InicioApuntes Y MonografiasT.P. de Independencia del Peru(completisimo)
INDEPENDENCIA DEL PERU

José Gabriel Túpac Amaru, era quinto nieto del último Inca y como tal reclamó para sí a los 22 años el título de cacique de los pueblos de Surimana, Pampamarca y Tangasuca. Había hecho sus estudios en el colegio jesuita para hijos de caciques del Cuzco.
En 1760 se había casado con Micaela Bastidas, valiente y decidida mujer que, además de darle tres hijos, lo animó y ayudó en una empresa que desde el primer momento consideró también como suya. No fue la única: vanas mujeres, indígenas y mestizas, participaron en esta gesta contra la opresión de un sistema tiránico y humillante.
Cuando se acerca por primera vez a las autoridades españolas, en 1777, lo hace con un coherente programa de reivindicaciones; en primer lugar; conseguir la eliminación de la mita, sobre todo la minera, que si siempre había sido dura, con la disminución de los indígenas era imposible de sobrellevar.
Viendo que sus peticiones no tenían eco, Túpac Amaru comenzó a preparar la insurrección haciendo acopio de armas de fuego, vedadas a los indígenas. Al mismo tiempo trataba de atraer a criollos y mestizos a su causa con desparejo resultado. La ocasión se presentó cuando el obispo criollo Moscoso excomulgó al corregidor de Tinta, Arriaga, individuo particularmente odiado por los indios. El 4 de noviembre de 1780, Túpac Amaru, con su autoridad de cacique de tres pueblos, mandó detener a Antonio de Arriaga, y lo obligó a firmar una carta donde pedía a las autoridades dinero y armas y llamaba a todos los pueblos de la provincia a juntarse en Tungasuca, donde estaba prisionero. Le fueron enviados 22000 pesos, algunas barras de oro, 75 mosquetes, mulas, etcétera.
El 10 de noviembre, ejecutado Arriaga en la horca, comienza la mayor sublevación de América, cuyos ecos llegaron hasta los virreinatos de Nueva Granada y Río de la Plata, provocando nuevas insurrecciones en las que perdieron la vida más de 100.000 personas.
Seguido por un entusiasta ejército de indios, empezó a recorrer pueblos y ciudades. La revuelta tuvo repercusión en toda la América hispana: desde el Río de la Plata hasta Colombia, Venezuela y aun Panamá y México, pero no todos los movimientos tuvieron las mismas características. se unieron a él hasta los chiriguanos y los mocovíes nómades del Chaco salteño. En febrero de 1781 se levantaron Chuquisaca y Oruro, en marzo Tupiza, Puno, La Paz y Jujuy, donde decían “Ya tenemos rey Inca”. Unos 5000 indios en una extensión de 1500 kilómetros, de Salta al Cuzco, se dispusieron a seguirlo.
El 18 de Noviembre de 1780, Túpac Amaru II, realiza su primera batalla en Sangarara, a pesar que los españoles se habían atrincherado en el templo de la ciudad, el caudillo no vaciló en el ataque logrando derrotarlos. En enero de 1781, dejó la ciudad y se dirigió hacia el Sur en busca de más gente, en lugar de atacar la ciudad del Cusco, en los meses siguientes controló el territorio del sur del Cusco hasta el Alto Perú. El VirreyAgustín de Jaúregui para que reorganizó el ejército realista, siendo apoyado por los Curacas fieles a España, quienes reclutaron guerreros indígenas que sumados a las fuerzas españolas organizaron un ejército de más de 17,000 hombres, quienes fueron enviados desde Lima, al mando del visitador Juan Antonio de Areche, con la orden de derrotar a las fuerzas del revolucionario.
Desde Lampa Túpac Amaru regresó para atacar el Cusco, pero fue rechazado y tuvo que retirarse a Tinta en donde se libró una cruenta y sangrienta batalla el 6 de Abril de 1781, siendo derrotado obligado a replegarse. Cuando pasó por la ciudad de Langui, en un acto de traición por su propio coronel, fue apresado por los realistas junto a su esposa, hijos y parientes.
