InicioApuntes Y Monografias5 Cortos cuentos para Reflexionar! [Post Emotivo]





Escuchen la musica y lean todos los cuentos!


El Náufrago



El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña isla inhabitada. Él estaba gritando fervientemente, pidiendo a Alguien que lo rescatara, y todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba. Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones. Pero entonces un día, después de despertarse, el regresó y encontró su pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido. El estaba confundido y enojado y llorando decía: "¿Como pudo pasar esto?" Y se quedó dormido sobre la arena. Temprano de la mañana del siguiente día, el escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo, y les preguntó, ¿Cómo sabían que yo estaba aquí? Y sus rescatadores le contestaron: "Vimos las señales de humo que nos hiciste....." Y entonces este naufrago se acordó de que esa noche anterior, que estaba muy dormido y deshidratado, se intento suicidar quemando la cabaña... Pero el salio corriendo asustado por el fuego... y esto provoco que no se muriese y que lo salvasen. Esto significa que a veces de cosas muy malas pueden llegar a surgir cosas buenas, depende de cada uno. Y nunca hay que rendirse.



QUIEN ES EL CIEGO



Aquel año el invierno neoyorquino se extendió lánguidamente hasta fines de abril. Como vivía sola y era ciega, tendía a permanecer en casa gran parte del tiempo.

Por fin, un día el frío desapareció y entró la primavera, llenando el aire con una fragancia penetrante y alborozadora . Por la ventana de atrás, un alegre pajarito gorjeaba con persistencia, invitándome a salir.

Consciente de lo caprichoso que es abril, me aferré a mi abrigo de invierno pero, como una concesión al cambio de temperatura, dejé mi bufanda de lana, mi sombrero y mis guantes. Tomando mi bastón de tres picos salí alegremente al pórtico que lleva directamente a la calle. Levanté la cara hacia el sol, dándole una sonrisa de bienvenida en reconocimiento por su calidez y su promesa.

Mientras caminaba por la calle cerrada donde vivo , mi vecino me saludó con un "hola" musical y preguntó si deseaba que me condujera a alguna parte. "No, gracias" respondí. " Mis piernas han estado descansando todo el invierno y mis articulaciones necesitan desesperadamente de ejercicio, así que iré caminando".

Al llegar a la esquina aguardé, como era mi costumbre, a que alguna persona me permitiera atravesar con ella la calle cuando el semáforo estuviera en verde.

El sonido del tráfico me pareció un poco más largo que de costumbre, y sin embargo, nadie se ofreció a ayudarme.

Permanecí allí pacientemente y comencé a canturrear una melodía que recordaba. Era una canción de bienvenida a la primavera que había aprendido de niña en la escuela.

De repente, una voz masculina, fuerte y bien modulada, me habló :

"Parece un ser humano muy alegre", dijo. "¿Me daría el placer de acompañarla al otro lado de la calle?".

Adulada por tanta caballerosidad, asentí sonriendo, musitando un "sí" apenas inteligible.

Con amabilidad me rodeó el brazo con su mano y bajamos de la acera. Mientras avanzábamos lentamente, habló del tema más obvio -el clima- y qué bueno era estar vivo en un día como aquel.

Caminábamos al mismo paso y era difícil saber quién conducía a quién.

Apenas habíamos llegado al otro lado cuando una y otra vez comenzaron a escucharse las impacientes bocinas; seguramente había cambiado el semáforo.

Dimos algunos pasos más para alejarnos de la esquina.

Me volví hacia él para agradecer su ayuda y su compañía. Antes de que hubiera pronunciado una palabra, me habló:

"No sé si sabe", dijo, "qué grato es encontrar a alguien tan alegre como usted que acompañe a un ciego como yo a atravesar la calle".

Aquel día de primavera ha permanecido en mi memoria por siempre.



LOS HERMANOS



Esta es la historia de un par de hermanos que vivieron juntos y en armonía por muchos años.
Ellos vivían en granjas separada pero un día…
Cayeron en un conflicto, este fue el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.

Comenzó con un pequeño malentendido y
fue creciendo …
hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

- Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso".

-"Sí", dijo el mayor de los hermanos, "tengo un trabajo para usted.

Mire al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor.

La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él desvío el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor.

¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más."

