Nada menos que Hollywood, que deforma a su antojo la Historia en películas como Cruzada (Kingdom of Heaven, 2005) y las vidas de personajes como Mozart en Amadeus (1984) o de Gandhi, en el filme homónimo de 1982, pretende hacernos creer que varios de sus productos de terror, repletos la mayoría de las veces de maquillaje y efectos especiales, se inspiran en hechos reales. Así lo hizo, entre otras, con El ente (The entity, 1982), La serpiente y el arco iris (The Serpent and the Rainbow, 1988), El exorcismo de Emily Rose (The exorcism of Emily Rose, 2005; imagen bajo estas líneas), El horror de Amityville (The Amityville Horror; hubo dos versiones, una original, de 1979, y una remake de 2005) y la que nos ocupa ahora, El exorcista (The Exorcist, 1973), si bien la pretensión de veracidad de las dos últimas mentadas arrancaba ya en los mismos libros en las que se basaban.
El caso de El exorcista es muy notorio, porque en Internet pululan los artículos que avalan que efectivamente se inspiró en un hecho real. Algunos de esos artículos son copia unos de otros, hay versiones contradictorias del supuesto hecho real, y en prácticamente ningún caso se citan las fuentes de las que se obtuvo la información. Intentaremos, al menos sobre este último punto, ser más serios que los artículos antes mencionados.
El escritor Daniel Cohen se ocupa del caso en su libro The Encyclopedia of Ghosts, que bajo el título La enciclopedia de los fantasmas publicó en castellano Editorial Diana en México en 1989. He aquí las textuales palabras de Cohen, tal como aparecen en la versión castellana ya mencionada:
El relato llamado El Exorcista de la posesión demoníaca de una jovencita fue una novela muy popular de William Peter Blatty. Fue convertida en una película aún más popular -la primera del ciclo moderno de horror. Una buena parte del atractico del libro y de la película fue la declaración de que "estaban basados" en un caso real. El escritor del libro y el productor de la película reconocieron que se efectuaron ciertos cambios para hacer el relato más dramático y emocionante.
Los cambios fueron amplios y, de hecho, alteraron la naturaleza del relato original, por lo que el libro y la película del Exorcista deben ser considerados por completo obras de ficción sin bases firmes.
En el libro y la película, el sujeto "poseído" era una niña, mientras que en el caso real era un niño. Aparte de esto los hechos disponibles sobre el relato original son muy escasos. Se llevaron muy pocos registros exactos, y no todos los datos sobre el caso fueron publicados. Algunas de las personas involucradas en los sucesos ya murieron, y otras no quieren hablar más de ellos.
Esto es lo que sabemos. El caso comenzó a principios de 1949; el sujeto "poseído" era un niño de catorce años llamado Douglas Deen que vivía con su familia en un suburbio de Washington, D.C.
La primera manifestación que la familia advirtió fueron ruidos extraños que provenían del cuarto del niño. Pensaron que eran ratones y llamaron a un exterminador. No encontraron ratones, pero los ruidos persistieron.
Gradualmente los ruidos se volvieron más violentos. Los muebles se movían hacia adelante y hacia atrás; un gran recipiente se cayó del refrigerador sin razón aparente. Una pintura saltó de la pared. Las perturbaciones se concentraban en la habitación del niño, donde su cama se movía, a veces toda la noche.
Los Deen primero no hicieron caso de las perturbaciones, pero como continuaron y empeoraron, se preocuparon y comenzaron a discutir la situación con los vecinos. Estos quisieron reírse del relato, pero después de pasar una noche en la casa de los Deen, dejaron de reírse y se convencieron de que algo muy extraño estaba sucediendo.
Entonces la familia llamó a un ministro de su iglesia, el Reverendo Winston. El ministro admitió que era escéptico, pero estaba interesado en investigar más a fondo. Pasó toda la noche del 18 de febrero de 1949 con Douglas Deen. Después el reverendo describió lo que pasó esa noche en una reunión de la Sociedad de Parapsicología en Washington, D.C.
