Continuando con esta singular historia, les muestro lo que podria ser el final de este romance truncado por la desgracia.
No pensaba terminar de escribirlo (y espero que no los decepcionare demasiado) pero a peticion de webflashing, aqui esta, totalente dedicado para ti. Espero que lo disfrutes. Saludos y no se olviden que comentar es agradecer!
Una mujer con los ojos empañados contemplaba cómo era enterrada su madre. Una lágrima rodó por sus mejillas y fue a perderse en el suelo.
Si a algunos el tiempo les ayuda a olvidar, a otros solo les acorta la vida.
Habían transcurrido ya varios años y la mujer vieja y buena, que había asistido secretamente a la separación de dos amantes, había muerto, se había ido por el camino de la humanidad…
Presintiendo su destino fatal la vieja había expresado en su lecho de muerte su último deseo: Que al entierro asista D…, el joven que marchó hacía tiempo.
Cuando al fin expiró, su hija se afanó en encontrarlo. Buscó su dirección por muchas horas, y mientras lo hacía, una voz distante en su interior gritaba de alegría, pero ella no la escuchó. Cuando al fin halló su paradero le comunicó la mala noticia y le pidió asistir al sepelio.
Y ahora ahí estaban los dos, cada uno con su familia, compartiendo el mismo dolor, observando cómo esa vieja, que tanto los había amado, se perdía en las profundidades del silencio.
Cuando la fúnebre ceremonia terminó los asistentes dieron el último pésame a los dolientes. Y mientras estos se encargaban de mostrar agradecimiento y empatía por su asistencia, Scarleth, joven hija de D…, se separó de sus padres para tomar un respiro. Vestía de negro y, contrario a la costumbre, la lluvia había sido reemplazada aquella tarde por un radiante sol. Era incomodo vestir de negro un día así. Paseó pues, por el camposanto sin pensar en nada. Momentos después tuvo la sensación de que alguien la espiaba. Esperó unos segundos y vio una cabeza ocultarse tras un mausoleo.
- ¿Quién anda ahí? – Preguntó, pero no obtuvo respuesta. Cuando se acercaba a donde creyó haber visto a alguien un jovenzuelo, vestido elegantemente de negro, salio de su escondite con la certeza de que nada había pasado.
- ¿Quién eres y por qué estabas espiándome?
- Soy Tahiel, hijo de la hija de la mujer que fue enterrada. Y no estoy espiándote. Creí que eras mi madre buscándome. Me escabullí cuando llegamos. No me gustan los sepelios. ¿Y tú quien eres?
- Me llamo Scarleth y vine con mis padres. Parece que mi padre era muy allegado a esa señora, pero nunca me contó nada de ella.
Y lentamente ambos empezaron una amena conversación, como si fueran viejos camaradas. Al despedirse ambos prometieron mantenerse en contacto, y marcharon en busca de sus padres.
Y así empezó una amistad que pronto se convirtió en amor, un amor como el que sintieron sus padres muchos años antes de que naciesen. Un amor que murió bajo el peso del tiempo y fue envuelto en el manto del olvido.
De más está decir que aquellos apasionados amantes de tiempos atrás no recordaron nada al encontrarse en el mismo lugar. Sus cuerpos eran desconocidos, pero sus corazones aún luchaban por encontrarse.
Ahora ese deseo había reencarnado en sus hijos y ellos recorrerían el mismo camino…
Pero yo, dada mi condición de narrador, no supe que fue de ellos después de aquel primer encuentro. Solo alcancé a saber del amor que se profesaron, pero ignoro si tuvo un desenlace feliz.
Y es que estoy demasiado viejo para ir tras los pasos de Tahiel… si solo viviera su madre…
No pensaba terminar de escribirlo (y espero que no los decepcionare demasiado) pero a peticion de webflashing, aqui esta, totalente dedicado para ti. Espero que lo disfrutes. Saludos y no se olviden que comentar es agradecer!
CUANDO UN HOMBRE Y UNA MUJER SE SEPARAN - FINAL
TAHIEL Y SCARLETH
TAHIEL Y SCARLETH
Una mujer con los ojos empañados contemplaba cómo era enterrada su madre. Una lágrima rodó por sus mejillas y fue a perderse en el suelo.
Si a algunos el tiempo les ayuda a olvidar, a otros solo les acorta la vida.
Habían transcurrido ya varios años y la mujer vieja y buena, que había asistido secretamente a la separación de dos amantes, había muerto, se había ido por el camino de la humanidad…
Presintiendo su destino fatal la vieja había expresado en su lecho de muerte su último deseo: Que al entierro asista D…, el joven que marchó hacía tiempo.
Cuando al fin expiró, su hija se afanó en encontrarlo. Buscó su dirección por muchas horas, y mientras lo hacía, una voz distante en su interior gritaba de alegría, pero ella no la escuchó. Cuando al fin halló su paradero le comunicó la mala noticia y le pidió asistir al sepelio.
Y ahora ahí estaban los dos, cada uno con su familia, compartiendo el mismo dolor, observando cómo esa vieja, que tanto los había amado, se perdía en las profundidades del silencio.
Cuando la fúnebre ceremonia terminó los asistentes dieron el último pésame a los dolientes. Y mientras estos se encargaban de mostrar agradecimiento y empatía por su asistencia, Scarleth, joven hija de D…, se separó de sus padres para tomar un respiro. Vestía de negro y, contrario a la costumbre, la lluvia había sido reemplazada aquella tarde por un radiante sol. Era incomodo vestir de negro un día así. Paseó pues, por el camposanto sin pensar en nada. Momentos después tuvo la sensación de que alguien la espiaba. Esperó unos segundos y vio una cabeza ocultarse tras un mausoleo.
- ¿Quién anda ahí? – Preguntó, pero no obtuvo respuesta. Cuando se acercaba a donde creyó haber visto a alguien un jovenzuelo, vestido elegantemente de negro, salio de su escondite con la certeza de que nada había pasado.
- ¿Quién eres y por qué estabas espiándome?
- Soy Tahiel, hijo de la hija de la mujer que fue enterrada. Y no estoy espiándote. Creí que eras mi madre buscándome. Me escabullí cuando llegamos. No me gustan los sepelios. ¿Y tú quien eres?
- Me llamo Scarleth y vine con mis padres. Parece que mi padre era muy allegado a esa señora, pero nunca me contó nada de ella.
Y lentamente ambos empezaron una amena conversación, como si fueran viejos camaradas. Al despedirse ambos prometieron mantenerse en contacto, y marcharon en busca de sus padres.
Y así empezó una amistad que pronto se convirtió en amor, un amor como el que sintieron sus padres muchos años antes de que naciesen. Un amor que murió bajo el peso del tiempo y fue envuelto en el manto del olvido.
De más está decir que aquellos apasionados amantes de tiempos atrás no recordaron nada al encontrarse en el mismo lugar. Sus cuerpos eran desconocidos, pero sus corazones aún luchaban por encontrarse.
Ahora ese deseo había reencarnado en sus hijos y ellos recorrerían el mismo camino…
Pero yo, dada mi condición de narrador, no supe que fue de ellos después de aquel primer encuentro. Solo alcancé a saber del amor que se profesaron, pero ignoro si tuvo un desenlace feliz.
Y es que estoy demasiado viejo para ir tras los pasos de Tahiel… si solo viviera su madre…