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La Toma de la Bastilla-El Inicio de la Revolución Francesa


Introducción

La palabra bastilla se deriva del francés “bastille”, y del celta “bast”, que significa fuerte o castillo. El origen etimológico de la palabra indica que se aplicaba ésta para designar las fortificaciones provisionales que se levantaban en el exterior de las murallas de una población para dificultar la toma de la misma.
Destinada a defender la puerta de San Antonio, fue edificada durante el reinado de Carlos V de Francia, de 1370 a 1383 por Hugo Aubriot con cuatro torres. Todos los habitantes de París pagaron los gastos de su construcción.
Su utilización militar resultó pronto insuficiente y se construyó un nuevo recinto. Se empleó entonces como fortín y lugar de recepción para Francisco I, antes de ser transformada en prisión del Estado por el Cardenal Richelieu.
La historia de la fortaleza de la Bastilla va unida a la de las Lettres de cachet, que eran cartas firmadas por el rey o por sus ministros, que ordenaba ingresar en prisión sin juicio.
Se trataba de una prisión confortable para las altas personalidades (aristócratas y burgueses), que disponían de verdaderos departamentos con servicio y buenas comidas. Sin embargo, existía una parte más convencional no tan agradable para los prisioneros comunes. Como sucede hoy en muchas prisiones del mundo, en la Bastilla no estaban encarcelados los hombres sino las ideas.
Durante el gobierno de Luis XVI, de acuerdo con registros carcelarios, fue cuando mayor número de prisioneros hubo en la Bastilla, en cuyas torres había 42 calabozos.
El pueblo no parece haber temido realmente al edificio, pero en vísperas de la Revolución francesa de 1789 los Cuadernos de quejas de la ciudad ya pedían su destrucción.
Pero como toda fortaleza imponente, marcaba el paisaje y era un símbolo del poder del rey.

El Prólogo de la Revolución
Durante el reinado de Luis XVI, la nobleza y el clero poseían una enorme riqueza, poder, influencias y privilegios siendo lo que se conocía como el Tercer Estado (es decir la burguesía y campesinos), aunque era el estamento que abarcaba a la inmensa mayoría de la nación, los menos privilegiados. La sociedad prácticamente no había cambiado nada durante siglos, aunque si se veía un giro en las ideas que van a llevar a una crisis social insostenible que se mezcla con la crisis política más importante del siglo XVIII.
La Ilustración, que desarrollo con anterioridad, venía a negar que aquel poder absoluto procediera de Dios y la corriente política por la cual el verdadero soberano es el pueblo comenzaba a extenderse y aceptarse en sus diferentes variantes en detrimento del sistema absolutista. Los aristócratas van perdiendo influencias ejecutivas puesto que perdían sus funciones de administración de justicia así como los políticos, siendo sustituidos por los nuevos abogados y licenciados de las universidades francesas.
En esta época Francia tuvo que confrontar una grave crisis financiera originada por los altos gastos de la intervención en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, el despilfarro de la Corte real, y exacerbada por un desigual sistema tributario que sólo gravaba al pueblo llano y a la burguesía (Tercer Estado).


Causas de la Toma de la Bastilla


Los Estados Generales
En 1788, la gravedad de la situación obligó a Luis XVI a llamar nuevamente a Nécker, este sugirió al rey la convocatoria de los Estados Generales (una asamblea formada por representantes del clero, la nobleza, y el tercer estado), exigida también por el pueblo.
Luis XVI accedió finalmente a la convocatoria de los Estados Generales en 1788. La censura quedó abolida durante la campaña y multitud de escritos que recogían las ideas de la Ilustración circularon por toda Francia. Nécker, a quien el monarca había vuelto a nombrar interventor general de Finanzas en 1788, estaba de acuerdo con Luis XVI en que el número de representantes del Tercer estado (el pueblo) en los Estados Generales fuera igual al del primer estado (el clero) y el segundo estado (la nobleza) juntos, pero ninguno de los dos llegó a establecer un método de votación.
A pesar de que los tres estados estaban de acuerdo en que la estabilidad de la nación requería una transformación de la situación, las diferencias estamentales imposibilitaron la unidad de acción en los Estados Generales, que se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789.
La mayoría de los diputados aspiraban a establecer un régimen de mayor libertad e igualdad. El enfrentamiento se manifestó en el terreno formal en la cuestión del voto. El rey era partidario del voto por órdenes, al estilo tradicional; mientras el partido patriota (formado en su mayoría por representantes del Tercer Estado) prefería el voto individual.
Las delegaciones que representaban a los estamentos privilegiados de la sociedad francesa enfrentaron inmediatamente a la cámara rechazando los nuevos métodos de votación presentados. El objetivo de tales propuestas era conseguir el voto por individuo y no por estamento, con lo que el tercer estado, que disponía del mayor número de representantes, podría controlar los Estados Generales.
Al no conseguir el voto por individuo, y por la oposición incesante de los otros Estados, el bajo clero junto al Tercer Estado se separa formando una Asamblea.

Asamblea Nacional
Tras algunos debates acerca del nombre, el 17 de junio este cuerpo se declara Asamblea Nacional: una asamblea no de los Estados, sino "del pueblo". La Asamblea invitó al resto de estamentos a que se les unieran, pero dejando claro que pensaban ocuparse de los asuntos nacionales con o sin ellos.
La nueva asamblea enseguida se alineó con los capitalistas.
Inicialmente, la Asamblea anunció, y en gran medida creyó, que estaba trabajando tanto en el interés del Rey Luis XVI como en el de la gente. En teoría, la autoridad real todavía prevalecía en el proceso de adopción de las nuevas leyes, que seguía requiriendo el consentimiento real.
Pero Luis XVI, bajo la influencia de su consejo privado, decidió ir de forma oficial a la Asamblea, anular sus decretos, comandar la separación de los Estados y dictar las reformas necesarias en los Estados Generales.
El 19 de junio, ordenó cerrar la Salle des États, la habitación donde la Asamblea Nacional celebraba sus reuniones.
El 20 de junio, los diputados se sorprendieron al ver las puertas de su sala de reuniones cerrada y custodiada por soldados. Inmediatamente, temiendo la disolución y sospechando de un golpe de poder real, los diputados se reunieron en una sala cercana, una pista de juego de pelota, donde pronunciaron un discurso solemne de "no separarse y reunirse cualesquiera sean las circunstancias, hasta que la Constitución del reino esté establecida y fundada sobre base firme".

Asamblea Nacional Constituyente
El 9 de julio esta asamblea se autoproclamó Asamblea Nacional Constituyente, una institución cuyo propósito era crear una constitución para el país.
El 11 de julio, con tropas en Versalles, Sèvres, el Campo de Marte y Saint-Denis, Luis XVI, actuando por consejo de los nobles que formaban su camarilla personal, cesó a su ministro de finanzas Jacques Necker, el cual tenía cierta comprensión hacia el Tercer Estado, además de haber intentado sanear las cuentas del reino.
El 12 de julio llegan Las noticias de la destitución de Necker a París. Los parisinos supusieron, en general, que la destitución marcaba el inicio de un golpe de Estado por parte de los elementos más conservadores de la Corte. Los liberales temieron que la concentración de tropas reales llevadas a Versalles, provenientes de las guarniciones fronterizas, intentarían clausurar la Asamblea Nacional Constituyente y organizara una matanza de ciudadanos. Por lo tanto el pueblo debía repeler la amenaza y dejar su única esperanza en las armas.


Preludios Revolucionarios


12 de julio de 1789
El 12 de julio, una multitud creciente, blandiendo bustos de Necker, cruzó las calles y entabló combate con la Royal-Allemand Cavalerie (fuerte regimiento de caballería en Alsacia). En la Plaza Luis XV, la caballería disparó al portador de uno de los bustos y un soldado murió. Las tropas cargaron contra la muchedumbre y un civil, según los informes, fue la única baja de los manifestantes.
El regimiento de Gardes Françaises (Guardia Francesa) formaba la guarnición permanente de París que, con muchos vínculos locales, era favorable a la causa popular. Este regimiento fue confinado a sus cuarteles durante los primeros altercados de mediados de julio. Con París convertido en un polvorín, de dio la orden de vigilar a la Guardia Francesa. Una vez más, la medida que tenía la intención de refrenar las revueltas sólo sirvió para provocarlas. La Guardia Francesa hizo frente a la caballería, matando a dos soldados e hiriendo a tres más, a pesar de que los oficiales de la Guardia Francesa hicieron tentativas inútiles de replegar a sus hombres. La revuelta ciudadana tuvo entonces a su servicio a un contingente militar experimentado.

