El yoyó es un artefacto que no lo parece, pero que tiene mucha física detrás. Primero que nada, voy a hacer mención a la energía potencial de un objeto, que está dada por estar ubicado en un lugar con gravedad. Mientras más alto el objeto, más energía potencial tiene. La otra fuerza, es la energía cinética, que depende de la velocidad del objeto, a mayor velocidad, más energía cinética.
Existe otra ley de la física, llamada "Ley de conservación de la energía". Cuando lo tenemos en nuestra mano, tiene una determinada energía potencial, mientras que su energía cinética es cero, por estar en reposo y no tener velocidad. Cuando lo soltamos, la energía potencial va disminuyendo (porque cada vez está con menos altura con respecto al suelo) mientras que la energía cinética va aumentando (ya no está en reposo y no solo eso, cada vez va a mayor velocidad). Como se ve, la energía se va conservando, porque mientras disminuye la potencial, aumenta la cinética.
Para entender el otro, hay que fijarse en el movimiento del yoyó: no se mueve solo para abajo, sino que también rota, es decir, gira alrededor de un eje que está en su centro.
Esta rotación se debe a que se ejerce lo que se llama un momento de fuerza, torque o par, como gusten, en el yoyó. Son dos fuerzas aplicadas en dos puntos distintos del yoyó y de sentido contrario que hace que este gire. En el yoyó esas dos fuerzas son la tensión de la cuerda -que tira del yoyó hacia arriba- en un extremo, y el peso del yoyó, en su centro de masas, el centro del disco.
Bueno, ya sabemos por qué el yoyó baja, y por qué lo hace como lo hace. ¿Qué pasa cuando llega abajo?
Al llegar abajo entra en juego otra energía potencial, la elástica. La cuerda se estira imperceptiblemente, acumulando energía potencial elástica que se le resta a la energía cinética, por eso se frena, y cuando lo hace, la cuerda deja de estirarse, y empieza a volver a su tamaño original, perdiendo energía elástica, que vuelve a transmitir al disco, que adquiere velocidad y empieza a subir. Cuando la cuerda ya no está estirada, el disco sigue subiendo, y como está girando a la vez, la cuerda empieza a enrollarse. Ahí empieza a producirse lo contrario que en la primera fase.
Existe otra ley de la física, llamada "Ley de conservación de la energía". Cuando lo tenemos en nuestra mano, tiene una determinada energía potencial, mientras que su energía cinética es cero, por estar en reposo y no tener velocidad. Cuando lo soltamos, la energía potencial va disminuyendo (porque cada vez está con menos altura con respecto al suelo) mientras que la energía cinética va aumentando (ya no está en reposo y no solo eso, cada vez va a mayor velocidad). Como se ve, la energía se va conservando, porque mientras disminuye la potencial, aumenta la cinética.
Para entender el otro, hay que fijarse en el movimiento del yoyó: no se mueve solo para abajo, sino que también rota, es decir, gira alrededor de un eje que está en su centro.
Esta rotación se debe a que se ejerce lo que se llama un momento de fuerza, torque o par, como gusten, en el yoyó. Son dos fuerzas aplicadas en dos puntos distintos del yoyó y de sentido contrario que hace que este gire. En el yoyó esas dos fuerzas son la tensión de la cuerda -que tira del yoyó hacia arriba- en un extremo, y el peso del yoyó, en su centro de masas, el centro del disco.
Bueno, ya sabemos por qué el yoyó baja, y por qué lo hace como lo hace. ¿Qué pasa cuando llega abajo?
Al llegar abajo entra en juego otra energía potencial, la elástica. La cuerda se estira imperceptiblemente, acumulando energía potencial elástica que se le resta a la energía cinética, por eso se frena, y cuando lo hace, la cuerda deja de estirarse, y empieza a volver a su tamaño original, perdiendo energía elástica, que vuelve a transmitir al disco, que adquiere velocidad y empieza a subir. Cuando la cuerda ya no está estirada, el disco sigue subiendo, y como está girando a la vez, la cuerda empieza a enrollarse. Ahí empieza a producirse lo contrario que en la primera fase.