PARA LAS MUJERES
Resulta paradójico leer a diario comentarios de mujeres profesando el amor de sus vidas y que dicho amor es perfecto, no sé si produzca en mí asco o risa. Asco por usar mal el término “amor” o risa por su poca capacidad al no comprender que bajo el velo de dicha máscara se esconde el deseo más noble de tener sexo, ¿cómo podría un hombre entonces acceder a dicho placer si no es con el engaño de las palabras?, no nos escandalicemos por dicha afirmación pues sin dicho beneficio la humanidad estaría cuerda y eso sí sería un verdadero problema. No encubramos nuestro deseo de poligamia con palabras, la vida es demasiado dura como para no llevar a cabo al libertad que nos ofrece un cuerpo.
Una doble moral hay mujer, pues mientras copulas con el ángel que te ofrece el mundo, deberías hacerlo con el individuo que te ofrezca la verdad. Buscamos la palabra más bella, buscamos el par más culto, buscamos la ternura, buscamos una serie de cualidades agradables, mas siempre seremos atraídos también por la decadencia, seremos atraídos por la verdad dolorosa del final.
Unos ojos en la profundidad del horizonte plantean preguntas y asientan ideales, el ideal de desprecio quizá sea el más latente, qué podría sentir un ser abatido sino el noble desprecio a la mascara humana, ponemos reglas y tenemos ideales de el ser que queremos junto a nosotros, pero somos un punto en la infinidad del universo y sin embargo nuestro orgullo es tan latente como la elección de del par a la hora del coito.
Yo les diré mi verdad mujeres, he sentido cariño quizá ternura por unas merecedoras de dichas características, mas nunca les negaré mi deseo silencioso de poseer su cuerpo, nunca negaría que la piel es importante
para mí, nunca negaría que es quizá la mejor actividad en este mundo efímero. Sin ser más específicos regreso a la mascara del yo.