Dijo que primero la cama del niño comenzó a sacudirse. Luego se escucharon ruidos que parecían como un rasquido en la pared. El ministro encendió la luz, pero no pudo ver nada anormal. Entonces pidió al niño que se sentara en un sillón, pero tan pronto como lo hizo, la silla comenzó a moverse por la habitación con lentitud. Luego se movía hacia adelante y hacia atrás y, finalmente, tiró a Douglas al piso.
Después el ministro decidió que era mejor mantener al niño lejos de los muebles. Le dijo a Douglas que tomara su almohada y sus cobijas y durmiera en el suelo; pero eso no resolvió nada. El niño y sus cobijas comenzaron a moverse por el cuarto. A la siguiente mañana el escéptico ministro estaba convencido de que lo que presenció era algo extraño e inexplicable.
El niño fue llevado al hospital de Georgetown para examinarlo física y mentalmente. Las pruebas no revelaron anormalidades físicas. Las visitas al psiquiatra no hicieron desaparecer las perturbaciones centradas en el niño de catorce años.
La familia Deen, finalmente, decidió hacer una "cura" drástica. Llamaron a un sacerdote romano para que practicara el antiguo rito del exorcismo para expulsar a los demonios que temían estaban controlando a su hijo. Estaban desesperados y usaron el exorcismo como su última esperanza.
El sacerdote que realizó el exorcismo se quedó con el niño más de dos meses. Durante ese lapso practicó el largo ritual unas treinta veces. Al efectuar el ritual, el niño temblaba con violencia y algunas veces gritaba con una voz que no pàrecía la suya normal.
En mayo de 1949 cuando el sacerdote realizó el ritual, el niño no reaccionó con violencia, como siempre lo hacía, y el religioso pensó que el exorcismo había funcionado y los demonios habían sido expulsados. Después de eso la familia ya no tuvo problemas de camas que se movieran o ruidos extraños.
Los efectos físicos más espectaculares, como flotar en el aire, que se mencionan en el libro y la película no aparecen en el relato original delcaso. Lo que queda es lo que parece ser un caso típico de poltergeist. Esta familia decidió interpretar las manifestaciones como "demoníacas", pero igualmente pudieron llamarlas fantasmales o "psíquicas". También se debe tener en cuenta que este caso nunca fue investigado en realidad por personas que estuvieran familiarizadas con los casos de poltergeist. Todo el tiempo se supuso que el fenómeno era "real", esto es, no producido consciente o inconscientemente por el niño. Los investigadores psíquicos están conscientes de la larga historia de trucos infantiles en los casos de poltergeist y, por lo general, toman precauciones para no ser sorprendidos. Parece que éste no fue el caso en el relato del Exorcista.
En consecuencia, El Exorcista es en realidad una obra imaginativa de ficción inspirado por un relato incompleto de un caso de poltergeist.
El canal de televisión NatGeo se ocupó también del caso en un episodio de su programa Revelaciones. El veredicto de los expertos que lo evaluaron fue que el mismo niño había producido los incidentes para llamar la atención.
Todo lo cual, por supuesto, no prueba nada. Todo lo antedicho no pasa de ser una versión más. Pero me temo que es más creíble que cualquier otra. Si de veras hubiera existido un caso real, debidamente comprobado, la ciencia ya habría admitido que la posesión diabólica es un hecho científico que sale de la esfera de lo exclusivamente religioso o fantástico, porque un solo caso fehacientemente comprobado como real es suficiente, aunque luego se investigue más a fondo el fenómeno. Los que digan lo contrario son los que deben probar sus palabras, no quienes se atengan a la versión más lógica, la de que el supuesto caso real jamás existió.
