La atracción por el riesgo
Hay personas que se sienten atraídas por las situaciones de riesgo porque desean experimentar sensaciones fuertes y vivir aventuras intensas en las que el peligro es la mayor atracción. Existe una serie de factores que determinan estas conductas temerarias y que despiertan el interés por la práctica de deportes de riesgo. Por otro lado, existe también una atracción por otro tipo de riesgos diferentes del físico, como pueden ser el afectivo, el profesional, etc.
1. En busca del riesgo
Algunas personas disfrutan realizando actividades que les pongan en situaciones complicadas y de peligro. Buscan sensaciones fuertes y se sienten fascinados por la sensación que experimentan ante el riesgo, que está relacionada con la adrenalina que se libera, y que eleva sus niveles en situaciones de riesgo o peligrosidad.
Los jóvenes son quienes se sienten más atraídos por el riesgo, bien por sus deseos de tener experiencias nuevas, por no ser realmente conscientes del peligro o bien porque se dejan llevar por lo que hacen otros. No obstante, este tipo de atracción no es exclusiva de los jóvenes. Hay adultos que buscan actividades que le hagan sentir sensaciones nuevas, se sienten atraídos por las situaciones límites y el riesgo cumple sus expectativas.
Normalmente, este tipo de atracción surge paulatinamente. Se da, sobre todo, en algunas personas que son excesivamente atrevidas en sus conductas y que poco a poco van sobrepasando el límite de la prudencia, pudiendo incluso llegar a buscar situaciones en las que en mayor o menor medida exista un riesgo para sus vidas.
2. Causas de la atracción por el riesgo
Detrás de esta atracción por el riesgo hay una serie de factores que determinan esta conducta.
- Interés por la aventura. Vivir el riesgo como una aventura que sobrepasa el límite de lo consciente para probar hasta dónde somos capaces de llegar y recordarlo como una hazaña que hemos sido capaces de realizar.
- Como un desafío o reto. Puede entenderse también como un desafío personal, queriendo demostrarnos arrojo y valentía, o como un desafío hacia la propia naturaleza, como es el caso de los deportes de riesgo, donde la mayoría de ellos se practican en medios naturales y en condiciones muy difíciles para el ser humano.
- Búsqueda de sensaciones intensas. El atractivo principal del riesgo son las sensaciones tan intensas que se experimentan. Son sensaciones nuevas y de gran intensidad que nos hacen vivir ese momento como único e irrepetible y que supone para algunas personas una salida a una vida aburrida y rutinaria.
- Personas inconscientes. Con frecuencia observamos cómo algunas personas realizan actividades peligrosas sin pensar en los posibles riesgos o con un desconocimiento de los mismos. Podemos confundirlos con personas valientes, pero en realidad son personas que no son conscientes del peligro ni de las consecuencias de su conducta temeraria.
- Consumo de alcohol o drogas. En ocasiones, es el consumo de alcohol o drogas lo que origina un comportamiento temerario. Un claro ejemplo de ello es cuando las personas conducen bajo los efectos de estas sustancias, consideran que sus facultades no se alteran y al contrario de lo que creen, supone un peligro tanto para ellos como para los demás. Legalmente están cometiendo una imprudencia temeraria que supone un delito.
- Un deseo inconsciente de morir. En casos extremos, la atracción por el riesgo puede estar relacionado con un deseo inconsciente de morir. Son personas que no tienen apego a la vida, su vida les resulta indiferente, y buscan en estas actividades una posible solución a su desgana de vivir. Se arriesgan al máximo dejando en manos del destino su vida.
3. Deportes de riesgo
Los deportes de riesgo surgen como derivaciones de otros deportes clásicos que no entrañan ningún peligro. Para practicarlos, generalmente se necesita una preparación física, un monitor que dé unas nociones mínimas sobre los mismos y unas condiciones que garanticen la máxima seguridad, de lo contrario el peligro sería aún mayor.
Se trata de experiencias al límite que se realizan en pleno contacto con la naturaleza. Quienes más los practican son los jóvenes, que encuentran en este tipo de deportes la combinación perfecta de experimentar nuevas sensaciones y de estar en contacto con la naturaleza.
Los deportes de riesgo están en auge. Entre ellos encontramos el rafting o descenso por aguas bravas sobre una balsa, el puenting o salto desde un puente con un arnés especial, el submarinismo, el parapente, el quads, etc.
4. Otros tipos de riesgo
Hay personas que tienden a poner en continuo riesgo todo lo que poseen tanto desde el plano afectivo, profesional como material.
- El riesgo profesional
En el mundo profesional,tanto los empresarios como los ejecutivos, son personas que deben estar preparados para afrontar riesgos empresariales. La capacidad de asumir riesgos es una característica imprescindible para las personas con grandes aspiraciones profesionales, ya que, en más de una ocasión, se encontrarán ante situaciones difíciles y arriesgadas en las que tendrán que tomar decisiones que afectarán tanto a su futuro profesional como al futuro de la empresa u organización.
Las personas emprendedoras desde el principio se enfrentan al riesgo y a la incertidumbre del éxito profesional. No todas las personas tienen capacidades para emprender un negocio ni para desempeñar cargos de responsabilidad dentro de las empresas, como ocurre con las personas que se agobian excesivamente ante las dificultades o que tienen un miedo tan exagerado al fracaso profesional que son incapaces de correr el más mínimo riesgo.
- El riesgo afectivo
En el plano afectivo podemos decir que hay personas que necesitan que su pareja le reafirme su afecto por lo que continuamente la ponen a prueba llegando incluso a disfrutar del riesgo que eso conlleva.
Es el caso de algunas parejas con una relación estable, que podrían vivir una vida plácida y sin sobresaltos en este terreno y, sin embargo, ponen en peligro constantemete su relación. Les gusta tentar a la suerte, probar hasta dónde es capaz de aguantar su pareja. Hacen y dicen cosas que podrían hacer que su pareja se alejara. Disfrutan provocando situaciones límite y con la incertidumbre de cómo reaccionará el otro.
Hay personas que se sienten atraídas por las situaciones de riesgo porque desean experimentar sensaciones fuertes y vivir aventuras intensas en las que el peligro es la mayor atracción. Existe una serie de factores que determinan estas conductas temerarias y que despiertan el interés por la práctica de deportes de riesgo. Por otro lado, existe también una atracción por otro tipo de riesgos diferentes del físico, como pueden ser el afectivo, el profesional, etc.
1. En busca del riesgo
Algunas personas disfrutan realizando actividades que les pongan en situaciones complicadas y de peligro. Buscan sensaciones fuertes y se sienten fascinados por la sensación que experimentan ante el riesgo, que está relacionada con la adrenalina que se libera, y que eleva sus niveles en situaciones de riesgo o peligrosidad.
Los jóvenes son quienes se sienten más atraídos por el riesgo, bien por sus deseos de tener experiencias nuevas, por no ser realmente conscientes del peligro o bien porque se dejan llevar por lo que hacen otros. No obstante, este tipo de atracción no es exclusiva de los jóvenes. Hay adultos que buscan actividades que le hagan sentir sensaciones nuevas, se sienten atraídos por las situaciones límites y el riesgo cumple sus expectativas.
Normalmente, este tipo de atracción surge paulatinamente. Se da, sobre todo, en algunas personas que son excesivamente atrevidas en sus conductas y que poco a poco van sobrepasando el límite de la prudencia, pudiendo incluso llegar a buscar situaciones en las que en mayor o menor medida exista un riesgo para sus vidas.
2. Causas de la atracción por el riesgo
Detrás de esta atracción por el riesgo hay una serie de factores que determinan esta conducta.
- Interés por la aventura. Vivir el riesgo como una aventura que sobrepasa el límite de lo consciente para probar hasta dónde somos capaces de llegar y recordarlo como una hazaña que hemos sido capaces de realizar.
