Invita a pensar.
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http://diarioterritorio.blogspot.com.ar/2012/03/mueren-2-ninos-aborigenes-en-el-chaco.html
MUEREN 2 NIÑOS ABORÍGENES EN EL CHACO POR DESNUTRICIÓN.
http://periodicotribuna.com.ar/11533-la-lucha-desigual-de-un-nino-que-se-muere-por-desnutricion.html
La lucha desigual de un niño que se muere por desnutrición
http://www.contrapuntoya.com.ar/index.php/nacionales/economi/2075-murieron-seis-chiquitos-por-desnutricion-en-salta
Murieron seis chiquitos por desnutrición en Salta
También murió un anciano por desnutrición en otra zona de la provincia.
En 2010 estimamos que se repitió el panorama de 2009, cuando hubo más de 15.000 desnutridos en Chaco. Y en 2011, consideramos que la desnutrición estará estancada ya que la pobreza aumentó debido a la inflación, es decir, a la subida de los precios en productos básicos
Desde 2007, hubo un aumento en la distribución de pensiones pero sigue existiendo la misma pobreza estructural. El sistema sanitario y educativo sigue siendo deficiente y el sistema social está vinculado muchas veces al clientelismo político
http://www.26noticias.com.ar/otra-mujer-indigena-muere-por-desnutricion-en-chaco-46555.html
Otra mujer indígena muere por desnutrición en Chaco
Se trata de Maria del Cármen Moreyra que vivia en un humilde rancho en Pozo de la China y que días atrás fue revisada en el hospital de Juan José Castelli pero "no le diagnosticaron nada", denunciaron desde el Centro Nelson Mandela.
http://www.peronismo.co/kirchenerismo--genocidio-chaquef1o.htm
Es imposible resignarse a que en la Argentina aún haya niños que sufren hambre y desnutrición, y a que en algunas provincias, como Chaco, su número sea especialmente preocupante.
En esta provincia, que cuenta con poco más de un millón de habitantes, la expectativa de vida, de 69 años, es seis años inferior a la del promedio del país, y mientras las cifras oficiales de la provincia arrojan un 35,4 por ciento de pobreza y un 9,4 por ciento de indigencia, un estudio efectuado por el Instituto para el Desarrollo de las Economías Regionales (Idesa) indica que la cantidad de pobres en realidad se eleva al 49,7 por ciento y el de indigentes al 17,2 por ciento. Resistencia es la ciudad con mayor cantidad proporcional de indigentes del país.
En cuanto al hambre, hay 15.000 niños de hasta 15 años que se encuentran desnutridos, mal nutridos o anémicos, en tanto que el Ministerio de Salud provincial reconoce que los números de 2008 son superiores a los de 2004, 2005, 2006 y 2007. De los 20.233 chicos de un año bajo supervisión médica, el 19,6 por ciento presentó déficit de alimentación. Es preciso recordar que hace dos años, la muerte por falta de alimentación de 15 aborígenes chaqueños en poco más de tres meses obligó a la Corte Suprema de Justicia a instar tanto a la Nación como a la provincia a solucionar en forma urgente ese drama. El año pasado, la organización no gubernamental Centro de Estudios Nelson Mandela advirtió sobre un agravamiento en las condiciones de hambre y pobreza entre las comunidades aborígenes del Chaco, ante lo que consideró un fracaso de los planes tanto del Estado nacional como del provincial, y advirtió que más personas podrían morir por esa causa.
Dos semanas atrás, la Marcha del Hambre reunió a 3000 chaqueños, que recorrieron 200 kilómetros desde Pampa del Indio hasta la capital provincial, en reclamo de comida al gobernador Jorge Capitanich, quien asumió hace menos de dos años. Los manifestantes aún permanecen en la plaza central de Resistencia.
La desnutrición es una consecuencia directa de la pobreza y la indigencia, y por eso se presenta con particular dramatismo en las provincias del Norte, donde también se cobra víctimas entre la población adulta, como ocurre en Chaco, Formosa y Santiago del Estero. En el caso de Chaco, también ha incidido la sequía que se prolonga desde hace cuatro años, y que ha hecho fracasar cosechas y ha matado a buena parte de la hacienda.
Años atrás, las numerosas familias wichis y tobas que viven en el Impenetrable en ranchos de adobe, paja y piso de tierra, solían subsistir mediante la caza y la pesca en un espacio determinado por un tiempo, y luego migraban hacia otro lugar para dejar descansar el monte y no agotar los recursos naturales. Pero luego, debido al desmonte excesivo, ya no pudieron alimentarse. La tala de muchas hectáreas para hacerle lugar a la soja extinguió especies animales y, con ellas, el alimento de los aborígenes.
A su vez, la soja desplazó al algodón, un cultivo que en el pasado requería mucha más mano de obra. Podría seguir haciéndose una lista de las causas de la presente situación, pero la persistencia del drama del hambre, derivado del de la pobreza, significa que ni las autoridades nacionales ni los sucesivos gobiernos provinciales han encarado con transparencia, seriedad y continuidad esta realidad que compromete el futuro de miles de argentinos que crecerán con las secuelas irreversibles que ocasiona la falta de alimento en los primeros años de vida.