Uno de los grandes sueños de la Biología es la creación de una célula artificial, un modelo controlado que pudiera utilizarse para hacer predicciones de como funcionan los procesos celulares al igual que en física se puede predecir como funciona el universo con modelos simples.
Como en un sistema mecánico, podríamos ir añadiendo piezas y ponerlas a prueba fácilmente para luego trasladar los resultados a la vida real. En el diseño de esta célula artificial se han seguido dos vías totalmente diferentes, como decimos los biólogos, la húmeda o la seca.
La vía húmeda (in vitro) consiste en construir una célula totalmente artificial, pieza a pieza, un golem por decirlo de manera literaria. Un primer paso fue el dado por el laboratorio del famoso Craig Venter donde desarrollaron una bacteria con información genética sintética, diseñada en el laboratorio, aunque el resto de los componentes celulares fueron naturales. El siguiente paso en esta vía será la creación de una célula totalmente funcional donde todos sus componentes hayan sido ensamblados en el laboratorio, algo que todavía parece lejano.
La vía seca (in silico) o computacional consistiría en hacer una célula virtual en el ordenador que englobara toda la información sobre como funciona la célula real. En otras palabras, construir un simulador de la célula que incluya todo lo que conocemos sobre ella.
Dicho así parece fácil, pero ha sido hasta hace poco un problema insoluble. Las aproximaciones matemáticas que se habían utilizado, aunque poderosas, no dieron lugar a buenas predicciones. En el último número de la revista Cell, un equipo de la Universidad de Stanford liderado por Markus W. Covert ha creado por primera vez un modelo celular virtual de la bacteria Mycoplasma genitalium, un parásito urogenital cuyo genoma contiene 525 genes.
En resumen, los autores han incluido en su modelo el 100% del genoma de la bacteria, la información incluida en unas 1000 publicaciones sobre este organismo, unos 1900 diferentes parámetros y 28 sub-modelos de procesos celulares complejos, ensamblándolos con un complejo sistema matemático. Esta célula virtual ha conseguido reproducir el metabolismo de este microorganismo con un 80 % de precisión, y sobre todo, ha permitido deducir una nueva hipótesis sobre la regulación de la duración del ciclo celular del Mycoplasma. Un gran avance que anuncia la llegada de la era de la Biología Virtual.
Como en un sistema mecánico, podríamos ir añadiendo piezas y ponerlas a prueba fácilmente para luego trasladar los resultados a la vida real. En el diseño de esta célula artificial se han seguido dos vías totalmente diferentes, como decimos los biólogos, la húmeda o la seca.
La vía húmeda (in vitro) consiste en construir una célula totalmente artificial, pieza a pieza, un golem por decirlo de manera literaria. Un primer paso fue el dado por el laboratorio del famoso Craig Venter donde desarrollaron una bacteria con información genética sintética, diseñada en el laboratorio, aunque el resto de los componentes celulares fueron naturales. El siguiente paso en esta vía será la creación de una célula totalmente funcional donde todos sus componentes hayan sido ensamblados en el laboratorio, algo que todavía parece lejano.
La vía seca (in silico) o computacional consistiría en hacer una célula virtual en el ordenador que englobara toda la información sobre como funciona la célula real. En otras palabras, construir un simulador de la célula que incluya todo lo que conocemos sobre ella.
Dicho así parece fácil, pero ha sido hasta hace poco un problema insoluble. Las aproximaciones matemáticas que se habían utilizado, aunque poderosas, no dieron lugar a buenas predicciones. En el último número de la revista Cell, un equipo de la Universidad de Stanford liderado por Markus W. Covert ha creado por primera vez un modelo celular virtual de la bacteria Mycoplasma genitalium, un parásito urogenital cuyo genoma contiene 525 genes.
En resumen, los autores han incluido en su modelo el 100% del genoma de la bacteria, la información incluida en unas 1000 publicaciones sobre este organismo, unos 1900 diferentes parámetros y 28 sub-modelos de procesos celulares complejos, ensamblándolos con un complejo sistema matemático. Esta célula virtual ha conseguido reproducir el metabolismo de este microorganismo con un 80 % de precisión, y sobre todo, ha permitido deducir una nueva hipótesis sobre la regulación de la duración del ciclo celular del Mycoplasma. Un gran avance que anuncia la llegada de la era de la Biología Virtual.