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La Iglesia construyó la civilización occidental




La Iglesia católica, como institución y desde la actividad de sus miembros (en grupo o en particular), ha establecido continuas relaciones con el mundo de la ciencia, sea al impulsar algunos estudios, sea al advertir de eventuales peligros. Conocer la historia de las relaciones entre la Iglesia católica y la ciencia resulta de interés en el mundo contemporáneo, para comprender en qué sentido la Iglesia haya colaborado u obstaculizado la investigación en el mundo científico.



I. PREJUICIO HISTÓRICO

-Muchos sólo conocen las “partes oscuras” de la Historia de la Iglesia.
-Los historiadores actuales ya no ven la Edad Media como un período oscuro (R. Pernaud, Enciclopedia Encarta, etc).



Los primeros cristianos no temían defender su fe contra los paganos utilizando la razón. Entre los escritores critianos conocidos como apologistas se destacan san Justino, san Ireneo de Lyon, san Hipólito de Roma, Novaciano, Tertuliano; formando la Escuela de Alejandría, Orígenes —el padre de la Teología—, san Panteno, san Cipriano y san Clemente; y, de la Escuela de Antioquía, san Luciano. Otros, como Taciano proclamaban la falta de utilidad de la cultura pagana.


San Agustín sostenía que la Biblia no tiene ninguna autoridad en temas científicos: ”El Espíritu de Dios que hablaba por medio de los autores sagrados, no quiso enseñar a los hombres estas cosas (de astronomía) que no reportan utilidad alguna para la vida eterna” (De Genesi ad literam o De la interpretación literal del Génesis, 2:9).


Según los científicos Roger Penrose y Paul Davies, San Agustín tuvo una «intuición genial» acerca de la relación espacio-tiempo, adelantándose 1500 años a Albert Einstein y a la Teoría de la Relatividad cuando Agustín afirma que el universo no nació en el tiempo sino con el tiempo, que el tiempo y el universo surgieron a la vez.


Agustín, quien tuvo contacto con las ideas del evolucionismo de Anaximandro, sugirió en su obra La ciudad de Dios que Dios pudo servirse de seres inferiores para crear al hombre al infundirle el alma, defendía la idea de que a pesar de la existencia de un Dios no todos los organismos y lo inerte salían de Él, sino que algunos sufrían variaciones evolutivas en tiempos históricos a partir de creaciones de Dios.




II. IMPORTANCIA DE LOS MONASTERIOS


Se copian grandes obras de la antigüedad clásica (griega y romana) y preservan de destrucción de pueblos bárbaros del norte.

Miles de monasterios benedictinos (Avances en):

-Agricultura, roturación y desarrollo de la tierra.
-Introdujeron en las poblaciones locales importantes técnicas, como la crianza de ganado, la fabricación de queso, la gestión del agua y la apicultura.


Cistircienses:

1098 en Citeaux (lat. Cistercium), Francia, por un grupo de monjes benedictinos bajo la dirección de san Roberto de Molesme

En 1113, san Bernardo de Claraval ingresó en el noviciado de Citeaux; en 1115 fue el abad fundador de Claraval (Clairvaux).

En 1153: más de 300 monasterios cistercienses. A finales de la edad media, la orden contaba con más de 700 abadías.

Contribuciones:

renovación espiritual
copias de obras, hidráulica y la metalurgia

métodos de producción, distribución y venta de granos y de lana.

Responsables de la expansión de la arquitectura gótica por toda Europa.



Abadía de Fountains, Gran Bretaña 1132
Románico





III. ESCUELAS Y UNIVERSIDADES

Fe y razón en la Edad Media

Caída de Roma (476): crisis cultural: el saber en monasterios

Boecio (+525),Casiodoro (+570)

Quadrivium: Aritmética, Astronomía, Geometría y Música

Trivium: Gramática, Retórica y Lógica.

S. Isidoro de Sevilla (+636): Transmisor del saber clásico
Gran Enciclopedia, llamada Etimologías (XX Libros): Retórica, Matemáticas, Medicina, Leyes, Dios, el hombre, metales, etc.

Renacimiento Carolingio: Rábano Mauro y Alcuino de York (VIII-IX)

Educación por toda Europa
Escuelas episcopales y monacales


La Escuela de Chartres

El fundador de la Escuela fue el abad Fulberto, discipulo de Gerberto de Aurillac, quien a su vez fue el producto de la reforma educativa que iniciara Alcuino en el reinado de Carlomagno.

Thierry de Chartres sostenía que los cuerpos celestes como planetas y cometas, estaban constituidos de los mismos materiales con lo que estaba construida la Tierra, y no como sostenían los pensadores clásicos, que los cuerpos celestes debían estar compuestos de una "materia divina" o hasta "tener alma".


En el Siglo XII el uso de la lógica empírica de la tradición de los filósofos presocráticos fue rescatada por los pensadores del medioevo.

Entre los nombres a mencionar:

Gerberto de Aurillac, mejor conocido como Silvestre II
Alberto Magno
Roberto Grosseteste:

Grosseteste fundó el Escuela de Oxford, un grupo de académicos medievales de la universidad de Oxford, ligados a la orden franciscana, dentro del marco de la escolástica tardía. Dedicados a varias ramas del saber, como la filosofía y la teología, son especialmente conocidos por sus aportes en lógica, matemática y física. Durante el siglo XIV introdujeron la interpretación matemática en la física aristotélica, y propusieron cuestiones y problemas nuevos, adelantándose a los que trató con mayor propiedad la ciencia moderna. Además de Gosseteste, el grupo estaba conformado por Roger Bacon, Juan Duns Scoto, Guillermo de Ockham, Tomás de York, John Peckham y Ricardo de Mediavilla.


En el Siglo XI Anselmo de Canterbury sostenía que Dios actúa mediante un poder absoluto o potentia absoluta y un poder ordenado o potentia ordinata; si bien Dios tiene un poder absoluto y puede hacer de una piedra un elfo, iría en contra de la misma dignidad de Dios hacer del mundo un caos. Dios rige al mundo a través del orden y de leyes que Él mismo creó. De esta manera tiene sentido en hablar de milagros; un milagro es un suceso que — por designio de Dios— rompe con las leyes de la física y si el mundo fuese caótico no podríamos distinguir un milagro de algo que no lo es. Esta idea sería retomada y trabajada siglos después por Juan Duns Scoto


Guy de Chauliac es considerado como el padre de la cirugía moderna. El Papa Juan XXI también hizo grandes aportes a la medicina.

En la astronomía se destacó Johann Müller Regiomontano, obispo de la Iglesia Católica y discípulo del cardenal Basilio Besarión, un erudito griego emigrado a Occidente luego de la caída de Constantinopla.

Poco antes del cataclismo apocalíptico de la Peste Negra un grupo de matemáticos relacionados con el Merton College y conocidos como los Calculadores de Oxford se abocaron a la tarea de tomar un acercamiento lógico-matemático a los problemas filosóficos. Este grupo, compuesto por Thomas Bradwardine, William Heytesbury, Richard Swineshead y John Dumbleton. su labor cientíifica se basó en las investigaciones previas de Walter Burley y Gerardo de Bruselas.




Primeras Universidades (S.XIII): 14

A partir de escuelas catedralicias Inicialmente para clérigos; se amplían a laicos:

Studium Generale
París, Bolonia, Salamanca, Oxford, Cambridge:
1215: El Legado Pontificio da Estatutos a la Universidad de París
1255: Alejandro IV confirma la Universidad de Salamanca

La Iglesia fundó las primeras universidades. Estableció así las bases para el gran avance humano y cultural de Europa. Esto ocurrió en la época que hoy se quiere denominar peyorativamente como la "Edad Media". La Iglesia siempre ha favorecido el estudio de las ciencias y las artes. La razón y la fe, lejos de ser contradictorias, se complementan.

Siglo IX: Escuelas monásticas. En los monasterios surgieron escuelas que tuvieron gran influencia en Europa. Aunque se establecieron principalmente para la formación de los monjes, acogían también a estudiantes externos.

