El Pez Volador
El pez volador, que se encuentra en mares tropicales y subtropicales, escapa del peligro planeando sobre la superficie del agua. Para ello utiliza sus desarrolladas aletas pectorales.
Cuando es perseguido por depredadores, como delfines, peces vela y tiburones, nada rápidamente hasta la superficie a unos 32 km/h, con las aletas pegadas al cuerpo; luego se lanza fuera del agua, abre las aletas como si fueran alas y planea.
A medida que pierde fuerza y cae a la superficie, utiliza otra ala: haciendo vibrar la cola a 50 golpes por segundo, despega de nuevo a través de la superficie a velocidades de 65 km/h.
Por lo general, el pez planea entre 40-200 m, pero uno de los vuelos más largos observados duró 42 segundos y cubrió 600 m. Se han encontrado peces voladores en cubiertas de grandes barcos a 9 m de altura sobre el nivel del mar. Es probable que al levantar el vuelo se hayan montado en una ráfaga de viento que los transportó por el aire.
Algunos depredadores han encontrado un modo de capturar peces voladores. Se han visto delfines que anticipan el recorrido del vuelo, avanzan velozmente y atrapan a sus infortunadas victimas cuando vuelven a penetrar el agua. Las acrobáticas aves fragata bajan en picada desde lo alto y los roban en el aire.
Cuando es perseguido por depredadores, como delfines, peces vela y tiburones, nada rápidamente hasta la superficie a unos 32 km/h, con las aletas pegadas al cuerpo; luego se lanza fuera del agua, abre las aletas como si fueran alas y planea.
A medida que pierde fuerza y cae a la superficie, utiliza otra ala: haciendo vibrar la cola a 50 golpes por segundo, despega de nuevo a través de la superficie a velocidades de 65 km/h.
Por lo general, el pez planea entre 40-200 m, pero uno de los vuelos más largos observados duró 42 segundos y cubrió 600 m. Se han encontrado peces voladores en cubiertas de grandes barcos a 9 m de altura sobre el nivel del mar. Es probable que al levantar el vuelo se hayan montado en una ráfaga de viento que los transportó por el aire.
Algunos depredadores han encontrado un modo de capturar peces voladores. Se han visto delfines que anticipan el recorrido del vuelo, avanzan velozmente y atrapan a sus infortunadas victimas cuando vuelven a penetrar el agua. Las acrobáticas aves fragata bajan en picada desde lo alto y los roban en el aire.

