InicioApuntes Y MonografiasPor qué no sirve el Capitalismo, te explico simple
Impulsor humano general: Competición

La globalización del capitalismo salvaje se basa en un elemento central: La competición.

Argumentos a favor: "Darwinismo"




Hay una gran confusión en nuestra concepción sobre la naturaleza. Muchos piensan que la ciencia descubrió que la “ley de la selva” es la ley del más fuerte, la ley de la competición y de la lucha por la supervivencia. Todavía más, piensan que Darwin descubrió esa ley a partir de estudios rigurosos de la naturaleza.

Los grandes avances de la investigación científica en el último siglo revelaron que la verdadera “ley de la selva” es la integración holística de los sistemas vivos y que todos los organismos supuestamente en competición constituyen, en realidad, partes integrantes de un sistema complejo en perfecta sintonía que ya dura cerca de 4000 millones de años.

Quien estudia la vida de manera rigurosa y crítica sabe que la estabilidad de una célula y de los organismos multicelulares depende de la integración sistémica de sus partes constituyentes. Lo mismo acontece con el ecosistema y con el ciclo vital que sustenta el planeta, del cual forman parte incluso los minerales. Una guerra de todos contra todos resultaría exactamente en lo contrario de la estabilidad: la desintegración de los sistemas y la des-estructuración de la complejidad, soportes ambos del fenómeno que llamamos vida.

El propio patrón revelado por los estudios empíricos de la evolución (el registro fósil y la paleogeología), da testimonio de que los grandes cambios son episódicos y están siempre relacionados con catástrofes y fenómenos excepcionales, tales como la saturación de la atmósfera con oxígeno liberado por las primeras bacterias, el impacto de asteroides, cambios climáticos profundos, etc. El resto de la historia (su mayor parte) contiene pocos cambios estructurales, numerosas adaptaciones y centenares de miles (o millones) de años de equilibrio y estabilidad.

Nuestras mentes fueron entrenadas a ver competición del león (predador) con las cebras o ñues (presas), pero sin fijarse en que ambos, predador y presa, conviven hace millones de años en un mismo espacio, en situación de equilibrio armónico, sin consecuencias ecológicas negativas. Aceptamos ideas como “egoismo” de los genes, sin preguntarnos como diablos tal sentimiento humano pueda ser propiedad de un pedazo de materia que ni siquiera está viva- los genes son apenas moléculas que sólo poseen función dentro de una célula y en interacción con otro centenares de moléculas.
De la misma forma, a pesar de ser prácticamente un consenso que el reparto de alimentos y la cooperación fueron factores indispensables para la evolución del Homo sapiens, todavía hay estudiosos serios que consideran a la cooperación entre humanos uno de “los mayores enigmas de la biología”, dado que fueron adoctrinados para buscar competición y egoísmo en todos los fenómenos naturales. No son raras las explicaciones de actos altruistas de animales sociales basadas en la relación costo-beneficio que convierte a la cooperación en una estrategia interesada para obtener ventajas individuales.

En resumen:
Lo que pensamos como competición en la naturaleza sólo es un sistema en equilibrio, no existe egoísmo en la naturaleza. El hombre es el único que ha alterado esta 'cadena alimenticia' por sus excesos, pero eso no quiere decir que su principal motivación sea la competición (Sino la colaboración que le permitió progresar en primer lugar sería algo demasiado extraño e inhumano, una excepción que se repitió demasiado)


Grandes fallas:



Mala distribución:

Digamos que es el mayor problema del capitalismo. Ahora, pensemos como funcionaría el "capitalismo ideal".
El capitalismo ideal funcionaría así:

Uno recibe unos 100 pesos del trabajo. Y los gasta en el supermercado, la peluquería. En servicios y comercios. De este modo, esos 100 pesos que uno ganó con trabajo, entran en circulación, redistribuyéndose por si solos, haciendo que otras persona dispongan de ellos para vivir, y consumir también.

¿Ahora que sucede con esto?



¿Que pasa si uno es como Messi, o dueño de una cadena de empresas, ganando tanto dinero que es imposible gastarlo enteramente, quedando ahorrado? Ese dinero deja de circular, y a otras personas le empieza a faltar.
Es simple, si vos todos los meses comprás pan en una panadería, y en un momento se te ocurre ahorrar ese dinero, la panadería se queda sin él.

Acumulación de bienes:

La acumulación de bienes funciona un poco similar al ahorro. El dinero se distribuye, porque va al vendedor del mismo. Pero juega más bien una cuestión moral de igualdad, ¿cuantos bienes se puede comprar? Por ejemplo, ¿cuantas casas puede necesitar uno? ¿Puede alguien tener 11 casas y que otro no tenga ni siquiera para comer?