El 18 de mayo de 1781 Túpac Amaru presenció la muerte de su esposa, hijos y parientes, quienes fueron ahorcados y luego descuartizados; luego sería el caudillo atado de las extremidades sujetas con sogas a las monturas de cuatro caballos montados por mestizos, los que empezaron a tirar en cuatro direcciones; al no poder descuartizarlo, se le corto la lengua y se le decapitó.
Durante la rebelión de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II), entre 1780 y 1781, Mateo Pumacahua contribuyó a la causa realista con pertrechos y hombres. Paralelamente, ganó prestigio entre la nobleza inca, siendo elegido Alférez Real de Indios Nobles del Cuzco en 1802.
También apoyó las campañas de "pacificación" posteriores a la derrota a los rebeldes. En reconocimiento por sus servicios obtuvo rango militar, llegando a ser coronel de infantería. En 1811, respaldó la campaña en el Alto Perú del brigadier Goyeneche. En 1813, siendo integrante de la Real Audiencia del Cusco, de la que había llegado a ser presidente interino en 1807, tuvo noticia de la Constitución liberal española de 1812 y de las muchas "Leyes de Indias" que no se aplicaban.No obstante su avanzada edad, se unió entonces a otros líderes indígenas descontentos y a criollos liberales demandando la vigencia de la Carta española de 1812. Junto con el criollo apurimeño José Angulo y dos oficiales del ejército, el coronel Domingo Luis Astete y el teniente coronel Juan Tomás Moscoso, formó en Cusco, el 3 de agosto de 1814, una junta de gobierno según dicha Constitución y llamó al pueblo a ponerla en vigencia por las armas. Luego encabezó una expedición hacia Arequipa, que venció a los españoles en la Apacheta el 9 de noviembre e ingresó a la ciudad al día siguiente.
Ante la proximidad de las fuerzas realistas, Pumacahua dejó Arequipa el 30 de noviembre y buscó hacerse fuerte en Cusco y Puno. En las inmediaciones de Umachiri (Puno), el 11 de marzo de 1815, el ejército rebelde sufrió aplastante derrota. Pumacahua fue apresado en Sicuani, donde se le sentenció a morir decapitado, pena que se cumplió el 17 de marzo.
Estas dos sublevaciones, que conmovieron a todo el continente y que estuvieron a punto de terminar con la soberanía de España en América, fueron con el tiempo fecundas semillas de libertad.
Pero a pesar del descontento popular revelado por estas conspiraciones, el Perú siguió siendo el centro del poder español en la America Hispana.
Durante el virreinato de Jose Fernando Abascal las fuerzas realistas que dependían del gobierno de Lima, dominaron la insurrección de Chile y retuvieron el Alto Perú.
Al virrey Abascal lo sucedió en el mando (1816) el General Joaquín de la Pezuela, marqués de Viluma.
Libre ya chile de sus opresores por la batalla de Maipú (1818), el General argentino, Jose de San Martín, dio comienzo a la segunda parte de su plan militar: libertar al Perú.
La ciudad de Valparaíso, el primer puerto de Chile, el 20 de Agosto de 1820 fue teatro de un grandioso espectáculo. Desde los murallones de su puerto, partió bajo la bandera de Chile, partio la expedición libertadora del Perú. El ejercito argentino-chileno, compuesto de 4.800 hombres, y pertrechos para armar a 15.000 más, iba al mando de San Martín, y la flota, a las ordenes del marino escocés Almirante Alejandro Cochrane, las fuerzas realistas tenían un efectivo de 12.000 hombres, de las tres armas, de las que unos 7.000 guarnecían la ciudad de Lima.
San Martín desembarcó su ejercito en la Bahía de Paracas, cerda de Pizco, con el propósito de fomentar la insurrección, lo que consiguió en varias provincias, y el 24 de Octubre, lanzó el Decreto sobre los símbolos nacionales del Perú.
Una serie de triunfos obtenidos por la flota y ejército libertadores, a los cuales se unía el levantamiento de todos los pueblos, pronto aseguraron la emancipación del Perú, y el General San Martín entró victorioso en la Ciudad de Lima el 10 de Julio de 1821.
Dice Ricardo Rojas (1) “ A lima quiso tomarla sin derramamiento de Sangre. El guerrero de los Andes procuró evitar la guerra en el Perú; ocupó la costa, sublevó la sierra, sembró en el ejercito realista la deserción, y en el pueblo peruano la idea de libertad, y así rindió al Perú, cuna de la conquista española y último valuarte de la colonia. Esta obra verdaderamente mágica, propia solo de un maestro espiritual, pareció a muchos tan incomprensible, que atribuyeron acobardía militar del esforzado guerrero su empeño por evitar derramamiento de sangre y su deseo de triunfar, no sobre los ejércitos sino sobre la opinión popular”.
Su primer paso fue convocar un cabildo abierto, y los representantes del pueblo se pronunciaron por la completa independencia del Perú de todo poder extranjero, importantísima decisión públicamente proclamada y jurada el 28 de Julio de 1821. San Martín fue declarado protector del Perú y asumió el mando gubernativo de la nueva Nación. Mientras tanto, el Cayao resitía y el general Canterac, al frente del ejército realista de 5.000 hombres combatía en las Sierras. Del norte libertando pueblos, venía el general Simón Bolivar.
San Martín regresó a Lima, después de reunirse en Guayaquil con Simón Bolivar sin llegar a ningún acuerdo, depuso su cargo, abandonando para siempre el Perú ( 20 de Septiembre de 1822).
Lima cayó en poder de Canterac, después de las derrotas de Torata y Moquegua (1823), como también el Cayao después de la sublevación que estalló en 1824.
En septiembre de 1823, Bolivar llegó al Perú y asumió el mando político y militar del país. Continuando la guerra, las fuerzas peruanas, argentinas, chilenas y colombianas al mando de Bolivar, obtuvieron el triunfo de Junín (6 de Agosto de 1824).
Bolivar regresó a Lima, y el General Don Antonio José de Sucre aniquiló al ejército realista de la Serna, Canterac, Baldés, y Monet en la gloriosa batalla de Ayacucho(9 de Diciembre de 1824); uno de los hechos de armas mas brillantes de la historia americana que puso término a la dominación española de todo el continente.


(1)Ricardo Rojas. Libro: “ Compendio de Historia Americana” Editorial Kapelusz. Enero 1965, Talleres Gráficos de la Prensa Médica Argentina, Junin 845, Bsas)
Perú y Bolivia formaron dos naciones independientes, dandose sus respectivas constituciones.
Proclamada la Independencia en 1821, San Martín, constituyó un Gobierno Nacional, designando un Ministerio de Hacienda y Relaciones Exteriores, creó un consejo de Estado y promulgó un estatuto provisional. Al renunciar este, después de la conferencia de Guayaquil y mientras llegaba a Bolivar, el gobierno fue ejercido por un Triunvirato que formaban José La Mar, Felipe A. Alvarado y Manuel Salazar y Baquijuano, y en 1823 el congreso designó presidente a Don José de La Riva Agüero.
Después de Ayacucho Bolivar se consideró Jefe Supremo del Perú y ejerció un poder dictatorial; pero la mayoría rechazó la tutela del libertador y se convocó un Congreso Constituyente que anuló la elección de Bolivar, destituyó a sus ministros, abolió el estatuto bolivariano, designó Presidente al General La Mar y dictó una nueva Constitución.
