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Ser adolescente hoy: búsqueda de indentidad Introducción El proceso de la adolescencia es una situación que obliga al individuo a reformularse los conceptos que ha adquirido hasta ese punto de su vida, acerca de sí mismo, sus padres, sus amigos y sus intereses, que lo lleva a abandonar su parte infantil y a proyectarse al futuro como adulto. Es un proceso de cambio, de desprendimiento. Quizás la tarea más importante de la adolescencia consiste en la búsqueda (o más bien la construcción) de la propia identidad; es decir, la respuesta a la pregunta "quién soy en realidad". Los adolescentes necesitan desarrollar sus propios valores, opiniones e intereses y no sólo limitarse a repetir los de sus padres. Han de descubrir lo que pueden hacer y sentirse orgullosos de sus logros. Desean sentirse amados y respetados por lo que son, y para eso han de saber primero quienes son. Uno de los aspectos más importantes de esta búsqueda de identidad consiste en decidir que profesión o carrera desean tener. La confusión de la identidad típica de la adolescencia, los lleva a agruparse entre ellos y a no tolerar bien las diferencias, como mecanismos de defensa ante dicha confusión. A veces también muestran su confusión actuando de maneras más infantiles e irresponsables para evitar resolver conflictos o actuando de manera impulsiva y sin sentido. Identidad: ¿Quién soy yo? Esta pregunta central en todo ser humano comienza a plantearse significativamente, de modo consciente o inconsciente, en la adolescencia. En esta etapa la persona busca, quiere llegar a ser alguien pero no sabe quién ser ni cómo serlo. Por eso, el adolescente transita este momento con actitudes y posturas generalmente chocantes o mal vistas por el mundo adulto, que olvida que este comportamiento responde a la búsqueda angustiosa de la propia identidad. Identidad es la respuesta al interrogante sobre quién soy, de dónde vengo, hacia dónde voy. Pero el concepto de identidad apunta también a qué quiero ser. Podemos decir que la identidad es aquella sensación de continuidad y mismidad, esto es, ser uno y él mismo (ser uno mismo), lo que nos permite diferenciarnos de los demás: ser único e irrepetibles, y distinto de los otros. La identidad se da como resultado de 3 procesos que interactúan permanentemente.: biológico psicológico social Lleva en sí misma la historia entre el individuo y la sociedad (cultura) en la que está inserto y la forma particular de hacer frente a los problemas y resolverlos. En esta historia, las características propias (identidad) de su grupo primario de pertenencia (familia) son de singular importancia. Pero si bien la identidad es lo que nos diferencia de los otros, no es posible construirla sin ellos. Por esta causa es que la propia identidad implica ser semejante, parecido a los demás: la identidad de cada varón y de cada mujer se construye a partir de otros varones y mujeres que se encuentran en el entorno social y familiar. El ser humano es producto de estas relaciones llamada “especulares”, porque en el papá y la mamá el niño y la niña se miran, se ven reflejados como en un espejo y luego se identifican, pero de un modo distinto. En los primeros años de vida, la madre y el padre aportan numerosos mensajes de carácter verbal y no verbal: palabras, expresiones, normas, valoraciones, gestos aprobatorios o descalificadores. Expresan de múltiples manera sentimientos y afectos: amor, ternura, bondad, respeto, desprecio, violencia, agresión, amargura; en fin su propia y particular manera de ser y estar en el mundo. Pero en la adolescencia, cuando este modelaje ha cumplido ya su función estructurante, la figura del padre y la madre no sólo serán criticadas, sino incluso rechazadas en un momento determinado, porque el adolescente necesitara despegarse de ellos para discernir que rasgos del padre y la madre incorpora o no. En este camino ira independizándose de ellos. Este proceso de construir la propia identidad es prolongado y arduo, transitarlo marca el paso de la dependencia infantil a la independencia del adulto y esto señala la diferencia entre convertirse verdaderamente en adulto y no únicamente en un individuo maduro físicamente. El desarrollo físico es sólo una parte de este complejo proceso. La consolidación de la identidad individual es de vital importancia en la adolescencia, le permite conocerse a sí mismo, saber qué es lo que quiere y procurar los medios necesarios para lograrlo. Es un proceso que implica momentos, etapas, no siempre lineales, claras y delimitadas; conlleva avances, retrocesos, momentos difusos. Los repentinos cambios temporales desconciertan a los jóvenes y les hacen preguntarse qué personas han sido hasta ahora y en quiénes se están convirtiendo. Se preguntan ¿soy la misma persona que solía ser? O ¿cómo seré a partir de ahora? y, tratando de descifrar su mayor preocupación, realizarse en la vida, están en peligro de sentirse confusos. Esta confusión aparece reflejada en el excesivo tiempo que emplean algunos jóvenes en elegir una profesión. Este pasaje transforma al joven en un ser profundamente preocupado sobre lo que otros opinan de él y sobre lo que él debe pensar de sí mismo y lo enfrenta con una amplia gama de requerimientos psicosociales: Independización de los padres. Consolidación de las cualidades necesarias para relacionarse con su grupo de pares. Incorporación y consolidación de principios y valores éticos para su aplicabilidad en la vida práctica. Elaboración y puesta en marcha de un proyecto de vida propio y diferenciado, que tiene como ejes centrales la elección del estado de vida; cómo y con quién llevarlo a cabo y la elección de carrera o profesión. La construcción de la identidad sexual, que no es “otro aspecto” a considerar, sino que se hace presente en cada una de estas instancias con un fuerte peso gravitacional. El largo pasaje del adolescente del niño al adulto, implica el tránsito desde la endogamia, esto es, desde los códigos de intimidad de la familia, fundamento de la identidad infantil, hacia la exogamia, hacía los códigos de la Cultura, que permite el pasaje a la identidad adulta. Ciertas conductas características de los adolescentes, constituyen este proceso: Uniformidad y masificación: necesidad de una identificación masiva con el grupo de pares, en usos, costumbres, vocabulario, vestimenta, etc. La sensación de angustia y ansiedad, de vértigo y de inestabilidad, lo lleva a buscar seguridad siendo igual a los demás y a sentirse protegido por una serie de códigos y parámetros propios de los que son “iguales a él”. Desubicación temporal: urgencias enormes y postergaciones interminables son signos de la necesidad de perpetuar el niño que tiene dentro y que se resististe a ser adulto; como un modo de detener el tiempo, porque lo que paso ya se conoce y da seguridad y el futuro esta ligado a una identidad personal todavía no definida. En la conducta observable vive con una desubicación temporal, convierte el tiempo en presente y activo en un intento de manejarlo. Las urgencias son enormes y las postergaciones irracionales. Preocupación excesiva por el cuerpo: ello explica la necesidad de verse al espejo, de reconocerse, de pasarse horas arreglándose el pelo o en el gimnasio. Tiende a responder los parámetros de las exigencias sociales y las voces de una cultura de la estética. Pseudoidentidad: expresiones manifiestas de lo que quisiera o pudiera ser, que muestran y a la vez ocultan algo de su identidad verdadera, todavía latente. Así, asumen identidades transitorias, ocasionales; identidades circunstanciales, en ciertas circunstancias se piensa y actúa de una manera y en otros momentos de manera totalmente diferente. Constantes fluctuaciones de humor y estado de ánimo: en soledad (interior y exterior) elabora y reconsidera constantemente sus vivencias y fracasos. La intensidad y la frecuencia de estos procesos de proyección y salida al mundo externo producen rápidas modificaciones en el estado de ánimo. De pronto está feliz, eufórico, seguro y a las pocas horas, serio, pensativo, desesperanzado. Contradicciones permanentes: hay una “normal anormalidad” y una inestabilidad constante; de modo que la rigidez permanente en la conducta estaría indicando mas bien parámetros no saludables, debido tal vez, a una sobre adaptación al mundo adulto. Oposicionismo: necesitan afirmar tercamente sus argumentos sin poder despegarse de ellos para mirar otros puntos de vista. La tendendecia grupal: las actuaciones del grupo y de sus integrantes representan la oposición a las figuras paternas y una manera activa de determinar una identidad diferente dentro del grupo familiar. En su búsqueda de la identidad adolescente recurre como comportamiento defensivo a la búsqueda de uniformidad, que puede brindar seguridad y estima. Hay un proceso de sobreeidentificación masiva, en donde todos se identifican con cada uno. A veces es tan intenso que el individuo pertenece más al grupo de coetáneos que al familiar. Se inclina a los dictados del grupo en cuanto a modas, costumbres, preferencias, etc. Crisis religiosas: puede manifestarse como un ateo exacerbado o un místico fervoroso. La muerte empieza a ser un tema recurrente en sus pensamientos o fantasías. Comienza a enfrentar la separación definitiva de los padres y la aceptación de la posible muerte de ellos. Es decir, empieza a tener un contacto mas directo con la muerte real de parientes o conocidos y por que vive en si mismo, como una experiencia inconsciente, la muerte del niño que ya no es. El adolescente encuentra seguridad en las verdades de la fe o las niega sistemáticamente como una búsqueda de afirmación personal. Link Identidad frente a la confusión de roles Para formar una identidad, el ego organiza las habilidades, necesidades y deseos de una persona y la ayuda a adaptarlos a las exigencias de la sociedad. Durante la adolescencia la búsqueda de “quien soy” se vuelve particularmente insistente a medida que el sentido de identidad del joven comienza donde, donde termina el proceso de identificación. La identificación se inicia con el moldeamiento del yo por parte de otras personas, pero la información de la identidad implica ser uno mismo, en tanto el adolescente sintetiza más temprano las identificaciones dentro de una nueva estructura psicológica. Erikson concluyó que uno de los aspectos más cruciales en la búsqueda de la identidad es decidirse por seguir una carrera; como adolescentes necesitan encontrar la manera de utilizar esas destrezas; el rápido crecimiento físico y la nueva madurez genital alertan a los jóvenes sobre su inminente llegada a la edad adulta y comienzan a sorprenderse con los roles que ellos mismos tienen en la sociedad adulta. Cuando los jóvenes tienen problemas para determinar una identidad ocupacional se hallaran en riesgo de padecer situaciones perturbadoras. Erickson considera que el primer peligro de esta etapa es la confusión de la identidad, que se manifiesta cuando un joven requiere un tiempo excesivamente largo para llegar para llegar a la edad adulta (después de los treinta años). Sin embargo es normal que se presente algo de confusión en la identidad que responde tanto a la naturaleza caótica de buena parte del comportamiento adolescente como la dolorosa conciencia de los jóvenes acerca de su apariencia. De la crisis de identidad surge la virtud de la fidelidad, lealtad constante, fe o un sentido de pertenencia a alguien amado o a los amigos y compañeros. La fidelidad representa un sentido muy ampliamente desarrollado de confianza; pues en la infancia era importante confiar en otros, en especial a los padres, pero durante la adolescencia es importante confiar en sí mismos. Duelos en la Adolescencia El duelo es, por regla general, la reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción como la patria, la libertad, un ideal, etc. Este se torna un estado patológico solo en los casos en que no ha podido ser elaborado, de lo contrario se trata de un proceso que no requiere más que la intervención del tiempo para realizarse. El adolescente, en su búsqueda de identidad debe llevar a cabo y enfrentar diferentes duelos. Según Arminda Aberastury cada duelo consta de tres procesos, entendiéndose por tal el conjunto de procesos psicológicos y que se producen normalmente ante la perdida de un objeto amado y que llevan a renunciar a éste: La Negación: Mecanismo por el cual el sujeto rechaza la idea de perdida, muestra incredulidad, siente ira. La Resignación: En la cual se admite la pérdida y sobreviene como afecto la pena. El Desapego: En la que se renuncia al objeto y se produce la adaptación a la vida sin él. Esta última etapa permite el apego a nuevos objetivos. Aberastury dice que el adolescente debe afrontar tres duelos para convertirse en un adulto: El duelo por el cuerpo infantil perdido: este duelo tiene que ver con la imposición que viene desde lo biológico para el sujeto. En este período de su desarrollo el sujeto sufre un gran número de cambios corporales, rápidos y notorios. Sin elegirlo, se presentan en él modificaciones