NAPOLEÓN NO ERA BAJITO.
La baja estatura de Napoleón Bonaparte es una leyenda.
El emperador francés medía 1,68 m -una estatura dentro de la media para los franceses del siglo 19, y bien razonable hasta para los padrones de hoy.
Esa medida está registrada en las anotaciones del médico italiano Francois Carlo Antommarchi, quien cuidó a Napoleón hasta su muerte, en 1821, en la isla de Santa Helena. Antes de realizarle la autopsia, Antommarchi escribió en su diario que el cuerpo del emperador medía exactamente 5,2 pies franceses -lo que equivale a 5,65 pies en el actual sistema internacional de medidas, o sea: 1,68 m.
No se sabe por qué Napoleón adquirió esa fama de bajito. Una hipótesis es que él era frecuentemente visto por el pueblo al frente de la Guardia Imperial, que solamente tenía brutamontes. Por comparación, terminaba pareciendo un petiso.
La rival Inglaterra también contribuyó a difamarlo. El mito del "pequeño gran hombre" creció a partir de la ruptura de la paz de Amiens, celebrada entre Francia e Inglaterra en 1802. De ese momento en adelante, la propaganda británica no dejó de ridiculizar a Napoleón.
Según Adler, los hombres de baja estatura tienden a ser más agresivos, para tratar de dominar a los más altos, de la misma manera en que el emperador francés supuestamente compensaba su baja estatura iniciando guerras.