Siglo XI: Escuelas episcopales. Los obispos fundaron centros de educación en las ciudades cerca de sus catedrales. Estos centros ofrecían la mas avanzada educación disponible.

Siglo XII: Surgen centros docentes bajo el amparo directo de los Papas y Reyes. Estos centros acogen estudiantes de diferentes nacionalidades. Aquellos centros que desarrollaron la capacidad de ofrecer estudios en las diversas disciplinas y de otorgar títulos universalmente reconocidos, se convirtieron en las primeras universidades. La gran mayoría de estas antiguas universidades fueron fundadas por la Iglesia con la aprobación del Papa.

La primera escuela general en otorgar licencias y así convertirse en universidad fue la de Bolonia en 1158 la cual tiene sus orígenes en la fusión de la escuela episcopal y la escuela monacal camaldulense de San Félix. La segunda y la que obtuvo mayor fama fue la Sorbona de París que procede de la escuela episcopal de Notre Dame. Allí fueron a estudiar muchos grandes santos como San Ignacio y San Francisco Javier (españoles) y Sto. Tomas de Aquino (Italiano).


El documento mas antiguo que contiene la palabra UNIVERSITAS utilizada para un centro de estudio es una carta del papa Inocencio III al Estudio General de París.


La Universidad de Oxford en Inglaterra procede de una escuela monacal organizada como universidad por estudiantes de la Sorbona de París. Fue abalada por el Papa Inocencio IV en 1254.






Universidad de Bolonia
Facultad de Derecho (S. XI)
Estatutos: 1317
Sala de estudio de Anatomía


París, Bolonia, Oxford, Cambridge y Salamanca.

El Papado siguió apoyando:
En la época de la Reforma, 81 universidades habían recibido el reconocimiento papal.



Universidad de Cambridge
Inglaterra, S. XIII




Universidad de Oxford (S. XIII)
Influencia de dominicos, franciscanos, carmelitas y agustinos



IV. LA IGLESIA Y LA CIENCIA


San Alberto Magno
(1200-1280)
Teólogo y filósofo alemán
Experto en Ciencias Naturales




Alfred North Whitehead (filósofo y matemático inglés, 1925) declaró:
“la ciencia surgió en Europa debido a la fe en la posibilidad de la ciencia, a su vez derivada de la teología medieval”.


Robert Grosseteste o Greathead (c. 1175-1253),
obispo franciscano y erudito inglés. Primero en escribir pasos para realizar experimento científico.




S. Tomás de Aquino (1224-1274)

Síntesis de filosofía griega, árabe y fe cristiana. Armonía pacífica entre fe y razón

El pensamiento de Aquino partía de la superioridad de las verdades de la fe, sin embargo, ello no le impidió presentar a la filosofía como un modo de conocimiento plenamente autónomo capaz de por un lado, concordar armónicamente con la teología, y por el otro, de tratar de forma independiente los más diversos aspectos de la realidad.

Se puede analizar su pensamiento de acuerdo a dos etapas:

Primera (1245–1259). En este período predominan las influencias de Platón (Avicena y Alberto Magno) y las neoplatónicas (Agustín de Hipona y el Pseudo Dionisio).

Entre las obras más importantes de esta etapa podemos destacar: los comentarios a las obras de Pedro Lombardo, Boecio (Sobre la Trinidad), el opúsculo titulado De ente et essentia y el libro primero de la Suma contra Gentiles. La función de esta obra era servir de apoyo a los predicadores que tenían que discutir con judíos y musulmanes, valiéndose de argumentos racionales y filosóficos sin tener que basarse sólo en la fe.

Segunda (1259–1273). Sin cambiar su pensamiento precedente, domina en el filósofo el pensamiento aristotélico, logrando una síntesis entre platonismo y aristotelismo. Así comenta ampliamente la Ética a Nicómaco.
En este momento la universidad de París atraviesa un momento de gran inestabilidad que se manifiesta en la pugna entre franciscanos, de orientación agustiniana, y los dominicos, con fuertes influencias aristotélicas.

