Procedente de la mitología escandinava, el troll, un ser fantástico y maléfico que habita en bosques, grutas o bajo tierra, encarna las fuerzas negativas de la naturaleza.

Aunque en ocasiones se los muestra como seres de carácter benevolente, la mayoría de las veces, los trolls, seres fantásticos de la mitología escandinava, cuyo nombre genérico significa "espíritu malvado", demonio o monstruo, son avaros y engreídos, con hábitos muy poco recomendables. Lo que más les gusta es comer, beber, y fastidiar a los humanos (sobre todo a mujeres y niños, a quienes muchas veces secuestran durante la noche), y si no se encuentran bajo tierra antes del alba, regresan a la materia montañosa de la que están hechos, y quedan petrificados.

De aspecto muy desagradable, estos monstruos malignos son enanos contrahechos con piernas torcidas, toscas facciones y prominente nariz. Su color favorito para vestirse es el gris, que les permite mimetizarse con la tierra, aunque suelen llevar en la cabeza el clásico gorro o capucha roja de los duendes.

A veces los trolls más distinguidos tienen dos o más cabezas, lo que no quiere decir que sean más inteligentes, ya que son en general bastante cortos de entendimiento y normalmente presentan severas dificultades en el lenguaje.

Suspicaces con las cosas que no conocen, viven en chozas o cuevas situadas en el interior de las montañas, ya sea solos o en sociedades jerárquicamente organizadas bajo el mandato de un rey. Contrariamente a lo que pudiera parecer, el interior de sus moradas está lujosamente decorado, pues les gusta rodearse de comodidades y disfrutar de una buena vida.

La razón de que vivan ocultos es que no soportan los ruidos, especialmente los de las campanas de las iglesias. Otra de las características de estos seres, extremadamente viejos pero muy fuertes y que suelen aparecer como enemigos ancestrales de los gnomos, es que pueden volverse invisibles o metamorfosearse en cualquier otro ser a voluntad, y además tienen la facultad de conocer el futuro.

Diario El País, Uruguay, edición del 3/8/2011.