El Presidente ejecutivo de Shell, Peter Voser, pidió una respuesta menos “emocional” en Europa en contra del fracturamiento hidráulico. Afirmó que el debate en Europa sobre la exploración del gas de esquisto no es objetivo, sino que está impulsado por las emociones. ¿Podemos deducir que las compañías petroleras y de gas están centradas een los beneficios y preparadas para iniciar las perforaciones? ¿No importa el daño que se haga en el proceso?
Las personas que en Europa se oponen al fracturamiento hidráulico están sorprendidas por una caracterización tan simplista de su postura ante esta técnica de perforación, basada en hechos, como la cantidad de agua utilizada en las mismas. En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental calcula que se bombean de 70 a 140 millones de galones de agua en 35.000 pozos en los que se realiza el fracturamiento hidráulico. ( 1 galón equivale a 3,79 litros, es decir, entre 265 millones y 530 millones de litros de agua, aproximadamente). Lo que la Industria del gas no admite es que el fracturamiento hidráulico utiliza tanta agua que infunde miedo en los países en los que está en auge en gas de esquisto, ya que el agua se está convirtiendo en un recurso cada vez más escaso. La contaminación es otro tema a considerar. En enero de 2012, una empresa con sede en Calgary inyectó fluidos a una presión tan alta en una formación de petróleo a 1800 metros de profundidad que viajó 1,4 kilómetros bajo tierra y rompió un pozo de petróleo cerca de Innisfail, Alberta. También hay hechos bien documentados que la maquinaria pesado destruye los caminos y los bienes inmobiliarios pierden todo su valor.
Estos son hechos, pero también afloran las emociones al ponerse en peligro el suelo, el agua y el aire. Los europeos pueden sentirse orgullosos de sus colinas, prados y valles, y tienen miedo por lo que ha pasado en el paisaje de Pennsylvania una vez que ha comenzado la fractura hidráulica. Tienen derecho a mostrar sus emociones. Viven en continente más bien pequeño, densamente poblado y muy rico en zonas de gran valor ambiental, cultural y turístico.
Al señor Voser, cuyos ingresos en compensaciones por la Royal Dutch Shell PLC ascendieron a 5.000.000 de euros en 2010, no le pagaron para que tuviera tales emociones. Para los europeos de escasos recursos, la tierra sigue teniendo un fuerte contenido emocional. Y expresar las emociones frente a la fractura hidráulica no es signo de debilidad de carácter. Al contrario, es una virtud.
© 2012 Food & Water Watch
Anna Witowska-Ritter es coordinadora del programa europeo de Food & Water Europe’s Eastern Europe. Investiga temas agrícolas en Europa del Este, haciendo un seguimiento de las granjas industriales, y escribe un boletín sobre las cuestiones que afectan a esta zona. Colabora con varias ONGs de Europa del Este que comparten los mismo objetivos, los de promover una agricultura sostenible y un sistema alimentario sano. Tiene un doctorado en Sociología por la Universidad de Jagiellonian. Pueden contactar con ella en la siguiente dirección: awitowska (arroba) fweurope (punto) org.
Las personas que en Europa se oponen al fracturamiento hidráulico están sorprendidas por una caracterización tan simplista de su postura ante esta técnica de perforación, basada en hechos, como la cantidad de agua utilizada en las mismas. En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental calcula que se bombean de 70 a 140 millones de galones de agua en 35.000 pozos en los que se realiza el fracturamiento hidráulico. ( 1 galón equivale a 3,79 litros, es decir, entre 265 millones y 530 millones de litros de agua, aproximadamente). Lo que la Industria del gas no admite es que el fracturamiento hidráulico utiliza tanta agua que infunde miedo en los países en los que está en auge en gas de esquisto, ya que el agua se está convirtiendo en un recurso cada vez más escaso. La contaminación es otro tema a considerar. En enero de 2012, una empresa con sede en Calgary inyectó fluidos a una presión tan alta en una formación de petróleo a 1800 metros de profundidad que viajó 1,4 kilómetros bajo tierra y rompió un pozo de petróleo cerca de Innisfail, Alberta. También hay hechos bien documentados que la maquinaria pesado destruye los caminos y los bienes inmobiliarios pierden todo su valor.
Estos son hechos, pero también afloran las emociones al ponerse en peligro el suelo, el agua y el aire. Los europeos pueden sentirse orgullosos de sus colinas, prados y valles, y tienen miedo por lo que ha pasado en el paisaje de Pennsylvania una vez que ha comenzado la fractura hidráulica. Tienen derecho a mostrar sus emociones. Viven en continente más bien pequeño, densamente poblado y muy rico en zonas de gran valor ambiental, cultural y turístico.
Al señor Voser, cuyos ingresos en compensaciones por la Royal Dutch Shell PLC ascendieron a 5.000.000 de euros en 2010, no le pagaron para que tuviera tales emociones. Para los europeos de escasos recursos, la tierra sigue teniendo un fuerte contenido emocional. Y expresar las emociones frente a la fractura hidráulica no es signo de debilidad de carácter. Al contrario, es una virtud.
© 2012 Food & Water Watch
Anna Witowska-Ritter es coordinadora del programa europeo de Food & Water Europe’s Eastern Europe. Investiga temas agrícolas en Europa del Este, haciendo un seguimiento de las granjas industriales, y escribe un boletín sobre las cuestiones que afectan a esta zona. Colabora con varias ONGs de Europa del Este que comparten los mismo objetivos, los de promover una agricultura sostenible y un sistema alimentario sano. Tiene un doctorado en Sociología por la Universidad de Jagiellonian. Pueden contactar con ella en la siguiente dirección: awitowska (arroba) fweurope (punto) org.