Héctor Horacio Magnetto
Héctor Magnetto en 1978, como director del Diario Clarín, inaugurando la planta de Papel Prensa.
Nacimiento 9 de julio de 1944 (68 años)
Ciudad de Buenos Aires Argentina)1 2
Nacionalidad argentina
Ocupación empresario
Salario 3,4 millones de dólares estadounidenses anuales (incluye bonus)3
Patrimonio 420 millones de dólares estadounidenses[cita requerida]
Héctor Horacio Magnetto (Buenos Aires, 9 de julio de 1944) es un contador público y director ejecutivo (CEO) del Grupo Clarín. Es el propietario del 82% de las acciones de dicha empresa junto a Ernestina Herrera de Noble.1 2 Egresado como contador público de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata,4 a principios de los años setenta ―con 27 años y de la mano de Rogelio Frigerio― Magnetto llegó al Diario Clarín, como «adscripto a la dirección».4 También fue dirigente del MID (Movimiento de Integración y Desarrollo).
Durante los años noventa, Magnetto fue víctima de un cáncer de laringe, del que fue operado. La operación le afectó la dicción, por lo que se sometió a una reeducación para recuperar el habla. Durante un tiempo su enfermedad puso en duda la continuidad de su dirección del Grupo Clarín. En el 2010 recibió un premio en nombre del diario Clarín de parte de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, en la categoría de Libertad de prensa;5 durante la ocasión dio un breve discurso en agradecimiento, mostrando una clara mejoría respecto a su salud.6
Estela de Carlotto (titular de las Abuelas de Plaza de Mayo) recordó recientemente que Magnetto le ofreció en su momento decirle de quién eran hijos Marcela y Felipe Noble Herrera si ella le informaba «qué familia había hecho la denuncia» sobre la verdadera identidad de ambos. Carlotto además denunció que hay una campaña para destruir a los organismos de Derechos Humanos por parte del tándem Magnetto/Clarín.7Índice [ocultar]
1 Magnetto y la compra de la empresa Papel Prensa
1.1 Relaciones con la dictadura militar
1.2 Asociación ilícita
2 Desestabilización del gobierno de Raúl Alfonsín
3 Papel en el caso Noble Herrera
3.1 Denuncia por adopción irregular
4 Referencias
5 Véase también
Magnetto y la compra de la empresa Papel Prensa
Bartolomé Mitre y Héctor Magnetto
en acto realizado en la planta de Papel Prensa.
A mediados de 2010, Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, denunció a Héctor Magnetto por su actuación en el proceso de compra de Papel Prensa S.A., mediante una carta enviada a la Secretaría de Comercio Interior, dependiente del Ministerio de Economía. De acuerdo con la denuncia, el rol jugado por Magnetto en dicho proceso habría incluido la coerción psicológica y amenazas de muerte a la viuda y a la hija de Graiver, para forzar que esta familia aceptara vender la empresa, sobre la que los diarios Clarín y La Nación tenían especial interés.8 Los hechos tuvieron lugar en plena dictadura cívico-militar, en el año 1977, luego del asesinato de David Graiver en México
. Tras una rápida operación de compraventa, el paquete accionario de Papel Prensa perteneciente a los Graiver se vendió a precio vil y pasó a manos de Ernestina Herrera de Noble y de Bartolomé Mitre, propietarios de los diarios Clarín y La Nación, respectivamente. Por la operación, quedaron imputados por la justicia Herrera de Noble, Mitre y Magnetto, además de Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz, entre otros civiles y militares.9 10 Al declarar más tarde en el juicio contra represores por delitos de lesa humanidad cometidos en centros clandestinos de detención del Circuito Camps, entre ellos Puesto Vasco, donde estuvo detenida, Lidia Papaleo relató las amenazas que le efectuó Héctor Magnetto para obligarla a vender la compañía y aseguró que nunca olvidará su mirada intimidatoria. «Magnetto me amenazó, me dijo que teníamos que firmar sino perdíamos la vida mi hija y yo».11 12 13 14
Quiero finalizar este relato, afirmando una vez más, que todo lo que ocurrió en Papel Prensa S.A., a partir de mi cautiverio (14 de marzo de 1977) que nunca hasta el 20 de mayo de 2010 estuve en el lugar, ni concurrí a ninguna asamblea. Por otra parte, durante mi desaparición con detención, fui objeto de torturas que me provocaron graves quemaduras en mis genitales, abdomen y pechos, y que los golpes recibidos provocaron un tumor cerebral, el cual se me operó en la cárcel. [...] Todo el horror que fue mi vida después de mi secuestro es indescriptible, en la serie de perversiones, vejaciones y tormentos a la que fui sometida. No obstante, deseo concluir con la presente reiterando que prefiero ver los ojos y la cara de mis torturadores, antes que ver los ojos de Magnetto en el momento en que me amenazaba para que firmara.