- Como un desafío o reto. Puede entenderse también como un desafío personal, queriendo demostrarnos arrojo y valentía, o como un desafío hacia la propia naturaleza, como es el caso de los deportes de riesgo, donde la mayoría de ellos se practican en medios naturales y en condiciones muy difíciles para el ser humano.
- Búsqueda de sensaciones intensas. El atractivo principal del riesgo son las sensaciones tan intensas que se experimentan. Son sensaciones nuevas y de gran intensidad que nos hacen vivir ese momento como único e irrepetible y que supone para algunas personas una salida a una vida aburrida y rutinaria.
- Personas inconscientes. Con frecuencia observamos cómo algunas personas realizan actividades peligrosas sin pensar en los posibles riesgos o con un desconocimiento de los mismos. Podemos confundirlos con personas valientes, pero en realidad son personas que no son conscientes del peligro ni de las consecuencias de su conducta temeraria.
- Consumo de alcohol o drogas. En ocasiones, es el consumo de alcohol o drogas lo que origina un comportamiento temerario. Un claro ejemplo de ello es cuando las personas conducen bajo los efectos de estas sustancias, consideran que sus facultades no se alteran y al contrario de lo que creen, supone un peligro tanto para ellos como para los demás. Legalmente están cometiendo una imprudencia temeraria que supone un delito.
- Un deseo inconsciente de morir. En casos extremos, la atracción por el riesgo puede estar relacionado con un deseo inconsciente de morir. Son personas que no tienen apego a la vida, su vida les resulta indiferente, y buscan en estas actividades una posible solución a su desgana de vivir. Se arriesgan al máximo dejando en manos del destino su vida.
3. Deportes de riesgo
Los deportes de riesgo surgen como derivaciones de otros deportes clásicos que no entrañan ningún peligro. Para practicarlos, generalmente se necesita una preparación física, un monitor que dé unas nociones mínimas sobre los mismos y unas condiciones que garanticen la máxima seguridad, de lo contrario el peligro sería aún mayor.
Se trata de experiencias al límite que se realizan en pleno contacto con la naturaleza. Quienes más los practican son los jóvenes, que encuentran en este tipo de deportes la combinación perfecta de experimentar nuevas sensaciones y de estar en contacto con la naturaleza.
Los deportes de riesgo están en auge. Entre ellos encontramos el rafting o descenso por aguas bravas sobre una balsa, el puenting o salto desde un puente con un arnés especial, el submarinismo, el parapente, el quads, etc.
4. Otros tipos de riesgo
Hay personas que tienden a poner en continuo riesgo todo lo que poseen tanto desde el plano afectivo, profesional como material.
- El riesgo profesional
En el mundo profesional,tanto los empresarios como los ejecutivos, son personas que deben estar preparados para afrontar riesgos empresariales. La capacidad de asumir riesgos es una característica imprescindible para las personas con grandes aspiraciones profesionales, ya que, en más de una ocasión, se encontrarán ante situaciones difíciles y arriesgadas en las que tendrán que tomar decisiones que afectarán tanto a su futuro profesional como al futuro de la empresa u organización.
Las personas emprendedoras desde el principio se enfrentan al riesgo y a la incertidumbre del éxito profesional. No todas las personas tienen capacidades para emprender un negocio ni para desempeñar cargos de responsabilidad dentro de las empresas, como ocurre con las personas que se agobian excesivamente ante las dificultades o que tienen un miedo tan exagerado al fracaso profesional que son incapaces de correr el más mínimo riesgo.
- El riesgo afectivo
En el plano afectivo podemos decir que hay personas que necesitan que su pareja le reafirme su afecto por lo que continuamente la ponen a prueba llegando incluso a disfrutar del riesgo que eso conlleva.
Es el caso de algunas parejas con una relación estable, que podrían vivir una vida plácida y sin sobresaltos en este terreno y, sin embargo, ponen en peligro constantemete su relación. Les gusta tentar a la suerte, probar hasta dónde es capaz de aguantar su pareja. Hacen y dicen cosas que podrían hacer que su pareja se alejara. Disfrutan provocando situaciones límite y con la incertidumbre de cómo reaccionará el otro.
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