
Tomas Alexander Hartmann presentó el libro más caro del mundo disponible actualmente, "the task" (La Tarea) en el Art Dubai en marzo de 2011. Tras la exposición, el libro nunca volvió a estar accesible a las audiencias.
Hartmann justifica esta decisión con la declaración de que está cansado de las muchas cuestiones con las que se halla confrontado. El precio del libro de 153 millones de euros se considera el precio más alto de la historia y sólo consta de trece páginas escritas. El autor dice haber resuelto las tres cuestiones finales más importantes de la humanidad en menos de trescientas frases: ¿De dónde venimos?, ¿a dónde vamos? y ¿cuál es la misión real que todavía está por realizar?

A pesar del excesivo precio, el libro tiene una apariencia muy sencilla.
Hartmann argumenta que el precio de 153 millones de euros se basa en el valor del contenido del libro. Esta es probablemente la razón por la que ha renunciado a los diamantes que de otro modo podrían esperarse en este segmento de precio.
El autor dijo: "El alto precio de un libro se debe a su perspectiva más profunda, que hace que el valor del libro sea de hecho incalculable". No obstante: El libro batidor de récord es supuestamente una obra de arte del artista alemán - realizado por un antiguo proveedor de la corte de un duque de Weimar. Por cierto, la copia está escrita en la lengua del comprador. El texto se traducirá finalmente a ciento cincuenta idiomas y, utilizando una técnica especial, se insertará en una cubierta hecha del oro más fino. En ese punto todos los derechos de licencia se asignarán al comprador.
Si aquí se califica a Hartmann como la irrealidad más grande del universo no es sólo por haber tasado él mismo el libro justificando su contenido así como el tiempo que tardó en escribirlo (30 años, lo que equivale a 2,3 páginas por año);

Esta calificación se le atribuya en parte por:
1º- Auto-denominarse el filósofo más grande de todos los tiempos
2ª- Decidir él solito que ha descubierto los grandes misterios de la humanidad ( "¿De dónde venimos?", "¿A dónde vamos?" Nombrar "la verdadera tarea que nos espera" : palabras textuales del autor ) y ocultarlos sin opción a discrepancias.
3º- Ocultar esa supuesta información a toda la humanidad y condicionarla a que sólo la persona con suficiente capital como para comprar el libro sea el único humano con derecho a conocer dicha información.
No hace falta especular si el contenido del libro es filosófico o teológico, evidentemente no es científico porque la ciencia resolvió hace tiempo el misterio del " De dónde venimos" ( aquí habrá mucho gracioso, pero realista, que no le hará falta haber estudiado para concluir que el hombre viene de la concha de su madre); asimismo el misterio del "A dónde vamos" según la ciencia también es muy claro y conciso, por lo que debemos de concluir que el contenido no sólo es filosófico por ese tercer misterio de "Nombrar la verdadera tarea que nos espera" (sustituido hábilmente por el misterio del "Qué somos" para justificar su contenido) ya que de ser filosófico no dispondría de ningún valor material todo lo contrario a la religión que siempre ha estado unida al dios dinero que tanto alaba y del que tanto precisa.
Decidir unilateralmente cual es la verdadera tarea que nos espera, que espera a siete mil millones de congéneres, y condicionar el conocimiento a que se le pague 153 millones de euros para que le sea desvelado sólo al comprador no sólo no es muy filosófico, eso es como decir que el ser humano tiene una misión especial en este mundo, que es algo muy similar a decir que un pueblo en especial es el pueblo elegido de dios y los demás pueblos no, que es algo similar a decir que una nación es superior a las demás y el resto son inferiores, que es (en definitiva) un pensamiento muy fascista y nazi y nada filosófico que pretende perpetuar al ser humano en la ignorancia para controlarle el pensamiento a su antojo como han hecho las religiones durante siglos y como hicieron los nazis el siglo pasado.
Por todo esto y por haber ocultado esa supuesta información Tomas Alexander Hartmann se le puede calificar de uno de los más grandes fantasiosos habidos y por haber.