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Indio Solari ecos desde Tandil

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El Indio Solari reeditó en Tandil su rock del país y conmovió a miles de fanáticos 06.07- Pasada la medianoche los fieles del mítico cantante abandonaban la ciudad, después de disfrutar de una presentación histórica. Presentación de los temas de su última placa y viejos clásicos de los Redondos, con el colorido y aguante de las bandas de todo el país. En septiembre, San Luis. Recién comenzaba el domingo y miles de jóvenes con piel de lobo y alma de corderos abandonaban nuestra ciudad tras disfrutar a pleno dos horas y media en las que Carlos “el Indio” Solari dejó en claro porque es capaz de convocar a más 50 mil personas en el interior del país. El ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota presentó por segunda vez en 2008 su última placa solista “Porco Rex”, y le sumó además buena parte de los clásicos que, al menos en el Hipódromo de Villa Aguirre, gozaron varias generaciones de rockeros. Desde un principio, a las 21:30 horas, dejó en claro que la apuesta a estas sierras para rodar junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, había sido acertada: “Seamos buenos con Tandil, que ha sido muy hospitalaria con todos nosotros” le dijo a sus fanáticos, que cerraron con aplausos un romance tandilense que se desarrolló con la misma tranquilidad que las bandas mostraron meses atrás en Jesús María, Córdoba. Ya habían pasado “Pedía siempre temas en la radio”, “Ramas caídas”, y “Martinis y tafiroles”, tres canciones de su última obra que antecedieron el primer episodio netamente ricotero. El cuarto fue “La hija del fletero” (Lobo suelto, cordero atado) lo que despertó el asombro que generan los Fundamentalistas desde arriba del escenario, sobre todo el primer guitarrista Baltazar Comotto, que conmueve en varios pasajes con fraseos furiosos. Ahí se vieron las primeras bengalas y las primeras pibas en los hombros de los chicos, postal que se repitió hasta las 12 de la noche cada vez que el Indio reversionó, con solvencia, canciones que antes lo tenían con otros compañeros de ruta. “A los temas de los Redondos le dan otro vuelo” le dijo alguien al oído a este cronista, en referencia a la solidez con la que se mueven los socios de Solari. El cuarto también trajo reminiscencia: una excelente versión de “El infierno está encantador” (Gulp), canción que despabiló a los cientos de cuarentones y cincuentones que, en muchos casos con sus hijos y esposas, se acercaron hasta el histórico circo de carreras. Entre tema y tema, sobre todo en el primer tramo Solari bebió de un vaso y se excusó: “Van a tener que ayudarme, porque mi salud no está en mi mejor versión”. Una mano que le llegó, sobre todo, cada vez que reeditó clásicos que surcaron la densa niebla en Villa Aguirre. Eso sucedió con el siguiente en la lista, “Rock para el negro Atila” (Lobo suelto, cordero atado), que volvió a despertar los ánimos de una masa humana que, antes de que comenzará el recital, había recibido una llovizna de los bomberos que, como muchos, también estuvieron presentes detrás del escenario. El oscuro romanticismo de “Y mientras tanto el sol se muere” se sumó a la noche, una canción que el Indio le dedicó a su mujer y a la madre de su único hijo: Bruno. En la misma línea, sonó el mismísimo “Porco Rex” y “Bebamos de las copas lindas”, para completar otro tramo “de los nuevos”. Los viejos clásicos volvieron de la mano de “Un angel para tu soledad” (Lobo suelto, cordero atado), aunque inmediatamente “Nike es la cultura” demostró que Solari y los Fundamentalistas están tanto –o más afilados- que años atrás cuando presentaron “El tesoro de los inocentes (Bingo fuel)”. “Sopa de lágrimas (para el pibe Delete)” y “Te estás quedando sin balas de plata” volvieron a generar la asombrosa contemplación por el sonido actual, con Comotto en el centro de los aplausos y comentarios elogiosos. Otra vuelta por los clásicos con “Ella debe estar tan linda” (Un baión para el ojo idiota) y “Me matan limón” (Luzbelito), para poner nuevamente al frente la dupla de guitarras con “Tatuaje” (Porco Rex). “Divina TV Fürer” (Oktubre) y “To beef or not to beef” (El tesoro de los inocentes), fueron la antesala de “¿Por qué será que no me quiere Dios?” (Porco Rex), dónde el Indio estrenó “pasito nuevo”, según el mismo lo definió entre las luces. Llegó el momento de “Vuelo a Sidney” y de “Pabellón Séptimo (relato de Horacio)”, una canción que el mismo dedicó a un amigo muerto en un penitenciario y que anoche reafirmó con “un saludo ahí para los muchachos”. “Un poco de amor francés” (La mosca y la sopa) y “Juguetes perdidos” volvieron a mostrar la vigencia de los Redondos, mientras que “Tatuaje” y “Flight 956” antecedieron el cierre que, como en otras oportunidades, marcó uno de los pogos más grandes del mundo. Con “Ji, ji, ji”, Solari se despidió de su gente hasta el 27 de septiembre cuando se presente una vez más en San Luis. Nada detiene al culto ricotero, que copó la ciudad y desplegó todo su folclore Desde la mañana, grupos recorrieron el sector norte de Tandil, los paseos y el centro. Con sus remeras, banderas y cánticos, los fanáticos del Indio Solari transformaron la geografía serrana. La cultura ricotera generó trabajo, quejas y congestionamiento en el tránsito. Miles de fans del Indio Solari y de la legendaria banda Los Redonditos de Ricota despertaron del letargo a Villa Aguirre y a los barrios ubicados al norte de la Ruta Nacional 226, zona que ayer se convirtió en sede de un fenómeno único dentro de los espectáculos rockeros. Si la ciudad se perfila al crecimiento, si decide quitarse el sayo de “pago chico” y probar suerte como urbe referente del interior bonaerense, ayer tuvo un ensayo contundente de lo que implica ser la elegida para un show que presenta características únicas. La cantidad de convocados, su logística y el folclore propio de una masa que se identifica con un mito viviente: el Indio Solari, otrora líder y voz de Los Redonditos de Ricota, ubicarán a este evento en los anales de la historia local. Desde la madrugada, las potentes luces de decenas de micros rompieron la espesa bruma del ambiente y comenzaron a ubicarse sobre avenida Actis, las calles paralelas y las perpendiculares, hacia el sur del Hipódromo. Sobre el mediodía ya no cabía un colectivo más sobre Actis y los choferes buscaban espacios para permanecer durante toda la jornada cerca del predio, esperando que los pasajeros cumplieran con su “misa”, la cita prevista por el líder para continuar la gira de “Porco Rex”. Las previsiones de los nostálgicos del ’97, cuando Los Redondos hicieron vibrar el estadio San Martín, quedaron totalmente desfasadas por un movimiento que cultiva una mística desatada por el delirio y la pasión. En palabras del Bebe Contempomi, conductor de “La viola” (Todo Noticias) y una voz autorizada en la materia, el Indio Solari genera “una fiesta que supera lo musical”, y se extiende a “lo social y cultural”. En diálogo con Tandil FM 104.1, el periodista definió al espectáculo como “un fenómeno sociológico” desatado por la juventud argentina. Pero la multitud no sólo circuló por Villa Aguirre y sectores aledaños: se mostró en todos los paseos tradicionales y en el centro de la ciudad. A su paso desplegó banderas, cantó loas al Indio y se hizo notar ante la mirada atónita de muchos tandilenses. También generó congestionamiento en el tránsito, sobre todo, en la zona del Hipódromo. Veneno paciente Desde temprano, grupos de jóvenes de las zonas más remotas de la Argentina armaron pequeños campamentos sobre las veredas, espacios verdes, en los frentes de las casas y los comercios de Villa Aguirre. El barrio se revolucionó y por doquier los fans ricoteros colgaban sus banderas, agitaban sus