Amotinamiento
A la 1 de la mañana del 13 de julio, cuarenta de los cincuenta puestos de control que permitían la entrada a París fueron incendiados. La muchedumbre amotinada exigía la rebaja del precio de trigo y del pan que jamás habían alcanzado tal precio en el curso del siglo.
La desconfianza existente entre el Comité de los electores, los representantes de la municipalidad de París congregados dentro del edificio, y las masas en el exterior fue empeorando por el error o inhabilidad política de los primeros en proveer de armas a estos últimos. Entre la insurrección revolucionaria y el saqueo oportunista, París estalló en el caos.
En Versalles, la Asamblea se reunió en sesión continua para evitar que, una vez más, fuera privada de un lugar para reunirse. Los electores decidieron formar un comité permanente y tomaron la decisión de crear una "milicia burguesa", la Guardia Nacional, con el fin de limitar los desórdenes. Cada hombre llevaría como marca distintiva una escarapela con los colores de París, rojo y azul. Pero la Guardia Nacional no tenía ni armas ni municiones. Para pertrechar esta milicia, los amotinados saquearon el Garde-Meuble, nombre popular del hotel de la Marina, donde se almacenaban armas.
A las 5 de la tarde, una delegación de los electores del Ayuntamiento se dirigió a Los Inválidos para reclamar las armas almacenadas allí. El gobernador se negó, mientras la Corte no reaccionaba. La muchedumbre hablaba ya de tomar la Bastilla donde se almacenaban grandes cantidades de pólvora.
En la cercanía de este acontecimiento crucial para el devenir de la Historia, Luis XVI en Versalles escribió el 13 de julio en su diario "Rien" (en español: "Nada", sin apreciar los graves sucesos que se producirían al día siguiente y que conducirían a acabar con su propia persona en 1793 y por extensión con el absolutismo del Antiguo Régimen.


14 de julio de 1789

A las 10 de la mañana y a pesar de la negativa del día anterior, un gentío de manifestantes invadieron el Hôtel des Invalides para reunir armas. Los Inválidos estaban protegidos por cañones pero la toma fue sencilla porque sus guardias parecían dispuestos a no abrir fuego sobre los parisinos. A sólo unos cientos de metros, varios regimientos de caballería, de infantería y de artillería acampaban sobre la explanada de Campo de Marte. Éste reunió a los jefes de los cuerpos para saber si sus soldados marcharían sobre los amotinados. Unánimemente, respondieron que no.
Este acontecimiento capital pudo haber cambiado el curso del día.

El Asalto
Los atacantes buscaban principalmente apoderarse de la gran cantidad de armas y munición almacenadas allí. La guarnición regular consistía en 82 inválidos (soldados veteranos no apropiados para el servicio de combate). A pesar de ello, la Bastilla había sido reforzada el 7 de julio con granaderos del regimiento suizo "Salis-Samade".
La lista oficial de 1832 de "vainqueurs de la Bastille" (vencedores de la Bastilla) tuvo poco más de 600 nombres y el total de asaltantes sería probablemente de algo menos del millar. La multitud se reunió en el exterior hacia media mañana pidiendo la rendición de la prisión, la retirada de los cañones y la entrega de las armas y la pólvora.
A las 11:30, una delegación compuesta intenta negociar la entrega de las armas y municiones al pueblo de París para proveer a la Guardia Nacional recién creada. El esfuerzo negociador se fue alargando mientras los ánimos de la masa armada llegada de Los Inválidos iban impacientándose.
Alrededor de las 13:30, la muchedumbre entró en el patio externo y las cadenas sobre el puente levadizo al patio interior fueron cortadas, aplastando a un asaltante desafortunado.
A las 14:00 una tercera delegación se reunió con el alcaide de la Bastilla sin más éxito.
Hacia las 15:00 una cuarta delegación llegó a la Bastilla pero no obtuvo nada. En este momento comenzó el fuego cruzado, aunque nunca podrá dilucidarse qué bando comenzó primero.
Los asaltantes comprobaron que la fortaleza era una ratonera y la lucha se hizo más violenta e intensa, mientras las tentativas por parte de las autoridades para dictar un alto el fuego no fueron tenidas en cuenta.
A las 15:30, los atacantes se vieron reforzados guardias franceses amotinados y otros desertores de las tropas regulares. Portaban las armas tomadas anteriormente en Los Inválidos y entre dos y cinco cañones. Estos fueron colocados en batería contra las puertas y el puente levadizo de la fortaleza.

