culpable fue Luciana. Kloster había alcanzado con Mercedes un equilibrio, una posición Ko. Pero la carta de Luciana había destruido todo. Biblia Kloster le había devuelto a Luciana una biblia de Scofield que ella le había prestado. Se encontraba marcada en el relato del Antiguo Testamento sobre el primer asesinato, la muerte de Abel a manos de su hermano, y el ruego íntimo de Caín cuando Dios lo castiga a destierro. Luciana prestó atención a esta frase: “No será así: antes bien, cualquiera que matare a Caín, recibirá un castigo siete veces mayor”. Luciana pensaba que a ella le esperaba un castigo siete veces mayor. Dice que durante el tiempo que trabajó con Kloster él dictaba una novela que nunca publicó sobre una secta cainita que utiliza esa proporción para vengar: siete por uno. Kloster dice que devolvió la biblia tal como había quedado. Explicación de las muertes. Kloster le dice al narrador que Henry James tenía o creía tener un espíritu protector, un “buen ángel”, mencionando que él tenía un también un ángel, aunque no era bueno. Todo había comenzado aquella mañana en la que, luego de varios días de enmudecimiento, Kloster decidió volver a dictarle a Luciana, pero mientras él dictaba, alguien más le dictaba a él. Le dictaba una escena horrorosa, la ejecución de una venganza cainita. Estaba escribiendo una novela de una secta cainita pero luego de la muerte de su hija lo abandonó. Pero luego de la muerte de Ramiro, Kloster retomó la escritura de esa novela. Pensó que aquella muerte había sido un signo que le indicaba cual era la historia que debía escribir. Entonces comenzó a escribir una historia con los mismos personajes que la vida real: él, Luciana, su familia. El tema sería el castigo. Kloster invocaba a su “ángel” para escribir noche tras noche para que le dictara. Kloster había imaginado en su novela la muerte de los padres de Luciana: morirían en una casa de playa en vacaciones de invierno por un escape de monóxido de carbono de una estufa. Un día después de escribir la escena se produce la muerte de los padres de Luciana en la vida real. Kloster dejó la novela y la retomó después de cuatro años al leer un artículo sobre sueños que se volvían realidad. Kloster imaginó la muerte del hermano: quiso imaginar una muerte que no pudiera suceder en la realidad. Un preso fingía un ataque de convulsión en la cárcel. Esa noche estaría de guardia el hermano de Luciana y el preso lo mataría con una faca en un intento de fuga. Luego se produciría la muerte de Bruno en la vida real, una muerte similar. En la vida real las muertes se producían sin usar armas. Kloster decidió escribir una muerte más para poner a prueba a su “ángel”. Entonces decidió escribir la muerte de la abuela. A las pocas horas fallece la abuela de Luciana. Cuándo Luciana se suicida, Kloster también dice que fue su ángel. Decía que era una muerte a su estilo, un principio cósmico: la ley de gravedad. Fanatismo de Valentina. Valentina quedó impresionada con las novelas de Kloster. Durante las últimas semanas se leyó todos los libros de Kloster que encontró. Convenció a la profesora para que lo invitaran al colegio. Valentina decidió hacerle una entrevista a Kloster. Luego de que el narrador se retira de la casa de Kloster, llega Valentina. El narrador y Luciana estaban en el bar de en frente esperando a que salga y que no le haya pasado nada. Valentina Salió sana y salva. Kloster quiere a Valentina. Al final de la novela obtenemos la garantía de Valentina no va a ser asesinada ya que Kloster la quería, la amaba. Decía que Valentina es la única persona por la que pudo volver a sentir algo, la persona que le devolvió la vida. La parece una persona valiente ya que no creyó en nada de lo que le dijo Luciana. Piensa que tiene algo en común con el: que ella perdió un padre y él a su hija. Kloster la quiere como una hija. Decía que Valentía no necesitará ninguna protección: “Aunque la vea parecida a Luciana, por suerte también hay diferencias”. Muerte de Luciana. El narrador llamó a Luciana por teléfono para preguntarle si podía ir con Kloster a su casa. El narrador quería que Kloster le cuente a Luciana cómo sucedieron los hechos. Cuando hablan por teléfono Luciana le dice al narrador que Kloster podía ir (parecía no tener problema) y le recuerda que ella le había dicho que “no quería morir”. Cuando dijo esta última frase se puso a llorar. Al llegar a la casa de Luciana, Kloster y el narrador fueron recibidos por Valentina. Antes de entrar al departamento escucharon un grito: era el grito de Luciana. Había saltado desde su ventana. Antes