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La conexión inglesa en la guerrilla argentina de los 70s


Desde principios de 1970 hasta el 24 de marzo de 1976

I) El 18 de abril de 1974, el matutino La Nación informaba que un miembro de la embajada británica, de nombre Micke John Bishop, había sido detenido en el momento de introducir al país 17.500 proyectiles 9 milímetros de munición de guerra acondicionados en cajas para fusil, pistolas y ametralladoras que fueron desembarcados del rompehielos de la marina británica "Endurance", que años más tarde, en 1982, tuvo destacada actuación durante la Guerra de las Malvinas. Invocando la Convención de Viena sobre inviolabilidad de valijas diplomáticas, la Corte Suprema —en su composición de entonces— ordenó la inmediata libertad del diplomático que esperaba el contrabando bélico y del capitán del buque del cual fueron desembarcadas, disponiendo además la devolución de las municiones ingresadas de contrabando a la Embajada del Reino Unido en la Argentina.

Ante este insólito episodio, que evidencia un contrabando de armas por el propio puerto de Buenos Aires, la embajada británica dio un comunicado "lamentando no haber cumplido con los trámites que hubiera debido realizar ante nuestra Cancillería". No hubo ningún comunicado oficial del gobierno argentino. Por supuesto que tampoco ningún pedido de informes del Congreso por esta virtual invasión al propio puerto de Buenos Aires.

II) Hacia fines de 1975 se secuestró un contrabando de ametralladoras marca "Stirling" provenientes de Gran Bretaña y consignadas a un organismo del Estado que no era el Ministerio de Defensa ni el comando general de ninguna de las Fuerzas Armadas.

III) Estos dos episodios, como biopsia, ilustran por demás con relación a la injerencia, instigación y apoyo que desde Gran Bretaña se promovía sobre el quehacer terrorista.

Dos textos muy importantes de la Universidad de Oxford complementan lo que venimos inventariando:

a)La obra de Fals-Borda, de Colombia, titulada Las revoluciones inconclusas de la América Latina, publicada a mediadosde la década de los años sesenta. En su primer capítulo, este libro trata el tema "De cómo destruir el lenguaje". Porque destruyendo el lenguaje se destruyen las ideas. Destruyendolas ideas se destruyen los conceptos. Y destruyendo los conceptos se destruyen las conductas.

b)El libro de Richard Gillespie Soldiers of Perón, Argentina's Montoneros. El autor, según lo destaca su biografía en esa obra, estuvo en la Argentina desde junio de 1975 hasta octubre de 1976 reuniendo material para un "Doctorado" (sic) sobre la "Izquierda Peronista."

IV) Durante 1973/74 entre otros hechos curiosos tiene lugar la caída de las torres energéticas que transportaban fluido eléctrico desde el complejo El Chocón-Cerros Colorados hasta usinas de Buenos Aires. Estas torres habían sido construidas por una empresa británica.

El rol de elementos británicos en la conducción de los actos terroristas habidos entre 1973 y 1976 está pendiente de un análisis valorativo y un estudio documentado.


Cantidad numérica documentada de efectivos terroristas

En la muy documentada obra del señor coronel del Ejército del Reino de España, Don Prudencio García Martínez de Murguía titulado "El Drama de la autonomía militar", tenemos estos datos tomados de una investigación en fuentes proporcionadas al autor por las Fuerzas Armadas de la República Argentina:

•"Un total de 400 a 500 miembros armados como contingente militar permanente del ERP en todo el territorio nacional".

•"Montoneros, en su momento de mayor fuerza (entre julio y septiembre de 1975), una cantidad situada entre 600 y 800 miembros armados permanentes".

•"Nuestra estimación (calcula el autor citado): entre 1.000 y 1.300 militantes armados como suma total de ambas organizaciones citadas en su momento de máximo volumen, aparte de los militantes no armados que colaborasen con cada organización".


Desde el 24 de marzo 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983

Los intereses anglosajones que indujeron a la subversión y al terrorismo fueron los mismos que posteriormente instigaron y ordenaron la masacre y la devastación económica que tuvo por víctima a todo el pueblo argentino, que nada tenía que ver con los limita y limitáneos reductos terroristas.