Lidia Papaleo15
En el otro documento, el del 9 de abril de 1977 ―es decir, producido dos días después de la reunión antes mencionada―, Gallino volvió a dejar asentado que se reunió con «el secretario de Industria, Raymundo Podestá, los presidentes de los directorios de La Nación, Clarín y La Razón, que son los adquirentes del paquete accionario del Grupo Fundador de Papel Prensa, que representa el 26% del total del paquete accionario». ¿Cuál era el objeto de esas reuniones? Gallino lo dice: «Producir sendos informes». ¿Para qué servían esos «sendos informes»? También Gallino responde a eso. Da escalofríos reproducir su respuesta: «Se preparan los interrogatorios a tomar el 11 de abril de 1977.» Lo dice el represor, el oficial preventor, el jefe de los torturadores de Puesto Vasco. Magnetto, Mitre y Peralta Ramos se reunían con el represor para «producir sendos informes» sobre Papel Prensa y luego, el militar Gallino elaboraba las preguntas que debían soportar los Graiver en los camastros de tortura. Lidia Papaleo y su hija estuvieron detenidas en el Puesto Vasco y en otros centro clandestinos de detención hasta el año 1982, cuando fue puesta en libertad tras ser juzgada por un consejo de guerra.11
Relaciones con la dictadura militar
Durante el año 2012, José Ignacio López, periodista del diario La Nación y exvocero del presidente Raúl Alfonsín publicó el libro El hombre de Clarín, en el que revela detalles de la vida pública y privada de Héctor Magnetto. El libro pone de manifiesto que Magnetto se reclinó sobre Jorge Rafael Videla y Orlando Ramón Agosti, quienes no tenían proyecto político propio a futuro y sobre Papel Prensa «creían que se trataba de un proyecto industrial que no se podía interrumpir».16 Por su parte, Lidia Papaleo lleva adelante una causa judicial contra Héctor Magnetto, en la que lo denuncia por sus vínculos un sector de los militares involucrado en la última dictadura cívico-militar, en la que pide aclarar las responsabilidades del CEO del Grupo Clarín en un proceso que «hizo estar presa a toda una familia y también hizo morir y desaparecer gente».17 18
Asociación ilícita
En el año 2012, Héctor Magnetto fue denunciado penalmente por «asociación ilícita» en la ciudad de Córdoba. Carlos Moscatelli, el abogado denunciante, afirmó que Magnetto y las empresas propiedad del Grupo Clarín en Córdoba —el diario La Voz del Interior, Canal 12 y radio Mitre— habían sido cómplices de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar. Moscatelli acusó al CEO de Clarín de «hechos delictivos perpetrados mediante asociación ilícita y de carácter continuado, ya que el accionar de esta banda de delincuentes data de décadas». Y sostiene que esto «fue posible con la colaboración y participación de este grupo que operaba tras la fachada empresarial de un multimedio que fue quien llevó a cabo la tarea de accionar mediáticamente, dando información masiva al pueblo de manera funcional al genocidio, generando propaganda tendiente a sugestionar, atemorizar y equivocar al pueblo en su percepción de la realidad cruenta que acontecía».19 20
Por otra parte, empleados despedidos de Canal 13 y de ARTEAR, dos de los medios de propiedad del Grupo Clarín, ratificaron las denuncias por asociación ilícita y por complicidad con el terrorismo de Estado a Héctor Magnetto, además a Ernestina Herrera de Noble y al expresidente Carlos Menem. Los trabajadores despedidos denunciaron maniobras fraudulentas entre estos últimos (sobre todo en la adquisición de Canal 13 durante la década de los años 1990) y reclamaron indemnizaciones.21 22
