Como el aficionado a Tolkien y a la literatura fantástica que soy, hace unos años escribí mi propia tira de cuentos para el colegio. Mucha gente lo ha leído y me han dicho que se nota demasiado la influencia de Andrzej Sapkowski, autor de Geralt de Rivia, una de mis obras predilectas.
Aún así, la única intención de este post es compartir mis cosillas con los amantes del género (y con los que no gustan del género también) y que me den su opinión si quieren.
Breve reseña:
Son varios cuentos escritos alrededor de Afhar, el personaje principal. Aunque los cuentos tienen conexión y siguen un orden cronológico busco que todos puedan leer independientemente cada uno.
Pero para entenderlo es necesario que se lea esta primera parte para entender las consecuencias que a nuestro personaje le trajo haber invocado a una deidad a intervenir en los asuntos mortales.
Nada mas que decir… ojala y lo disfruten.
Afhar y la maldición de la diosa. Parte 1.
La oscuridad lo cubría todo hacía días y con ella llegaron los miedos. No había escapatoria.
Días atrás habían rodeado la colina con una trinchera y los siguientes niveles los formaban fuertes empalizadas. Pero ya nada valía la pena.
Hacía algunas horas un ruido escalofriante se dejó oír en los niveles más bajos. Gritos de dolor y de angustia… de terror, la batalla había comenzado. Aunque de la sima no se podía ver qué ocurría era obvio que una matanza se estaba llevando a cabo. El ejercito defensor, o lo que quedaba de él estaba siendo masacrado junto con la esperanza de volver a casa que algunos albergaban en su corazón.
La promesa de que un ejército salvador sería enviado por el rey había sido la razón por la cual, guiados por el optimismo, decidieron fortificar la colina para defenderse hasta que llegara la salvación prometida por el rey.
Pero todo salió mal. El ejército enemigo sitió el lugar y con su poder oscureció los días convirtiéndolos en noches y usando la magia desato crueles hechizos y conjuros que derramaron mortandad en los niveles inferiores. Todo estaba perdido.
Afhar estaba en el nivel superior. Apoyado en su espada clavada en el suelo. Con un brazo herido y un cansancio agotador. Acababa de volver del frente de batalla en los niveles inferiores y había estado a un paso de la muerte cuando lo recogió uno de sus compañeros y lo llevó al nivel más alto a pesar de sus protestas.
“estamos perdidos” pensó. “es cuestión de tiempo para que ese poder, sea lo que sea, suba hasta aquí y termine también con nuestra vida”. Con su mirada trataba de ver a través de la oscuridad que cubría los niveles inferiores. “no vale la pena descansar, moriremos de todos modos.” Tomó la decisión de bajar. De combatir con sus últimas fuerzas y morir despreciando el esfuerzo que hiciera su compañero para salvarle la vida. Pero un pensamiento… un nombre asaltó su mente en ese momento. “Hessïa”. Se detuvo en seco. “Jamás volveré a verte”.
En ese momento sintió una fuerte punzada en la nuca. Cayó de bruces. Comenzó a manar sangre de de su boca. El dolor era insoportable… pero ya no quería salvarse, no valía la pena.
De pronto recordó. La única salvación posible. Era hora de revivir una leyenda. Pero… ¿si solo era eso? ¿Si solo era una leyenda?. No importaba, ¿Qué podría perder?. Moriría de todos modos si no lo intentaba.
Con las escasas fuerzas que le quedaban apretó el puñal que guardaba en su bota y con él dibujó en el suelo el signo de Harek y se desplomó sobre la figura derramando su sangre. Allí pronunció las palabras que marcarían su destino. Fue mucho para él. Calló inmóvil.
Jaqueca. Un dolor perforador en la cabeza. Quiso abrir los ojos pero la luz del sol lo segó. Escuchó una voz.
--¿Qué paso?.—pregunto dificultosamente.
--Ya todo termino.—Le contestó una voz.—pero sigue siendo un misterio para todos. Alguien o algo irrumpió ente las filas enemigas y desato la peor de las masacres. Todos están muertos.—
--¿y de los nuestros?.—
-- Eso es lo más misterioso. Solo podemos decir que estamos bien los del nivel superior. ¡Los que estaban combatiendo allá abajo perdieron la cordura!. Insisten con que una mujer de luz vestida de blanco mato de la peor forma existente a todo el ejército enemigo. Luego deliran. No hacen otra cosa. Son como niños.— Afhar se incorporó. Notó que tenía una venda cubriéndole el brazo y protegiendo su herida. Se puso de pié de inmediato y salio de la tienda medica. Cruzó el campamento hasta la tienda de mando donde los capitanes discutían y a la vez celebraban la victoria de la noche anterior.
-- Compañeros.—Dijo uno de los jefes principales dirigiéndose a sus colegas levantando una copa hacia ellos.—Sé que algunos no hemos dormido. Pero festejaremos la misteriosa victoria de anoche. No sabemos qué dios esta de nuestro lado pero hemos triunfado.
--¿A caso no lo saben?. ¿No se han dado cuenta?.—Preguntó Afghard inundado de ira irrumpiendo entre los capitanes—Es ella. Es “Desthian” la diosa vengadora.—
--¡No me hagas reír!. No estamos para leyendas ridículas. Algo desato una masacre anoche allá abajo y nos salvó la vida.— Dijo el ebrio orador.
-- ¡Yo mismo la invoqué! ¡y yo mismo me condené al salvarles el pellejo!.—
El silencio se adueño de todos en la tienda. No podían creer lo que escuchaban.—Se acabó. Abandono esta guerra sin sentido. Díganle a su rey que su oro y sus tierras ya no serán la causa de que yo luche y mate. He tenido una vida a su nefasto servicio. Me he condenado por salvar a mis compañeros y no me arrepiento, pero si he de cumplir una condena, lo haré lejos de las guerras de los hombres y las muertes injustas a causa de la ambición. Viviendo mi vida.—
Al salir de la tienda enlistó su caballo, ciñó su espada a su espalda y se alejó tomando el camino que bajaba de la colina fortificada.
Abajo el paisaje era de muerte. Miles de aves carroñeras destrozaban con sus picos los miles de cadáveres que regaban el suelo del lugar.
El anciano Shamán de una de las tribus que vivía en los bosques cercanos que se había acercado al lugar para sacar órganos mutilando los cuerpos para hacer pociones, habló en voz baja. Y aunque estaba lejos, sus palabras llegaron con el viento y repercutieron en la mente de Afhar: “Estás condenado. Aunque huyas la condena irá contigo”.
Hernando Khain.
Aki la Segunda parte: