Ley numero 1: no eclipsar a nuestros superiores El error más grave que se puede cometer en términos del poder consiste en eclipsar a nuestros superiores. Cuando se ofende la vanidad o el orgullo de estos poderosos, es inevitable caer presa de su venganza. Al igual que fouquet, es un error común pensar que al hacer gala de nuestros talentos y habilidades frente a nuestro jefe, éste se sentirá orgulloso de nosotros y ganaremos su favor. Por el contrario lo que se logra es ofender la vanidad en temas como inteligencia, humor, creatividad, etc. de nuestro jefe. Es por esta razón, que muchas veces, pese a los más grandes esfuerzos, se es presa de injustos castigos. Es importante considerar que también es posible ofender a un superior por el simple hecho de ser uno mismo, sin siquiera intentarlo. Tal como le sucedió al príncipe Astorre Manfredi, el simple hecho de ser encantador, inteligente, entre otras cualidades personales, puede ofender gravemente el ego de quienes se encuentran en un lugar superior. Razón por la cual, no solo basta ser cuidadoso con la manera en que se despliegan los talentos, sino en cómo somos percibidos ante los ojos de los demás. La clave de esta ley consiste en comprender dos principios: todo el mundo tiene inseguridades y todo superior quiere brillar por encima de los demás. Al entender estos principios básicos, es fácil planear la manera en la que debemos comportarnos en torno a un superior. Si uno es más inteligente que el superior, entonces deberá hacerse lo contrario, mostrarlo como aún más brillante que uno mismo. Es más, de vez en cuando cometer errores insignificantes pero que requieran de las habilidades del jefe (o que parezca requerirlas aunque no sea cierto) para que ellos puedan brindar su sabio consejo y ayuda resulta una increíble manera de ganar su favor. No hay nada que un superior aprecie más que brindar su sabio consejo y ayuda a quienes son sus súbditos. Es importante tener en mente que al dejar que los demás superiores le eclipsen a uno, se mantiene el control en vez de ser una víctima más de su inseguridad. La única excepción se presenta cuando se tiene un superior en caída. Si este está cayendo de su cumbre del poder, se debe actuar discretamente y ser más encantador e inteligente en los momentos clave. Si él ya está a punto de caer, solo debemos hacernos a un lado. Espero sus comentarios Cordial saludo Darkconan Fuente: http://estrategiasdepoder.blogspot.com
Las 48 leyes del poder: Ley número 1 (comentarios)
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