Ya que estamos, digamos que fueron exagerados los rumores según los cuales Linda Blair, que en el filme interpretaba a la niña poseída, había quedado traumada psicológicamente por su participación en la misma. Tuve ocasión de ver una entrevista que le hicieron hace pocos años en un canal de televisión por cable, me parece que Cosmo, pero no estoy seguro; y durante la misma, Blair admitió que efectivamente hubo algo de eso. En realidad, antes de aquel filme era una típica Ricitos de Oro de avisos publicitarios, muy adorada por los estadounidenses, y después de su participación en El exorcista empezaron a mirarla con horror por recordarla ahora como la niña poseída del celuloide. De ninguna manera se trató, como oí por ahí, de que sus problemas sicológicos se originaran porque ella misma hubiera quedado sugestionada por su papel en la película.
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No serán admitidos comentarios con imágenes.
El caso de El exorcista es muy notorio, porque en Internet pululan los artículos que avalan que efectivamente se inspiró en un hecho real. Algunos de esos artículos son copia unos de otros, hay versiones contradictorias del supuesto hecho real, y en prácticamente ningún caso se citan las fuentes de las que se obtuvo la información. Intentaremos, al menos sobre este último punto, ser más serios que los artículos antes mencionados.
El escritor Daniel Cohen se ocupa del caso en su libro The Encyclopedia of Ghosts, que bajo el título La enciclopedia de los fantasmas publicó en castellano Editorial Diana en México en 1989. He aquí las textuales palabras de Cohen, tal como aparecen en la versión castellana ya mencionada:
El relato llamado El Exorcista de la posesión demoníaca de una jovencita fue una novela muy popular de William Peter Blatty. Fue convertida en una película aún más popular -la primera del ciclo moderno de horror. Una buena parte del atractico del libro y de la película fue la declaración de que "estaban basados" en un caso real. El escritor del libro y el productor de la película reconocieron que se efectuaron ciertos cambios para hacer el relato más dramático y emocionante.
Los cambios fueron amplios y, de hecho, alteraron la naturaleza del relato original, por lo que el libro y la película del Exorcista deben ser considerados por completo obras de ficción sin bases firmes.
En el libro y la película, el sujeto "poseído" era una niña, mientras que en el caso real era un niño. Aparte de esto los hechos disponibles sobre el relato original son muy escasos. Se llevaron muy pocos registros exactos, y no todos los datos sobre el caso fueron publicados. Algunas de las personas involucradas en los sucesos ya murieron, y otras no quieren hablar más de ellos.
Esto es lo que sabemos. El caso comenzó a principios de 1949; el sujeto "poseído" era un niño de catorce años llamado Douglas Deen que vivía con su familia en un suburbio de Washington, D.C.
La primera manifestación que la familia advirtió fueron ruidos extraños que provenían del cuarto del niño. Pensaron que eran ratones y llamaron a un exterminador. No encontraron ratones, pero los ruidos persistieron.
Gradualmente los ruidos se volvieron más violentos. Los muebles se movían hacia adelante y hacia atrás; un gran recipiente se cayó del refrigerador sin razón aparente. Una pintura saltó de la pared. Las perturbaciones se concentraban en la habitación del niño, donde su cama se movía, a veces toda la noche.
Los Deen primero no hicieron caso de las perturbaciones, pero como continuaron y empeoraron, se preocuparon y comenzaron a discutir la situación con los vecinos. Estos quisieron reírse del relato, pero después de pasar una noche en la casa de los Deen, dejaron de reírse y se convencieron de que algo muy extraño estaba sucediendo.
Entonces la familia llamó a un ministro de su iglesia, el Reverendo Winston. El ministro admitió que era escéptico, pero estaba interesado en investigar más a fondo. Pasó toda la noche del 18 de febrero de 1949 con Douglas Deen. Después el reverendo describió lo que pasó esa noche en una reunión de la Sociedad de Parapsicología en Washington, D.C.
Dijo que primero la cama del niño comenzó a sacudirse. Luego se escucharon ruidos que parecían como un rasquido en la pared. El ministro encendió la luz, pero no pudo ver nada anormal. Entonces pidió al niño que se sentara en un sillón, pero tan pronto como lo hizo, la silla comenzó a moverse por la habitación con lentitud. Luego se movía hacia adelante y hacia atrás y, finalmente, tiró a Douglas al piso.
