El hundimiento tuvo lugar el 10 de abril del año 1912. Y fue durante su viaje inaugural. El Titanic era el barco más grande y lujoso hasta ese entonces, tenía 269 metros de eslora y una altura con cinco cubiertas, las dimensiones equivalentes a un edificio de ocho pisos. En él, se encontraban a bordo cerca de 2.000 pasajeros; de ellos, sólo pudieron salvarse 705.
Una de las pasajeras era Violeta Jessop, nacida en Buenos Aires en el 1887, era la mayor de nueve hijos de un matrimonio de inmigrantes irlandeses. Ella no sólo logró salvarse del naufragio del Titanic sino que también pudo sobrevivir a la colisión del buque Olympic con el vapor Hawke en 1911 y al hundimiento del Britannic ocurrido en 1916.
Violeta narra en sus memorias, que desde su bote salvavidas vio cómo el Titanic en menos de tres horas se hundió. Estuvo un total de ocho horas soportando el frío y dice haber tenido esa imagen hasta el momento en que fue rescatada por el Carpathia que finalmente la transportó hasta Nueva York.
"A medida que el bote descendía, un oficial me dio un bebé para que lo cuide. Y me arrojó un bulto al regazo", contó Violeta, aunque jamás supo quién era ese niño.
Luego de sobrevivir a estos naufragios, continúo trabajando como tripulante en diferentes barcos hasta 1929. En 1917, se casó con un marino pero se divorció un año más tarde. Sus últimos años pasó retirada en la campiña inglesa llevando una vida sencilla al cuidado de su jardín y animales.
Falleció a los 84 años y finalmente sus restos fueron arrojados al mar. Antes de morir recibió una misteriosa llamada telefónica de quien se identificó como aquel bebé al que ella había ayudado a sobrevivir. Con aquella llamada, él quiso agradecerle por a Violenta por hacerle salvado la vida.
El también argentino pero que no tuvo la misma suerte fue Edgardo Andrew, aunque no por ello su historia tiene poco de heroica. Andrew que había nacido en Río Cuarto, era hijo de ingleses y a los 17 años viajó a estudiar a Inglaterra. En 1912, comprometido con su novia Josey, debió abandonarla para ir a establecerse en los Estados Unidos.
En una postal que le envío a Josey escribió una frase que fue premonitoria: “Me embarco en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano", decía.
En el momento que comenzó a ser evacuado el barco, Edgardo decidió ponerse un chaleco salvavidas y embarcarse en uno de los botes, al ver a una muchacha desesperada, llamada Winnie Trout, decidió cederle el lugar y luego arrojarse al mar.
Trout, 40 años después de ocurrida la tragedia, contó la experiencia y los familiares de Andrew pudieron confirmar la información sobre su hijo, quien falleció en las aguas heladas del océano luego de protagonizar un acto de enorme solidaridad y caballerosidad.
Documentos online
Con motivo del centenario de uno de los hundimientos de barcos más trágicos en la historia de los mares, la página web de Ancestry decidió publicar cerca de 200.000 documentos relacionados con el Titanic. Los mismos están disponibles de forma gratuita para todo el público hasta el próximo 31 de mayo.
Se puede acceder a la lista oficial de pasajeros con los nombres, edades y las ocupaciones de las personas que viajaban en el barco, además de sus nacionalidades, posiciones y direcciones de los más de 900 miembros de la tripulación.
También se encuentra el último testamento del capitán, Edward J. Smith, así como el de los millones de empresarios norteamericanos, Benjamín Guggenheim y John Jacob Astor.
Verdades y mentiras sobre el naufragio :
El Titanic obtuvo la banda azul
FALSO. El premio al crucero transatlántico más veloz fue para el Mauretania. Con una potencia de 51.000 caballos frente a 78.000, el Titanic iba a ser un día más lento. “Los dueños apostaban por el lujo”, dice Tolan. “El viaje debía ser tan agradable que a uno no le molestara pasar un día más a bordo”.
El Titanic viajaba demasiado al norte
FALSO. De hecho, había una ruta de invierno y una de verano. La última era más corta, pero más al norte, y por eso más cercana a los icebergs. Sin embargo, el Titanic viajaba en la ruta invernal sur, e incluso algo más al sur que de costumbre debido a una advertencia de hielos.
El Titanic estaba hecho de acero malo
FALSO. El Titanic era increíblemente lujoso para sus pasajeros y extremadamente moderno para la tripulación. Según Tolan, “el acero era igual de bueno o malo que el de cualquier otro barco en esa época”.
La cuarta chimenea del Titanic era falsa
VERDADERO. La última chimenea fue agregada porque en esa época un barco de ese tamaño debía tener cuatro chimeneas. Sin embargo, la chimenea no era puramente falsa: servía para la ventilación de la nave.
