Cuando las personas envejecen, muchos creen que solo merecen un trozo de comida y quizás alguna consulta al médico. Se puede incluso pensar que dejan de ser personas y que por ello no necesitan afecto, juegos, cuidados, amor y es así que se les transforma en seres desvitalizadas a los que nadie se les acerca para darles algún remedio.
Pero yo amo a mis abuelos, porque ellos estuvieron cuando mis padres trabajaron, y yo enfermito con fiebre, sentía las caricias de los dos consolándome sin descanso.
En la vejez una de las cosas que más hace daño es sentirse un estorbo, y por nada del mundo voy a dejar de cuidarlos. Ellos ya sienten que "las cuentas pendientes" han sido pagas y que solo les queda el momento de partir en paz, por eso los admiro y los amo tanto.Los pleitos añejos sólo les traerían angustias que ya no deseo que pasen, porque fueron siempre parte de mi vida, los primeros que me acunaron al nacer para que mamá descansara, para que se recuperara después de darme a luz y su amor hasta el día de sus partidas, serán un ejemplo para mí.
Estudio al lado de su cama, no perdiéndoles la vista a la mínima necesidad.
Ellos hasta último momento, tuvieron vidas enriquecidas, activas, no paraban nunca y siempre estaban ahí, para darme el espaldarazo que necesitaba.
¿Cómo no amarlos, si me dieron más de lo que necesitaba a mi alma?
Hablé con mis padres acerca de los planes que tienen después que hayan partido... Sé que suena horrible, pero era necesario hacerlo... El mayor deseo de ellos, es morir juntos, y junto a nosotros... Eso sí, les pedí a ellos: no dejaré que los tiren a un geriatrico como si fueran descartables. Los amo demasiado y si tengo que dejar un año de mi vida en la Facultad, lo haré conciente de haber saldado mi deuda de amor.
Ellos fueron independientes de nosotros, hasta que al abuelo el Alzheimer le ganó la partida, y la abuela quedó postrada por una emiplejia. Trabajaron hasta la edad en que la jubilación forzosa los dejó a un lado del sistema, cuando querían dar mucho más. Abuelo podía seguir conduciendo y lo hizo hasta que le comenzaron a temblar las manos. Abuela fue profesora de geografía y después daba clases particulares en la casa , hasta que le sobrevino ese mal al ver enfermo al abuelito.
Hoy, estoy al lado de ellos todas las horas que puedo, estudiando medicina para poder en un mañana, convertirme en un gerontólogo capacitado, en honor a ellos.
Y pregunto a tantos nietos que hay en éste medio...
¿Estás haciendo algo bueno por tus abuelos? Si fueron los mejores cómplices durante toda tu vida, te aconsejo que no les abandones... Mírame a mí, al lado de ambos...
No puedo asumir que se vayan pronto, pero sé que pronto así será.. Pero solo le pido al Padre Altísimo, estar en el ultimo suspiro de ambos...
Pero yo amo a mis abuelos, porque ellos estuvieron cuando mis padres trabajaron, y yo enfermito con fiebre, sentía las caricias de los dos consolándome sin descanso.
En la vejez una de las cosas que más hace daño es sentirse un estorbo, y por nada del mundo voy a dejar de cuidarlos. Ellos ya sienten que "las cuentas pendientes" han sido pagas y que solo les queda el momento de partir en paz, por eso los admiro y los amo tanto.Los pleitos añejos sólo les traerían angustias que ya no deseo que pasen, porque fueron siempre parte de mi vida, los primeros que me acunaron al nacer para que mamá descansara, para que se recuperara después de darme a luz y su amor hasta el día de sus partidas, serán un ejemplo para mí.
Estudio al lado de su cama, no perdiéndoles la vista a la mínima necesidad.
Ellos hasta último momento, tuvieron vidas enriquecidas, activas, no paraban nunca y siempre estaban ahí, para darme el espaldarazo que necesitaba.
¿Cómo no amarlos, si me dieron más de lo que necesitaba a mi alma?
Hablé con mis padres acerca de los planes que tienen después que hayan partido... Sé que suena horrible, pero era necesario hacerlo... El mayor deseo de ellos, es morir juntos, y junto a nosotros... Eso sí, les pedí a ellos: no dejaré que los tiren a un geriatrico como si fueran descartables. Los amo demasiado y si tengo que dejar un año de mi vida en la Facultad, lo haré conciente de haber saldado mi deuda de amor.
Ellos fueron independientes de nosotros, hasta que al abuelo el Alzheimer le ganó la partida, y la abuela quedó postrada por una emiplejia. Trabajaron hasta la edad en que la jubilación forzosa los dejó a un lado del sistema, cuando querían dar mucho más. Abuelo podía seguir conduciendo y lo hizo hasta que le comenzaron a temblar las manos. Abuela fue profesora de geografía y después daba clases particulares en la casa , hasta que le sobrevino ese mal al ver enfermo al abuelito.
Hoy, estoy al lado de ellos todas las horas que puedo, estudiando medicina para poder en un mañana, convertirme en un gerontólogo capacitado, en honor a ellos.
Y pregunto a tantos nietos que hay en éste medio...
¿Estás haciendo algo bueno por tus abuelos? Si fueron los mejores cómplices durante toda tu vida, te aconsejo que no les abandones... Mírame a mí, al lado de ambos...
No puedo asumir que se vayan pronto, pero sé que pronto así será.. Pero solo le pido al Padre Altísimo, estar en el ultimo suspiro de ambos...