Tomás de Aquino realiza en esta etapa toda una síntesis de los problemas filosóficos más discutidos (fe–razón, creación, política). Entre sus obras podemos destacar: finaliza la Suma contra los gentiles, cuestiones disputadas sobre el mal, sobre el alma, opúsculos contra los averroístas, como De aeternitate mundi y el De unitate intellectus.

La obra más importante de Tomás de Aquino es la Summa Theologiae (1265–1272), en la que logra una sistematización entre teología y filosofía.



PRIMER CENTRO DE MATEMÁTICAS AVANZADAS
:


Geometría y aritmética le deben mucho a jesuitas del s.XVII que se adelantaron al mismísimo Newton. La ciudad de Amberes en Bélgica tuvo el honor de ver cómo su colegio superior, regentado por los jesuitas, se convertía en el primer centro superior de enseñanza de matemáticas de Europa.

Muchos otros colegios habían sido los cimientos de las Universidades; pero el colegio de Amberes evolucionó hasta convertirse, no en una Universidad más, sino en un prototipo de lo que hoy conocemos como Centros de Investigaciones Avanzadas. Un Centro de Investigaciones Avanzadas es una institución especializada en el estudio avanzado de una materia; para ello se concentra en reunir a los mejores especialistas del mundo para que trabajen juntos. Eso hizo la Iglesia en la Escuela de Matemáticas de Amberes en el s.XVII.


Luego del descubrimiento de América en 1492, llegaron al nuevo mundo españoles de todos los niveles culturales, incluyendo sacerdotes y laicos con formación universitaria. Las primeras universidades fundadas entonces son la Universidad Autónoma de Santo Domingo en La República Dominicana (1538), la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima (1551) y la Universidad Nacional Autónoma de México (1551)



LA PONTIFICIA ACADEMIA DE LAS CIENCIAS
:


La primera asociación científica del mundo fue promovida por la Iglesia. La Pontificia Academia de las Ciencias fue fundada en 1603 y en el 2003 cumplio 400 años. Quizá muchos de nosotros no sabíamos que Galileo Galilei (uno de los más grandes científicos que revolucionaron la ciencia moderna con sus teorías heliocéntricas) fue miembro de esta Academia de las Ciencias. Es más, gracias al apoyo que recibió de ella pudo financiar la mayoría de sus obras científicas.

Otro gran ejemplo es el sacerdote católico belga, George Lemaître, que propuso la teoría del Big-Bang (la gran explosión) como una posible explicación del origen temporal del universo. Esta teoría, hoy en día, es examinada con gran interés por los científicos por los recientes descubrimientos acerca de un eco en el universo que podría ser el resulatado de esta gran explosión.

El interés que ha tenido la Iglesia por los avances científicos se ha incrementado de manera notable desde el siglo pasado. La ciencia está, cada vez más, al alcance de más personas y afecta diariamente nuestras vidas. La Iglesia es consciente de ello y ha motivado a buscar el mayor desarrollo científico para mejorar la vida de las personas. No se puede oponer a la ciencia cuando ésta busca la verdad, pues el mismo Cristo nos ha mandado que enseñemos la verdad al mundo entero. De esta necesidad de buscar la verdad surge la Academia de las Ciencias.


La Pontificia Academia de las Ciencias ha afrontado muchos de los problemas que afectan al mundo actual: el origen del universo, el cáncer, el problema del agua, la ecología y el medio ambiente, el uso de los recursos naturales, la energía, el problema del hambre en el mundo y las nuevas técnicas para mejorar el cultivo de la tierra. También ha estudiado los grandes interrogantes de la vida humana: investigaciones sobre el cerebro del hombre, el problema de la muerte y los transplantes de órganos, el genoma humano, etc. Es interesante ver que los Papas, especialmente desde Benedicto XV hasta Juan Pablo II, han apoyado mucho a la Academia de las Ciencias.


