
Un poco de historia y ubicación geográfica
El mar Muerto es un lago endorreico salado situado a 416,6 m bajo el nivel del mar entre Israel y los Jordania. Ocupa la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el lago de Tiberíades. También recibe el nombre de lago Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua.1 Tiene unos 76 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 625 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel del mar es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.



¿Porque el nombre?
Es aproximadamente diez veces más salado que los océanos; la salinidad en el resto de los mares es de 35 gramos por litro. En el Mar Muerto es de 350 a 370 gramos por litro, por lo que no hay ningún ser vivo, salvo algunos microbios descubiertos recientemente, que pueden vivir en él. El agua es tan densa que se puede flotar.





La investigación
Un grupo de investigadores alemanes e israelíes descubrieron un sistema de manantiales y nuevas formas de vida creciendo en el lecho del Mar Muerto. El hallazgo desmiente la vieja creencia de que las aguas de este mar eran demasiado saladas para que en ellas se desarrollara la vida. El grupo de científicos acampó a orillas del Mar Muerto y realizó inmersiones diarias con equipo de alta tecnología, para colectar material y analizarlo en un laboratorio imporvisado en el lugar. Los buzos colectaron muestras de agua de entre las grietas en el lecho marino y descubrieron microorganismos que no habían sido vistos con anterioridad, y que abren más interrogantes a los científicos.
El agua del mar Muerto está cargada de cloruros de magnesio, sodio, calcio, potasio, bromuros, sulfatos y carbonatos, un cóctel incompatible con la práctica totalidad de las formas de vida. No obstante, en las aguas de este lago vive una restringida fauna de microorganismos halófilos, es decir, capaces de sobrevivir en ambientes salinos: un protozoo ciliado, algunas algas y un grupúsculo de bacterias de los géneros Flavobacterium, Halococcus y Halobacterium, entre otros.
Los halófilos se desenvuelven en aguas salobres gracias a una adaptación fascinante. Los biólogos han descubierto que, para evitar deshidratarse, debido a la alta concentración de sal existente en el exterior, estos microorganismos producen grandes cantidades de un compuesto interno o retienen uno extraído del medio. Por ejemplo, Halobacterium acumula una fuerte dosis de cloruro potásico en su interior.
La pregunta a responder ahora es cómo esos microorganismos son capaces de sobrevivir en un ambiente de alta salinidad, 10 veces mayor a la de cualquier océano, y mortal para cualquier otra forma de vida marina. La teoría de la presencia de vida en las aguas del Mar Muerto data de los años 30, pero las condiciones adversas para la exploración y la falta de tecnología adecuada no habían permitido a los científicos corroborarla hasta hora.

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