Desestabilización del gobierno de Raúl Alfonsín
Durante su mandato presidencial, Raúl Alfonsín (1983-1989) ha sufrido presiones por parte de Héctor Magnetto en el sentido de derogar el Artículo 45 de la Ley Nacional de Radiodifusión promulgada en 1980 durante el Proceso de Reorganización Nacional, que restringía la formación de conglomerados de comunicación e impedía al diario Clarín de realizar la adquisición de radio Mitre. El periodista Jorge Héctor Santos, gerente de Radio Mitre en la década de 1990, cuenta que «Alfonsín no habría cumplido una promesa (la de derogar el artículo en cuestión) y por eso el Magnetto utilizó el diario y la radio que ya tenía para apuntarle hasta derrocarlo. Luego vendría Menem, les daría la derogación deseada y Clarín se quedaría finalmente con Radio Mitre».23 24 Ya en 1987, Alfonsín denunciaba públicamente al diario Clarín, diciendo: «Lean el Clarín, que se especializa en titular de manera definida como si realmente quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino».23 25
No obstante las presiones recibidas, Alfonsín no solo se negó a derogar el Artículo 45, sino que además presentó al Congreso un proyecto de Ley de Radiodifusión que, según el diputado radical Leopoldo Moreau, era «mucho más restrictivo que el actual» en lo que se refiere a la propiedad de medios de comunicación y su concentración.26 27 24 28 En la opinión del diputado, «hay paralelos en la oposición que Clarín muestra contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la sufrida por el ex presidente Raúl Alfonsín durante su gestión. Las batallas de Alfonsín contra la formación de grupos de medios hegemónicos tienen un parangón que hoy libra la democracia para desarmar a esos monopolios, sin afectar la libertad de prensa».24 26 27
Ya para 1989, el último año del mandato de Raúl Alfonsín, la presión ejercida por Héctor Magnetto era muy grande y obligó al entonces presidente a abreviar su mandato y a renunciar en favor de Carlos Menem, quien asumiría así su mandato con meses de antelación. Según Leopoldo Moreau, Alfonsín había pedido que lo apuntalaran para consolidar la democracia, pero Magnetto le contestó que «el obstáculo para apuntalar al Gobierno era la propia figura de Alfonsín». Además, Moreau afirmó que la actual Ley de Medios «no impide la libertad de prensa» y aseguró que «la democracia hoy está fuerte y no puede ser amenazada ni desde el poder estatal ni desde el privado».24 26 27
Papel en el caso Noble Herrera
Artículo principal: Causa Ernestina Herrera de Noble sobre sustracción de bebés.
Estela de Carlotto (titular de las Abuelas de Plaza de Mayo) recordó que el titular del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, le ofreció en su momento decirle de quién eran hijos Marcela y Felipe Noble Herrera si ella le informaba «qué familia había hecho la denuncia» para esclarecer la verdadera identidad de ambos.7
Nos dicen que pidamos disculpas. [...] Disculpas debería pedir el Estado terrorista que borró las huellas de nuestros familiares, [...] quienes utilizan nuestro dolor para hacer oportunismo político. [...] Este delito atroz, permanente, de lesa humanidad, solo podrá cerrarse cuando quienes saben dónde están nuestros nietos tengan la compasión de decirlo.