La prioridad de una ciencia por la paz se intensifica a partir de los descubrimientos del miembro de la Academia de las Ciencias Max Planck (físico alemán que ha revolucionado la física moderna que recibió el Premio Nobel de física en 1918) sobre la teoría cuántica. Estos estudios se utilizaron para el desarrollo de la energía atómica. Max Plank, amigo del Papa Pío XII, en 1943 mencionaba al Papa los riesgos de la fusión atómica en la utilización de armas nucleares. Poco después se verían los efectos devastadores de una ciencia utilizada para la guerra como en el caso del uso de las bombas atómicas durante la segunda guerra mundial.

La Pontificia Academia de las Ciencias sigue investigando y promoviendo la ciencia en favor del hombre. La Iglesia no está, de ningún modo, en contra de la ciencia que busca la verdad y respeta la dignidad de la persona humana, sino que ve en ella un camino para un mejor desarrollo del hombre y del mundo.





LOS JESUITAS EN EUROPA


Jesuitas como Cristóforo Clavio, Scheiner, Kirchner, Boscovich, fueron geniales científicos y maestros de varias generaciones de hombres de ciencia. La expansión de la cultura y la educación a amplios sectores de la sociedad no fue un logro de la Revolución Francesa ni de la Ilustración.

En los siglos XVI y XVII surgen institutos religiosos especialmente consagrados a la enseñanza: elemental y universitaria, religiosa y profana, nada les es ajeno.

La enseñanza para todos fue una iniciativa de la Iglesia. En esta época florecen :

la Congregación del Oratorio (1613),

la Congregación de las Escuelas Pías, los escolapios, fundada por San José de Calasanz (1600),

las Escuelas Cristianas de San Juan Bautista de la Salle,

los lasallistas, (finales del XVII)

y, por encima de todas ellas, la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en 1540.

Es especialmente significativo el nacimiento de la Compañía de Jesús. La nueva Orden se origina en base a un grupo de compañeros universitarios de Ignacio, formados todos en la Universidad de París. Atienden a las nuevas vocaciones en residencias universitarias cercanas a los centros docentes: París, Padua, Coimbra, Lovaina, Colonia, Valencia entre los años 1540 y 1544. No tardaron en impartirse clases en esos centros y, a petición del pueblo de Gandía, Ignacio y Francisco de Borja acceden a abrir el colegio de esa ciudad a todos los alumnos, fueran jesuitas o no.

En sólo tres años este centro obtuvo privilegios análogos a universidades como Salamanca y París, que contaban ya con más de tres siglos de existencia.

A finales de siglo los jesuitas ya contaban con 245 colegios. Uno de los colegios de los jesuitas que se hizo más famoso en el mundo entero fue el de La Flèche, en Francia. En un solo año alcanzó el millar de alumnos, entre los que se encontraba un joven débil y enfermizo que estudiaría allí entre 1604 y 1612, llamado Descartes.

Los padres jesuitas eran muy comprensivos con René Descartes y, entre otras licencias, le permitían dormir siempre una hora más que a sus compañeros. El mismo Descartes afirma: “estudié en La Flèche, que conceptúo uno de los más aventajados centros de enseñanza que tiene hoy Europa”. Tuvo como compañero de estudios al que sería un prestigioso físico y matemático: Mersenne.

Por las aulas de los centros de los jesuitas fueron pasando alumnos que figurarían en un lugar destacado de la historia de la ciencia:

los matemáticos Ceva, Montuela y Bragelogne;

los astrónomos Cassini, Lalande, y Wendelin;

los físicos Torricelli, Bossut, Réamur y Mut;

el biólogo Spallanzani

y los naturalistas Leclerc Bufón, Monet de Lamarck, Gratiolet, Pitto de Tournefort, Cavanilles…

Algun otro profesor jesuita destacado:

El padre Christóforo Scheiner descubrió las manchas solares antes que Galileo (en enero de 1612; Galileo las descubrió en marzo; aunuqe es verdad que -sin saberlo ellos- se les había adelantado el astrónomo y pastor luterano David Fabricius en junio de 1611). Además fabricó el primer telescopio terrestre y realizó estudios sobre el ojo publicando "Oculus", obra en que describe correctamente que es en la retina donde se percibe la luz.

