lenin en la antartida
Pero la Antártida es enorme, bastante más grande que Europa, de hecho. Y está completamente deshabitada en prácticamente toda su extensión. Y en ese vastísimo territorio hay un punto que está más alejado de la costa que cualquier otro. Es el llamado Polo Sur de inaccesibilidad, y también es el centro geométrico del continente helado. Situado en la mitad oriental del continente se encuentra a 878 kilómetros del Polo Sur geográfico, a más de 3.600 metros de altitud y a unos 1.700 kilómetros de la costa más cercana. Y aquí es cuando aparece Vladimiro
La primera expedición que visitó el lugar fue la 3ª Expedición Soviética a la Antártida, que llegó allí en febrero de 1958. Llegaron con toneladas de material, y montaron una estación polar a la que llamaron Sovetskaya. Cuando se marcharon, unas dos semanas después, dejaron la estación lista para ser usada posteriormente, y, en lo alto de la chimenea, colocaron un busto de Lenin mirando hacia Moscú. Al año siguiente, la estación fue clausurada y abandonada, y el busto de Lenin se quedó allí. La zona quedó desierta hasta 1967, cuando otra expedición ruski visitó a Lenin. Y volvió a quedar desierta durante cuatro décadas, hasta que el año pasado recibió nuevos turistas.
A finales de 2006 una expedición anglocanadiense partió de Ciudad del Cabo en un rompehielos en dirección a la Antártida. Se proponían cruzar el continente sin usar medios mecánicos de ningún tipo, desde la base rusa de Novolazarevskaya hasta el centro geométrico del continente. Y lo hicieron. A lo largo de 46 días recorrieron enormes extensiones heladas, con temperaturas que rara vez superaban los treinta bajo cero, hasta llegar a su destino. Y allí estaba Vladimiro, esperándoles. El resto de la estación soviética estaba bajo más de dos metros de nieve, pero el busto de Lenin, impertérrito, destacaba sobre el desierto blanco mirando hacia Moscú. Según cuentan los expedicionarios, se quedaron anonadados porque la escultura (hecha de un material plástico) no tenía ni una mota de nieve o hielo encima, y era visible desde unos seis kilómetros de distancia. Como si los rusos la hubieran colocado allí el día anterior. Pero llevaba allí la friolera (y nunca mejor dicho) de 48 años. Y es que los soviéticos para otras cosas serían un desastre, pero en lo de rendir culto a sus líderes eran unos fieras.
y ya que estamos.....
PD: uno de los himnos mas bonitos que hay
puntos y comentarios se agradecen subo post curiosos si te interesa suscribete ¡¡¡