Estela de Carlotto29
Carlotto denunció que hay una campaña para destruir a los organismos de Derechos Humanos y sentenció: «¡Con las Abuelas no, Clarín!».30 Carlotto también instó a «luchar contra los Magnetto que nos robaron los nietos y nos quieren seguir robando [...] Los señores de la Justicia son parte de este pueblo y no deben tardar en resolver
problemas. Que se apuren en poner en órbita leyes como ésta ―en referencia a la Ley de medios aprobada por el Congreso en el 2009― para poder informar y no desinformar».31
Denuncia por adopción irregular
Está registrada en un juzgado federal la acusación de que, durante los primeros años tras el fin de la última dictadura cívico-militar en Argentina, Héctor Magnetto ha adoptado una niña mediante un trámite irregular. La asistente social María Felicitas Elías, quien actuó como perito en la causa, comenta que, según el relato que consta en el proceso, el señor Magnetto había declarado que se encontraba paseando con su esposa un domingo invernal, cerca de las 10 de la mañana por la Avenida Pavón, en Lanús. Pararon en un semáforo y una señora les tocó el vidrio del auto y les preguntó si le podían cuidar a la hija porque tenía un problema. Aparentemente, ellos aceptaron y, como después de 15 días la madre no apareció, se presentaron ante la jueza Marta Delia Pons a contarle la «enorme preocupación» que tenían por la menor y la pidieron en guarda. «El relato sonaba al cuento de la canastita», afirmó Felicitas Elías. La asistente social evaluó que el relato serviría para ejemplificar lo que era un modo de operar del juzgado en ese entonces y mientras la magistrada Pons estuvo a cargo, hasta 1984.32 33 34 «Esta chica es actualmente su hija. Se hizo la guarda y luego la adopción en en el juzgado de la jueza Pons, en la Capital, donde vivía el matrimonio».35 36 37
La relación de Magnetto con gente vinculada al aparato judicial que ejerció durante el gobierno cívico-militar se destaca en la investigación llevada a cabo por Felicitas Elías. De esta investigación se desprende que Marta Pons, la jueza a la que Magnetto acudió para realizar la adopción, era radicalmente contraria a la devolución de hijos de detenidos desaparecidos a sus respectivos familiares. Pons había declarado, durante una reunión con Abuelas de Plaza de Mayo que «[...] personalmente, estoy convencida de que eran terroristas. Para mí, terrorista es sinónimo de asesino. Y a los asesinos, yo no pienso devolverles los hijos. Porque no sería justo hacerlo. Porque no sabrían criarlos y porque no tienen derecho, tampoco, a criarlos».33 38 Esta magistrada fue jueza de menores durante la dictadura cívico-militar, tenía contacto con el entonces jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires Ramón Camps y llegó a destruir, delante de testigos, el documento de identidad de un bebé de nueve meses con síndrome de Down que había sido llevado al juzgado por un policía, luego que sus padres fueran secuestrados. Aunque Pons tenía los medios para encontrar los parientes biológicos del niño, lo envió a un hospital de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, donde la criatura murió a los pocos meses en soledad.32 33 39 Esta jueza renunció para jubilarse en 1984, tras haberle otorgado la adopción a Magnetto, y murió diez años después.40
En su testimonio al juez Daniel Rafecas, Felicitas Elías ha declarado que no solo le ha tocado actuar en el caso de adopción por parte de Héctor Magnetto y en el del niño con síndrome de down que fue derivado y que luego falleció en un hospital de La Plata, sino en mucho otros casos, ya que trabajaba en el juzgado de la doctora Pons. Para demostrar el modo de operar de dicha jueza, citó el caso de los hijos de Ramírez, tres niños que fueron derivados al juzgado luego de que su mamá fuera asesinada por militares y su papá fuera apresado, durante el Proceso de Reorganización Nacional. «Los pedía una tía paterna, la visité y redacté un informe a favor de darle la guarda, pero la jueza me llamó a su despacho y me dijo que no era lo que esperaba, que eran hijos de un paraguayo montonero que había desafiado la Constitución Nacional y no merecía recuperarlos. Los niños fueron finalmente enviados al Hogar de Belén, un internado donde la mayor sufrió abusos sexuales y recién pudieron reunirse con su padre en Suecia, donde se había exiliado, con el retorno de la democracia», relató Felicitas Elías al juez Rafecas.