El padre Atanasius Kirchner (o Kircher), cuyo afán investigador le empujó a deslizarse por el interior del cráter del Vesubio, es el creador de la Geología Moderna. Polifacético descubridor, investigador del mundo oriental y de la medicina, fue el primero en defender que las enfermedades eran causadas por microorganismos.

Rudjer Joseph Boscovich, jesuita, físico, astrónomo, matemático, filósofo, diplomático y poeta, cuyo trabajo influyó en personajes de la talla de Laplace, Gauss, Euler y Jacobi, es considerado el precursor de la teoría atómica e incluso esbozó algunas ideas de la teoría de la relatividad.


Un apartado especial es la relación que mantuvieron los jesuitas con el astrónomo luterano Johannes Kepler. Diez años antes de que Galileo defendiera la Teoría heliocéntrica, Johannes Kepler publicó una obra que defendía y ampliaba la teoría heliocéntrica de Copérnico. La posición de Kepler en relación a la defensa del heliocentrismo encontró el rechazo de sus colegas protestantes pero obtuvo una buena recepción entre algunos jesuitas de buena reputación por sus logros científicos.

Cuando Kepler se halló en dificultades económicas tales que no poseía un telescopio para poder continuar con sus observaciones, el jesuita Paul Goldin le pidió a otro hermano jesuita, el padre Niccolo Zucchi a que le donara un telescopio a Kepler (en 1616, Zucchi había diseñado el primer telescopio de reflexión cóncavo).

Cuando Kepler sostuvo que los planetas giran alrededor del Sol no en órbitas circulares sino elípticas, fue el astrónomo Giovanni Cassini quien confirmó lo sostenido por Kepler, realizando observaciones en la Basílica de San Petronio.

Cuando Kepler fue expulsado por los luteranos de la Universidad de Tubingen en 1596 y excomulgado por el obispo luterano de Linz, fueron los jesuitas los que le dieron asilo y protección. Los jesuitas intecedieron ante el emperador para que Kepler no fuera expulsado de la universidad de Graz, cuando el emperador ordenó la expulsión de todos sus súbditos que no fuesen católicos.




Los jesuitas participaron en el diseño de los primeros telescopios


El sacerdote jesuita Angelo Secchi fue uno de los pioneros de la espectroscopia estelar, un sistema para estudiar a distancia la composición química de los astros. Basándose en sus observaciones, propuso un sistema de catalogación de estrellas en cuatro tipos. Asimismo hizo importantes estudios sobre el Sol.

El sacerdote jesuita Ruđer Bošković ha sido llamado como el "padre de la moderna teoría atómica".

Los jesuitas Tomás Falkner y Florián Paucke realizaron estudios etnográficos en América del Sur y Falkner descubrió el primer fósil de un megaterio.

El sacerdote jesuita José de Acosta fue un naturalista español que recogió gran cantidad de información sobre la flora y la fauna de América. Las obras de Acosta fueron leídas por el naturalista alemán Alexander von Humboldt. Acosta propuso que las especies americanas evolucionaron de otras especies provenientes de Europa; si bien la idea de que las especies americanas proviniesen de Europa es errónea, propuso la idea de la evolución de las especies 300 años antes que lo hiciera Charles Darwin y también propuso que estas especies se adaptaban al medio que la circundaban.


Un importante centro de investigación astronómica fue el Observatorio de Viena siendo uno de sus directores el prestigioso astrónomo Maximilian Hell. Su sucesor fue el jesuita Franz de Paula Triesnecker; en la Luna el Cráter Triesnecker lleva su nombre.


Cabe destacar que treinta y seis cráteres de la Luna llevan los nombres de matemáticos y científicos jesuitas.

A manera de guia, a los nombres ya mencionados, se pueden citar los nombres los siguientes sacerdotes jesuitas dedicados a la ciencia:

François d'Aguilon: físico y matemático belga que se especializó en óptica.

Michał Boym: misionero polaco que fue destinado a China y que se destacó por sus trabajos botánica y zoología.

Pierre Teilhard de Chardin (1881–1955), paleontólogo y filósofo francés que participó del descubrimiento del Hombre de Pekín.