Originada por cuestiones limítrofes e intrigas político-militares, se produjo una guerra entre Colombia y Perú, que terminó con el triunfo colombiano en la batalla de Portete de Tarqui al mando del Mariscal Sucre. La guerra terminó con el Tratado de Guayaquil, fue firmado 22 de septiembre de 1829 entre la Gran Colombia y el Perú. Este tratado, también llamado Gual - Larrea Loredo, estableció nuevos límites entre ambas naciones y terminó con las disputas por los territorios de Jaén y Maynas proclamandolas como parte del territorio del Distrito del Sur de la Gran Colombia. Este acuerdo reemplazó al Tratado de Girón, el cual fue firmado después de la Batalla del Portete de Tarqui el 27 de febrero de ese mismo año.
Adicionalmente las tropas peruanas que habían ocupado la ciudad de Guayaquil debían retirarse de suelo colombiano. Este tratado fue aprobado por el Congreso de la República del Perú el 16 de octubre, mientras que Simón Bolívar, presidente de la Gran Colombia, lo aprobó el 21 de aquel mes. El 27 de octubre se realizó el canje de ratificaciones en la ciudad de Guayaquil.
Los límites trazados por medio de este convenio fueron redefinidos el 11 de agosto de 1830 con el Protocolo Pedemonte-Mosquera, mismo año en el cual el Distrito del Sur se separaría de la Gran Colombia y constituiría la República del Ecuador, y a su vez mantendría los mismos límites con el Perú.
El desagrado causado por el Tratado de Guayaquil, produjo la guerra civil en el Perú, y el país se dividió en dos. La Mar fue derrocado por Agustin Gamarra quién entregó el gobierno a Luis José Orbegoso, y este pidió auxilio al General Andrés Santa Cruz, Presidente de Bolivia, quién después de triunfar en las batallas de Janacocha(1835) y Socabaya (1836), proclamó la Confederación Peru-Boliviana, compuesta por los Estados Nor-Peruano, Sur-Peruano, y Bolivia, gobernado cada uno por un presidente, y reconociendo a Santa Cruz como protector. La Confederación fue resistida dentro y fuera del país llegando a provocar una guerra con Chile y la Argentina. Con la derrota de Santa Cruz en Yungay(1839), la Confederación quedó disuelta.
En 1845 el General Ramón Castilla se hace cargo del gobierno del Perú, después de una sucesión de guerras civiles y gobiernos. Su administración fue fecunda en obras de progreso, restableció el orden, sofocó la anarquía, organizo el ejército, fomento el comercio y las industrias, aumentó la marina, abrió nuevas fuentes de prosperidad Nacional, y construyó obras públicas, entre ellas el primer ferrocarril que hubo en el Perú, que une a Lima con el Cayao, y poco después del de Chorrillos. Su sucesor José Rufino Echenique continuó la obra iniciada, fomentando la enseñanza y la inmigración y el respeto a la constitución y a las leyes, atendiendo con celo e inteligencia a todos los servicios del Estado (1853).
Vuelto al poder el General Castilla, continuó la labor provechosa de su anterior presidencia, acrecentándola aún mas: abolió definitivamente la esclavitud, suprimió el tributo que pagaban los indígenas, estableció lineas telegráficas, y fomentó los ferrocarriles (1862).
Durante el gobierno del General Juan Antonio Pezet (1863-1865) ciertas cuestiones de orden Internacional con España fueron complicándose cada vez más hasta llegar al estado de guerra en 1864; finalizando prontamente y el Perú continuó su vida de labor durante las presidencias de Mariano Ignacio Prado y José Balta, aunque ninguno de ellos completó su período constitucional.



-"Historia Latinoamericana" Marisa Gallego.Ed. Maipue
-"Historia de San Martín" Ediciones Bartolomé Mitre.




-ESPERO QUE LES SIRVA EL TRABAJO, DESDE YA MUCHAS GRACIAS.
ESTE ES MI PRIMER POST, ACEPTO CRÍTICAS(:
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