El quehacer marginal de la subversión y el terrorismo se hallaba adecuadamente controlado y sancionado con las normas jurídicas que antes hemos expuesto: Ley Federal Antisubversiva 20.840; Ley Federal de Represión del Trafico de Drogas 20.771 y Proyecto de Ley de Defensa Nacional remitido al Congreso en diciembre de 1975.

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 tuvo su inicio con el secuestro de la Presidenta de la República y del Secretario Técnico de Presidencia, que se consumó en la base aérea de Aeroparque por efectivos de las Fuerzas Armadas. Este acontecer no tuvo precedentes en nuestro país. Allí dio comienzo inmediatamente una atroz persecución contra todos los ciudadanos argentinos, hecho éste que tampoco registra antecedentes desde que nuestra martirizada Nación se organizó jurídicamente en 1853.


Las instrucciones de Henry Kissinger

La "orden" de la masacre que sobrevino y del éxodo de los argentinos jóvenes, que se produjo en tiempos coetáneos y posteriores al período que transcurre desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983, la dio el secretario de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica Sir Henry Kissinger, quien encarna esta paradoja: nació en Alemania. Fue secretario de Estado (ministro de Relaciones Exteriores) de los Estados Unidos de Norteamérica (que son una república). Y luego fue elevado a la categoría nobiliaria en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (que es una monarquía). La "orden" fue dada por Sir Henry Kissinger siendo secretario de Estado de los Estados Unidos al ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina el 21 de mayo de 1976 en Santiago de Chile. Esto lo acreditan. Martín Anderson (miembro permanente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos) en su obra Dossier Secreto. El mito de la Guerra Sucia. En la página 324, este autor destaca que el mismo día 24 de marzo de 1976, la Junta Militar decidió que el XI Campeonato Mundial de Fútbol a realizarse en Buenos Aires, era "una prioridad máxima". El espectáculo del fútbol británico resultaba así el juego festivo que habría de impedir la vista de la tragedia argentina. El señor coronel del Ejército de España, Don Prudencio García Martínez de Murguía, desarrolla y amplía aún más la tesis de Anderson. El texto que comentamos, en su página 344 dice: "Kissinger había autorizado la represión por la cual al menos 9.000 personas fueron (en los meses y años siguientes) secuestradas y clandestinamente asesinadas".

Anderson, por su parte, acota lo siguiente:

"Kissinger se hizo presente en los juegos" (del Mundial de Fútbol)


Destrucción de la teoría de los dos demonios

Con lo expuesto y acreditado hasta aquí, la Teoría de los Dos Demonios (Terroristas versus Fuerzas Armadas) queda destruida. El "terrorismo" de las organizaciones subversivas" y el "terrorismo de Estado (guerra sucia)" tuvieron en la República Argentina un mismo mentor: el gobierno anglosajón de Londres y de Washington. Tal como ha ocurrido en la reciente de guerra preparada por Gran Bretaña y los Estados Unidos contra Irak. El matutino La Nación informa a través de un cable de Londres que "empresas inglesas vendieron entre 1991 y 1994 con autorización oficial" un arsenal químico bacteriológico a Irak. Y la intervención armada anglo norteamericana contra Irak, tuvo como fundamento que ese país del Golfo Pérsico podía desatar una guerra química bacteriológica de alcances incontrolables y mortales.

El rol del fútbol en la desarticulación argentina

En cuanto al rol del fútbol como elemento permanente de desinformación y distracción, que erradica los problemas elementales y fundamentales de la Nación Argentina, Emilio Manuel Fernández Gómez en el tomo II de su obra Argentina: gesta británica expresa esto:

"Un mundo futbolístico pleno de acontecimientos apasionantes ... con un protagonista anónimo: el público... le agregó un factor cultural más a la ya fuerte influencia británica en los hábitos y costumbres argentinos".

Es significativo recordar aquí que fue en la década de los años de 1930 cuando la "Liga Amateur de Fútbol", que era genuinamente deportiva sin fines de lucro, se transformó en la "Asociación del Fútbol Argentino" (AFA) de neto carácter profesional empresario rentístico. Fue durante esos años que se firmó el Tratado de Londres del 1° de mayo de 1933 (Roca-Runciman) que nos convirtió de un país con papel moneda en un país con moneda de papel; insertándonos en la civilización del "pasto eterno", según lo establecieron magistralmente Julio y Rodolfo Irazusta.