Después el ministro decidió que era mejor mantener al niño lejos de los muebles. Le dijo a Douglas que tomara su almohada y sus cobijas y durmiera en el suelo; pero eso no resolvió nada. El niño y sus cobijas comenzaron a moverse por el cuarto. A la siguiente mañana el escéptico ministro estaba convencido de que lo que presenció era algo extraño e inexplicable.
El niño fue llevado al hospital de Georgetown para examinarlo física y mentalmente. Las pruebas no revelaron anormalidades físicas. Las visitas al psiquiatra no hicieron desaparecer las perturbaciones centradas en el niño de catorce años.
La familia Deen, finalmente, decidió hacer una "cura" drástica. Llamaron a un sacerdote romano para que practicara el antiguo rito del exorcismo para expulsar a los demonios que temían estaban controlando a su hijo. Estaban desesperados y usaron el exorcismo como su última esperanza.
El sacerdote que realizó el exorcismo se quedó con el niño más de dos meses. Durante ese lapso practicó el largo ritual unas treinta veces. Al efectuar el ritual, el niño temblaba con violencia y algunas veces gritaba con una voz que no pàrecía la suya normal.
En mayo de 1949 cuando el sacerdote realizó el ritual, el niño no reaccionó con violencia, como siempre lo hacía, y el religioso pensó que el exorcismo había funcionado y los demonios habían sido expulsados. Después de eso la familia ya no tuvo problemas de camas que se movieran o ruidos extraños.
Los efectos físicos más espectaculares, como flotar en el aire, que se mencionan en el libro y la película no aparecen en el relato original delcaso. Lo que queda es lo que parece ser un caso típico de poltergeist. Esta familia decidió interpretar las manifestaciones como "demoníacas", pero igualmente pudieron llamarlas fantasmales o "psíquicas". También se debe tener en cuenta que este caso nunca fue investigado en realidad por personas que estuvieran familiarizadas con los casos de poltergeist. Todo el tiempo se supuso que el fenómeno era "real", esto es, no producido consciente o inconscientemente por el niño. Los investigadores psíquicos están conscientes de la larga historia de trucos infantiles en los casos de poltergeist y, por lo general, toman precauciones para no ser sorprendidos. Parece que éste no fue el caso en el relato del Exorcista.
En consecuencia, El Exorcista es en realidad una obra imaginativa de ficción inspirado por un relato incompleto de un caso de poltergeist.
El canal de televisión NatGeo se ocupó también del caso en un episodio de su programa Revelaciones. El veredicto de los expertos que lo evaluaron fue que el mismo niño había producido los incidentes para llamar la atención.
Todo lo cual, por supuesto, no prueba nada. Todo lo antedicho no pasa de ser una versión más. Pero me temo que es más creíble que cualquier otra. Si de veras hubiera existido un caso real, debidamente comprobado, la ciencia ya habría admitido que la posesión diabólica es un hecho científico que sale de la esfera de lo exclusivamente religioso o fantástico, porque un solo caso fehacientemente comprobado como real es suficiente, aunque luego se investigue más a fondo el fenómeno. Los que digan lo contrario son los que deben probar sus palabras, no quienes se atengan a la versión más lógica, la de que el supuesto caso real jamás existió.
Ya que estamos, digamos que fueron exagerados los rumores según los cuales Linda Blair, que en el filme interpretaba a la niña poseída, había quedado traumada psicológicamente por su participación en la misma. Tuve ocasión de ver una entrevista que le hicieron hace pocos años en un canal de televisión por cable, me parece que Cosmo, pero no estoy seguro; y durante la misma, Blair admitió que efectivamente hubo algo de eso. En realidad, antes de aquel filme era una típica Ricitos de Oro de avisos publicitarios, muy adorada por los estadounidenses, y después de su participación en El exorcista empezaron a mirarla con horror por recordarla ahora como la niña poseída del celuloide. De ninguna manera se trató, como oí por ahí, de que sus problemas sicológicos se originaran porque ella misma hubiera quedado sugestionada por su papel en la película.
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