Volvamos a la falta de distribución. Hoy en día se sostiene una teoría de que no es realmente el consumo el motor del capitalismo sino el ahorro:

Derribando mitos: El capitalismo vive del ahorro, no del consumo.



Siempre he desconfiado de los juicios genéricos que parten de la propia experiencia cotidiana. Es cierto que podemos acertar pero también errar con mayúscula. Así, todos pensamos que el capitalismo es impulsado por el consumo. Cuando las tiendas están repletas, se crea empleo y cuando penan las ánimas se destruyen puestos de trabajo. Parece simple.

El problema es que “la cosa no es tan así”. Quienes piensen de esta manera se sorprenderán del origen mismo de la palabra “capitalismo”. Capitalismo deriva de capital, que es aquella porción de nuestros bienes destinada a producir riqueza, y para juntar un capital es menester ahorrar. Ahora bien, para ahorrar, hay que limitar el consumo. Por esa sencilla razón no tiene sentido alguno plantear que un sistema que depende del no consumir requiere del consumo masivo para sobrevivir. El error está en concebirlo como un sistema compuesto de productores especializados y consumidores generalistas. Esto ocurre porque a diario visitamos decenas de tiendas que venden productos finales pero casi nunca reparamos en las industrias que producen estos bienes.

La verdad sea dicha, el capitalismo vive del ahorro, no del consumo. Si la sociedad consumiese el 100% de su renta, no sería “capitalista”. Todos los bienes serían de consumo, no habrían bienes de capital como galpones, usinas, prensas, hornos, vehículos de transporte de mercancías, laboratorios, etc. Perderían su raison d'être. En una sociedad de ese tipo todo el mundo tendría que dedicarse a fabricar bienes de consumo sin más ayuda que sus propias manos, todo el tiempo –comida, ropa, etc. y no dedicarían ni un segundo a producir bienes de inversión. Esta conclusión es de perogrullo. Si consumes el 100% de la renta, no queda un peso para producir bienes de capital). Cuando se ahorra, no se consume todo lo que podemos, lo que libera recursos que se dirijen a producir bienes de capital, es decir, aquellos destinados a producir otros que satisfagan nuestras necesidades futuras, no las actuales.

Pregunto nuevamente… ¿cuando el consumo cae, no entra en crisis la economía? Definitivamente no. Los que entran en crisis son quienes venden directamente a los consumidores, no toda la economía. Descontando la situación en que el consumo cae por atesoramiento, un menor consumo significa mayores recursos para invertir. Cae el consumo, lo mismo pasa con las tasas de interés y la inversión aumenta. Se producirán más bienes de capital absorbiendo mano de obra desempleada en las industrias de bienes de consumo.

¿Pero no son las industrias de bienes de consumo las que adquieren bienes de capital (máquinarias, robots, grúas, camiones, útiles de oficina, computadoras, etc...)? Entonces, si las industrias que producen bienes de consumo entran en crisis porque venden menos, ¿acaso no reducirán sus compras a las industrias que fabrican bienes de capital? ¿Para qué querrían éstas incrementar su producción?

A primera vista podría parecer que están de patio al actuar de esta manera pero la explicación es sencilla. Si el consumo cae, las empresas que venden este tipo de bienes no podrán venderlos *al mismo precio que antes*, pero si rebajan los precios pueden vender los stocks que de otra forma se quedarían en las góndolas sin vender. Algún suspicaz me dirá, entonces están fregadas igual, porque si venden a precio de huevo perderán plata. ¿Qué hacer? Cuando los márgenes de una empresa caen, esta tiene dos alternativas: pueden comprar el mismo producto a un proveedor más barato o adquirir un producto del mismo precio pero de mejor calidad por el que los clientes quieran pagar más. Las dos opciones implican que existirá margen positivo pues o los precios caen pero lo mismo hacen los costos o el costo se mantiene constante pero la calidad *y los precios* aumentan.

Existirá entonces una demanda potencial a satisfacer por parte de las empresas que producen bienes de consumo. Aquellas que los venden y los consumidores requerirán bienes de consumo más baratos o de mejor calidad. Ahora la conclusión siguiente es lógica, a lograr mayor productividad y calidad se dedicarán los recursos disponibles tras la disminución del gasto en consumo: Y para eso se requieren nuevos bienes de capital, más avanzados.

¿Por qué cree Ud. que las empresas están invirtiendo en este preciso instante en prospecciones de nuevos yacimientos de cobre o de petróleo, diseñando motores cada día más potentes y eficientes o desarrollando procesadores cada día más rápidos para teléfonos celulares y tablets que venderán en unos años más? ¿Realmente todavía piensa que su actividad sería más fructífera si todo el mundo consumiese la totalidad de su renta en consumir? ¿Le saldría más fácil conducir su negocio si la demanda explosiva disparase las tasas de interés tornando sus inversiones futuras en no rentables?

Lo cómico del asunto es que existe una corriente no menor del pensamiento económico, los denominados “subconsumistas” que postulan que el ahorro implica una paradoja. Como hemos visto no existe nada de eso. El ahorrar es bueno tanto para el individuo como para el conjunto de la sociedad. Cuando ahorramos incrementamos nuestro patrimonio y también la capitalización de la economía. Puede ejemplificarse mediante un simple aforismo, dos rebanadas de pan hoy para el molde entero mañana. Las crisis del capitalismo no encuentran su explicación en crisis por una baja en el consumo, pues si así fuese, las sociedades más pobres serían las más ricas, pues consumen la totalidad de su ingreso. El capitalismo se ha cimentado en el ahorro de clases bajas que al ahorrar e incrementar su patrimonio se han convertido en medias y en muchos casos, en capitalistas.

Pero digamos que nuestros interlocutores “progre” son insistentes y nos dicen ahora... “Ok, pero qué pasa si todos dejásemos de consumir totalmente, la economía no se iría al tacho?” Depende de qué entendamos por “dejar de consumir totalmente”. Si algún ingenuo piensa que significa que nunca más alguien sobre la faz del planeta vuelve a adquirir un bien de consumo, la respuesta es positiva. Y lo haría por una razón básica, producimos para consumir (no como piensan los keynesianos, al revés, consumimos para producir y para tener pega). Si nadie quiere consumir, mejor dedicarnos al dolce far niente en vez de perder tiempo en producir cosas que nadie quiere.

Por otro lado, si por “dejar de consumir totalmente” estamos significando por ejemplo que nos abstendremos de comprar bienes de consumo por un período prolongado, digamos unos cuantos años, (si algo así fuese posible, el ser humano no vive del aire) ahí si que tendría sentido dejar de producir bienes de consumo completamente (que las empresas que los venden y fabrican bajasen las cortinas y apagasen las líneas de producción) y centrásemos todos nuestros esfuerzos y recursos en producir bienes de capital tan avanzados que nos permitiesen a la larga producir bienes de consumo maravillosamente avanzados y económicos una vez transcurrido ese lapso. Más ahorro ahora, más rico seré en el futuro.

Conclusión: El capitalismo no depende del consumo, salvo en una cosa. Tanto nos hemos beneficiado del ahorro y privaciones de nuestros antepasados, y de ahí la increíble acumulación de capital en las sociedades avanzadas, que hoy en día somos ricos comparados con ellos, lo que nos permite disfrutar de bienes de consumo mucho mejores y baratos que los que ellos pudieron soñar. Cualquier obrero es mil veces más rico que un rey del medioevo o que un emperador romano. Ese ahorro y acumulación es lo que combaten los amargados “progresistas” llamándole consumismo. Para ellos debiese limitarse o derechamente prohibirse. Claro, para ellos resulta poco benéfica la comparación de la riqueza de las sociedades capitalistas con la pobreza endémica de los socialismos.

Recordar: El consumo actual ha sido posible por el ahorro anterior. Consumir es el resultado, no la causa. La causa es el capital, y el sistema que promueve la acumulación del mismo permitiéndonos gozar cada nuevo día de mejores y más asequibles productos se llama CAPITALISMO.

Resumen:
Creo que de todos modos es un punto de vista irrelevante. Obviamente que todo consumo requiere un momentáneo ahorro. Pero eso no quiere decir que el consumismo no sea lo que mueve la maquinaria. El ahorro es realmente importante, pero sólo puede ser un período del capitalismo.


Real egoismo humano:

Si tu sistema (capitalismo) se mantiene a través del consumo, a través de la 'educación' o condicionamiento debes hacer que el consumo sea el valor supremo para tus ciudadanos. Para que la economía no se caiga con gente que ahorra y no gasta.

¿Pero que pasa cuando el consumo se convierte en el mayor ideal?

Nace el egoísmo, la competencia capitalista.
Aquel que piensa que el 'instinto' del ser humano de la competencia, la diferencia y el egoísmo, sólo se puede satisfacer a través del dinero y además a través de una expresión violenta o salvaje, es por dos motivos, o es ignorante, o ha sido muy bien influenciado por la cultura de consumo.

Creería que sería innecesario poner ejemplos, pero por las dudas. Pondré tres que murieron prácticamente pobres.



Nietzsche compitiendo contra otros pensadores



Van Gogh compitiendo con otros artistas



Tesla compitiendo con otros inventores/ingenieros

La competencia se puede practicar en miles de ámbitos más que en el mercado. Además también se puede hacer de forma pacífica, o digamos, sublimada.

En definitiva:

El capitalismo ideal es bueno pero ya ha demostrado ser inaplicable, además sin contar que nuestros recursos explotados, son limitados. Esto no quiere decir que otros sistemas sean mejores, pero que sí se lo debe reconsiderar muy seriamente.

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