de suicidarse Luciana había dejado una nota que decía “Que al menos se salve ella”. Kloster dice que fue su ángel el que provocó la muerte. Decía que era una muerte a su estilo, un principio cósmico: la ley de gravedad. Azar. El narrador dijo que la serie de muertes de los familiares de Luciana eran como un suceso del azar, un ensañamiento de mala suerte. Kloster decía que no era tan extraño que pudiera haber sido consecuencia del azar, que si alguien tira una moneda diez veces seguidas es probable que tenga una sucesión de tres o cuatro caras o cruces repetidas, que Luciana pudo tener una racha de cruces en estos años y que la distribución de las desgracias, como de los dones, no es equitativa. También supuso que haya incluso en el azar, en el largo plazo, una forma superior de administrar castigos. Citó una frase de Conrad: “No es la Justicia quien mejor sirve a los hombres, sino el accidente, el azar, la fortuna, aliados del paciente tiempo, los que llevan el balance parejo y escrupuloso”. El narrador se encontraba en un bar y empezó a jugar con el azar. Lanzaba una moneda y escribía en una servilleta las sucesiones de caras o secas. Se dio cuenta de que Kloster tenía razón, de que se podía producir sucesiones de tres o más caras o secas. Esto hizo pensar al narrador y preguntarse si las muertes podrían estar relacionadas con el azar. Ficción-Realidad. La muerte de Ramiro fue interpretada por Kloster como un signo, una señal. Esa señal lo llevó a escribir una novela con los mismos personajes que la vida real: Luciana, su familia, su novio, etc. Kloster decía tener un “ángel”, como Henry James. Lo que Kloster escribía era dictado por ese ángel y en la realidad ese ángel provocaba las muertes. La FICCIÓN se correspondía con la REALIDAD. Las muertes que se producían en la novela también se producían en la vida real, de otro modo, pero al fin y al cabo también se producían. En una de sus charlas con el narrador, Kloster le quiso dar a entender lo que sucedía. Citó la frase de James que decía: “La ficción compite con la vida”. Decía que si la ficción es vida, si la ficción crea vida, también puede crear muerte. Encuentros entre Kloster y el narrador. Primer encuentro: eran las seis de la tarde. El narrador fue la casa de Kloster. El narrador había escrito todo lo que Luciana le había contado y se lo dio a Kloster para que lo lea. Kloster lo leyó y dijo que era “un relato clínico asombroso”. Hablaron de muchos temas entre los cuales se encuentran los siguientes: Cómo conoció Kloster a Luciana y por qué la contrató; Los “signos” que Luciana le daba a Kloster según él; El beso que Kloster intentó darle a Luciana y la demanda; El “desequilibrio” de Mercedes y la muerte de Pauli; El divorcio; El castigo que Kloster pretendía para Luciana: él quería que ella recordara que mientras ella estaba viva, Pauli estaba muerta; La visita del comisario Ramoneda; El motivo por el cual Kloster se volvió famoso; El video de Pauli; El azar y la ficción; La biblia de Scofield que Luciana le había prestado a Kloster; El número siete: las raíz hebrea de siete tiene que ver con la completitud y la perfección de los ciclos. Ésa es la manera en que se utiliza el número siete en el Antiguo Testamento. Cuando Dios advierte a los que quieran matar a Caín no está hablando de una cantidad literal, de una proporción numérica, sino de una venganza que será completa y perfecta; Segundo encuentro: se había producido la muerte de la abuela de Luciana y entonces el narrador fue a buscar a Kloster. El narrador le preguntó a al dueño de un bar cercano a la casa de Kloster sobre el paradero de éste. El hombre le dijo que Kloster siempre iba nadar al club que estaba a la vuelta. El narrador encontró a Kloster en el club jugando al pool y hablaron de lo siguiente: De los incendios y la muerte de la abuela de Luciana; De el motivo por el cuál Kloster se encontraba frente al geriátrico de la abuela de Luciana; Del “ángel” que tenía Kloster; De la correspondencia entre la novela de Kloster y la realidad; De la manera en que su “ángel” provocaba las muertes en la realidad y dejaba su sello: mataba sin usar armas. Luego Kloster y el narrador fueron a la casa de Luciana, donde la encontraron muerta. Tercer encuentro: cementerio. Kloster le dice al narrador que quiere a Valentina como una hija, que nunca le haría daño. Características de Kloster: según el narrador Kloster era despiadado. En sus novelas había maldad. Luciana creía que había en Kloster algo que estaba a punto de emerger.
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