Guía para no dejarse deslumbrar por los charlatanes (I) 1. Si yo tuviera… Los charlatanes se comportan como lo que son: vendedores. Por tanto no ha de sorprendernos que intenten cualquier estratagema para colocarnos su producto, ya sea comercial o ideológico. La estrategia que llamo “si yo tuviera” tiene tres partes muy bien diferenciadas: la primera consiste en generar desamparo y ansiedad, la segunda encontrar un “hombre de paja”, un presunto culpable de dicha ansiedad para, por último, presentar una solución definitiva al problema que causa dicha ansiedad. Por supuesto, la empatía manifestada en las dos primeras etapas hacia quien las cuenta son tan intensas que ensombrece nuestra capacidad crítica, olvidando el pequeño detalle de exigir que la solución propuesta demuestre la eficacia que promete. De hecho, las soluciones presentadas tampoco funcionan (lo siento, este mundo es así de complejo), pero para cuando se quiere uno dar cuenta ya te la han colado. Expondré algún ejemplo. Hay enfermedades que no tienen cura, eso no es ningún secreto. Hay que resignarse ante esa realidad, lo contrario es dar pábulo a las creencias infantiles. Para algunas enfermedades contamos con sustancias que disminuyen los efectos colaterales de dichas enfermedades y nos mantienen vivos (como el caso de la insulina en la diabetes), pero para otras ni siquiera se dispone de esos paliativos. Es aquí donde el avispado pícaro opera, asegurando que posee una cura inmediata y barata para dicha enfermedad. Como eso es difícil de creer, se apela al victimismo: “si esta cura no se conoce es por culpa de las empresas todopoderosas que…….” El afán de apoyar al débil que muchos llevamos dentro nos oculta que nos la están metiendo doblada al mezclar dos cosas que se llevan como el agua y el aceite. Que hay empresa todopoderosas malas malísimas, cierto. Pero eso no certifica la validez de un producto que nos colocan en una bonita (o cutre, que de todo hay) página de Internet. Ese producto debe mostrar su eficacia. Quien al ser preguntado por dicha eficacia no muestre resultados más que contrastados (más allá de testimonios personales que recuerdan los congresos de testigos de Jehová), se está comportando como el dueño de una de esas grandes corporaciones industriales que critica. La cantidad de dinero que se maneja puede ser diferente, pero el objetivo es el mismo: vaciar el bolsillo de quien no esté atento. Otro ejemplo lo constituyen las fuentes de energía. Conocemos de sobra los oligopolios energéticos y vemos a diario como actúan. Pero no por ello vamos a aceptar de buenas a primera la palabra de alguien que asegure que tiene un sistema gratuito de obtener energía de forma infinita o quien intente colocarnos un coche que funciona con agua del grifo. Por mucho que esa persona nos resulte simpática, por mucho que se presente como un perseguido por parte de las grandes empresas del ramo, tendrá que mostrar la eficacia de sus inventos (más allá de planos de naves tipo Star Treck) para ser creído. Ya conocemos suficientes fuentes de energía de probada solvencia y despreciadas por gobiernos manipulados por las grandes corporaciones, como para perder el tiempo ante charlatanes de feria En el fondo esta estrategia comercial se basa en el “si yo tuviera”. Si tuviéramos cura para el cáncer o la malaria; si tuviéramos una fuente gratuita de energía, si tuviera un alimento que me mantuviera siempre sano… De esos anhelos nace el afán de lucro de unos cuantos y saben explotarlo muy bien. Pero desgraciadamente el mundo es mucho más complejo y más difícil de entender que el que prometen los charlatanes, los cuales sólo intentan que nos creamos que somos capaces de ser protagonistas del cuento infantil que ellos construyen en nuestra mente. 2. La pregunta falsa Los charlatanes, como su nombre indica, son “capos” de la oratoria, no necesitan demostrar, no necesitan recurrir a nada demostrado y/o publicado, les basta con jugar con las palabras. Una estrategia de dicha oratoria es realizar preguntas falsas, preguntas trampa que encierra una falsedad dentro del interrogante. Veamos algún ejemplo con el que me he encontrado en la red: ¿Cómo es posible que los evolucionistas nos digan que la evolución es un proceso muy lento que dura millones de años si la explosión cámbrica apenas duró unos pocos miles de años? Podríamos llamarla cuestión tipo del creacionista. Pero si bien es cierto que la llamada explosión cámbrica ocurrió en una escala de tiempo corta (a nivel geológico) y que los procesos que ahí acontecieron siguen siendo investigados con ahínco, es falso decir que este período sólo duró unos pocos miles de años, ya que se extendió durante millones de años. De hecho se desconoce con exactitud cuanto pudo durar debido a que cuesta encontrar yacimientos fosilíferos tan antiguos y que muchos de los organismos de esa época no fosilizaron (debido a sus tejidos blandos). Se postula que, por motivos no conocidos, en esa etapa la tasa de evolución fue más rápida que la actual, quizás por la cantidad de nichos ecológicos no colonizados. Las edades que se manejan en la actualidad para ese proceso van desde el final del periódico Ediacárico (hace 590 millones de años) y principio del Ordovícico (hace 490 millones de años), con lo que duró bastantes millones de años. creatas ¿Cuántos millones de euros gana la “Farmafia” obligando a todo el mundo a vacunarse? Este es un ejemplo de “sutileza” ya que la clave no está en lo que se pregunta sino en cómo se pregunta. No es una simple duda, es una denuncia torticera encubierta. Y digo torticera porque habiendo muchos motivos por los que se puede criticar a las grandes farmacéuticas, se utiliza este reclamo para criticar a la vez las vacunas. Se emplea un gancho, saber que la crítica a las grandes corporaciones produce empatía para así trasmitir el mensaje que realmente se quiere dar. Y se hace de forma errónea, porque si bien es cierto que las farmacéuticas ganan dinero con las vacunas, ganan mucho más con remedios para paliar los efectos de enfermedades que no se sufrirían si no se padece la enfermedad (algo que la vacuna evita en la mayoría de los casos). La vacuna de la gripe tiene un coste mínimo comparado con lo que cuestan los analgésicos más las horas de costes laborales que produce la gripe, y eso en el mejor de los casos, cuando se complica se puede acabar tomando antibióticos para la infección secundaria asociada, lo que aún encarece más. Y esto para una enfermedad que no es especialmente grave en personas que no tengan riesgos añadidos, si hablamos de poliomielitis, tos ferina o hepatitis, los costes se disparan. La comparación con lo que cuesta está fuera de lugar. 3. Citar como prueba una publicación que dice lo contrario de la opinión del charlatán. Cuando se debate o se dialoga, si no conoces previamente a la otra persona, no sabes si te estás enfrentando a un charlatán o a alguien con mayores conocimientos de los que puede tener uno mismo. Al escuchar supuestas teorías avanzadísimas o tratamientos revolucionarios, lo más prudente es una reacción de cautela e indagar qué hay detrás. Es el momento de pedir alguna prueba, si hay alguna publicación científica que lo avale o si simplemente se está emitiendo una opinión personal, o lo que es peor el mensaje publicitario de un producto. La mayoría de los charlatanes ante esto presentan excusas muy variadas, desde la de acusar a los científicos de corruptos hasta llamar a los escépticos “mentes cerradas” por no querer contribuir al “desarrollo de la ciencia”. Pero algunos van más allá y presentan publicaciones indexadas en el PubMed y que han sido evaluadas por otros científicos. El problema surge cuando uno las lee y comprueba que dicen lo contrario de lo que en realidad afirma el charlatán. Esto, además de confirmar la charlatanería de quien lo hace, muestra su catadura ética, ya que está asumiendo que la gente que le escucha o lee es tan crédula que se lo va a creer sin más, y tan inculta como para no entender esas complicadas publicaciones que, además, están escritas en inglés. Pero en realidad lo que reflejan es que quien no entiende esas publicaciones es quien referencia publicaciones opuestas a su ideología. Eso, además, lo retrata inmediatamente como un charlatán que no sabe salir de la retórica y a lo único que juega es a llevar razón, o lo que es peor, a colocarnos algún producto sospechoso.
Guía para no dejarse deslumbrar por los charlatanes (I)
Datos archivados del Taringa! original
36puntos
449visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
11visitas
0comentarios
Dar puntos: