HERMANOS Nacidos rivales
Caín y Abel. Es curioso que el mito más estudiado, el que mejor ha representado a la relación entre hermanos a los largo de la historia sea el que de estos dsos personajes bíblicos que acabaron a palos. Desde que se perpetró el primer fatricidio, la quijada no ha dejado de caer simbólicamente sobre la cabeza de algún hermano. Y es que los celos, la confusa mezcla de amor y odio, el deseo de monopolizar la atención de los padres y la envidia suelen terminar convirtiendo la afectividad en el seno familiar en una simple cuestión de rivalidad.
Ahora, la ciencia empieza a ahondar en esas difíciles relaciones consanguíneas y a descubrir que de ellas depende buena parte de nuestro comportamiento, nuestra integración social y, en algunos casos, nuestra salud mental.
1.- Dicen que es la interacción más importante de la vida
Para muchos psicólogos, la interacción fraternal es la más importante de nuestra biografía. Los padres suelen morir antes que sus hijos; el matrimonio puede acabar en divorcio; los retoños abandonan inevitablemente el hogar, y los amigos son propensos a al decepción, al olvido y al recambio. Sin embargo, los hermanos permanecen unidos tras la muerte de los progenitores y por encima de las desgracias familiares.
No sólo eso sino que esas personas con las que compartimos sangre y, durante muchos años, hogar son nuestros primeros educadores, amigos, enemigos, jefes y subordinados.
* Al tener que compartir escenario con alguien de edad similar a la nuestra, aprendemos a negociar, a compartir, a resolver problemas, a defender el territorio y a autocontrolarnos.
* Cuando los niños son muy pequeños, la figura de un adulto tiene una gran importancia en el desarrollo de su conducta. Pero hay ciertas cosas que solo pueden aprender de otra persona que se encuentre en igualdad de condiciones: los amigos, por ejemplo, y los hermanos.
* Los niños están socialmente mucho más desarrollados de lo que se creía. Un niño de 15 y 17 meses vigila como un halcón todo lo que ocurre entre sus padres y sus hermanos, por eso, en el segundo año de vida ya sabemos cómo confortar, herir, molestar a los demás;entendemos las normas familiares.
* Conforme vamos creciendo, la importancia de estas interacciones en el seno familiar son mayores. A los tres años, por ejemplom el niño sabe hacer valer sus habilidades frente a las de los hermanos y opsee los rudimentos emocionales que le permiten adaptarse a las circunstancias frustrantes del entorno.
Aún falta un poco, espero que les esté agradando...
Son nuestros primeros maestros, jefes, enemigos y aliados. Desde la más tierna infancia hasta la edad adulta, la interacción con los hermanos es, según las últimas investigaciones, la clave para formar nuestra personalidad
Caín y Abel. Es curioso que el mito más estudiado, el que mejor ha representado a la relación entre hermanos a los largo de la historia sea el que de estos dsos personajes bíblicos que acabaron a palos. Desde que se perpetró el primer fatricidio, la quijada no ha dejado de caer simbólicamente sobre la cabeza de algún hermano. Y es que los celos, la confusa mezcla de amor y odio, el deseo de monopolizar la atención de los padres y la envidia suelen terminar convirtiendo la afectividad en el seno familiar en una simple cuestión de rivalidad.
Ahora, la ciencia empieza a ahondar en esas difíciles relaciones consanguíneas y a descubrir que de ellas depende buena parte de nuestro comportamiento, nuestra integración social y, en algunos casos, nuestra salud mental.
1.- Dicen que es la interacción más importante de la vida
Para muchos psicólogos, la interacción fraternal es la más importante de nuestra biografía. Los padres suelen morir antes que sus hijos; el matrimonio puede acabar en divorcio; los retoños abandonan inevitablemente el hogar, y los amigos son propensos a al decepción, al olvido y al recambio. Sin embargo, los hermanos permanecen unidos tras la muerte de los progenitores y por encima de las desgracias familiares.
No sólo eso sino que esas personas con las que compartimos sangre y, durante muchos años, hogar son nuestros primeros educadores, amigos, enemigos, jefes y subordinados.
* Al tener que compartir escenario con alguien de edad similar a la nuestra, aprendemos a negociar, a compartir, a resolver problemas, a defender el territorio y a autocontrolarnos.
* Cuando los niños son muy pequeños, la figura de un adulto tiene una gran importancia en el desarrollo de su conducta. Pero hay ciertas cosas que solo pueden aprender de otra persona que se encuentre en igualdad de condiciones: los amigos, por ejemplo, y los hermanos.
* Los niños están socialmente mucho más desarrollados de lo que se creía. Un niño de 15 y 17 meses vigila como un halcón todo lo que ocurre entre sus padres y sus hermanos, por eso, en el segundo año de vida ya sabemos cómo confortar, herir, molestar a los demás;entendemos las normas familiares.
* Conforme vamos creciendo, la importancia de estas interacciones en el seno familiar son mayores. A los tres años, por ejemplom el niño sabe hacer valer sus habilidades frente a las de los hermanos y opsee los rudimentos emocionales que le permiten adaptarse a las circunstancias frustrantes del entorno.
Aún falta un poco, espero que les esté agradando...