Quiero compartir algo que escribí la semana pasada en el celular mientras hacia el recorrido en tren que me lleva desde mi casa hasta la facultad. Espero que sea de su agrado.

Nuestros enojos serian ínfimos si comprendiéramos como actúa nuestra mente en esos momentos de tensión emocional.
Desde luego, a nuestro nivel no podemos aspirar a no enojarnos nunca, pues eso necesitaría de una comprensión, compasión y manejo de energías que no poseemos y que lleva tiempo desarrollar sumado a que no solo tendríamos que comprender la causa del enojo, sino también, evitar hacer cosas malas o que puedan hacer enojar a los demás porque aquí, en este mundo, nadie es un santón profesional. Si todos fuésemos nobles de pensamientos y acciones, no habría necesidad de enojo con nadie ni nada, ni siquiera con uno mismo. ¿Quién es tan puro por aquí? Cri cri...
Supongamos que X persona se relaciona con Y. Ahora imaginemos que X dice algo a Y que lo ofende demasiado (X no creyó que lo que dijo era semejantemente duro como para ofender al otro). Y explota de rabia y empieza a levantar su tono de voz hacia X, diciéndole muchas barbaridades juntas. Resulta que X conoce la teoría y tiene cierta aplicación de la misma sobre evitar el enojo o evitar ofenderse y en cierta medida lo logra, hasta que llega un momento en que dice "basta!!!, "Y", te tuve mucha paciencia pero te has pasado de la raya" y vuelve X a dispararle a Y. Como se puede apreciar, sería algo de nunca acabar, pues al no conocernos para nada, ignoramos que nuestros múltiples yoes o egos nunca aceptan la derrota (los yoes malvaditos). Y llega un momento en que dejan de hablarse entre X e Y o puede ser que a alguna de las partes se les haya cruzado un Yo buenito y pueda aflojar y reconciliar la relación.
Bueno, pero porque escribí tanto? Pues para ver un ejemplo clarito de la Ley de causa y efecto. -¿esto que tiene que ver? Dirán- bueno, mucho, porque lo que lanzamos al universo nos es devuelto con la misma intensidad y polaridad, es decir, si lanzamos una emoción, pensamiento o acción negativa, seguiremos recibiendo emociones, pensamientos y acciones negativas hasta que nos "hagamos fuertes contra ellas" y superemos el examen de esa debilidad que nos supera. Sucede que como la gente no sabe esto, nos metemos en un círculo vicioso masoquista, donde casi nunca podemos controlar las emociones que damos y recibimos y bueno, el resto se explica solo. ¿Cómo hacer para usar la ley de causa y efecto a nuestro favor? Usando el poder de la transmutación, que es, básicamente, ser un poco conscientes de todo lo que nos está ocurriendo en ese momento (en el ejemplo cosas negativas) y cambiar la actitud mental a polaridad positiva para empezar a dar y recibir positivamente. A esta altura, si logramos esto, el universo entiende que ya se aprendió la lección y deja de enviarnos dicha prueba porque se considera superada (a menos que uno vuelva a recaer en el mismo error, lo cual daría comienzo a todo nuevamente).
Volviendo a X e Y, se nota claramente cómo no solo no hay que ofenderse sino que no hay que ofender? Porque nuestra mente en aprendizaje, puede actuar como filtro de cosas negativas pero no puede filtrarlo TODO, sino seriamos maestros de la energía pero resulta que no. entonces, si logramos controlar un poco, aunque sea un poco nuestros pensamientos y utilizamos la empatía para ponernos en el lugar del otro y tratar de comprender que y porque lo ofende, estaríamos evitando una cadena de "malas vibras" y el mundo, en cierta forma estaría un poquito más limpio (además de que nos favorecería en todo aspecto, ya que abría menos energías de índole negativa que nuestra mente-antena podría llegar a captar y que son las causantes de esta vida agitada, desesperación, depresión, estrés, que llevamos hoy en día).
Bueno, señor escritor, se ha ido por las nubes. -ejem, perdón, es que no se me da bien la síntesis, jaja-
Continuemos...
¿Como funciona la ofensa? ¿Por qué nos ofendemos?
Básicamente, la ofensa no es culpa del otro, sino que es responsabilidad nuestra. Es decir, nadie te ofende realmente, sino que te ofendes a vos mismo debido a las expectativas mentales que pusiste sobre el comportamiento, actitudes y la vida del otro. Esto quiere decir que en realidad el otro no te ofendió, sino que fuiste vos mismo quien, debido a que esperabas un comportamiento por parte del otro que satisfaga tus necesidades egoicas y eso no se pudo cumplir, te ofendiste.
Esto ocurre porque vemos a nuestras amistades, objetos y familia como pertenencias nuestras, como si fuesen de nuestra propiedad y no seres libres 100% como en realidad deberían serlo. Entonces, cuando una de estas "pertenencias" se aleja del control del ego de turno, ese yo dominante en ese momento se siente "herido" y contraataca con la ofensa.
¿Como lo solucionamos?
-comprensión acerca del funcionamiento de la mente humana.
-compasión
-empatía
-aprendiendo el arte de la transmutación y el perdón a nosotros mismos y a los demás
-tratando de comprender que todos los seres son libres y no son propiedad de nadie.
Efectivamente, esto no es sencillo de lograr, pero al menos tenemos cierta luz y herramientas con las que trabajar.
Aprovechemos.