como consecuencia del desarrollo sexual-hormonal. Frecuentemente estos cambios son vividos como algo ajeno, ante lo cual el adolescente se siente como un observador impotente. El duelo por el rol y la identidad infantil: que lo obliga a una renuncia de la dependencia y a una aceptación de responsabilidades que muchas veces desconoce. El duelo por los padres de la infancia: el adolescente debe procesar que sus padres sobrevalorados de la infancia han desaparecido y que los seres que lo cuidaban como un “niño” ya no lo harán gracias al tiempo y los cambios que han sufrido; igualmente los padres deberán aceptar la pérdida de su hijo “niño” y todo lo que esto implica, las libertades que le deberá dar y la conciencia de su propia edad donde deben aceptar el propio envejecimiento. Será la pérdida de la condición de niño la que le dará la posibilidad de establecer con los padres una relación de forma distinta a la que habían tenido hasta entonces. Ser adolescente hoy En la sociedad actual y la llamada “cultura posmoderna” que nos rodean no parecen evidenciarse tan claramente los duelos descriptos. La adolescencia actual se presenta como muy larga ya que es difícil encontrar un sitio donde incluirse socialmente, las capacitaciones profesionales se prolongan y el desempleo impide posibilidades concretas de trabajo. Esto ocurre tanto en sociedades en crisis como en aquellas muy desarrolladas. Se prolonga la vida junto a los padres, es difícil superar la dependencia de ellos. Por otra parte, la generación adulta se ha desdibujado como tal: muchos adultos imitan a los adolescentes, se visten como ellos, quieren mantenerse muy jóvenes y hacer la misma vida. Tanto los duelos descriptos por Aberastury como la existencia de una brecha generacional que algunos autores describían como imprescindible para el buen desarrollo del adolescente parecen haber perdido la fuerza que tenían cuando fueron enunciados. Por entonces, la adolescencia era una época de paso entre la infancia considerada ideal y una época adulta deseada, una etapa que había que superar rápidamente. Ahora, en cambio, parece ser una época de la vida cada vez más larga, socialmente idealizada y a la cual apunta todo el mercado de música, ropa, videos, entre otros muchos bienes y servicios. Si generaciones anteriores de adolescente debían luchar por su independencia y eran combatidos por su modo de vestirse, peinarse y bailar, hoy en día no es raro que tal independencia se fomente desde la familia y se compartan las modas, la música y las actividades deportivas. De todos modos, subsisten en esta etapa dos problemas fundamentales a resolver: la definitiva estructuración de la personalidad con la consiguiente diferenciación y separación de los padres, y el comienzo de la vida sexual activa. Identidad y Estereotipos Un estereotipo es una imagen convencional o una idea preconcebida. Se trata de una concepción popular sobre un grupo de personas y constituye una forma de categorizar conjuntos de individuos o grupos de gente de acuerdo con sus apariencias, comportamientos y costumbres. Es decir, es una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad que presenta un carácter inmutable. El concepto estereotipo hace referencia a la imagen simplificada y con pocos detalles acerca de un grupo de gente que comparte ciertas cualidades características. Suele utilizarse con un sentido negativo o peyorativo, considerándose que los estereotipos son creencias ilógicas que se pueden cambiar a través de la educacion. Existen numerosos tipos de estereotipos respecto a las personas, culturales y de religión. Hoy en día los adolescentes, en la búsqueda de su identidad, transcurren por el estrecho túnel de los estereotipos ofrecidos por los medios de comunicación y que les dan alternativas limitadas de vida. Cada adolescente tiene ante sí esta tarea primordial: padres y maestros pueden ayudar ofreciéndole alternativas y ejemplos, pero es cada uno, con base en sus tenencias, inclinaciones, anhelos y experiencias personales y de su grupo de amigos, quien determina cuáles son sus modelos a seguir. Actualmente los medios de comunicación, principalmente la televisión, el cine y la publicidad, conjugan elementos ideológicos y comerciales para ofrecer valores, modelos y tipos ideales tanto para hombres como para mujeres, con los cuales muchos adolescentes se comparan y tratan