Sin ideas
Cuando una idea llega a mi cabeza debo proceder rápido, sacar una hoja de cualquier parte y enfundar el lapicero impregnado de oscura tinta. Posteriormente inicio con la palabras más difícil de elegir y generalmente parecida a las que he usado en escritos anteriores. Cuando una frase inicia, termina pronto, lo que me obliga a desviar mi mirada del follaje sobre el que escribo, miro a mi alrededor y sólo hay rostros vehementes esperando a ser leídos, entendiéndose la lectura como un conjunto de métodos usados para entender algo o a alguien.
No me percato de muchas cosas y mi observación vuelve al papel, mi cerebro crea un orden de palabras y mis dedos sólo son objetos, herramientas, mecanismos con los cuales se expresa un universo dentro de otro universo.
Siento deseos de terminar porque la hoja se acaba, o tal vez porque es este el pretexto que me he dado desde siempre intentando disimular la falta de imaginación y de creatividad para escribir una nueva linea. Exploro por ultima vez las ideas que pueda tener y me doy cuenta que nuevamente mi mente yace en el caos.
Debo ser mas cuidadoso y minuciosos cuando piense, quizá luego, llegue una idea
Después de una noche de tragos y trabajo
Sube las escaleras, observa la alfombra rota en cada escalón y vomita, su cuerpo se aferra al tubo que evita la caída y caminando de lado a lado llega a su apartamento, intenta abrir la puerta, está atascada, lanza una patada con furia y la puerta se abre un par de grados, observa en el suelo dos fósforos y recuerda que tenía ganas de fumar, saca de su bolso un cigarrillo y lo enciende, aspira, tose, vuelve a aspirar y nuevamente vomita. Forcejea su cuerpo contra la puerta y entra por el espacio disponible, hay un cuerpo tendido en la sala sin muebles, ella lo patea, el cuerpo yace inmóvil, el humo del cigarrillo rodea la habitación mientras ella se dirige al baño, saca una píldora y la traga, mira su rostro demacrado y sonríe tristemente, sus lágrimas se han secado hace años, aspira del cigarrillo que paso a paso se esfuma, está cansada de vivir la muerte, sus pulmones se lo hacen saber, vuelve a vomitar.
Ella, sola, su cigarrillo, su marido que permanece ebrio sobre el suelo y las ojeras tristes son la vida que le rodea... Intenta dormir
Justicia
Matadlo que me asesina, prendedlo en llamas e inhalad aquella mágica bruma para que se extinga, asesinadlo entre el silencio, colgadlo con su envoltura y su repugnante nicotina, quemadlo como nunca habéis quemado a alguien, él es el culpable, no perdona, no elige, los hombres caemos desmesuradamente ante su tentación, destrozadlo porque despierta, no encuentro mi encendedor, me desea pero matadlo, matadlo ya que me atormenta, una vez más, una última, por favor matadlo que me doblega, prendedlo en llamas y dádmelo, yo haré justicia, justicia ciega, traedlo ante mí y le daré un buen juicio, traed a ese cobarde y que muera en llamas, esas llamas que me han de tranquilizar ficticiamente, despojadlo de su filtro antes de que ataque, rehusad a su triste y desdichado sabor, quema, arde, debo olvidarlo, quemadlo sin compasión, sigue ardiendo duele cada vez más, traed a ese infeliz de una vez por todas que yo le asesinaré sin lástima alguna...
El loco calla y enciende un cigarrillo
Sin Título
Ella continua en silencio, abrumada y triste recorre su solitaria habitación con indiferencia, está cansada de vivir, ya no sueña, su rostro pálido y enmudecido grita de inanición, su vida le confunde y le apremia, le bendice y le calumnia, le castiga, le coquetea, le desespera.
Ella continua allí, en silencio, sobre su blanca silla esperando nada, no tiene a quien ni a que, es solo el producto de una humanidad sorda y desfigurada, su castigo es estar viva y a la vez es su mas dulce anhelo, la veo y sonrío, siempre llena de confusiones y atropellos morales, evadida del presente, exiliada de si misma, triste y sonriendo con su agujero entre los labios, sus cabellos alborotados y sus versos intranquilos, sus ojos pasivos y apagados, su manos temblorosas, su desprecio inagotable reflejado en las cenizas de muchos cigarrillos que acompañan su noche.
Ella continua aquí, mirándose en las frases y saludando nuevamente a la penumbra... Se aproxima el alba
Asesiné una mosca
Porque te asesiné?
sólo querías volar libremente,
que he hecho?
acaso te envidiaba?
acaso era insoportable el aleteo de tu esencia sobre la habitación?,
acaso repudiaba que fueras a otros?
pensé algún día que no volverías?
ellas me obligaron a hacerlo,
será posible extrañarte?
porque el hombre no soporta la libertad?
que he hecho?
no volverás a verme por que no estaré más para ti,
no volveré a buscarte porque te sepulté en la melancolía de una noche,
no volveremos a pensarnos porque ya ninguno existe,
que he hecho?
El ermitaño y la luna
Estrepitoso ruido se escucha en la montaña, ha llegado a visitarlo su fiel compañera, luna oscura y triste, el ha despertado, da dos pasos y se incorpora a la entrada de su lúgubre casa, va a por vino y enciende un cigarrillo, sonríe a la luna y entre el silencio le brinda su oscuro amor.
Titubea entre su soledad y de su pálido armario extrae un libro, enciende una vela con la caja de cerillos que ha dejado en su mesa, una mesa deteriorada que refleja su brillo y aviva los ojos, abre el bien diseñado conjunto de pergaminos que acompañan su soliloquio y lee durante una hora. Al terminar brinda por el silencio y acude a sonreír deliberadamente.
Sale de su madriguera pisando levemente el débil suelo que se quiebra con los sonidos de su soledad mientras observa el majestuoso cielo, diáfano y oscuro, ha vuelto a nacer, disfruta de su libertad.
Horas de vigilia cubren sus ojos, su doncella y concubina lo sigue iluminando sin desprecio ni compasión, solo ellos, mirándose el uno al otro, emanando su energía recíprocamente y besando el olvido que los ha de acompañar, solos, ellos dos, la luna y él, enfrentando el todo con tortuosos momentos de sigilo y calma, encontrándose el uno al otro, derramando sangre que se funde hacia la perfección de su compañía taciturna.
Se manifiesta el advenimiento del alba y el ermitaño pronuncia lentamente: Mañana te volveré a ver !prófugo ser!