
Este post está dedicado a las cámaras clásicas Rolleiflex. Una de las cámaras más míticas de la historia de la fotografía, no sólo por los avances técnicos introducidos, sino también por la gran variedad de fotógrafos que la usaron para crear algunas de las fotografías más importantes de la historia.
La Rolleiflex es una de las mejores opciones que tienen los estudiantes y aficionados a la fotografía para acceder al formato medio en película. Me decidí a comprar la Rolleiflex, hace ya casi veinte años, por ofrecerme, a un precio asequible, la posibilidad de trabajar en 6×6, por la gran calidad de la óptica de Zeiss y por tener buena luminosidad en la pantalla de enfoque. Bueno, y para ser del todo sincero, también influyó el hecho de que la Rolleiflex es una de las cámaras más bonitas que se han fabricado.

James Dean usando una Rolleiflex
Rollei y el visor TLR

Paul Franke y Reinhold Heidecke abrieron la fábrica de Rollei en la ciudad alemana de Braunschweig en 1920. Su primera Rolleiflex fue presentada en 1928. En esta cámara adoptaron el sistema de visor TLR (twins lens réflex) que consta de un par de lentes gemelas. La lente inferior se ocupa de la exposición y la lente superior no tiene diafragma ni obturador. Se usa para llevar la luz al espejo interior que la refleja sobre la pantalla de enfoque.

Como la cámara usa película de 6×6 cm. la pantalla de enfoque también usa estas medidas, con lo que tenemos un visor de gran tamaño con todas las ventajas que eso conlleva a la hora de componer y enfocar. Pero también tiene una desventaja: vemos la imagen a la inversa, la derecha está a la izquierda y la izquierda está a la derecha. Esto lo provoca la ausencia de pentaprisma. Esta inversión de la imagen despista un poco al principio, haciendo que movamos la cámara hacia el lado contrario del que queremos, pero en poco tiempo uno se acostumbra y deja de ser un inconveniente. Una vez se tomamos la Rolleiflex 2.8F comprobamos que su manejo no es nada difícil como podría parecer a primera vista. Con la mano izquierda enfocamos y regulamos el diafragma y con la derecha cargamos el obturador, regulamos la velocidad de obturación y disparamos. Para el ajuste de la velocidad y el diafragma dispone de dos discos situados a cada lado de las ópticas frontales. En la parte superior del Heidosmat, una pequeña ventanita se encarga de mostrar los valores seleccionados, para que se puedan ver desde arriba, con la posición natural de la cámara. El rango de diafragmas está comprendido entre 2,8 y 22, y se ajusta de forma continua, es decir, sin clics intermedios. El obturador es del tipo central (fabricado por COMPUR) con velocidades comprendidas entre 1/ 500 y 1" en pasos completos, y sin posibilidad de ajustes intermedios. El flash puede sincronizar a cualquier velocidad.
Su disparo es muy silencioso, así como la carga del obturador y el arrastre de la película, pudiendo usarla sin problemas en situaciones que requieren un gran silencio.

Pantalla de enfoque con campo de imagen partida
Una de las cosas más importantes para hacer con una de estas cámaras, es mirar la pantalla de enfoque, evitando claramente las que puedan tener algún tipo de rotura y comprobando siempre la luminosidad. Algunos modelos de Rolleiflex montaban pantallas mejores y otros peores, afectando a la luminosidad del visor. Busca siempre las más luminosas. Para comprobarlo basta mirar por el visor en un interior poco iluminado y si tenemos problemas para distinguir los objetos, sabremos que es una pantalla poco luminosa y nos dará problemas para el enfoque en situaciones de poca luz.
El reto de la óptica fija

Nos acostumbramos a las réflex de objetivos intercambiables, gastarme dinero en una cámara de óptica fija antes que en un objetivo para la que ya tenía, es una de las dudas que aparecen. Uno de da vueltas y dos cosas lo hacen decidirnos: la primera, la calidad óptica de la lente Zeiss que montaba. En la Rolleiflex que compré yo, una Tessar que ni siquiera es la mejor que se puede encontrar, ya que Rollei también usó la mítica Zeiss Plannar y una, de una calidad un poco inferior, fabricada por Schneider, denominada Xenar.La segunda cosa que ayuda a decidir por la compra es pensar que con aquel tipo de cámaras se habían hecho la mayoría de las fotos que a uno de podrían gustar y que grandes maestros como Avedon y Capa, sólo tenían su Rolleiflex. Y claro, si ellos podían por qué no uno.

Richard Avedon y Robert Capa dos de
los grandes fotógrafos que usaron la Rolleiflex
los grandes fotógrafos que usaron la Rolleiflex
Pero una vez que se tiene la cámara, ni los ingenieros de Zeiss, ni Avedon, estaban allí para sacar la foto. Sólo uno y esa simpática cámara que mira con dos ojos. La Rolleiflex con un Tessar 75mm f3.5 equivale casi a un objetivo normal en medio formato. En un principio, parece que esa distancia focal era corta para sacar un retrato o un detalle y demasiado larga para un interior. La solución mirar por la cámara y moverse al mismo tiempo. Si se quiere un detalle o un retrato, hay que caminar y acercarme,y si el problema es el espacio, se deben buscar ángulos y puntos de vista que abarquen el máximo posible. Un primer año con la Rolleiflex hace que se aprenda mucho de composición para solucionar el reto de trabajar con una óptica fija.Rollei también fabricaba modelos con una lente más angular, la Rolleiflex-Wide y otro modelo con una lente más tele, la Tele-Rolleiflex.

Sistema de apertura Rolleiflex con doble cierre
Marilyn Monroe con su Rolleiflex