La lectura es el medio vinculante de un individuo con todo lo escrito y lo escrito es la constancia de la cultura a que pertenece. Así que la capacidad lectora es uno de los fundamentos básicos para la continuidad y el crecimiento cultural. El aumento de la capacidad lectora individual y colectiva debe ser función básica del sistema escolar y de la familia pues cuando falta o en insuficiente el sistema escolar los padres o tutores deben asumir, sin falta, esa función. Hay un descuido evidente en desarrollar la capacidad lectora y ello se observa en todos los niveles. Un amigo, gerente de un hotel en Londres, me decía que era casi increíble que un alumno graduado de una escuela secundaria inglesa no pudiese atender una llamada y recepcionar un pedido y pasarlo a un formulario. Por ello él prefería contratar latinos o españoles.
Solución:
La lectura es más provechosa cuando se acompaña de la escritura y ha de preferirse la escritura Palmer manuscrita al script o a la escritura con tablets, computadores, etc. La Palmer siendo más trabajosa hace que el individuo desarrolle más la capacidad de la motricidad fina tan mermada en nuestra cultura.
El proceso:
Se propone un proceso que dure toda la escuela secundaria y que sea gradual. En el primer año, por ejemplo, se selecciona un libro sencillo, nada del Aleph de Borges o el péndulo de Foucault de Humberto Eco, es preferible la Hojarasca de García Márquez, uno de Julio Verne o Doña Bárbara de Rómulo Gallego o Pedro Páramo de Juan Rulfo. Con este presupuesto claro podemos empezar.
Se le explica al alumno lo que es un párrafo y se le dice que debe señalar todos los párrafos que encuentre en cierto capítulo del libro. Luego se le indica que cada párrafo desarrolla ideas principales e ideas secundarias o relativas. A continuación se le da un párrafo para que el seleccione las ideas; tanto básicas como secundarias. Por último se le indica que todo párrafo tiene puntuación y se le indican los signos de puntuación y se le selecciona una parte del libro para que haga una estadística o recuento de todos los que encuentre. Con la estructura del párrafo y su arquitectura se puede dar comienzo.
El joven comienza a leer “La Hojarasca”, por ejemplo, y se le indica que lea el primer párrafo y luego lo escriba lentamente. Que dedique 5 minutos para analizar lo siguiente:
1.La idea principal.
2.Las ideas secundarias.
3.Los símbolos de puntuación.
Debe anotar en un cuaderno lo que vaya encontrando e incluso se le puede dar un formato para que vaya consignando.
Con esta metodología se logra:
1.Respeto por la cultura.
2.Amor por la lectura.
3.Mejora en la motricidad fina.
4.Capacidad de análisis.
5.Comprensión y uso de la ortografía.
6.Desarrollo de la capacidad para poner por escrito lo que se piensa.
7.Jerarquización del pensamiento.
A medida que se avanza en la escuela secundaria se le pueden añadir más aspectos como ortografía y sus normas, sinonimia, antonimia, paronimia, figuras literarias, análisis de tiempos, caracterización de personajes, creación literaria, lectura comparativa, idiolectismo, etc. Al terminar el ciclo de la escuela secundaria se tendrá un individuo con una buena capacidad lectora. A los más avanzados se les puede incluir la lectura superveloz para que puedan leer una obra en fracciones de hora e introducirlos en los gajes de escritor o periodista.