remeras y abrían las primeras cajas de vino o destapaban las cervezas. Miles de chicos y chicas, adolescentes y jóvenes, sobrevivientes de un viaje en las tinieblas en una noche de escasa visibilidad por acción de una intensa niebla. Cerca del mediodía, muchos comenzaron a descargar las parrillas, prendieron fuego y largaron los asados, choripanes o hamburguesas, conforme a lo que habilitara la billetera. Los mil efectivos de seguridad –800 contratados por la organización y 200 de policía- contemplaban la escena e impedían el acceso, previsto en Darragueira y Actis, que fue abierto a las 15. Los vecinos del barrio se identificaban para poder entrar y salir de las viviendas que rodean el Hipódromo. Las familias se mezclaban con los fanáticos, observando un cuadro inédito en la zona. A las 12, los organizadores habilitaron la boletería para todos aquellos que aún no habían adquirido el pase al megaespectáculo. Más tarde, “el problema son los que no tienen entrada”, adelantó uno de los hombres que custodiaba el acceso por Darragueira. Y es que si bien el Hipódromo no presenta límites de capacidad, esperaban el arribo de fanáticos que no disponen del dinero para la entrada. Al menos cuatro controles, uno por esquina, hubo que sortear para alcanzar el ingreso al campo. Todo el perímetro estaba cubierto con una gruesa lona blanca para ocultar el movimiento interno. Con buena señalización, en pocas horas guiarían a la masa ansiosa por reencontrarse con el Indio. Algunos vecinos se incorporaron a la movida montando puestos de venta de comida y bebida en los garajes. Otros sólo observaban desde las veredas, sorprendidos y comentando por lo bajo las sensaciones que les causaba el atípico evento. Y mientras el sol se muere Para completar la escenografía y aportando la nota de color a una jornada encaprichada con ofrecer un cielo gris, docenas de vendedores ambulantes colgaron sus remeras con la cita: “Porco Rex. 5 de julio. Tandil”. Desde las rotondas de Espora y Ruta 226, avanzaron sobre Actis y se ubicaron hasta en la plaza que comienza en Labarden. Por 25 pesos, los fanáticos adquirieron el souvenir. Completaban el atuendo ricotero, gorras y bufandas. Otros ofrecían banderas, aunque reinaron las pintadas por los seguidores. Las estampas negras y blancas con el rostro del Indio no se flamearon en toda la tarde y quedaron más firmes al absorber una intermitente llovizna fina. Los vendedores se conocen entre sí. No se pierden los recitales, “porque con el Indio nunca sobran” las remeras rubricadas con la fecha y ciudad en la que se presenta. Desde Buenos Aires, Córdoba y Rosario parten al destino que les propone una rueda comercial que les permite un ingreso considerable pero esporádico. Bebamos de las copas lindas La zona prevista para “el aguante” fue la plaza de Actis, entre Labarden y Muñiz. Allí la Dirección de Juventud del Municipio montó el escenario del Ludobús, que pasó música de Los Redondos durante gran parte de la mañana, esperando que se concentre la gente. Entre las 14 y las 17, las bandas locales Garras, Sala 7 y Trifásica acompañaron la previa al show. Promediando la tarde los miles de jóvenes comenzaron a desplazarse hacia Darragueira para empezar a formar la extensa fila que los condujo hasta el corazón del Hipódromo, donde todo estaba listo para el recital. Tatuaje Al paso del equipo periodístico de El Eco de Tandil, los jóvenes pedían a los gritos una foto, quedar plasmados en las páginas dedicadas a un espectáculo histórico del que se sienten verdaderos protagonistas. -¿De dónde son? -De José C. Paz, somos quince y vinimos en esa combi. El chofer, una masa... -¿Van a todos los recitales? -Sí, a full. Loco, fuimos a Córdoba. Yo estuve en el ‘97, en el San Martín, tenía 18 años, era un pibe. El Indio es lo más, no me pierdo uno. La conversación se repitió una y otra vez, y las respuestas variaban sólo en la procedencia: Córdoba, Neuquén, La Cava, Ciudad Evita, Tartagal, Buenos Aires, Rosario, La Plata... y hasta el más remoto pueblo de la Argentina. En el final de la recorrida, sobre colectora Macaya, otro pequeño contingente reclamó a gritos una foto, pero esta vez el más insistente de los porteños mostró hasta dónde llega su amor por Los Redondos, se levantó la remera y lució con orgullo el tatuaje que ocupa el 70 por ciento de su espalda... las preguntas, a veces, sobran.