Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
En esta primera oración que lee, no encontrará nada. En cambio en esta segunda oración, esa nada se agiganta. Si ha llegado a esta tercer oración, es porque ya intuye que se trata de un lúdica decontrucción semántica, filosófica y lingüística, cuanto menos, que puede o no llegar a ser interesante.
La decisión de seguir leyendo en tiempos de internet debe ser rápida, instintiva e inteligente: ¿Es esto lógico, es posible, o ambas cosas a la vez ?. Todo es posible, no obstante tiene lógica para algunos, sobre todo para aquellos jóvenes que necesitan muchas respuestas en forma inmediata. "Sé que quiero todo ahora, por eso busco sin apuntar a nada". Silogismo que comienza a identificarnos con algo o alguien, sea yo, mi alter ego, otro, o la sociedad en general. ¿Me divierte esto que leo?, es una buena pregunta, que solo denota introspectivamente, ya que la curiosidad encuentra su límite en el sincrético hedonismo.
¿Por qué elijo en internet, ahorrar esfuerzo y tiempo intelectual, en pos del placebo explícito, a sabiendas que resigno cultura y algo mas?....
Porque en apariencia, en internet no nos sentimos observados. Dicho de otra manera, internet significa el "recreo", y la vida real: "la hora de clase en el aula". ¿Es esto coherente?. Quizá si, quizá no.
Todo hace suponer, que internet es un universo en si mismo, y que guarda magnífico correlato con la vida real, sin que sea real. El recreo está en el placer, donde omitimos todo vínculo como vago, o bien asumimos esa vinculación como secreta. Por ende nos dejamos ser auténticos, ergo suprimimos inconscientemente el sometimiento al "superyo" (sociedad). Es como poner las piernas sobre la mesa cuando Mamá no esta en casa, o practicar el onanismo cuando nos sabemos en plena intimidad.
¿Eso es ser auténtico?, claro que no, pero muchos elegimos comprar esa simbología o fetiche como tal. La autenticidad es una palabra impostora, que solo pretende confundir a quien la encara. Soy tan auténtico cuando digo algo que creo verdadero, como cuando miento a sabiendas. De hecho, no hay nada mas auténtico que un mal mentiroso. En cambio cuando participamos de las redes sociales, "y hablamos" (comunicamos), la cosa es distinta, pues el superyo toma las riendas de ese mundo imaginario nuevamente, y si bien nos permitimos "inventarnos", también nos permitimos condicionarnos, ergo suscribir a lo que inventan los demás proyectado en mi yoismo. Es un sube y baja, donde en un extremo apoyamos nuestros miedos, y del otro, los deseos. También sopeso pasado, con presente, dejándole al futuro: la sanación de culpas y flagelos.
En otras palabras, volvemos a transitar por los carriles epistémicos, psicológicos, psíquicos, sociológicos, conductistas, psicográficos y comportamentales (etc), que emulan al mundo real. Lo mas sensato sería, inferir que en internet tenemos puesto un pié en cada mundo. Uno que es virtual, mágico, reminiscente y anamnesístico, y el otro, que es introyectivo de lo que creemos verdadero en nosotros mismos con grado retrospectivo. Explicado de manera coloquial: es una tercera dimensión, donde hacemos converger: lo que querríamos construir sobre nosotros mismos como seres sociales, eso que no pudimos "ser" en realidad según dicta la conciencia, con el mundo de la reminiscencia, la anamnesis, y lo que la memoria consciente provee sobre nosotros mismos desde la introspección. En síntesis unir el "yo" que quiero para mi y no fue, con el "yo" que íntimamente creo ser.
Insisto con la pregunta: ¿Es esto real?. La decisión es personalísima, y será realidad lo que cada uno decida, es mas, que nadie se atreva tan solo a interferir o poner en duda esa realidad que "yo" construí sobre mi mismo, porque mas "real" será todavía (capricho). Este maravilloso juego de palabras, solo nos dice que ni las palabras son tan elocuentes, ni las ideas son tan literables, porque sin duda, siempre me quedaré con ganas de que "alguien" me entienda como yo planifiqué. Recibir un mal "acuse recibo", es un espanto que solo podré mitigar con angustia y dolor.
De todo esto, aunque difuso para algunos,....y para mi también, podemos extraer la piedra angular, como para empezar a cimentar este raquítico ensayo filosófico. Para ello, es menester que nos pongamos de acuerdo en una cosa, cuanto menos una (no pido mas): ¿Qué no tiene la relación de cada quién en internet, respecto de la vida real?, piensen.....,piensen,.....(espero), sigan pensando.......Todo lo que imaginó es correcto, pero que se puede resumir en la ausencia de la entidad corpórea. Entre usted y yo, en este momento hay una hermosa e hipotética comunicación, pero no está mi cuerpo al alcance de sus sentidos, ni el suyo del mío. ¿Y es eso importante?, pues dependiendo del plano y de la intensidad, en que elijamos ubicarnos en la reflexología, las aguas se dividirán cual Mar Rojo ante Moisés.
¿Están cansados de leer?, en ese caso; copien y peguen y lean mas tarde, sino los invito a compartir esta divertida paradoja literaria.
Los mortales del siglo XXI vivimos para idolatrar al propio cuerpo, y sobre él construimos miserias, miedos, complejos, traumas y prejuicios. Si vieran al viejo, gordo, semi pelado, "feo" que les está narrando este relato, seguramente cambiaría su imaginaria decodificación que tenía hasta ahora. La belleza física eleva, la fealdad condena, y detrás de estos estereotipos nos esclavizamos a perpetuidad. El cuerpo solo es una distracción del alma, que solo sirve para justificar el paso por el tiempo, este, el que vivimos en este momento. Desde que tomamos conciencia de nuestra existencia en sociedad, y ahondamos en ella, nos congraciamos con la imbecilidad colectiva, pero que sabe a regla o norma, sin detenernos en la abdicación de la inteligencia.
El consumismo no es ni mas ni menos, que una religión supradogmática que une a todos los seres del universo en pos de cuidar un cuerpo que nació para morir. Nos sentimos bien cuidando de ese cuerpo, incluso hemos invadido el cosmos con mensajes "encíclicos" y proféticos en ese sentido, en forma de publicidad, que no tan subliminalmente nos dice que lo único importante para el hombre es el cuerpo, ergo la materia. En ese devenir, el hombre ha logrado ir prologando la expectativa de vida, generación tras generación, merced a los avances científicos, sin embargo, y vaya magna paradoja, no asume que esa evolución lo conduzca a la inmortalidad, porque esta, para mi, concepción monista del materialismo filosófico se queda sin "combustible" cuando nos adentramos en el terreno de la cuántica y de esta nueva dimensión del conocimiento.
Si bien ya producimos clonaciones de seres vivos, logramos manipular procesos embrionarios, entender el comportamiento primigenio del genoma humano, que sumado a la incipiente medicina cuántica augura un futuro que sobre finales del siglo XXI nos acercará aun mas al concepto de inmortalidad, estas "nano" filosofías siguen transitando de contramano, como si realmente se hubiesen topado con la epifanía. Es curioso ver, como en el ámbito de los filósofos siglo XXI, todavía cohabita la idealización de la propia "revelación" (vaya paradigma). Internet es una nueva dimensión, dentro de un mismo mundo, donde todo nos parece virtual o real, dependiendo de cuan profunda sea el vínculo con la propia sugestión. Es muy real cuando queremos creer, y muy abstracto cuando lo vemos desde la filosofía, pero ni una cosa ni la otra, porque en definitiva, la "verdad" como entelequia no deja de ser una decisión de invención, personalísima y subjetivista. Buen día
En esta primera oración que lee, no encontrará nada. En cambio en esta segunda oración, esa nada se agiganta. Si ha llegado a esta tercer oración, es porque ya intuye que se trata de un lúdica decontrucción semántica, filosófica y lingüística, cuanto menos, que puede o no llegar a ser interesante.
La decisión de seguir leyendo en tiempos de internet debe ser rápida, instintiva e inteligente: ¿Es esto lógico, es posible, o ambas cosas a la vez ?. Todo es posible, no obstante tiene lógica para algunos, sobre todo para aquellos jóvenes que necesitan muchas respuestas en forma inmediata. "Sé que quiero todo ahora, por eso busco sin apuntar a nada". Silogismo que comienza a identificarnos con algo o alguien, sea yo, mi alter ego, otro, o la sociedad en general. ¿Me divierte esto que leo?, es una buena pregunta, que solo denota introspectivamente, ya que la curiosidad encuentra su límite en el sincrético hedonismo.
¿Por qué elijo en internet, ahorrar esfuerzo y tiempo intelectual, en pos del placebo explícito, a sabiendas que resigno cultura y algo mas?....
Porque en apariencia, en internet no nos sentimos observados. Dicho de otra manera, internet significa el "recreo", y la vida real: "la hora de clase en el aula". ¿Es esto coherente?. Quizá si, quizá no.
Todo hace suponer, que internet es un universo en si mismo, y que guarda magnífico correlato con la vida real, sin que sea real. El recreo está en el placer, donde omitimos todo vínculo como vago, o bien asumimos esa vinculación como secreta. Por ende nos dejamos ser auténticos, ergo suprimimos inconscientemente el sometimiento al "superyo" (sociedad). Es como poner las piernas sobre la mesa cuando Mamá no esta en casa, o practicar el onanismo cuando nos sabemos en plena intimidad.
¿Eso es ser auténtico?, claro que no, pero muchos elegimos comprar esa simbología o fetiche como tal. La autenticidad es una palabra impostora, que solo pretende confundir a quien la encara. Soy tan auténtico cuando digo algo que creo verdadero, como cuando miento a sabiendas. De hecho, no hay nada mas auténtico que un mal mentiroso. En cambio cuando participamos de las redes sociales, "y hablamos" (comunicamos), la cosa es distinta, pues el superyo toma las riendas de ese mundo imaginario nuevamente, y si bien nos permitimos "inventarnos", también nos permitimos condicionarnos, ergo suscribir a lo que inventan los demás proyectado en mi yoismo. Es un sube y baja, donde en un extremo apoyamos nuestros miedos, y del otro, los deseos. También sopeso pasado, con presente, dejándole al futuro: la sanación de culpas y flagelos.
