InicioApuntes Y Monografias¿Por què Argentina no es competitiva?

Escrito por Lic Ramòn D. Peralta



Es probable que èste sea mi ùnico ensayo de Junio del 2013, quizàs no, lo cierto es que aun con mucho trabajo, no hay dìa que no añore seguir sodomizando mi teclado, so torturando èste hermoso idioma, que como legado, aprenderè algùn dìa a entender. Si bien el escepticismo es la patria de los negocios, no siempre la filosofia se ha llevado bien con uno y otro, haciendo del pesimismo, en consecuencia, el mejor arbitro posible.

Muchos son los mails sin responder, y no pocos los pedidos que han caìdo en desgracia, no obstante, tampoco pienso abdicar ante la demogagogia populista, para deciros que no ha intercedido la indiferencia en èste contubernio, sino el tiempo. Y ya que hablamos de "tiempo", serìa bueno ir gradualmente entrando de lleno en el tema que invoca el socarròn tìtulo de èste texto. Argentina, siempre fue un paìs con problemas de competitividad, ya sea porque siempre estuvo administrado por incompetentes, o porque casi todo lo que producimos nos demanda mas tiempo que el resto de las naciones menos "slow".

El tiempo en materia de producciòn, se muestra orgulloso y petulante, como a sabiendas de su rol mesiànico, diabòlico pero tambièn redentor, dependiendo de como sea percibido por las "almas en pena" y de su propia impronta mesoscòpica. No por nada, Cronos fue un "rock-star" para los antiguos helenos, asì como Shivà los es para la divina trìada hinduìsta, aun a costa de los occidentales cultores del rolex president. Y asì es como Don Tiempo aun goza de ciertos atributos esotèricos en nuestra regiòn, a no ser que hablemos de paìses del bloque "fachosocialista latinoamericano siglo XXI", donde perder el tiempo ha desplazado al fùtbol como deporte mas popular.



La competividad y la productividad son cara y seca de una moneda apòcrifa, que vale solo por lo que se conceptualiza, y no en si misma, razòn por lo cual, para algunos economistas serà una cosa, y para otros, otra. Las ideologìas polìticas y econòmicas al igual que las religiones, en la pràctica son precursores de dogmas, pero tambièn de sus genèricos (al igual que los medicamentos). No obstante, hasta el mas ladino cabeza de alcornoque, aceptarà a regañadientes, que el factor tiempo, mas que recurso, es una dimensiòn en si mismo, y es justamente el agujero de gusano que une el universo del empirisimo con la metafìsica. Nada se puede totalizar como una unidad absolutista, sino metemos al tiempo como eje cartesiano, o si prefieren, como "teofanìa cientifista". De entre los sabelotodo del cosmos, el tiempo siempre se quedarà con la ùltima palabra, ¡maldito patàn!.

Argentina es un paìs que ha ido cambiando constantemente hasta convertirse en un cìrculo vicioso, donde no avanzamos, no retrocedemos, ni tampoco perecemos inmòviles. Lo cual me lleva a reforzar mi fe, en que, en caso de desaparecer como naciòn, lo haremos como de costumbre, perdiendo todo el tiempo posible. En ese sentido y no en otro, es que segùn de què año hablemos, mes, dìa y hora, Argentina se encontrarà en lugares distintos del espectro economètrico. Incluso, las oscilaciones deben ser estudiadas por segmentos y nichos de negocios, porque si hay algo que destaca a nuestro paìs, es el dirigismo que en materia de microeconomìa nos estigmatiza, de lo macro, mejor no asustarse a priori.

Dicho de manera coloquial, lo que hoy es negocio, mañana puede ser alcanzado por la furia del gobierno, que siempre se hace notar en forma de exacciones en la rentabilidad. El "bussines" mas glorioso del mundo, puede ser alcanzado por el largo brazo de la ley populista, convirtiendo cualquier "gallina de los huevos de oro" en un pajarraco estèril e inservible, como por arte de birlibirloque. Ojo, tampoco es cuestiòn de exagerar, el manual del buen empresario argentino, dice en su pròlogo que: "El primer reto de todo CEO es saber lograr pactos sòlidos con el gobierno de turno, de tal manera que los negocios se tornen mas argentinos".



Cuando la jerga, se encarga de darle vida propia a los tòpicos y epitetos del vulgo, es porque la realidad los respalda, tal como las reservas del BCRA lo hacen con la base monetaria circulante, no obstante hay eufemismos que tienen mas asidero que otros, asì como hay otros silogismos que parecen "entimemas de narnia". Pero si bien es exagerado decir que argentinizar un negocio; significa ganar mas que otros paises por el mismo producto, sin importar el tiempo, tampoco es descabellado inferir que acà los empresarios que andan con "caballo de comisario" suelen tener la vaca atada, aun sin ser demasiado "piolas".

Los problemas empiezan a ser sustantivos, y los verbos protestar y polemizar, predicativos, ergo se ponen de moda nuevamente; cuando los ciclos econòmicos entran en sus faces recesivas. Llegada estas instancias, hasta los segmentos mas protegidos empiezan a mostrar sus primeras sintomatologìas patològicas, y los mas expuestos, terminan eclosionando, para generar mas desempleo y malestar social. Son cosas que los argentinos experimentamos cada 10/12 años, con la precisiòn de un reloj suizo, pero que, a pesar de ello, no genera know how positivista alguno, pues nuestra amnesia colectiva reacciona mucho mas ràpido que la memoria.

Pero hay muchos componentes que entran en juego en estos anàlisis, que normalmente los fenicios - vendedores de textos economicistas y de marketing - no tienen en cuenta, y que son, para paradoja de algunos y paradigmas de otros, quienes explican por què ciertos hechos suceden de tal o cual manera cìclica y los primeros le siguen a lo segundo, cual causaciòn humeana.

Cuando hablamos de empresas industriales que producen bienes de cambio, siempre se hace hincapiè en la tecnologìa y la modenizaciòn de los sistemas productivos, y cuando lo hacemos sobre las empresas de servicios hablamos de "recursos humanos" y de capacitaciòn. Claro que lo hacemos como quièn habla desde un atril, sin siquiera animarnos a mimetizarnos entre los auscultados. La soberbia y la codicia, nunca se sintieron foràneas en Argentina, y por el contrario el hilo conductor de todo buen argentino, es el ego, manifestado en forma de una completa negaciòn de la autocrìtica, como asimismo de la realidad. Esto explica en parte, por què el optimismo centrìpeto se ha convertido en el mas señero "cazabobo" del empresario tipo, (tipo los que se funden y reinician cada 10 años).

Pero lo cierto es, que desde hace algunos años a esta parte, se pudo verificar como en èsta "dècada ganada", se dio un proceso infrarevolucionario, donde varios de los sesgos cognitivos y en particular una heurìstica socio-laboral de claro corte contracultural, ha ido evolucionando en nuestra sociedad, hasta llegar a estos estadìos dogmàticos, donde muchos asumen que tienen derecho a ganar un sueldo digno sin trabajar, en "apoplegìa" de otros que producen cada vez menos en la medida que exigen mas. El celebre latiguillo peronista "fifty-fifty", reza como epitafio en la làpida de la pòstuma competividad argentina. Traducido en pugnas salariales, muchas veces justificadas, y otras no, pero que resultan secundarias a la hora de evaluar la productividad, toda vez que las reacciones de ciertos sindicatos ante la benevolencia empresarial, no se ven reflejado en mayores cotas de producciòn.



Hay casos emblemàticos, como la UOCRA (Uniòn Obrera de la Construcciòn), autènticos artistas del conflicto sin y con sentido, so siempre violentos y coercitivos. Tal es asì, que muchas empresas prefieren traer trabajadores de Bolivia, Perù, Paraguay u otros paìses limitrofes para que las obras y contrucciones puedan ser terminadas antes del fin del mundo. Porque es casi imposible cumplir con un Plan de Obra, ni sus tiempos previstos, con trabajadores argentinos de la construcciòn. Es triste afirmar esto, pero es verdad. Pero no es el ùnico sindicato famoso por hacerle perder el tiempo de sus empleadores y clientes, muy a mi pesar. Ninguna maquinaria nueva de ùltima generaciòn, ni la teconologìa mas confiable y actual, aseguran niveles de productividad comparables con los paìses desarrollados, salvo honrosas excepciones; como puede ser el automotriz, el campo y algunos sectores de la agroindustria, entre pocas otras. No solo estamos precariamente capacitados en tèrminos generales, sino que ademàs, al argentino promedio no le gusta "transpirar demasiado" .



SEGUIR LEYENDO EN:
Datos archivados del Taringa! original
20puntos
336visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
4visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

d
Usuario
Puntos0
Posts331
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.