El iceberg causó una rajadura de varias decenas de metros FALSO. “Si se pasa un carámbano (pedazo de hielo filudo) por la superficie de un auto, se ralla, pero no se agujerea. Es demasiado blando”, dice Tolan. No hubo una gran grieta, sino muchas pequeñas, que se repartieron a lo largo de 30 metros sobre las seis primeras secciones del barco. Allí se fueron levantando las placas de acero remachado. Las grietas en el Titanic eran del tamaño de un metro cuadrado, no mucho más grande que un periódico abierto.
A bordo había menos botes salvavidas que los establecidos
FALSO. “Incluso había de más”, afirma Tolan. Sin embargo, eran pocos para que todos tuvieran espacio en ellos. Las normas de ese momento estaban obsoletas en vista del tamaño del barco.
Se salvó sobre todo a los pasajeros de primera clase
FALSO. “Se salvó sobre todo a mujeres y niños, más allá de su clase. En el caso de los hombres de clase alta, la tasa de supervivencia es más alta que en el caso de los de tercera clase, pero eso se debió a otras causas: estaban más arriba, tenían formación y hablaban inglés”, explica Tolan. Antes de que las personas bajo la cubierta se dieran cuenta de qué estaba pasando, ya era demasiado tarde para algunos. “Pero hablar de una tendencia consciente por salvar a las clases más altas es una tontería. Los hombres que menos sobrevivieron, con un porcentaje del ocho por ciento, fueron los de la segunda clase. Incluso en la tercera sobrevivieron el doble, un 16 por ciento”.
El Titanic se partió en dos
VERDADERO. “Físicamente no podía pasar otra cosa. En la proa había después de apenas dos horas 40.000 toneladas de agua, y toda la popa pesaba unas 10.000 toneladas. Por eso se partió por el medio. El barco no estaba construido para semejante carga”. Sin embargo, “por suerte” se hundió por la proa. “Si hubiera volcado de costado, se habrían salvado menos personas”.
El remolino generado por el hundimiento del gigante amenazó con “tragarse” a varias personas
FALSO. “El barco se hundió lentamente. No podía formarse un remolino”, explica Tolan. “Si el Titanic hubiera sido arrojado desde una plataforma de diez metros de altura, se habría formado un remolino importante. Pero el barco se hundió lentamente”.
El Titanic podría haber sido salvado
VERDADERO. Al menos en teoría. En caso de que el primer oficial William Murdoch hubiera dado la orden de golpear frontalmente el iceberg, se habrían inundado sólo dos a tres secciones y el Titanic no se hubiera hundido. De todas formas, esa habría sido una orden bastante rara.
Una de las pasajeras era Violeta Jessop, nacida en Buenos Aires en el 1887, era la mayor de nueve hijos de un matrimonio de inmigrantes irlandeses. Ella no sólo logró salvarse del naufragio del Titanic sino que también pudo sobrevivir a la colisión del buque Olympic con el vapor Hawke en 1911 y al hundimiento del Britannic ocurrido en 1916.
Violeta narra en sus memorias, que desde su bote salvavidas vio cómo el Titanic en menos de tres horas se hundió. Estuvo un total de ocho horas soportando el frío y dice haber tenido esa imagen hasta el momento en que fue rescatada por el Carpathia que finalmente la transportó hasta Nueva York.
"A medida que el bote descendía, un oficial me dio un bebé para que lo cuide. Y me arrojó un bulto al regazo", contó Violeta, aunque jamás supo quién era ese niño.
Luego de sobrevivir a estos naufragios, continúo trabajando como tripulante en diferentes barcos hasta 1929. En 1917, se casó con un marino pero se divorció un año más tarde. Sus últimos años pasó retirada en la campiña inglesa llevando una vida sencilla al cuidado de su jardín y animales.
Falleció a los 84 años y finalmente sus restos fueron arrojados al mar. Antes de morir recibió una misteriosa llamada telefónica de quien se identificó como aquel bebé al que ella había ayudado a sobrevivir. Con aquella llamada, él quiso agradecerle por a Violenta por hacerle salvado la vida.
El también argentino pero que no tuvo la misma suerte fue Edgardo Andrew, aunque no por ello su historia tiene poco de heroica. Andrew que había nacido en Río Cuarto, era hijo de ingleses y a los 17 años viajó a estudiar a Inglaterra. En 1912, comprometido con su novia Josey, debió abandonarla para ir a establecerse en los Estados Unidos.
En una postal que le envío a Josey escribió una frase que fue premonitoria: “Me embarco en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano", decía.
En el momento que comenzó a ser evacuado el barco, Edgardo decidió ponerse un chaleco salvavidas y embarcarse en uno de los botes, al ver a una muchacha desesperada, llamada Winnie Trout, decidió cederle el lugar y luego arrojarse al mar.
Trout, 40 años después de ocurrida la tragedia, contó la experiencia y los familiares de Andrew pudieron confirmar la información sobre su hijo, quien falleció en las aguas heladas del océano luego de protagonizar un acto de enorme solidaridad y caballerosidad.
Documentos online
Con motivo del centenario de uno de los hundimientos de barcos más trágicos en la historia de los mares, la página web de Ancestry decidió publicar cerca de 200.000 documentos relacionados con el Titanic. Los mismos están disponibles de forma gratuita para todo el público hasta el próximo 31 de mayo.
Se puede acceder a la lista oficial de pasajeros con los nombres, edades y las ocupaciones de las personas que viajaban en el barco, además de sus nacionalidades, posiciones y direcciones de los más de 900 miembros de la tripulación.
También se encuentra el último testamento del capitán, Edward J. Smith, así como el de los millones de empresarios norteamericanos, Benjamín Guggenheim y John Jacob Astor.
Verdades y mentiras sobre el naufragio :
El Titanic obtuvo la banda azul
FALSO. El premio al crucero transatlántico más veloz fue para el Mauretania. Con una potencia de 51.000 caballos frente a 78.000, el Titanic iba a ser un día más lento. “Los dueños apostaban por el lujo”, dice Tolan. “El viaje debía ser tan agradable que a uno no le molestara pasar un día más a bordo”.
El Titanic viajaba demasiado al norte
FALSO. De hecho, había una ruta de invierno y una de verano. La última era más corta, pero más al norte, y por eso más cercana a los icebergs. Sin embargo, el Titanic viajaba en la ruta invernal sur, e incluso algo más al sur que de costumbre debido a una advertencia de hielos.
El Titanic estaba hecho de acero malo
FALSO. El Titanic era increíblemente lujoso para sus pasajeros y extremadamente moderno para la tripulación. Según Tolan, “el acero era igual de bueno o malo que el de cualquier otro barco en esa época”.
La cuarta chimenea del Titanic era falsa
VERDADERO. La última chimenea fue agregada porque en esa época un barco de ese tamaño debía tener cuatro chimeneas. Sin embargo, la chimenea no era puramente falsa: servía para la ventilación de la nave.
El iceberg causó una rajadura de varias decenas de metros FALSO. “Si se pasa un carámbano (pedazo de hielo filudo) por la superficie de un auto, se ralla, pero no se agujerea. Es demasiado blando”, dice Tolan. No hubo una gran grieta, sino muchas pequeñas, que se repartieron a lo largo de 30 metros sobre las seis primeras secciones del barco. Allí se fueron levantando las placas de acero remachado. Las grietas en el Titanic eran del tamaño de un metro cuadrado, no mucho más grande que un periódico abierto.
A bordo había menos botes salvavidas que los establecidos
FALSO. “Incluso había de más”, afirma Tolan. Sin embargo, eran pocos para que todos tuvieran espacio en ellos. Las normas de ese momento estaban obsoletas en vista del tamaño del barco.
Se salvó sobre todo a los pasajeros de primera clase
FALSO. “Se salvó sobre todo a mujeres y niños, más allá de su clase. En el caso de los hombres de clase alta, la tasa de supervivencia es más alta que en el caso de los de tercera clase, pero eso se debió a otras causas: estaban más arriba, tenían formación y hablaban inglés”, explica Tolan. Antes de que las personas bajo la cubierta se dieran cuenta de qué estaba pasando, ya era demasiado tarde para algunos. “Pero hablar de una tendencia consciente por salvar a las clases más altas es una tontería. Los hombres que menos sobrevivieron, con un porcentaje del ocho por ciento, fueron los de la segunda clase. Incluso en la tercera sobrevivieron el doble, un 16 por ciento”.
El Titanic se partió en dos
VERDADERO. “Físicamente no podía pasar otra cosa. En la proa había después de apenas dos horas 40.000 toneladas de agua, y toda la popa pesaba unas 10.000 toneladas. Por eso se partió por el medio. El barco no estaba construido para semejante carga”. Sin embargo, “por suerte” se hundió por la proa. “Si hubiera volcado de costado, se habrían salvado menos personas”.
El remolino generado por el hundimiento del gigante amenazó con “tragarse” a varias personas
FALSO. “El barco se hundió lentamente. No podía formarse un remolino”, explica Tolan. “Si el Titanic hubiera sido arrojado desde una plataforma de diez metros de altura, se habría formado un remolino importante. Pero el barco se hundió lentamente”.
El Titanic podría haber sido salvado
VERDADERO. Al menos en teoría. En caso de que el primer oficial William Murdoch hubiera dado la orden de golpear frontalmente el iceberg, se habrían inundado sólo dos a tres secciones y el Titanic no se hubiera hundido. De todas formas, esa habría sido una orden bastante rara.