Imagínese que encontráramos evidencia de que las mujeres vinieron primero que los hombres. O sea que, contrario a las percepciones y mitos religiosos, “Adán” vino después de “Eva”. ¿Cambiaría su percepción sobre las mujeres? ¿Sobre los hombres? ¿No cree que el relato bíblico según el cual Eva es formada a partir de Adán para que le sirviera y lo acompañara ha fomentado la discriminación contra las mujeres? Imagínese si la ciencia virara esa concepción “patas arriba”.
Los seres humanos poseemos 23 pares de moléculas de DNA en cada célula. Éstas se conocen como cromosomas y contienen el código genético de un individuo. Existen dos excepciones: las células sexuales, óvulos y espermatozoides, contienen la mitad de cromosomas. Además existe una molécula de DNA adicional dentro de un compartimiento celular conocido como mitocondria.
Los 23 tipos de cromosomas han sido identificados por números, de mayor a menor en términos de tamaño (con una que otra excepción). Los cromosomas del par 23 se denominan “sexuales” porque determinan el sexo de la persona. Los otros 22 son denominados “autosomas”. El cromosoma X fue designado así históricamente porque aunque no se conocía bien su función se sabía que era muy activo, y el cromosoma Y fue designado como tal por ser la letra que sigue a la X. La mayoría de los mamíferos compartimos esta característica de tener dos cromosomas distintos que determinan el sexo. Es una herencia evolutiva.
El par 23 en las mujeres es XX y en los hombres XY. El X tiene muchos más genes activos que el Y: unos 1,500 en el X mientras que el Y ha perdido la mayoría y sólo le quedan 78. De éstos, el gen SRY es el que causa el desarrollo de la masculinidad durante el desarrollo embrionario. Antes de su expresión todos los humanos somos, en esencia, mujeres. Tan pronto se activa comienza a formarse un pequeño pene.
X y Y se originaron a partir de dos autosomas idénticos a través de la evolución. Aunque ambos compartían información entre sí, por un proceso conocido como “entrecruzamiento”, dejaron de hacerlo hace unos 300 millones de años. De los genes que compartían, sólo 19 quedan en ambos como rastros de su origen ancestral común. Esa región es una especie de fósil genético que evidencia el origen de Y a partir de X. La homología (parecido genético) que X mantiene con los autosomas evidencia su antiguedad evolutiva sobre Y.
En un estudio reciente se analizaron muestras del DNA del cromosoma Y de más de 1,000 hombres provenientes de 22 áreas geográficas. Se determinó que su ancestro común más reciente fue un hombre que vivió en África hace unos 59,000 años. Estudios parecidos, pero estudiando “DNA mitocondrial”, que sólo proviene de las mujeres, indica que la Eva genética vivió mucho antes, hace unos 143,000 años.
Existe evidencia adicional que indica que las mujeres vinieron primeros que los hombres. Así que la Eva vino primero que el Adán. La pregunta que se harán los fanáticos religiosos será: "pero entonces, ¿con quién habló la serpiente?".
