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Abolicionismo penal, reseña propia.


Bueno, quería compartir con uds. una pequeña parte de una monografía que preparé para la facultad, sobre este tema que lamentablemente no le va a interesar a muchos, y sin embargo no hay diario ni programa periodístico que no lo trate. Es un pantallazo sobre un tema muy complejo, que quizas sirva para guiar un poco a los que no estan estudiando la carrera. La alternativa abolicionista. Espero le sirva a alguien.
Saludos!



Abolicionismo
Esta corriente de pensamiento, conocida como abolicionismo a secas, ya que dentro de la misma existen diversas posturas, tiene como premisa básica justamente la abolición de las penas y el sistema penal en general, asegurando que el mismo no pudo lograr soluciones concretas para los conflictos sociales. Insisten en que no se debe intentar encontrar soluciones dentro del sistema penal actual, sino que se debería hallar una alternativa al mismo.
Una de las principales críticas que esboza el abolicionismo al sistema penal es que el mismo interviene en muchos asuntos que las mismas partes involucradas no consideran un delito, abstrayéndose de los hechos reales y cerrando su cerco de acción al espacio de la ley penal, impidiendo llegar a una solución que no sea punitiva, de ese modo se deja de lado la víctima y se legitima la total intervención estatal. Este procedimiento penal típico es considerado una visión simplificadora del hombre y su naturaleza, que permite solo ver algunos aspectos de la misma y no considera todos los aspectos de la relación. Se opone total y completamente a la apropiación del conflicto por parte del Estado. Está demostrado que en ocasiones la misma intervención del sistema penal crea grandes riesgos para el autor, tal como puede verse en casos como el consumo de drogas y aborto, donde los posibles imputados deben realizar sus actividades ocultamente y sin ningún tipo de regulación o elementos de seguridad, aumentando los riesgos de la misma.
Una característica particular del pensamiento abolicionista es que no posee método u objetos propios, ni un sistema determinado establecido, sino que para lograr su objetivo (la eliminación del sistema penal actual) se proponen todas las estrategias o acciones imaginables, siempre con la premisa de no actuar sobre el sistema penal rigente, ya que aseguran que el mismo asimilaría los cambios y seguiría su marcha tal como se encontraba al principio; se puede admitir cualquier método, siempre y cuando el mismo sea eficaz.
Consideran asimismo que la cárcel es reproductora de criminalidad; no representa progreso alguno de la crueldad de los castigos y torturas medievales y la pena de muerte, y en general no logra ninguno de sus objetivos pautados. Incluso las mismas victimas en numerosas ocasiones no sienten la necesidad del proceso penal contra el autor, esto queda demostrado ya que en diversos estudios se comprueba que las víctimas no cooperan con el mismo proceso, ausentándose para declarar por ejemplo, citando como causas las demoras o lo costos del sistema penal.

Principales autores


Michel Foucault

El origen del movimiento no tiene un autor único, sin embargo es notable la influencia que ejerce Foucault en las bases de este pensamiento; son varias las ideas que fue exponiendo a través del tiempo, tal como la noción de necesidad de abolir todo tipo de relación asimétrica y de poder. En sus textos Foucault no consagra teorías ni lineamientos de acción, sino estrategias posibles, herramientas que ayuden a resolver las situaciones particulares y que se adapten a cada una, un pensamiento continuo, abierto y sin contradicciones, y no formulas englobantes y múltiples que no permiten el análisis de múltiples casos, siendo esta una de la premisas más valoradas por las tesis abolicionistas. Otro concepto de suma importancia expuesto por este autor, es el de confiscación del conflicto, es decir, la víctima queda excluida de su propio conflicto, el cual es derivado a profesionales impuestos por el sistema penal. De esta manera se desvirtúa la participación de los verdaderos implicados en el conflicto, se quita la vista de la realidad desatendiendo las necesidades verdaderas de las partes. Justamente es uno de los preceptos básicos de los abolicionistas el hecho de “devolver” el manejo del conflicto a los protagonistas, a través de una justicia participativa, en la cual la compensación reemplace la pena, dejando la participación del Estado solo cuando las partes fracasen en la negociación.


Louk Hulsman

Uno de los abolicionistas más radicales es Louk Hulsman, quien a través de sus contactos con la realidad del sistema penal (fue Juez en Rotterdam) asumió que el sistema penal funciona sobre su propia lógica, lo cual le quita dinamismo y realidad. Estos sistemas, tal como el sistema penal, son construidos por la sociedad para darse seguridad, y durante su perfeccionamiento y tecnificación pierde todo contacto con la misma. Hulsman comienza su crítica sobre el concepto de “delito” y su uso en el sistema penal, y termina por considerarlo sin sentido, comenzando su tesis desde cero a partir de ese punto. Es intensa y despiadada la crítica que realiza el autor, en especial con los sistemas burocráticos y su accionar aislado, y a los organismos que funcionan dentro del sistema penal mismo, ya que asegura que al estar encerrados sobre sí mismos sin contacto con la realidad, es común que se contradigan en varias ocasiones. Este mismo sistema penal se encargar de crear y reforzar desigualdades dentro de la sociedad, ya que observa que quienes son penados pertenecen a las categorías más débiles y vulnerables de la población; el sistema opera para generar violencia y dominación sobre sectores.
Sostiene Hulsman que sería una solución sensata y pragmática que el sistema se encargue únicamente de los criminales más peligrosos para la sociedad, y que el resto de los casos sean resueltos a través del fuero civil.


Nils Christie

Otro autor que toma el término de dominación al referirse al sistema penal es Nils Christie, docente noruego, el cual basa sus argumentos en fuertes fundamentos éticos. Asegura que la prisión es un sufrimiento no creador y carente total de sentido, es una institución que suprime la iniciativa de diálogo y alimenta el desprecio del imputado, el cual pierde la personalidad y capacidad de sociabilizar. Determina que es la ley penal la que crea al criminal, teniendo en cuenta la variación de concepto de infracción a través del tiempo, poniendo en evidencia su relatividad. Sostiene Christie que el sistema penal está lleno de dicotomías, y que son estas mismas lo que lo separan de la realidad social; el hombre es bueno o malo, correcto o incorrecto, culpable o inocente, y finalmente, encarcelado o no. Esto es producto de que el sistema penal se basa más en la acción que en la interacción, lo que facilita calificar a un individuo como bueno o malo.
Thomas Mathiesen, contemporáneo y colaborador de Christie, también esboza sus conceptos e ideas para la solución del problema penal. Una de sus principales características a lo largo de su obra es su enérgica oposición a la prevención especial, debido a que considera que no logra rehabilitar al imputado, sino que solo aumenta la reincidencia en la mayoría de los casos. Propone que no deben construirse alternativas a la cárcel, sino ideas para organizar alternativamente las relaciones humanas, favoreciendo la resolución de los conflictos de manera antiautoritaria. Sostiene que intentar imponer reformas al sistema penal existente es inútil ya que el cambio sería imposible de materializar o lo haría muy lentamente, y que el resultado sería muy similar al existente. Por lo tanto el sistema alternativo debe basarse en premisas propias y no las del sistema original, y esas premisas deben contradecir al sistema en algunos puntos. Sin embargo observa Mathiesen que la abolición del sistema penal lejos de tener un éxito inminente, está siendo avasallado por la construcción de nuevas cárceles día tras día, tal como se puede observar en Europa en la década de 1980, al igual que en Estados Unidos, donde el número de encarcelados cada cien mil habitantes aumenta gradualmente cada año. El análisis que realiza Mathiesen de esta conducta es que dicha expansión obedece no solo al aumento de personas detenidas sino también a la mayor duración de las condenas. Asimismo este aumento de la criminalización obedece también a los conflictos políticos y de clase de la sociedad occidental, lo que deja entrever la raíz marxista dentro del pensamiento de Mathiesen, asegurando que la cárcel se está convirtiendo en un arma represiva sobre las clases desprotegidas.
Sin embargo el autor señala la atención que han recibido los preceptos abolicionistas dentro del campo del derecho, aun cuando su avance en hechos no sea notorio aún, y adhiere a la idea de que el avance del pensamiento abolicionista requiere de un profundo cambio social que funcione como basamento del mismo, una nueva forma de resolver los conflictos humanos que conduzca hacia soluciones no autoritarias. Es este mismo avance del sistema carcelario y la criminalización que mencionaba anteriormente lo que servirá como hilo conductor para la búsqueda de alternativas al sistema.

Críticas esbozadas al abolicionismo
Una de las principales críticas que se elevan hacia el pensamiento abolicionista proviene de su carácter anti-institucional. Es así que dentro del “esquema” abolicionista cualquier tipo colaboración con el sistema penal se encuentra vedado, y esto genera impedimentos a la hora de trabajar con sistema actuales; para que el abolicionista pueda trabajar deberá esperar hasta que un nuevo sistema este instaurado. Es esta “tozudez” en trabajar con herramientas de sistemas penales ya existentes una de las principales barreras de abolicionismo, que terminan por limitar su accionar. Algunos autores descreen también de la idealización de la conducta humana que exponen los abolicionistas, en cuanto a la solución de los conflictos. La nacionalidad de los principales autores abolicionistas también parece influir, ya que no tienen en cuenta el papel que juega el sistema penal en los países de América Latina, donde muchas veces el mismo sistema juega un rol protector frente a abusos sufridos por los estratos más vulnerables.


Para consultar por mas información o ampliar un poco este tema recomiendo los libros:
- Elbert, Carlos Alberto, Manual básico de criminología, ed. Eudeba.
- Hulsman, Louk y Bernat de Celis, Jacqueline, Sistema penal y seguridad ciudadana hacia una alternativa, ed. Ariel Derecho, Barcelona 1984.
- Sarulle, Oscar Emilio, La crisis de legitimidad del sistema jurídico penal (abolicionismo o justificación), Editorial Universidad, Buenos Aires 1998
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