Reconocimiento militar de la tragedia del "Proceso"

Las normas jurídicas promulgadas por el gobierno constitucional, destruido en la madrugada del 24 de marzo de 1976, permitieron combatir el terrorismo con el carácter de una guerra limpia. El terrorismo, el 24 de marzo de 1976, se hallaba prácticamente extinguido.

De no haber consumado la destrucción del gobierno constitucional y de haber combatido el exiguo terrorismo que aún subsistía al 24-3-76 dentro del marco normativo de una defensa limpia, las Fuerzas Armadas Argentinas hubiesen quedado incólumes como instituciones, frente a la opinión pública nacional e internacional. Todo lo contrario a la guerra sucia que se autodenominó después, por orden de Sir Henry Kissinger, como lo hemos demostrado antes, y cuyo resultado fue consumar una masacre y una devastación que no tuvo precedentes en nuestro país como ya se ha dicho. Se incurrió en la atrocidad de actuar al margen del "Derecho de Guerra" y se consumó la demencial hechura hedionda de mentar como enemigo hipotético a todo el pueblo argentino.


Un alto jefe naval, el contraalmirante (RE) Don Horacio Zarategui, reconoció la tragedia de las atrocidades cometidas en la autodenominada guerra sucia años más tarde. En una entrevista periodística empleó términos muy veraces y sinceros diciendo:

"Enfrentamos a la subversión en el campo que ella había elegido y no nos dábamos cuenta de que le estábamos haciendo el juego "elegimos el camino equivocado" (sic)


Cifras de la tragedia

"Hacerles realizar a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan para que se destruyan solos". Harry S. FERNS, Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX, Ed. Solar-Hachette, Bs. As., 1968, págs. 296/299 in fine.

La tragedia contabilizó en su haber estas escalofriantes cifras:

•8.960 desaparecidos: hombres, mujeres, hasta niños.

•Más de 20.000 muertos (incluyendo en este número tanto a presuntos terroristas o personas arbitrariamente sospechadas de tales, periodistas, políticos argentinos y de otros países, abogados, médicos y otros profesionales, trabajadores y dirigentes gremiales, sacerdotes, miembros de una orden religiosa como los Padres y Seminaristas Palotinos, dos monjas francesas, dos obispos (monseñor Angelelli y monseñor Ponce de León) y los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que perdieron sus vidas en ataques terroristas.

•Millares de presos políticos en todos los lugares del país.

•2.400.000 emigrados hasta noviembre de 1980.

•800.000 emigrados entre 1981 y 1990.

Total de muertos y emigrados desde el 24 de marzo de 1976 hasta noviembre de 1990:

Tres millones doscientos treinta mil (3.230.000).

Todos con edad promedio de 20 a 30 años. Es decir, en edad de procrear. Consecuencia: crecimiento demográfico de los argentinos detenido.

Todas las víctimas, tanto de la muerte cuando de las prisiones y compulsados a emigrar, tenían estudios terciarios o equivalentes para actividades científicas, culturales, tecnológicas, artísticas e industriales. Consecuencia: la República Argentina descerebrada.

En la actualidad encontramos que, en nuestro país, faltan dos generaciones: la de 43 a 63 años y la de 53 a 63 años.

Corresponde destacar que, junto con la ejecución de esta tragedia, se echaban los cimientos de la continuidad de su proyección permanente en el tiempo: leoninos e innecesarios empréstitos —que constituyen una deuda externa sostenida y fraguada— que ha cercenado la independencia de la Argentina dentro de la comunidad in-ternacional y limitado las posibilidades de vida de las futuras generaciones.

Estas son las reales cifras de la Argentina proscripta y prohibida.

Masacre y éxodo de muchachas y muchachos que estaban en edad biológica de procrear y en tiempo intelectivo de crear fueron el resultado de la memoria y del balance de quienes tomaron por asalto el gobierno de la Nación Argentina el 24 de marzo de 1976 y se autodenominaron jactanciosamente autores de un "Proceso de Reorganización Nacional".

Lo ocurrido en el tiempo que transcurre desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983 (fecha en la cual el gobierno del "Proceso" se retiró), es decir en estos casi ocho años caló muy hondo pero muy hondo en la idiosincrasia de los argentinos.

¿Qué objetivos se persiguieron con todas las atrocidades consumadas con feroz ensañamiento durante esos años espantosos? Dos textos británicos nos traen al respecto datos muy precisos y altamen¬te esclarecedores:

El primero lo encontramos en la obra del profesor Harry S. Ferns de la Universidad de Birmingham (Inglaterra) titulada Argentina. Allí leemos que el autor con toda frialdad calcula y determina los métodos que deben emplearse para arrasar con la Argentina levantada por Perón y que es la antítesis de la "Argentina Británica" que plasmó el Tratado Anglo Argentino del 2 de febrero de 1825. Ferns señala que el método es éste:

"Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón"

El segundo lo hallamos en el Informe de Lord Franks que se publicó durante la Guerra de Malvinas y es una sinopsis de la Inteligencia británica sobre nuestro país que arranca del año 1965. En ese informe leemos lo siguiente:

"Enero 22, 1976: los comandantes del Ejército y la Armada son contrarios a aprobar cualquier medida militar susceptible de facilitar el mantenimiento en el poder del régimen de la Señora de Perón. Si bien es posible que se establezca una corta tregua, es previsible la toma de nuevas medidas (por parte del gobierno peronista) contra los intereses británicos bajo forma de un aumento de presión hostil, tanto política como económica":

Con estos dos textos las finalidades del 24 de marzo del '76 aparecen con meridiana claridad. A través de una muy buena aplicación de la "inducción británica" los conductores de las Fuerzas Armadas Argentinas, singularizados nada ni más y nada menos que por el espectro subversivo cumplieron objetivos que únicamente beneficiaron al mundo anglos sajón:

1°) Derrocaron al gobierno constitucional que terminaba de imites lar un gabinete económico que, integrado por figuras consulares de las Fuerzas Armadas, se aprestaba a realizar planes económicos opuestos a los que Gran Bretaña y los intereses domiciliados en ese país habían trazado para aplicar en la República Argentina.

2°) Destruyeron el Estado de Derecho, cuyo gobierno constitucional había enfrentado al terrorismo ejecutando contra una "defensa limpia" a través de la normatividad jurídica que hemos reseñado. En lugar de esto se instauró un "régimen de terror" de bestial arbitrariedad al que se denominó "guerra sucia". Con este proceder, Fuerzas Armadas y Terrorismo se ubicaron en el mismo plano. Los resultados fueron iguales a los de la "guerra civil devastadora" programada por la Inteligencia Británica y referida en el libro de Harry S. Ferns que hemos analizado antes.

Diezmaron a las Fuerzas Armadas y a la juventud. Las vocaciones militares declinaron aceleradamente. Lo propio ocurrió con la actividad política que cesó por completo. Un trauma psíquico de decepción moral se generalizó por todas partes. Esto caló muy hondo en las nuevas generaciones que debían iniciarse en la vida pública.


Bibliografia

GONZALEZ, Julio C: Los tratados de paz por la Guerra de Malvinas, Ed. El Copista, 2004.

HERNÁNDEZ ARREGUI, Juan José: La formación de la conciencia nacional (1930-1960), Ediciones Hachea, 1970, pág. 442.

FERNS, Harry S.: Argentina, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1973

FERNÁNDEZ GÓMEZ, Emilio Manuel: Argentina: gesta británica, op. cit., págs. 216 y 217, Editorial Literature of Latin America [LOLA], Buenos Aires, 1995.

Cnel. Dr. Horacio Morixe: Derecho de Guerra, Ed. Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1960.

GILLESPIE, Richard: Soldiers of Perón, Argentina's Montoneros, Oxford University Press 1982, Ed. Grijalbo, Buenos Aires, 1987.

FALS-BORDA, Orlando: Las revoluciones inconclusas de la América Latina (1809-1968), 6' edición, México Siglo XXI, 1977.
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