Hola gente! Hace unos días leí en un libro sobre culturas orientales y decía: "El camino para conseguir la paz interior reside en finalizar las cosas que has empezado". Después de una larga reflexión acerca del planteamiento pensé: "Puede que tenga razón".... Miré a mí alrededor y vi todas las cosas que yo había empezado y estaban sin terminar... ...así que hoy he terminado... una botella de Quilmes, una de vino tinto, otra de Cerveza Corona, 4 de Heineken, 3 chocolates, una caja de forros y un cuarto de botella de tequila. No tenés idea de lo bien que me siento ahora!!!! Pero llendo al tema, quiero y me gustaria dejarles unas reseñas y moralejas sobre la vida que muchas veces nos hacen pensar, y que, terminan siendo verdad muchas de ellas... El león y la rana Oyó una vez un león el croar de una rana, y se volvió hacia donde venía el sonido, pensando que era de algún animal muy importante. Esperó y observó con atención un tiempo, y cuando vio a la rana que salía del pantano, se le acercó y la aplastó diciendo: -- ¡ Tú, tan pequeña y lanzando esos tremendos gritos ! Quien mucho habla, poco es lo que dice. El navío y los dioses Se fue a pique un día un navío con todo y sus pasajeros, y un hombre, testigo del naufragio, decía que no eran correctas las decisiones de los dioses, puesto que, por castigar a un solo impío, habían condenado también a muchos otros inocentes. Mientras seguía su discurso, sentado en un sitio plagado de hormigas, una de ellas lo mordió, y entonces, para vengarse, las aplastó a todas. Se le apareció al momento Hermes, y golpeándole con su caduceo, le dijo: -Aceptarás ahora que nosotros juzgamos a los hombres del mismo modo que tú juzgas a las hormigas. Antes de juzgar el actuar ajeno, juzga primero el tuyo. Verdadero amigo Pacía un toro en una pequeña isla, y dos escarabajos se alimentaban de su boñiga. Llegado el invierno, uno de ellos dijo al otro que iba a cruzar el mar a fin de que su compañero tuviera suficiente alimento, mientras él pasaría el invierno en tierra firme. Agregó que si encontraba comida en abundancia le traería a él también. Cuando el escarabajo llegó al continente, encontró en él muchas y frescas boñigas, por lo que se estableció allí y se alimentó abundantemente. Pasó el invierno y volvió a la isla. Al verle su compañero gordo y saludable, le reprochó que no le hubiera llevado nada de lo prometido. -- No me culpes a mí -- repuso --, sino a la naturaleza del lugar, porque se puede encontrar con qué vivir en él, pero es imposible alzar vuelo con tanta carga. Siempre encontrarás supuestos amigos muy buenos para adular y prometer, pero no pasan de ahí, negándose a la hora real, de dar un servicio. La Amistad y los Amigos de Verdad Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: “Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro”. Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: “Hoy mi mejor amigo me salvó la vida”. Intrigado, el amigo preguntó: -¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió: Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo. El águila y el escarabajo Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara. Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia. Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos. Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos. Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte. La naturaleza de la mente Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama. El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: “!Mira que si ahora un tigre me atacase!” Apareció un tigre y lo devoró. Cambiante y descontrolada es la naturaleza de la mente. Aplícate a conocerla y dominarla y disiparás para siempre el peor de los tigres: el que mora dentro de ella misma. Tú y yo, pensamos distinto Mi mujer y yo estábamos sentados a la mesa en la reunión de mis excompañer@s de universidad. Yo contemplaba a una mujer sentada en una mesa vecina, totalmente borracha que se mecía con su bebida en la mano. Mi mujer me preguntó: – ¿La conoces? – Sí -suspiré-, es mi ex-novia. Supe que se dio a la bebida cuando nos separamos hace algunos años y me dijeron que nunca más estuvo sobria. – ¡Dios mío! – exclamó mi mujer ¡Quién diría que una persona puede celebrar algo durante tanto tiempo! Siempre hay dos maneras de ver las cosas Quiero un millón de amigos Si tuviera millones de amigos, le pediría a cada uno una moneda y seria millonario. Si tuviera 500 mil amigos, les pediría tomarnos de las manos para unir el país. Si tuviera 200 mil amigos, fundaría una ciudad donde todo el mundo me saludara con una sonrisa. Si tuviera 25 mil amigos, la empresa de teléfonos me cortaría la línea cada vez que cumpliera años. Si tuviera 6 mil amigos, me gustaría ser padrino de 6 mil niños. Si tuviera mil amigos, tendría mil manos para mi. Si tuviera 365 amigos, pasaría cada día del año con uno de ellos. Si tuviera 100 amigos, tendría cada día cien consejos. Si tuviera 10 amigos, mi madre tendría 10 hijos más. Si tuviera 4 amigos, tendría aseguradas cuatro manos que cargarán mi ataúd. Si tuviera 2 amigos, seria 2 veces más feliz. Pero si tuviera un solo amigo, no necesitaría tener más. Hay quienes quieren tener un millón de amigos cuando cada uno de vale millones...... La tontera de mamá Fernando y Daniela vivían juntos, pero se definían como únicamente "compañeros de departamento". Esta situación tenía muy extrañada a sus familias, porque no entendían cómo un hombre y una mujer podían vivir juntos sin que pase nada entre ellos. Un buen día, la madre de Fernando fue a visitarlos y la invitaron a cenar. Fernando como leyendo los pensamientos de su madre, le dice: "Má, ya sé lo que estás pensando pero te juro que nosotros no nos acostamos, que no hay nada entre nosotros." La madre responde únicamente con una sonrisa. A la semana de este encuentro Daniela le comenta a Fernando que desde el día que había ido su madre no podía encontrar el cucharón de plata para la sopa. Fernando le dice que no cree que su madre se haya llevado el cucharón pero decide escribirle una nota y pegarla en la heladera de su casa. La nota decía: "Má, yo no digo que te hayas llevado el cucharón de plata de mi casa, tampoco digo que no lo hayas hecho, la cuestión es que desde hace una semana que no lo encontramos. Besos. Fer." A los días, Fernando encuentra una nota sobre su escritorio que decía: "Hijo, yo no digo que te acuestes con Daniela, tampoco digo que no lo hagas, la cuestión es que si ella durmiera en su propia cama hubiera encontrado el cucharón de plata que allí puse. Besos. Mami." Muchas veces nos hacemos los tontos y creemos que los demás no nos ven, cuando en realidad saben mas de lo que suponemos Reseñas históricas "Lo que se ignora, se desprecia". Antonio Machado (1875-1939); poeta y prosista español. "Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece". Eurípides (480-406 a. C.); poeta trágico griego. "Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día". John Archibald; físico estadounidense. "Nada parece tan verdadero que no pueda parecer falso". Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592); pensador francés. "Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa". Juan Donoso Cortés (1809-1853); ensayista y diplomático español "Sólo se reconoce el error cuando todo el mundo lo comparte". Jean Giraudoux (1882-1944); dramaturgo y diplomático francés. "Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas". Mario Benedetti (1920); escritor uruguayo "No hay oscuridad; sólo ignorancia". William Shakespeare (1564-1616); poeta y dramaturgo inglés. "El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos". Benjamín Franklin (1706-1790); estadista y científico estadounidense. "La experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado". José María de Pereda (1833-1906); escritor español. "He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido". Leonardo Da Vinci (1452-1519); pintor, escultor e inventor italiano. "Donde una puerta se cierra, otra se abre". Miguel de Cervantes (1547-1616); escritor español.
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