Ignacije Szentmartony

André Tacquet

Theodor Wulf

Giovanni Battista Zupi

Valentin Stansel




Derecho


La Iglesia ha hecho grandes contribuciones al Derecho. Fue en la Escuela de Salamanca en donde se establecieron las bases de los Derechos humanos. Fueron precisamente los profesores de la Escuela de Salamanca como Francisco de Vitoria los que defendieron los derechos de los americanos que se debatieron en la reunión conocida como la Junta de Valladolid.

Muchos siglos atrás, ya San Agustín como Ratramno de Corbie elucubraban acerca de si los hombres con cabeza de perro o cinocéfalos existían, y si de ser así, eran descendientes de Adán y por lo tanto humanos y por ende si la Iglesia tenía la obligación de evangelizarlos. Agustín decía que quizás los cinocéfalos no existían y de ser así, debían ser mortales y racionales para ser considerados humanos.

Nicolás de Cusa elucubró acerca de la existencias de otros planetas y de la existencia de extraterrestres.

Como seres humanos, a los aborígenes de América se le reconocieron los tres derechos fundamentales de todo ser humano: la vida, la libertad y la propiedad.

Es de destacar que esta tradición de defensa de los Derechos Humanos se plasmó siglos después con Peter Benenson, abogado inglés militante de izquierda que luego de haberse convertido al catolicismo funda Amnistía Internacional.





Teoría del Big Bang



Georges Lemaitre.

El modelo de la Teoría del Big Bang es la teoría cosmológica actalmente aceptada por la comunidad científica y que trata del origen y temprano desarrollo del Universo, fue propuesta por primera vez por el sacerdote belga Georges Lemaitre, astrónomo y profesor de física en la Universidad de Lovaina. Lemaitre fue uno de los primeros en aplicar la Teorísa de la Relatividad en la cosmología. Lemaitre teorizó en los años veinte que el Universo comenzó como un punto geométrico al que llamó el "átomo primordial", que estalló y que aún sige expandiéndose.




El Evolucionismo


La única condena contra la Teoría de la Evolución fue hecha por el Concilio de Obispos de Alemania de 1860. Pío IX no realizó una condena explícita a la evolución ni en la Quanta cura ni en el Syllabus. La Comisión Bíblica en 1909 sostuvo que no se ha de buscar rigor científico en el Libro del Génesis en cuanto a la Creación del mundo.


La posición de la Iglesia fue cauta. La Iglesia advirtió y sancionó solo a unos pocos eclesiáticos que adhirieron a la Teoría de la Evolución, entre ellos el dominico Marie-Dalmace Leroy, el sacerdote americano John Augustine Zahm, el sacerdote italiano Raffaello Caverni, el obispo italiano Geremia Bonomelli y el obispo John Hedley. El biólogo británico George Jackson Mivart fue excomulgado por la Iglesia pero esto no tuvo que ver en nada por ser Mivart adherente al evolucionismo.

En España, entre los adherentes al evolucionismo se puede mencionar al cardenal Ceferino González y el teólogo místico y biólogo Juan Tomás González de Arintero




Medicina


Algunos medicos que se destacan:

Constantino el Africano (1010-1087), de la Escuela de Salerno

Ruggero Frugardi, de la Escuela de Salerno, quien fue el autor del primer tratado de cirugía de Europa medieval, la "Practica chirurgiae"

Henri de Mondeville (1260-1320), de la Escuela de Montpellier

Guy de Chauliac (1290-1368) de la Escuela de Montpellier

Teodorico Borgognoni (1206-1298), de la Escuela de Bolonia

Guglielmo de Saliceto (1210-1278)

Lanfranco de Milán (1240-1306)




Esfericidad de la Tierra


Basilio el Grande y San Agustín daban por hecho que la Tierra era esférica, aunque para ellos el tema era irrelevante (San Agustín sostenía que era imposible que hubieran seres humanos habitando en la antípodas de la Tierra). Lactancio y Cosmas Indicopleustes sostuvieron la teoría de la Tierra Plana. En el Siglo VIII, Beda el Venerable defendía la esfericidad de la Tierra y de allí en más todos los pensadores eclesiásticos sostuvieron la teoría de la Tierra con forma esférica

Vida en otros planetas


El obispo Étienne Tempier sostenía que, al contrario que Aristóteles, Dios pudo haber creado más mundos. Nicolás Oresme, obispo de Lisieux estuvo de acuerdo con la posible existencia de una multiplicidad de mundos a través del tiempo o separado por el espacio. El cardenal Nicolás de Cusa consideró como posible la existencia de vida en la Luna y en el Sol.