* El turismo rockero ganó la Terminal y colmó los hoteles Desde el sector de informaciones de la Terminal de Omnibus afirmaron que la cantidad de colectivos que ingresó durante la jornada de ayer a las plataformas superó ampliamente a las mejores ediciones de Semana Santa. Mayoritariamente, los servicios adicionales provinieron de Capital Federal, Gran Buenos Aires y La Plata, aunque otros llegaron desde el sur del país. El estacionamiento interno se vio desbordado y gran cantidad de vehículos se ubicó en calles que circundan la Terminal. También funcionaron micros de línea que transportaron a la gente hasta el Hipódromo. El regreso masivo de turistas estaba previsto a partir de la cero hora, dando tiempo a los espectadores a que pudieran volver desde el circo de carreras y tomar alguno de los colectivos regulares o conseguir un asiento entre los 65 adicionales dispuestos. Si bien todo estuvo tranquilo, la policía sacó de la sala de espera a numerosos grupos que llegaron de madrugada y pretendían dormir un rato antes de encarar la extenuante jornada. Además, los efectivos pidieron documentos y supervisaron el arribo de los jóvenes. Desde la oficina de Turismo de la Terminal comentaron que antes del mediodía entregaron más de 600 planos de la ciudad a los contingentes, documento que iba acompañado de un folleto diseñado especialmente para el recital, con una descripción de la zona afectada al espectáculo. Otro dato que aportaron fue que atendieron a pasajeros de Córdoba, Salta, Río Negro, la Pampa, Bariloche y Santa Fe, entre otras localidades. También informaron que la hotelería de tres estrellas hacia abajo estaba colmada y que derivaron a los huéspedes a otras localidades para que pudieran pasar la noche. Asociaciones locales acusaron a la comuna por falta de organización Como estaba previsto, entidades de bien público montaron sus puestos de comida frente a la plaza del barrio Palermo. Desde el viernes colocaron estructuras, mostradores, tablones y compraron bebidas y choripanes para recibir a miles de personas. Pasado el mediodía, referentes de la Escuela 47, Banco de Alimentos, Cruz Roja y la Iglesia Misionera, entre otros, expresaron sus quejas porque no habían vendido demasiado. Ocurrió que decenas de puestos sin autorización comenzaron a asar y vender sobre Actis, desde colectora Macaya en adelante. Los puesteros locales se mostraron indignados porque mantuvieron cinco reuniones con funcionarios municipales para organizar el sector de comidas y fueron habilitados por la Dirección de Bromatología, para que a la hora del almuerzo apareciera “gente de afuera”, generando una desleal competencia. También argumentaron que la intención de las instituciones fue poder generar recursos extras para sus obras, pero la organización de la Municipalidad fue “de terror”, ya que faltó “gente que dirija a los micros que debían parar por Actis y señalización de los puestos de venta legalmente habilitados”. Además le recriminaron a la comuna que había dos camiones de una marca reconocida de cerveza expendiendo, más cerca del acceso al show, lo que truncó sus ventas. Por último marcaron que el montaje de los puestos de comida demandó una gran inversión, sobre todo, en los insumos para preparar los choripanes y que ahora serían las instituciones las que afrontarán las pérdidas. Fuente: http://www.eleco.com.ar/index.php?action=detalle&modul=noticias&id_noticia=2639
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