El carpintero le dijo: "creo que comprendo la situación".

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.

Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.

El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó.

No había ninguna cerca de dos metros. En su lugar había un puente que unía las dos granjas a través del arroyo.
Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.
En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano mayor le dijo:

-"Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho".

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas.


-"No, espera". "Quédate unos cuantos días tengo muchos proyectos para ti", le dijo el hermano mayor al carpintero.

"Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir".
Muchas veces dejamos que los malentendidos o enojos nos alejen de la gente que queremos, muchas veces permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos,
No permitas que un pequeño desliz malogre una gran amistad...

Recuerda que el silencio a veces es la mejor respuesta...



LOS PAVOS NO VUELAN



Un paisano encontró en Catamarca un huevo muy grande.
Nunca había visto nada igual. Y decidió llevarlo a su casa.
-¿Será de un avestruz? -preguntó a su mujer.
-No. Es demasiado abultado -dijo el abuelo.
-¿Y si lo rompemos? -propuso el ahijado.
-Es una lástima. Perderíamos una hermosa curiosidad
-respondió cuidadosa la abuela.
-Ante la duda, lo voy a colocar debajo de la pava que
está empollando huevos. Tal vez con el tiempo nazca
algo- afirmó el paisano, y así lo hizo.

Cuenta la historia que a los quince días nació un
pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez
comió todo el alimento que encontró a su alrededor.
Luego miró a la madre con vivacidad y le dijo
entusiasta:
-Bueno, ahora vamos a volar.

La pava se sorprendió muchísimo de la proposición de
su flamante cría y le explicó:
-Mira, los pavos no vuelan. Te sienta mal comer
deprisa. Entonces trataron de que el pequeño comiera
más despacio, el mejor alimento y en la medida justa.
El pavito terminaba su almuerzo o cena, su desayuno o
merienda y les decía a sus hermanos:
-Vamos, muchachos ¡a volar!
Todos los pavos le explicaban entonces otra vez:
-Los pavos no vuelan. A ti te sienta mal la comida.
El pavito empezó a hablar más de comer y menos de
volar. Y creció y murió en la pavada general: ¡pero
era un cóndor! Había nacido para volar hasta los 7,000
metros. ¡Pero nadie volaba..!
El riesgo de morir en la pavada general es muy grande.
¡Como nadie vuela!
Muchas puertas están abiertas porque nadie las cierra
y otras están cerradas porque nadie las abre...



DOS HOMBRES EN EL HOSPITAL



Dos hombres, que estaban muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos le estaba permitido sentarse en la cama cada tarde, durante una hora, para ayudarlo a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar siempre echado boca arriba.

Ellos charlaban horas y horas. Hablaban de sus mujeres y de sus familias, de su hogar y de el trabajo, de la mili y de donde habían ido de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre que tenía la cama junto a la ventana se podía sentar, pasaba las horas describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde ella.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran estos ratos, en las cuales su mundo se ensanchaba y se llenaba de vida con todas las actividades y colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un lago precioso. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños hacían volar sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban cogidos de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Árboles inmensos embellecían el paisaje y se podía ver en la lejanía una bellísima vista de la línea de la ciudad. El hombre de la ventana describía todo esto con una precisión exquisita, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió el paso de un pasacalle. Aun cuando el otro hombre no podía sentir la música de la banda, podía verlo, con los ojos de la mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Así pasaron muchos y muchos días. Una mañana, la enfermera de día entró en la habitación con el agua para bañarlos y encontró el cuerpo sin vida del hombre de la ventana. Había muerto plácidamente mientras dormía.

Cuando la cama estuvo vacía, el otro hombre pidió que lo trasladaran a la cama del lado de la ventana. La enfermera aceptó encantada, lo trasladó y, después de asegurarse que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente y con dificultad, el hombre levantó el cuerpo sobre su codo, por hacer su primer vistazo al mundo exterior, finalmente tendría el gozo de verlo él mismo. Tuvo que esforzarse para girarse despacio y mirar por la ventana.... donde encontró una inmensa pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podía haber motivado su compañero difunto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo que aquel hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le comentó: "Quizás sólo quería distraerle a usted".



FIN

Espero que les haya gustado! Fue todo un recopilatorio hecho por mi
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