LA IGLESIA Y EL ARTE















Actualidad


Durante los siglos XIX y XX científicos católicos han hecho grandes aportes a la ciencia. Luis Pasteur, Alexander Fleming, Madame Curie, Enrico Fermi, Guillermo Marconi y Alexander Fleming fueron católicos practicantes. Jérôme Lejeune descubridor del síndrome de Down resignó el Premio Nobel por su postura en defensa a la vida.

Entre los nombres a destacar se halla el del jesuita americano George Coyne. Entre los representantes de la nueva generación de sacerdotes dedicados a la ciencia se puede mencionar al jesuita americano Guy Consolmagno, el jesuita español Manuel Carreira y al jesuita argentino José Gabriel Funes.

En noviembre de 2009 se realiza la primera Conferencia de Astrobiología en la Academia Pontificia de las Ciencias y la conferencia fue organizada por el padre José Gabriel Funes. Uno de los conferencistas el profesor Chris Impey de la Universidad de Arizona dijo:

Este diálogo y los resultados de la ciencia están siendo presentados en la casa del Papa, está ocurriendo en el corazón de la Iglesia Católica. La receptividad de la información es la cosa más importante.




Relación de la Iglesia con la Revolución científica


En 1875 el químico e Historiador John William Draper escribió un obra titulada Historia de los conflictos entre la Religión y la Ciencia en donde se presentaba a la Iglesia Católica como enemiga de la ciencia. La obra fue refutada y criticada por anticatólica por Tomás de la Cámara, Miguel Mir y Marcelino Menéndez Pelayo. A la tesis de Draper adhiere Andrew Dickson White.


Edward Grant dice que “si los pensamientos racionales revolucionarios fueron expresados en la Era de la Razón (el Siglo XVIII), sólo fue posible debido a la larga tradición medieval que estableció el uso de la razón como una de las máas importantes actividades humanas”.


Sobre el origen de la Revolución científica del Siglo XVII varias teorías se han elaborado; el sociólogo Robert K. Merton la atribuye al puritanismo, la historiadora Frances Yates lo atribuye a la magia hermética y Thomas Kuhn a sus sistema de períodos de normalidad científica y de revolución.

El sacerdote benedictino Stanley L. Jaki y el historiador Pierre Duhem atribuye el surgimiento de la ciencia en Europa Occidental gracias a la teología católica. Thomas Woods adhiere también a esta idea. Woods niega que la Iglesia haya sido enemiga de la ciencia moderna; muy por el contrario, la Iglesia tiene un papel importante en el nacimiento de la ciencia moderna sino crucial.

Alistair Cameron Crombie, David C. Lindberg, Edward Grant, Thomas Goldstein y J. L. Heilbron han destacado las contribuciones de la Iglesia al desarrollo de la Ciencia moderna.




Desenterrando algunos mitos


Un gran número de mitos se han creado respecto al conflicto de la ciencia con la religión. En el libro Cero: la biografía de una idea peligrosa, Charles Seife sostiene falsamente que la Iglesia Católica prohibió el uso del cero.

En 1543 Andrés Vesalio afirma erróneammente que la Iglesia prohibió la disección de cadáveres.

Carl Sagan sostenía falsamente que en 1456 el papa Calixto III excomulgó al Cometa Halley. El mito del papa Calixto III y el Cometa Halley fue creado por Pierre Simon Laplace y elavorado por François Arago, Camille Flammarion, Jacques Babinet, Robert Grant (astrónomo, 1814-1892), William Henry Smyth, Henry Draper y Andrew Dickson White.





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