Rendición
Ante la masacre (cerca de 100 víctimas entre los atacantes), el alcaide ordenó cesar el fuego a las 17:00. Una carta con los términos de la rendición fue pegada por un hueco en las puertas interiores e inmediatamente rescatada por los asaltantes. La guarnición de la Bastilla rindió las armas, bajo proposición de los amotinados de que ninguna ejecución se efectuaría si se producía la capitulación. Las demandas exigidas fueron rechazadas, pero el alcaide rindió la plaza porque comprendió que sus tropas no podían resistir mucho más tiempo en esa situación y abrieron las puertas del patio interior y los parisinos tomaron la fortaleza hacia las 17:30. Liberaron a los siete prisioneros encarcelados allí y se apoderaron de la pólvora y la munición.
La guarnición de la Bastilla fue apresada y llevada al Ayuntamiento de París.
A las seis de la tarde, ignorando la caída de la Bastilla, Luis XVI dio orden a las tropas de evacuar la capital. Esta orden llegó al Ayuntamiento a las dos de la madrugada del día siguiente.

Consecuencias
Las principales consecuencias de la toma de la Bastilla fueron la decisión de eliminar el feudalismo, tanto jurídica como institucionalmente, para evitar los motines del pueblo.
Para llevar a cabo esta importante reforma se estableció el precio justo para las tierras y se suprimieron los gremios y las corporaciones. La burguesía, alentando estas medidas, buscó la unificación del mercado interno.
Otra de las consecuencias de la toma de la bastilla fue la revolución agraria y social en el campo francés. Los campesinos en armas asaltaron castillos y residencias señoriales; incendiaron los edificios de las oficinas de recaudación de los impuestos, que tan desconsideradamente les gravaban.
Los campesinos destruyeron así, violentamente el régimen feudal.

Significado del Asalto
La caída de Este imponente edificio, símbolo de la Monarquía fue un símbolo muy importante que servirá de puntapié a los inicios violentos de la Revolución Francesa. No solo por el significado, sino también que dará experiencia, valor y armas al pueblo para enfrentarse al poder real al cual ya no obedecían.
Así mismo demostró al Rey que las fuerzas militares ya no estaban con él, sino que obedecían a los intereses del pueblo. Un hecho que lo demuestra, es que el Rey moviliza tropas extranjeras en lugar de movilizar las nacionales.
Y para finalizar, la toma de la Bastilla fue un hecho que marcó un antes y un después en la historia mundial. Demostró que el poder lo tiene el pueblo, no el rey.
“El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas”. Jean Jacques Rousseau
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Bibliografía
Miretzky – Royo – Salluzzi Historia 2: La edad moderna y el surgimiento de la Nación Argentina. Editorial Kapelusz. Argentina, 1980.
Historia Mundial Contemporánea. Höhn, Guillermo (Coord. Edit.). Editorial Puerto de Palos. Argentina, 2002.
Colección: Historia Universal – Tomo 10: Revoluciones y Luchas Nacionales. Editorial Círculo de Lectores. 2° Edición. Argentina, 1985.
http://es.wikipedia.org/wiki/Toma_de_la_Bastilla
http://es.wikipedia.org/wiki/Bastilla
http://www.campodemarte.com/los-acontecimientos-que-llevaron-a-la-toma-de-la-bastilla.html
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