En otras palabras, volvemos a transitar por los carriles epistémicos, psicológicos, psíquicos, sociológicos, conductistas, psicográficos y comportamentales (etc), que emulan al mundo real. Lo mas sensato sería, inferir que en internet tenemos puesto un pié en cada mundo. Uno que es virtual, mágico, reminiscente y anamnesístico, y el otro, que es introyectivo de lo que creemos verdadero en nosotros mismos con grado retrospectivo. Explicado de manera coloquial: es una tercera dimensión, donde hacemos converger: lo que querríamos construir sobre nosotros mismos como seres sociales, eso que no pudimos "ser" en realidad según dicta la conciencia, con el mundo de la reminiscencia, la anamnesis, y lo que la memoria consciente provee sobre nosotros mismos desde la introspección. En síntesis unir el "yo" que quiero para mi y no fue, con el "yo" que íntimamente creo ser.
Insisto con la pregunta: ¿Es esto real?. La decisión es personalísima, y será realidad lo que cada uno decida, es mas, que nadie se atreva tan solo a interferir o poner en duda esa realidad que "yo" construí sobre mi mismo, porque mas "real" será todavía (capricho). Este maravilloso juego de palabras, solo nos dice que ni las palabras son tan elocuentes, ni las ideas son tan literables, porque sin duda, siempre me quedaré con ganas de que "alguien" me entienda como yo planifiqué. Recibir un mal "acuse recibo", es un espanto que solo podré mitigar con angustia y dolor.
De todo esto, aunque difuso para algunos,....y para mi también, podemos extraer la piedra angular, como para empezar a cimentar este raquítico ensayo filosófico. Para ello, es menester que nos pongamos de acuerdo en una cosa, cuanto menos una (no pido mas): ¿Qué no tiene la relación de cada quién en internet, respecto de la vida real?, piensen.....,piensen,.....(espero), sigan pensando.......Todo lo que imaginó es correcto, pero que se puede resumir en la ausencia de la entidad corpórea. Entre usted y yo, en este momento hay una hermosa e hipotética comunicación, pero no está mi cuerpo al alcance de sus sentidos, ni el suyo del mío. ¿Y es eso importante?, pues dependiendo del plano y de la intensidad, en que elijamos ubicarnos en la reflexología, las aguas se dividirán cual Mar Rojo ante Moisés.
¿Están cansados de leer?, en ese caso; copien y peguen y lean mas tarde, sino los invito a compartir esta divertida paradoja literaria.
Los mortales del siglo XXI vivimos para idolatrar al propio cuerpo, y sobre él construimos miserias, miedos, complejos, traumas y prejuicios. Si vieran al viejo, gordo, semi pelado, "feo" que les está narrando este relato, seguramente cambiaría su imaginaria decodificación que tenía hasta ahora. La belleza física eleva, la fealdad condena, y detrás de estos estereotipos nos esclavizamos a perpetuidad. El cuerpo solo es una distracción del alma, que solo sirve para justificar el paso por el tiempo, este, el que vivimos en este momento. Desde que tomamos conciencia de nuestra existencia en sociedad, y ahondamos en ella, nos congraciamos con la imbecilidad colectiva, pero que sabe a regla o norma, sin detenernos en la abdicación de la inteligencia.
El consumismo no es ni mas ni menos, que una religión supradogmática que une a todos los seres del universo en pos de cuidar un cuerpo que nació para morir. Nos sentimos bien cuidando de ese cuerpo, incluso hemos invadido el cosmos con mensajes "encíclicos" y proféticos en ese sentido, en forma de publicidad, que no tan subliminalmente nos dice que lo único importante para el hombre es el cuerpo, ergo la materia. En ese devenir, el hombre ha logrado ir prologando la expectativa de vida, generación tras generación, merced a los avances científicos, sin embargo, y vaya magna paradoja, no asume que esa evolución lo conduzca a la inmortalidad, porque esta, para mi, concepción monista del materialismo filosófico se queda sin "combustible" cuando nos adentramos en el terreno de la cuántica y de esta nueva dimensión del conocimiento.
Si bien ya producimos clonaciones de seres vivos, logramos manipular procesos embrionarios, entender el comportamiento primigenio del genoma humano, que sumado a la incipiente medicina cuántica augura un futuro que sobre finales del siglo XXI nos acercará aun mas al concepto de inmortalidad, estas "nano" filosofías siguen transitando de contramano, como si realmente se hubiesen topado con la epifanía. Es curioso ver, como en el ámbito de los filósofos siglo XXI, todavía cohabita la idealización de la propia "revelación" (vaya paradigma). Internet es una nueva dimensión, dentro de un mismo mundo, donde todo nos parece virtual o real, dependiendo de cuan profunda sea el vínculo con la propia sugestión. Es muy real cuando queremos creer, y muy abstracto cuando lo vemos desde la filosofía, pero ni una cosa ni la otra, porque en definitiva, la "verdad" como entelequia no deja de ser una decisión de invención, personalísima y subjetivista. Buen día