de imitar, siendo estos estereotipos los que están contribuyendo a formar la imagen e identidad de las nuevas generaciones. El estereotipo que en su esencia es tomar ciertos rasgos de un objeto o persona para facilitar la comunicación, es retomado con fines mercantilistas por la publicidad, para ofrecer rasgos físicos y psicológicos de algunos personajes, presentándolos como modelos a seguir y utilizándolos para introducir productos, ideas, conductas y hábitos de consumo. Los medios de comunicación, especialmente la publicidad, la televisión y el cine, deben su gran auge no tanto a la presentación o el poder persuasivo de una ideología “directa”, sino que saben incorporar y reproducir esquemas y los perpetúan “indirectamente”, a través de sus mensajes. Así difunden estereotipos sobre la feminidad y la masculinidad, el racismo, las personas mayores, la discriminación socioeconómica, los valores culturales, religiosos, académicos, etcétera, que desea perpetuar una sociedad o un grupo en el poder. Las tendencias de la moda y los fines comerciales que están detrás de éstas, son las que rigen la presentación de tales estereotipos, que vienen revestidos de formas externas “modernas”, y son retomados y aceptados por las nuevas generaciones de adolescentes. Siempre traen consigo una ideología envuelta en nuevos estilos de ropa, adornos, modales, vocabularios, que hacen que una juventud se identifique como parte de esa generación. Los estereotipos están en cada segmento de la población que escoge sus propios rasgos externos (vestido, peinados, adornos, música, etcétera), que son la manifestación de los valores internos que como grupo quieren preservar. Este seguimiento de modas estereotipadas que se da en cada generación de jóvenes, es utilizado por la publicidad y los medios de comunicación con fines comerciales, que identifican algunos rasgos de cada generación, los ponen de moda, los refuerzan y provocan, para poder vender y comercializar determinados productos. ¿Cómo influyen las amistades en los adolescentes? Los adolescentes siempre quieren estar con sus compañeros, de su misma edad. Durante la adolescencia, los adolescentes pasan más tiempo con sus compañeros y sin la supervisión de los padres. Los adolescentes les gusta desarrollar su propia identidad por eso la conexión con sus padres suele romperse y pasar a ser más independientes. En la búsqueda de su identidad, el adolescente ve en sus compañeros un refugio, donde expresar sus sentimientos, pensamientos y acciones. La influencia de los compañeros, ya sean positivas o negativas, es de importancia crítica en la vida del adolescente. ¿Es Positiva la presión de los compañeros? La capacidad de desarrollar amistades sanas, depende del propio adolescente, de su propia identidad, la autoestima y la autosuficiencia. En el mejor de los casos, la presión de los compañeros puede movilizar la energía del adolescente, motivar para el éxito, y alentarlo a ajustarse a la conducta saludable. Los compañeros pueden hacer y actuar como modelos positivos. Los compañeros pueden hacer y demostrar comportamientos sociales apropiados. También escuchan a menudo, aceptan, y comprenden las frustraciones, los desafíos, y las preocupaciones asociadas con un adolescente. La necesidad de aceptación, aprobación, y de pertenencia es fundamental durante la adolescencia. El Adolescente, que se sienten aislado o rechazado por sus compañeros o en su familia, tiene más probabilidades de involucrarse en comportamientos de riesgo con el fin de encajar en un grupo. En tales situaciones, la presión de los compañeros puede afectar el buen juicio y riesgo en el comportamiento. ¿Es negativa la influencia de los compañeros? Una poderosa influencia negativa de los compañeros puede motivar a un adolescente para que puedan tomar decisiones y participar en el comportamiento que sus valores de otro modo podrían rechazar. Algunos adolescentes corren el riesgo de ser absorbidos por gente que les hacen creer que los comprenden y le tienen confianza, para luego hacerles hacer actos de vandalismo, y los adolescentes para ser aceptados por ese grupo y encajar en ellos, hacen lo que sea necesario. Los adolescentes cambian la forma de vestir, sus amigos, renuncian a sus valores o crean otros, en función de las personas que lo rodean o influyen.
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