
Voy a contarles una historia, mi historia – Dijo él con un susurro que le robaba el aliento a aquellas personas que sentadas a su lado le veían desvanecerse en lágrimas.
Día 1 - Regresé ese día a casa como todos los días, deseando nada más meterme en mi cuarto y encerrarme en mi propio mundo, mis audífonos, mi música y mi computadora, lo demás en esa casa me daba igual, claro, pueden juzgarme, pero no soy el único así, además recién cumplía 19 años y tenía mucho por vivir, nadie podía limitarme con reglas estúpidas, era mi libertad, mi independencia.
Día 2 – Los míos si son amigos, hermanos del alma!! Sabían bien que esta señora no me da suficiente dinero y pagaron mis cervezas, nos emborrachamos hasta la madrugada, así que me tuve que subir al techo para meterme a la casa porque la señora cree que con eso me castiga, si supiera que yo soy más inteligente que ella, nunca me va a separar de mis amigos.
Día 3 - Como me saca de mis casillas que me comparen con mi hermano, él sólo vive trabajando, pero la señora cree que con eso basta para ser hijo, él nunca está en la casa, yo por lo menos vengo temprano cuando tengo que revisar mi Facebook, le dije a ella que me deje vivir, que se quede con mi hermano y me contestó que estaba bien, que ya no se metería conmigo. Hoy más que nunca me siento en la cima del mundo.
Día 4 – Hoy es tarde de billar!! Aunque mi hermano por poco me arruina la fiesta cuando me llamó para decirme que casi era día de las madres y todo ese cuento, no sé por qué me lo tiene que recordar si todavía faltan tres días, así que se me ocurrió la mejor idea del mundo...
Seguir leyendo...